5: La ex Directora y los Juegos fallidos
Habrían podido ser los ojos de cualquiera. Pero debían ser los de ella… más bien, los de aquella que era idéntica, y a la vez distinta. Sus cabellos de fuego eran más claros, lo mismo que su piel ambarina. Y su mirada era amistosa, casi dulce, aunque en ese momento se la notaba confundida. Retiró rápido el brazo al sentirse tocado por ella, por un mero instinto, ya que por escasos segundos sintió una extraña influencia sobre su mente. No escuchó a la otra chica que la acompañaba, ni siquiera había notado su presencia, hasta que reaccionó de repente, y se ofreció sin más a ayudar a recoger la gran cantidad de libros desperdigados en el suelo.
Una vergüenza pueril invadió a Stargazer, y esperaba que no se notara que se había sonrojado. Efectivamente, las dos jóvenes habían salido de la librería con varios libros, y por andar en Babia las había chocado sin querer ahí nomás a la salida. No era la mejor forma de conocerse, y ya con ese encuentro forzoso era la segunda vez que arruinaba la exigencia de Sun-mer de "actuar desde las sombras", aunque no expresado en esas palabras.
—De verdad lo siento, soy un torpe… — se disculpó Stargazer, con una sonrisa algo tonta.
—No es nada, estas cosas pasan. — dijo la pelifuego, como si no le diera importancia al asunto. Parecía algo nerviosa.
—Es difícil mirar el escaparate y no soñar con tener todos esos libros… — suspiró su compañera, de piel lila y cabello color lavanda, con líneas de dos tonos en rosa. Lo llevaba recogido en una coleta. Tenía también unas gafas de marco negro, y a Ster le resultó muy conocida de algún lado.
–Por lo menos para nosotras, Twilight – dijo la pelifuego, con una risita –. Hay gente que sueña con otras cosas…
¡Twilight! Sí, Stargazer había oído ese nombre, aquella misma mañana, pero también mucho más anteriormente, pues había sabido que en Everton se esperaba a una nueva estudiante que vendría de Canterlot City. Incluso Moondancer le había mostrado una foto de ella (un tiempo antes de que terminara su relación con Sunset). Nunca había creído que tendría el gusto de conocerla personalmente.
–Ciertamente, los estudiantes terminamos volviéndonos aficionados a los libros. Hoy en día existen los formatos digitales, pero a mí en lo personal no me convencen mucho. Prefiero una y mil veces el papel… aunque no voy a negar que lo digital es un poco más ecológico. – comentó el graduado.
–Además de económico – agregó Sunset, parecía más animada, y daba la impresión de querer continuar la charla –, el precio de algunos libros es un poco alto.
–O en todo caso, siempre podremos ir a la biblioteca. No consume espacio y tampoco dinero, jeje – secundó Twilight, acomodándose sus gafas.
Había algo de cómico en esa escena, y Ster se daba cuenta: estaban teniendo una típica conversación nerd, y no le importaba para nada. Una parte de él tenía muchas ganas de quedarse y seguir charlando, hasta pensaba la posibilidad de invitarlas a tomar algo, pero sería muy apresurado y poco conveniente. Otra parte suya (la más fiel a Sun-mer) le advertía que se alejara de allí lo más pronto posible, ya que estaba echando por tierra su misión. Era mucha casualidad que en un mismo día, las siete chicas se toparan con el mismo desconocido. Cabía la posibilidad de que no le dieran mucha importancia, pero también existía el riesgo de que empezaran a sospechar. Y debía evitar eso.
–¡Oh! – exclamó Twilight, señalando algo en la chaqueta del joven – ¿Eso es un pin de Everton? ¿Estudiaste allí?
–¿Esto? – Ster se fijó en el símbolo prendido a la solapa de su abrigo. Había olvidado por completo que lo traía puesto, y no era nada bueno que la chica lo reconociera – Eh, sí, claro… me gradué el año pasado.
–Vaya, yo iba a ir a Everton también… aunque al final, cambié de planes, por ahora. Quizá dentro de un par de años me postule otra vez.
Antes de que el graduado fuera a decir algo al respecto, Sunset intervino con una pregunta que lo incomodó bastante.
–¿Y qué hace un graduado de Everton por Canterlot City? – su pregunta sonaba entre curiosa e inquisitiva, como si tratara de sondear al muchacho.
De modo que Stargazer tuvo que elaborar una respuesta rápida y que además, sonara tan natural que fuera convincente.
