Capítulo 6: "Bajo mi hechizo estás"
—Oye, Sun-mer… creo que deberíamos hablar de Stargazer.
La pelifuego miró a Moonz, sin comprender. Después de haber pasado un largo rato en silencio, sólo cortado por los ruidos del autobús en movimiento o los pasajeros que subían y bajaban, el ambiente parecía haberse distendido.
—¿Qué tenemos que hablar? — preguntó Sunset, con un tono algo rudo.
—Pues… — Moondancer no sabía por dónde empezar — ¿No te… inquieta, lo que pueda pasarle en Canterlot City?
—Ya es un hombre grande y puede cuidarse solo. — contestó Sun-mer, secamente. Y se dispuso a mirar por la ventanilla, como dando a entender que para ella el tema estaba cerrado.
—Lo sé. Pero de todas formas, me preocupa un poco… ¿Y si la otra Sunset lo descubre? Terminar en prisión sería lo menos que podría pasarle…
—¿A qué te refieres? — increpó Sun-mer, encarando a su amiga.
—Creo que está muy expuesto, aunque le hayas dicho que se mantenga de incógnito. ¿No te… preocupa… que, pues…? — Moonz vacilaba, no sabía qué palabras elegir para expresar lo que le preocupaba.
—¿Que no me preocupa qué?
La chica respiró hondo y lo soltó todo de una sentada.
—Que si no te preocupa que Ster se confunda porque todavía está enamorado de ti y al final se encuentre sin querer con la otra Sunset y entonces dude de seguir ayudándote y se quede con ella porque es más buena y amigable o que ella se dé cuenta de que la está investigando y así intente acercarse a él y sacarle información y… eso. — se cortó de repente al notar que el rostro de su amiga parecía encenderse como llama viva.
—¡No digas ridiculeces, Moondancer! — al llamarla por su nombre completo, la aludida entendió que había tocado un nervio jodido en Sun-mer. — ¡Siempre te das manija por todo!
—¿Eso quiere decir que confías en Ster?
—Claro que lo hago, de lo contrario no le hubiera pedido que viajara hasta esa ciudad para ayudarme a buscar información. — contestó Sunset, con un tono irónico.
—¿Tanto como para pensar que no terminará engañándote con la otra Sunset?
—¿Qué estás insinuando, Moonz? Entiéndelo de una maldita vez: lo mío con Stargazer terminó, y ya. Si le pedí ese favor, y aceptó, es cosa suya, y más le vale que no me traicione. Que cumpla con su palabra.
—Yo creo que no lo has olvidado del todo, y que estás un poco celosa.
—¡Por favor, eso no tiene lógica! ¿Por qué voy a estar celosa si ya no somos pareja? Hace meses que no nos vemos, pudo haber estado con otras chicas, y no me importa en absoluto. Además, si tuviera celos de la impostora, no le habría pedido justamente a Stargazer que fuera a investigarla. ¡Usa un poco la razón, Moonz, no llegaste a Everton con esos delirios de adolescente adicta a las historias de triángulos amorosos!
—Bueno, vale, vale, pero yo tengo la hipótesis de que, en el fondo, sí sientes un poco de celos, porque ahora conoces más a la otra Sunset.
Aunque sabía que llevar esa conversación más lejos le traería problemas, Moondancer siempre creyó que su intuición no fallaba.
—¿Puedes dejar ese tema, por favor? Me arrepiento de haberte comentado que le hablé a Stargazer. — se lamentó Sun-mer, y casi también se arrepentía de lo segundo también.
—Aunque no lo hubieras hecho, yo lo habría descubierto de todas formas. — replicó Moonz, con cierto tonito orgulloso. Ella conocía bien a su compañera.
—Sabes que no permito que espíes en mis cosas. ¿A ti qué te importa con quién hablo? ¿Te crees el agente 007?
—Oye, Sun-mer, en serio, creo que esto es arriesgado. No sabemos hasta qué punto pueden complicarse las cosas, y creo que lo mejor sería que hables más seguido con Ster, que le preguntes cómo va todo, que le muestres a qué Sunset debe ser fiel. Yo creo que te habría dicho que no si ya no sintiera nada por ti, y no me parece casualidad que de entre todos los posibles contactos a quienes elegirías para esa misión, lo llamaste justamente a él. Es como si ambos creyeran que en esto hay una oportunidad de enmendar las cosas entre ustedes.