–Decidí que merecía un descanso después de dedicarme a tanto estudio, por eso tomé mi auto y empecé a viajar. Después de todo, no tengo grandes preocupaciones económicas ni nada que me ate a un lugar fijo. Quiero descubrir un poco el mundo, también…
–¿Y cómo te llamas? Creo que no nos hemos presentado. Mi nombre es Twilight Sparkle, mucho gusto.
–Stargazer, el gusto es mío. – respondió Ster, aceptando estrechar la mano que le tendía la chica de cabello lavanda. Hubiera preferido evitar esa formalidad, pero debía disimular.
–Y ella es mi amiga Sunset Shimmer, vamos juntas al mismo colegio.
–Mucho gusto. – saludó la aludida – Espero que le agrade nuestra ciudad – agregó mientras estrechaba la mano de Ster.
Volvió a tener esa extraña sensación, como si algo mirara en sus recuerdos, pero en ese momento no estaba pensando en nada, por los nervios de lo que estaba ocurriendo y por una confusión de sensaciones que no podía describir. ¿Y si lo que le había contado Sun-mer era cierto? ¿Si estas chicas tenían alguna especie de poder…? No, era absurdo. No podía dejarse llevar por suposiciones fantásticas. Tal vez le pasaba aquello por la historia que había tenido con la Shimmer original, y nada más. Porque seguía siendo un idiota enamorado, nada de fuerzas mágicas ni qué ocho cuartos.
El sol ya se perdía en el horizonte, sus rayos se colaban entre los edificios del centro, y poco a poco asomaba la luna de un nuevo anochecer. Parecía ya tiempo de despedirse, y no había muchos otros temas para continuar la conversación. Las dos chicas dijeron que debían continuar su camino porque se les hacía tarde, y Stargazer no puso ningún reparo. Hubiera querido seguirlas, pero ya era suficiente espionaje por ese día. Además, se sentía bastante incómodo con eso, y en cualquier momento temía que alguien lo denunciara a la policía por acoso.
Siguió caminando como si nada, pensando y pensando, mirando escaparates sin mucho interés, mientras el cielo se iba oscureciendo sobre su cabeza.
-.-.-.-
Llegaron con media hora de antelación para tomar el autobús a Dodgebay. En realidad, habían salido con mucha prisa, creyendo que llegaban tarde, pues se habían dormido profundamente, y Sun-mer casi se espantó al ver la hora. De modo que mientras una se duchaba, la otra juntaba sus cosas. Dado el atracón del mediodía, no merendaron en la posada pero compraron algo de comida por si les daba hambre en el viaje. Se despidieron amablemente de la posadera, y salieron al trote hacia la parada. Una vez allí, comprobaron que les sobraba media hora, lo cual les permitió tomarse un respiro.
A lo largo de las tres horas de viaje hasta la ciudad de destino, un prominente pueblo situado en la costa, donde florecían más que nada el turismo y el comercio pesquero, estuvieron organizando todo lo que habían recopilado hasta ese momento. Clasificaron las fotografías, revisaron sus apuntes, cotejaron datos, y compartieron sus puntos de vista sobre cómo presentar todo a la policía, qué debían dejar afuera, y qué podrían denunciar o no.
–¿Realmente estás segura de hacer todo esto, Sun-mer? Podríamos meternos en grandes líos, incluso perder nuestro lugar en Everton. Siento que lo mejor sería dar la vuelta y volver a lo nuestro…
–No debemos tener miedo, Moonz. No pienso dar la vuelta ahora, no hasta saber quiénes son realmente estas chicas y por qué parecen estar envueltas en una red de sucesos extraños, que no han sido clarificados debidamente.
–Es que por eso… ¿y si hay alguna organización que no quiere que eso se sepa? Ya sabes, el gobierno debe tener sus motivos para que algunos sucesos no se difundan. No me gustaría que nos bajáramos en Dogdebay, perdiéramos el sentido misteriosamente y luego despertáramos en una central de inteligencia, donde nos laven el cerebro, nos borren la memoria, y nos envíen de regreso a Equustrópolis como si nada hubiera ocurrido.
–Ves demasiadas películas, Moonz.
–No es por las películas, visito varios blogs de teorías conspirativas. De hecho, he ido un poco más allá, para saber si dicen algo del Campamento Everfree o Canterlot High. Sé que te parecerá absurdo, pero a lo mejor hallamos algo interesante. Además, no creo que esas páginas sólo digan patrañas, tiene que haber algo de verdad como para que se tomen el atrevimiento de escribirlas. A lo mejor, ella es un alienígena reptiliano, que está en nuestro planeta para elaborar vías sofisticadas de conquistarlo.
–Ja ja, – se rió la pelifuego – se me hace más plausible creer que es una criatura de otro mundo que trajo la magia para apoderarse de éste, y de paso formar un ejército para conquistar el suyo… – de repente, sintió un tremendo escalofrío, y chilló – ¡Cielos, por qué han puesto tan bajo el aire acondicionado!
–No creo que sea el aire acondicionado, ¿tú también sentiste escalofríos? – dijo Moonz, cruzándose de brazos para detener sus temblores.
–Mira, tratemos de usar la lógica. Si tal fuera el caso de que existen otros mundos análogos a este, podrían existir "vórtices" que conecten unos con otros. Probables universos paralelos que, por algún fenómeno físico especial, lleguen a converger en un punto, alguna especie de túnel dimensional que permita, aunque fuera por unos escasos minutos, cruzarlo, y pasar de una dimensión a otra.
–Entonces, ¿crees que la otra Sunset pudo venir de un mundo paralelo? Quizá fue por accidente.
–Pues… por muy absurdo que suene, al no hallar otra explicación convincente, démosle a esa hipótesis un buen porcentaje de probabilidad. Pero sabemos que la cosa no termina allí.
–Ella pudo haber traído la magia sin querer, o tal vez la magia ya estaba aquí, dormida, y despertó cuando vino ella.
–¿Realmente crees que existe la magia en este mundo? – preguntó Sun-mer, ya que le costaba creer que ese postulado fuese cierto – Tú y yo hemos estudiado bastante bien que los fenómenos supernaturales de la antigüedad eran en realidad fenómenos naturales, sólo que la ignorancia acerca de ellos propiciaba que la población les considerara de esa forma. Cualquiera con buen conocimiento de ciencia podría convertirse en un gran mago, usando todas las características del medio a su favor.
–Pero fíjate: lo de los cristales excede lo que dices. Creo que la magia no es una fuerza o energía que se pueda tomar a la ligera, para mí refiere a algo mucho más complejo, y que simplemente se perdió porque la gente dejó de creer.
–¿Y eso qué? ¿Se supone que la impostora es una especie de "hada" que vino a hacer que todos creyeran en la magia para proteger a este mundo de alguna amenaza interdimensional o algo por el estilo? Esto ya se ha visto antes…*
–Recórcholis, ahí está otra vez ese escalofrío. – susurró Moonz – Voy a buscarme un abrigo.
Sun-mer se apoyaba sobre la ventanilla, su mano sosteniendo su cabeza. Casi no escuchaba a su compañera, una molesta jaqueca la desconcentraba. Una parte de ella se hacía eco del deseo de Moondancer, ya no tenía ganas de saber nada y eso que aún quedaba mucho por averiguar. Quizá podía hacer la denuncia y dejar todo el caso en manos de la policía, pero debía estar segura de que la impostora no lo usaría en su contra. Si fuera cierto que era una bruja, en cualquier momento podría causar una catástrofe de grandes proporciones que la terminaría afectando a ella, en caso de que su rostro se hiciera público. Quizá era peor si iba a Canterlot City, ya que estaría en su territorio, y la perra, al enterarse, quién sabe lo que sería capaz de hacer. Pero Sun-mer ya había pensado en eso, y traía consigo algo muy poderoso, que le serviría de defensa si todo se ponía extremo.
Las preguntas iban y venían en su cabeza. ¿Quién era realmente esa chica? ¿Por qué tenía su mismo nombre? ¿Por qué usaba su identidad, y con qué fin? ¿Qué era verdad y qué era mentira de todo lo que le habían dicho de ella hasta ese momento? Miraba nuevamente las fotografías de la falsa Sunset, y parecía una chica totalmente normal, sin nada especial. Le daba escalofríos pensar que detrás de ese rostro parecido al suyo hubiera algo… distinto. A partir de esta premisa, la mente de Sun-mer comenzó a elaborar sombrías especulaciones.