"Maldita sea, Moonz" pensó Sun-mer. Lo que le decía su compañera la hacía irritar pero al mismo tiempo le producía sensaciones que desconocía. No quería reconocer que Moonz tenía razón. Tal vez había sido un gran error llamar a Stargazer en primer lugar. Después de todo, sus investigaciones no habían revelado cosas de gran peso, aunque habían servido de guía para las de ellas. De todas formas, Moondancer se estaba metiendo demasiado en un tema que estaba cerrado, al que ya no tenía sentido darle muchas vueltas.
—Escúchame una cosa — empezó Sun-mer, mirando fijamente a Moonz —, esto es un asunto totalmente mío, y no tienes nada que ver allí. En lo único que tienes que concentrarte es en ayudarme a buscar información de la impostora, y entender qué es lo que hay detrás de su máscara, ¿entiendes? Ya estamos sobre una pista muy importante.
—Lo sé, lo sé, pero yo me preocupo tanto por ti como por Stargazer…
—¡¿QUIERES DEJAR DE MENCIONARME A STARGAZER?! — estalló la chica de cabellos de fuego, dejando muda a la otra y llamando sin querer la atención de los demás pasajeros. La joven de piel ambarina estaba de un terrible mal humor, aunque no sabía bien por qué.
Se hizo un sórdido silencio durante los próximos minutos. Ambas chicas no se miraron en lo que quedaba del viaje, apenas cruzaron la mirada cuando el bus llegó finalmente a la terminal, poco iluminada y con aspecto de escaso mantenimiento. Ya era muy tarde, por lo que Sunset pidió un taxi, sin preguntarle siquiera a Moondancer, que iba callada y taciturna, con los ojos algo húmedos. Cargaron sus cosas en el auto, y por suerte el conductor tampoco tenía muchos ánimos de hablar, por lo que el recorrido hasta el modesto hotel en que se quedarían, uno que tenía vista a la playa, fue totalmente monótono, lo que contrastaba con el ambiente nocturno y movido de Dodgebay.
En la recepción del hotel, Sunset preguntó por la reserva que habían hecho días atrás, y luego fueron conducidas a su habitación, que quedaba en el tercer piso. Allí disponían de dos camas, dos roperos para poner la ropa, dos mesas de noche con veladores, otra mesa más, un balcón precioso desde el que se podía salir a respirar el aire del mar. Shimmer salió y fue a apoyarse en la barra, observando el paisaje de la costa, por donde andaban algunas personas, especialmente parejas jóvenes y grupos de adolescentes que sólo buscaban divertirse. Por su lado, Moonz se quedó en su cama, chequeando sin interés las publicaciones en Magebook.
Muchas cosas pasaron por la cabeza de la joven Shimmer, pensando en toda la travesía, en los descubrimientos realizados, en los testimonios inverosímiles. Pero una cierta parte suya se sentía mal por haberle gritado así a su amiga, por muy metiche que fuera. No pensaba que no lo mereciera, pero tal vez se había excedido un tanto, a pesar de que Moonz sabía que ciertos temas no debían ser tocados. Era la única que la acompañaba en todo, ciertamente la única a quien le hablaba sobre su relación con Stargazer, y era seguro que por eso la hostigaba con ese tema. No le había dado muchos detalles de su rompimiento, eso sí, aunque era de esperarse que ella se preocupara por ambos, lo cual era algo noble. Nada justificaba realmente que le hubiera gritado tan brusco a Moonz.
Todo el mal humor por el momento pasado ya se le había disipado. ¿Por qué se había puesto así en primer lugar? Pensó en Stargazer, y en lo que podría estar haciendo. Pensó en muchas cosas que no había pensado en meses. Pensó en por qué las cosas entre ellos no habían funcionado. ¿Cómo fue que rompieron? Recordaba que en las últimas semanas había empezado a sentir cierto hastío de él, que poco a poco se incrementaba la distancia. Al principio parecía que era por la época de exámenes, pero en las últimas veces que se vieron, ya no parecían muy enganchados con la relación. Tal vez Stargazer esperaba algo de ella que nunca llegó, o les faltaba proyectar a futuro, o simplemente se había acabado la pasión. Hasta que un día, Sunset lo llamó para comunicarle que todo había terminado, y como el rompimiento fue a través del teléfono, ella no pudo ver lo mal que eso le había sentado a Ster, quien sin embargo se resignó sin luchar, y prefirió enfocarse en las últimas materias que le quedaban para graduarse, como si fuera tan fácil que los sentimientos desaparecieran bajo una pila de libros.