Por su parte, Moonz estaba llena de temores y preocupaciones. Ya no sabía si le emocionaba tanto acompañar a Sunny en esa aventura, tenía el presentimiento de que podía ser más peligrosa de lo que creía. ¿Y si la otra Sunset y sus amigas llegaban a saber lo que pretendían hacer? ¿Cómo reaccionaría la otra Sunset? ¿Las atacarían con sus poderes mágicos? ¿O serían interceptadas antes de entrar a la ciudad por una misteriosa organización gubernamental? Moonz debía tener cuidado con esas ideas, porque podían producirle fácilmente una terrible paranoia. También le daba miedo que fueran denunciadas por acoso, si no se cuidaban bien. Una opción era que Sun-mer se tiñera el cabello, y que se acercaran discretamente, siguiendo el cuento de que eran periodistas de Equustrópolis, con cualquier excusa que fuera creíble, y así poder "hacerse amigas" para observarlas más de cerca. Después de todo, no habría nadie en Canterlot City que pudiera reconocerlas…A excepción de Stargazer, y hablando de él, ¿cómo le estaría yendo allá? ¿Resistiría el impulso de confundir a la falsa Sunset Shimmer con la auténtica? Si la falsa lo descubriera, ¿lo hechizaría para que la obedeciera en todo? ¿Lo obligaría a revelarle la verdad de por qué estaba allí y luego lo usaría para atraerlas a Canterlot y…? "Basta, Moondancer, demasiadas ficciones te han atrofiado el sentido común" se dijo a sí misma, "lo más arriesgado aquí sería que le pase algo a Ster-G."
Para Moondancer, él seguía enamorado de Sunset, a pesar de todo. ¿Por qué habría aceptado participar en todo este asunto si no? Tenía todo el derecho de rehusarse, de decir que no, y así y todo aceptó. Aunque Sunset solía manipularlo un poco cuando estaban en pareja, y tal vez si no se dio cuenta antes, no se daría cuenta ahora, pese al tiempo que llevaban separados. Pero fuera de todas estas consideraciones, habría que admitir que Ster era como el "punto débil" de su plan, y eso convenía hablarlo con cierta urgencia.
–Oye, Sun-mer… Creo que deberíamos hablar de Stargazer.
-.-.-.-.-
Aquella noche, Ster regresó al hotel en silencio y con un corazón impactado por el encuentro y abrumado de recuerdos que había creído olvidar. Además, sufrió un gran brote de nostalgia, recurriendo a esa carpeta en su celular donde aún conservaba unas fotos de ella. No había tenido valor suficiente para borrarlas, pero quedaron allí sin que las volviera a mirar por mucho tiempo, hasta ese momento. Se preguntó qué había salido mal, se cuestionó si lo que sentían había sido verdadero (del lado suyo, sí lo fue), si realmente tenían un futuro. Pero el orgullo Shimmer era poderoso, y trató a la relación como algo que una vez roto ya no se podía arreglar, por ende, era desechable. Y Stargazer consideró poseer dignidad suficiente como para no andar con ruegos.
Durante unos cuantos meses no había querido saber nada de mujeres, ni había tenido siquiera relaciones casuales. Un profesor muy conocido de Everton solía comentar que no bastaría un doctorado para comprenderlas. Que incluso superaban a la Matemática y a la Física Cuántica. A Ster aún le parecía exagerado. Algunas muchachas eran extremadamente simples… bueno, lo complejo de Sunset se podía inferir del hecho de que ella se consideraba demasiado intelectual como para creer en el amor. Simplemente, lo amoroso no se le daba bien, y de haber sido una cátedra académica, probablemente habría reprobado. Al menos, sin ayuda de un aliciente, porque Stargazer había logrado ir más allá de la "física shimmeriana".
Ahora pensaba seriamente en empacar sus cosas e irse de allí. ¿Qué diablos hacía espiando a muchachas de secundaria por pedido de su ex? Ese problema no tenía nada que ver con él, ¿por qué tendría que involucrarse demasiado? Podría estar haciendo cosas mucho más interesantes que seguir un capricho de Shimmer… bueno, era más que un capricho, pero era algo que sólo la incumbía a ella. Además, podía quedar envuelto en un problema muy grande, y su instinto le decía que lo mejor era desaparecer de esa ciudad y listo. Partiría en la mañana, y le avisaría a Shimmer que se arreglara por su cuenta.
Intentó llamarla varias veces esa noche, a intervalos regulares de tiempo, mas nunca lo atendió. Ya le quedaba poco crédito en el celular, por lo que decidió que le enviaría un mensaje, y que ella lo viera cuando le diera la gana.
Despertó con una sensación extraña. Al mirar la hora en su teléfono, vio que tenía un mensaje de Sunset, pero lo dejó para leerlo después. Quería asearse y buscar un buen desayuno, además de dejar todo listo para irse, sin olvidarse de nada. Una vez listo, pagó la cuenta del hotel y se retiró, yendo a una cafetería cercana para desayunar algo simple. Recordó los crepes de manzana que había comido el día anterior en esa pastelería de nombre estrafalario, donde se había encontrado con la chica de pelo rosa esponjado. Se habría tentado de volver si no fuera porque ya no tenía sentido, aunque no era mala la comida. Pidió un café amargo y unas masas dulces, incluso compró el periódico, para leer por pura curiosidad qué noticias se daban en Canterlot City.
Le llamó la atención un artículo, relacionado a lo que Sunset le había pedido que averiguara. No era la gran cosa, pero las circunstancias que describía eran inusuales.
"Directora de la Preparatoria Cristal suspendida de su cargo
"La directora de la Preparatoria Cristal, Abacus Cinch, que por mucho tiempo ha regido exitosamente esta prestigiosa escuela secundaria, ha sido suspendida de su cargo en condiciones que no se han aclarado debidamente. La Supervisión de Escuelas ha dicho que los motivos de la suspensión se deben a que la directora podría estar presentando un caso de estrés severo, como consecuencia de los desastrosos resultados de los Juegos de la Amistad, competencia en la que cada año participan la Preparatoria Cristal y la secundaria Canterlot High. Se dice que la directora Cinch ha denunciado a las autoridades educativas que "Canterlot High hizo trampa para ganar los juegos, utilizando magia y poderes oscuros." Esta acusación ha generado mucho escepticismo, además de ser completamente inusual, y lo único que podría dar veracidad al relato de Cinch es la destrucción de la estatua de entrada de Canterlot High, cuya directora, Celestia, afirmó que eso sucedió por la colisión de un automóvil que perdió el control en la madrugada.
Se ha generado una investigación al respecto, y en cuanto a Cinch, se tomó la medida preventiva de suspenderla, y en su lugar se ha designado la profesora Amore Cadenza. Por otro lado, también se mantiene en observación al equipo directivo de Canterlot High. En cuanto a los alumnos y sus familias, se mantienen sin comentarios.
No obstante, algunos testimonios recogidos de algunos alumnos han producido sospechas acerca de que exista una circulación de sustancias ilegales, lo cual también se está investigando en ambas escuelas."
La nota estaba acompañada por la fotografía de una mujer de gafas finas y cabello recogido, vestida formalmente, que debía ser la mencionada directora Cinch. Por lo escueto de la noticia, era probable que la prensa ya hubiera hablado largamente del asunto, y también podía sospecharse de que hubiera cierta "censura". Lamentaba que el artículo no diera mucha información sobre los mentados "Juegos de la Amistad". Ese tema ya empezaba a inquietarlo un poco, y su deseo de hacer una investigación por su cuenta se contraponía a su deseo de marcharse. No podía irse sin resolver ese enigma, y aunque no le concernía, si se quedaba era por puro interés intelectual. Permaneció pensativo durante un momento, hasta que su lado más escéptico arguyó que todo debían ser patrañas y que él tenía mejores cosas que hacer.
De modo que pagó y se dispuso a marcharse, pero entonces vio que en una mesa había quedado un monedero, seguramente propiedad de una dama que lo había descuidado. No había alcanzado a hacer nada cuando de repente entró a la cafetería una señora ataviada con un traje turquesa oscuro, un tono de voz afectado y unos anteojos finos en forma de medialuna. Su cabello suelto era de color fucsia a varios tonos, y Stargazer no reconoció enseguida que era la ex directora cuya foto aparecía en el artículo que había estado leyendo.
–¡Ah, ahí está, por todos los cielos, qué susto! – exclamó la mujer, mientras se apresuraba hacia él – Muchas gracias por custodiarlo, joven, no sé qué habría hecho si hubiera perdido mi monedero con todos mis documentos. – dicho esto, tomó el objeto y lo guardó en su cartera.
–Eh, pues, de nada… – balbuceó el graduado, que en realidad se había parado allí por puro azar.
–No sabe el estrés que estoy pasando, no es normal que pierda mis cosas, pero esta situación me supera. He perdido mi trabajo y ahora me tratan de loca, ¿puede creerlo?