Al ver el reflejo de la luna en el mar, recordó aquella noche que habían pasado juntos, no recordaba si era sábado o domingo, pero lo había pasado tan maravillosamente… aquel departamento, lo mismo que en el que estaba ahora, también tenía vista a la costa. En la madrugada, o en algún momento (Shimmer no se acordaba bien), había salido al balcón a ver las estrellas, y Stargazer la había abrazado aquella vez, se había sentido muy cálido…
¿Y si Moondancer tenía razón? Sunset se volvió a mirarla, tan quieta y muda. No eran pocas las veces en las que el punto de vista de la pelirroja con bandas violeta había resultado certero, y eran ocasiones en las que Shimmer debió admitir que se había equivocado. Pero si él tanto la extrañaba, ¿por qué no le pidió volver? ¿Por qué prefirió irse de la ciudad e ignorar lo que aún sentía? ¿Era posible sentir celos luego de haber cortado con su ex? ¿Y por cosas que ni siquiera sabía si habían ocurrido? Alguna vez había escuchado un frase que decía que los celosos sufrían más por lo que se imaginaban que por lo que veían.
¿Realmente ella estaba celosa?
¿O sólo era la presión, la tensión del asunto que la mantenía tan ocupada?
Debía ser eso… quizá necesitaba despejarse.
Pronto, Sun-mer ingresó a la habitación, dejando el aire fresco del exterior, decidida a intentar recomponer las cosas. En el fondo, no soportaba estar peleada con su única amiga, su gran apoyo en todo.
—Oye, Moonz… lamento haberte gritado en el autobús. No estuvo bien. Lo que pasa es que… — Sun-mer suspiró — son tantas cosas… Creo que necesito despejarme un poco… necesitamos despejarnos un poco. ¿Te gustaría salir? Debe de haber alguna discoteca por aquí cerca. Yo pago por esta noche.
Era sorprendente que se le hubiera ido la bronca tan rápido, tanto que no parecía cierto que le estuviera proponiendo salir. Lo era, Moonz tenía constancia de que no era un sueño. Claro que se había ofendido con lo ocurrido en el autobús, pero sabía que la pelifuego era así. Sólo pretendía dejarla tranquila por ese día, sólo debía darle tiempo. No obstante, no se esperaba que fuera un tiempo tan corto. ¿Se habría quedado pensando en Stargazer y por eso quería irse a bailar, para escapar de su recuerdo?
—Pues… bueno, creo que nos lo merecemos, ¿no? — respondió con una sonrisa, lo que animó también a Sun-mer — Además, estaba esperando este momento para estrenar mi nuevo conjunto.
—¿Ese top negro con rayas púrpuras y la falda negra de raso?
—¡Ese mismo! Con mis sandalias de taco entero también. Incluso empaqué ese vestido verde que te compraste hace un tiempo, te quedará espectacular con los zapatos…
—Espera, ¿cuándo lo empacaste?
—No te sonrojes así, estoy segura de que te verás muy bien y de que te conseguirá muchos pretendientes — Moonz le guiñó el ojo —. Sabía que no te iba a parecer necesario llevar ropa de fiesta, por eso la cargué yo misma. También traje mi neceser con maquillajes y broches para el cabello. ¡Tengo muchas ganas de probar ese peinado con las dos trenzas que te mostré!
—Oh, vaya. Tú sí que vienes preparada, ¿no?
—Aunque seamos genios no dejamos de ser chicas, ¿verdad?
Con eso, los humores parecían haber mejorado, y entonces ambas se dedicaron a arreglarse para la salida. Después de bañarse y cambiarse, Moonz estuvo un rato pensando qué colores combinarían mejor con sus atuendos, y también tuvo algunos inconvenientes a la hora del maquillaje, ya que no tenía mucho talento para eso. Después de algunos embarros, la pelirroja logró dejarlas a ambas bastante presentables. Sun-mer no se sentía muy segura con el vestido, pues le quedaba algo corto, pero Moonz le dijo que debía ser la falta de costumbre. Lo mismo con los zapatos, la pelifuego casi se mató de un golpe al dar los primeros pasos.
—Creo que esto es una locura… deberíamos estar analizando la evidencia.
—Vamos, Sun-mer, no me acalambré la muñeca corrigiendo un desliz con el delineador para que te me eches atrás. Ya vi que hay una disco a unas pocas cuadras, y se ve bastante decente.