–El sistema es injusto. – dijo Stargazer, indiferente.
–Por supuesto que lo es, premia a los mentirosos y castiga a los honestos. Yo tenía una reputación impecable, mi escuela tenía una reputación impecable, y todo se fue a la borda por culpa de un absurdo. Y por si fuera poco, una de las mejores estudiantes de la escuela que por tanto tiempo dirigí, decide abandonar sus estudios y sus posibilidades de obtener la mayor beca de su vida, para irse a una escuela de poca monta llena de infames y embusteros... Todo está desquiciado.
–Bueno, algunas cosas son simplemente difíciles de entender, sobre todo cuando no están a nuestro favor.
–Ah, si usted entendiera, querido… – suspiró la señora, hasta que reconoció el símbolo que ese educado joven llevaba en su chaqueta, y entonces vio una posibilidad interesante – Oh, veo que ha estudiado en el prestigioso Instituto Everton. Permítame invitarle un café y explicarle bien mi caso.
Esta invitación tomó desprevenido a Stargazer, pero decidió aprovecharla.
–Sí, sí, me he graduado el año pasado, y este año me he dedicado a viajar para conocer las bellezas naturales y urbanas del país. No suena muy académico, pero creo que es un descanso justo después de haberme esforzado tanto.
–Sin dudas, pero no debes perder tu oportunidad de obtener un buen puesto con tu título. Ojalá Twilight Sparkle hubiera pensado en eso antes de atreverse a traicionar a Crystal Prep. – Cinch dijo estas palabras con una gran mueca de disgusto, que no pasó desapercibida a su interlocutor.
–¿Twilight Sparkle? – preguntó, simulando curiosidad y haciendo como si no la hubiera conocido la tarde anterior.
–Claro, ella era una prominente candidata para entrar a Everton, sólo necesitaba… "un empujoncito". Digamos que era fundamental su participación en los Juegos de la Amistad, una serie de competencias físicas e intelectuales que se realiza todos los años en nuestra ciudad, entre Crystal Prep, donde yo tenía mi puesto como directora, y… Canterlot High – mencionó el nombre de esta con un profundo resentimiento marcado en su voz –, y todos los años, salíamos victoriosos, pero este año fue un completo desastre.
–Pues, todos tienen derecho a ganar. Supongo que este año se deben de haber esforzado…
–Oh, sí, claro que se esforzaron… ¡en hacer trampa! – exclamó con una ironía la ex directora, golpeando la mesa con los puños – Fue por eso que perdí mi trabajo, todos mis años de servicio para forjar la preparatoria más insigne de esta inculta ciudad, ¡todo por culpa de que esos imbéciles de la Supervisión no me creyeron cuando denuncié que en Canterlot High estaban utilizando artes oscuras para ganar los Juegos de la Amistad, simplemente porque de otra forma son muy ineptos para hacer nada!
–¿Disculpe? ¿Ha dicho "artes oscuras"?
–Por supuesto. Sé que es muy difícil de creer, pero yo estuve allí y lo vi con mis propios ojos. Utilizaron… no sé cómo, pero lograron sabotear todas las competencias a su favor, especialmente las de arquería, motociclismo, y la cacería de banderas, la final. Pase y vea, notará que hay un pedestal vacío: pues allí estaba esa ridícula estatua de caballo que Canterlot High tenía en la entrada. ¡Twilight Sparkle la voló en mil pedazos!
Ante esa afirmación, Stargazer quedó muy sorprendido. Nunca hubiera imaginado que la chica de lentes y pelo lavanda amante de los libros tuviera la capacidad de hacer algo semejante.
–Espere… ¿ella provocó una explosión? ¿Fue un atentado por perder los Juegos?
–No, no, nada de eso… Mire, no sé por dónde comenzar a explicarle. Para empezar, no sé cómo fue que Sparkle inició sus simpatías con esas chicas, ni cómo logró recolectar esa energía tan extraña en un aparato inventado por ella. Se me acusará de haber provocado una catástrofe, porque en efecto, al entrar en conocimiento de aquello, la convencí de que soltara la magia para poder utilizarla a nuestro favor, y así equilibrar la balanza. Pero jamás imaginé el poder de esa energía… – la ex directora se puso una mano sobre la frente, necesitaba tranquilizarse porque en cualquier momento sus nervios colapsarían. No era nada menor, ya que hablar de ello la ponía muy tensa.