—¿Estás segura de esto? No quisiera terminar en cualquier lado, y en un estado…
—Oye, sabemos cuidarnos. Además, llevo gas pimienta en mi bolso, y no beberemos nada que nos ofrezcan, ni tampoco haremos nada que no queramos. No creo que eso traiga muchos inconvenientes, habrá muchas otras chicas que seguro llamarán la atención más que nosotras — dijo Moonz, mientras Sun-mer la miraba con las cejas alzadas —. Quién sabe, a lo mejor encontramos algún nerd apuesto que haya decidido dejar su cubículo por una noche…
Sunset sonrió para sus adentros.
Afuera, la noche las recibía con todo su esplendor estrellado. A poca distancia ya se podía oír el rumor y la vibración que provenían de la discoteca, un edificio de fachada extravagante con luces de neón que formaban el nombre "The Buffalo's Club", con el respectivo dibujo de una cabeza de búfalo. Había una pequeña fila para entrar, y la puerta era resguardada por un sujeto enorme. Mientras esperaban, Sun-mer tuvo un ligero presentimiento, como si tuviera la impresión de que encontraría en ese lugar algún dato importante para su investigación, dada la cercanía de Dodgebay con Canterlot City. Tal vez fuera cierto, o tal vez solo fuera una excusa para no arrepentirse de haber salido, ya que de repente no tenía mucho entusiasmo de entrar a la discoteca. Sin embargo, decidió quedarse por Moonz, o de lo contrario se lo echaría en cara hasta su muerte.
—Veo pocos chicos lindos — le susurró su amiga, escudriñando a las demás jóvenes que esperaban para ingresar —, creo que todas aquí buscan lo mismo que nosotras…
—¡Muy bien, muy bien, todos, no intenten pasarse de listos conmigo o se las verán con este fortachón! ¡Aquí no hay privilegios, si quieres entrar, debes pagar! — exclamó una chica que estaba en la entrada, junto al guardia. Traía una minifalda negra, una blusa blanca ajustada y una chaqueta de cuero negro, a tono con un sombrero de ala ancha, bajo el cual asomaba su cabello púrpura con bandas verdes, atado en dos coletas. Su voz sonaba como si estuviera de mal humor todo el tiempo.
—Uff, qué malhumorada… — comentó Moonz una vez que entraron — ¿Viste cómo nos miró cuando le pagamos? Fue raro, sobre todo porque parecía mirarte como si te despreciara o algo así. No es nuestra culpa que haya tenido un mal día.
—No creo que sea eso.
—¿Será mal carácter? ¿O… habrá conocido a ya sabes quién?
—Me inclino por esa teoría. Puede ser que ella haya estado aquí o que la haya conocido en la otra ciudad...
El Búfalo Club tenía un estilo evidentemente vaquero. La barra de tragos lucía una casi impecable madera pulida, al igual que las banquetas. Mozos y mozas llevaban sombreros de ala ancha y chaquetas bien a lo lejano oeste. En las paredes predominaba el símbolo de la cabeza de búfalo, rodeado de luces que iban cambiando de colores. Los asientos de los reservados lucían un tapizado sintético similar al cuero de búfalo. En el fondo, el DJ incluso llevaba puesto un bigote de utilería, y de cuando en cuando usaba remixes de rancheras o chacareras. A un lado del mismo, había una especie de pasarela, quizá para karaoke o algo así. Adentro estaba casi atestado, había toda variedad de gente, y Sun-mer trató de reprimir un bufido, ya que no le gustaba estar apretujada entre tanta gente, y necesitaba un amplio espacio personal. A pesar de eso, el aire era respirable. La música que sonaba les parecía algo fuera de onda, o más bien ellas estaban fuera de onda con la música.
—¿Cómo demonios se baila esto? — rezongó la pelifuego, al observar los espasmódicos movimientos de los demás, entretanto Moonz intentaba imitarlos, sin éxito.
—Cielos, la última vez que fui a una disco, estaba de moda el "pasito tum-tum" y la "mayonesa". ¿Y cómo olvidarse de esas épocas de oro de los '90 y los '80?
—Siempre te gustó la música vieja — comentó Sunset con una risa.
—No es "música vieja", es clásica. Y me parece un insulto que la hayan dejado de lado.
—Oye, los tiempos cambian, qué se le va hacer…
De repente se les acercó un muchacho de cabello anaranjado y chaleco de cuero marrón, también con un sombrero a juego, tenía toda una pinta campesina.
—Hola chicas, ¿les gustaría beber algo? Yo invito — dijo muy amablemente.
—Eh, no, por mí gracias — rechazó Sun-mer intentando sonar amable.
—Justo estábamos por ir a la barra a pedir unos tragos — aclaró Moonz, tomando a su amiga del brazo para dirigirse a la barra.