La cuestión de un posible uso de drogas volvió a resonar en la mente de Stargazer, porque todo ese relato fantástico podía interpretarse bajo esa perspectiva: los alumnos de Canterlot High decidieron usar alguna droga especial para potenciar sus habilidades y así ganarle a Crystal Prep, pero Twilight Sparkle de alguna manera consiguió infiltrarse allí y descubrir ese secreto. Sin embargo, no pudo evitar obtener importantes muestras de esa droga y (bajo la presión de la directora) las consumió antes de iniciar la última competencia. No obstante, eso no resolvía la destrucción de la supuesta estatua. De todas maneras, no mencionaría su hipótesis, para no llevarle la contraria a la señora Cinch.
–No voy a negarle que me siento impactado y contrariado por lo que usted me cuenta, y aunque me parece científicamente imposible, necesitaría que me diera más detalles sobre ese fenómeno para poder hallar alguna explicación… siquiera convincente.
–Ya he intentado explicarlo de mil modos… Lo que la señorita Sparkle liberó, la convirtió a ella y a otra alumna de Canterlot High en una especie de seres alados y demoníacos, que casi arrasan todo el territorio en una batalla. Fue una suerte que saliéramos todos con vida, algo mucho peor podría haber pasado... Sé que debe creer que estoy delirando, pero como le he dicho, durante años mantuve una reputación casi intachable, y nunca en mi vida me había tocado vivir algo como esto. El único consuelo que me queda, es que la Supervisión está investigando todo el asunto, o por lo menos, la ilusión de que hallarán la verdad, y entonces se darán cuenta de que siempre tuve la razón. Y así no sólo la directora Celestia será la que pierda su trabajo, sino que cerrarán esa espantosa escuela para siempre, porque es claro que ahora está maldita.
–Ya veo… Y, ¿cómo eran esos seres alados? ¿Quién fue la otra chica afectada por la magia? ¿Ellas volvieron a la normalidad, sin… secuelas? – el interés de Stargazer por los hechos se acentuaba cada vez más, y su aire de formalidad iba perdiendo terreno con respecto a éste.
–No sé cómo describirlas… Sparkle parecía un ángel oscuro, con ojos llameantes, dispuestos a traer la locura y el sufrimiento. La otra joven, una estudiante de Canterlot High que no quiso ser menos, ya que tomó el aparato por sí misma, se convirtió en un demonio de alas de fuego, y su mirada parecía querer incendiar todo lo que veía, y convertir a todos en carbón, especialmente a Sparkle. No sé su nombre, sólo sé que tenía el cabello como teñido de llamas. Fue el espectáculo más aterrador que he visto, sentí como si esas chicas fueran a iniciar el fin del mundo.
–Vaya, ¿y qué pasó después?
–Obviamente, no me quedé a ver cómo se resolvería el enfrentamiento entre aquellos monstruos… pero misteriosamente, hubo un destello de luz, y luego nada, todo terminó, y aquellas dos volvieron a tener su apariencia humana. Se miraban… ¡no, no puedo ni imaginarlo! Estoy segura de que les dejó secuelas, Sparkle no ha sido la misma, y la prueba de ello es que ha abandonado la preparatoria para irse a esa secundaria de poca monta. De todas maneras, considerando lo ocurrido, es mejor que se quede allá, no habría podido permanecer en Crystal Prep, sobre todo por la seguridad de los demás alumnos.
Stargazer hubiera querido preguntar por más detalles, pero entonces el celular de Abacus Cinch empezó a sonar y ella atendió la llamada, para luego despedirse apuradamente de él y marcharse a paso veloz de allí. El graduado no la detuvo, tenía muchas cosas en qué pensar.
-.-.-.-
Hasta aquí con el capítulo, queridos lectores y lectoras. Mi beta estará sin internet por un tiempo, así que si ven algún error o algo que debería revisar, háganmelo saber en sus reviews, por favor, se los agradecería mucho.
Bueno, ya vamos por la mitad del fic. Espero que les guste cómo va quedando. Y para el próximo capítulo (que no sé cuándo voy a tener listo, ya que este lo vengo escribiendo hace dos semanas) me voy a tomar una licencia para hacer una pregunta de fanservice: ¿qué personaje (de los que no hayan salido hasta ahora en EG) quieren que incluya? ¿O quizá algún OC del fandom? Dejen su respuesta en los reviews o por pm.
Saludos ;)