—Oh, bueno… ¿puedo acompañarlas? — preguntó el joven, siguiéndolas hasta allá entre la marea de gente — Mi nombre es Braeburn, mucho gusto, soy de Appleloosa. Siempre vengo con un amigo por aquí… de hecho, está por allá. ¡Hey, Trouble Shoes, ven! — gritó, saludando a un tipo de hombros anchos y caídos, que se tropezó con casi todos antes de llegar. Tenía cabello negro y piel morena, pero con algunas zonas despigmentadas. Traía una camisa celeste con cuadritos blancos y unos pantalones verdes.
—Hola, soy… soy Tro-Trouble Shoes… un gusto — saludó con mano temblorosa.
—Jeje, un gusto, soy Moondancer. Y ella es mi amiga Sun… Sunrise.
—Hola, qué tal — saludó Sun-mer con poco interés.
—Wow, tienen nombres nombres muy bonitos — dijo Braeburn de forma zalamera.
—Muchas gracias, los suyos también son… buenos. — comentó la pelirroja, sin saber muy bien qué decir. No tenía contacto con muchachos más allá de lo necesario en Everton. Pero no quería ser descortés, de modo que trató de mantener la conversación.
Por su lado, Sunset estuvo mirando los precios de las bebidas que había impresos detrás de la barra, en un gran pizarrón. En cuanto a precio y calidad, lo más conveniente era empezar por unas Dash, marca de cerveza que se bebía mucho en Equestrópolis (y en las estudiantinas de Everton). Cuando se fijó si había algún mozo cerca para solicitarlas, se encontró con una mirada atónita y pasmada. Se trataba de una moza con falda de color pardo, una camiseta color salmón que dejaba ver su ombligo, y su cabello celeste con una línea azul, recogido en una coleta. Llevaba unos pendientes con forma de tacos mexicanos, un detalle algo extravagante. La joven había estado observando a la pelifuego antes de que ésta notara su presencia, y quedó paralizada en el acto cuando aquella se giró.
—Dos cervezas Dash, por favor — solicitó Sun-mer, pero al ver que la otra no respondía, volvió a repetir su pedido, moviendo su brazo delante de la cara de la moza esperando alguna reacción — ¡Vamos, despierta chica, qué te pasa!
—Aahh… eh, sí. ¡Sí, ya voy! — dijo la moza, y fue rápidamente a buscar las cervezas.
—¿Y a ésta qué le picó? Es como si hubiera visto a un fantasma... — comentó Moonz, encogiéndose de hombros.
—No lo sé, Sonata nunca se comporta así — dijo Braeburn —. ¿No es cierto, Trouble? Siempre nos atiende con mucha simpatía, se nota que le gusta su trabajo, no como Aria…
—¿Así se llama la que cobra las entradas? — preguntó Sunset, entornando los ojos.
—Claro, claro. — respondió el ranchero.
—En ese caso, debería llamarse "Agria" — agregó Moonz en tono de broma.
—Bueno, Aria es un poco agria pero quizá en el fondo… pero sí, Sonata es más simpática — dijo Trouble Shoes.
—¿En serio?
Sin que nadie de los cuatro lo notara, la tal Sonata había vuelto con las dos cervezas para Sun-mer y Moonz. Trouble entonces se sobresaltó y derribó una banqueta. "Lo siento, lo siento" decía mientras se apresuraba a recoger el asiento, totalmente sonrojado. Braeburn quiso ahorrarle bochorno a su amigo, por lo que se apresuró a pedir dos sidras de manzana Applewood. La chica pareció un poco desilusionada, y cuando se marchó de nuevo, echó una mirada de reojo hacia Sun-mer.
—Perdonen por eso… — se disculpó Braeburn, rascándose la nuca.
—Oh, no pasa nada. Son cosas que pasan — dijo Moonz, bebiendo un trago de su Dash. Sun-mer la imitó, desviando la mirada de tan penosa escena.
Pasó un rato durante el cual nadie dijo palabra alguna, concentrándose en sus respectivas bebidas, hasta que el joven de cabello anaranjado notó algo curioso en la pelifuego.
—Oye… tengo la sensación de haberte visto en algún lugar antes. No sé por qué…
—No lo creo, yo jamás te he visto antes — dijo Sun-mer seriamente —. Yo vengo de una ciudad muy lejos de aquí, solo estamos de paso en Dodgebay.
—Ah, pues… debe ser porque te pareces a una amiga de mi prima, jeje. Creo que debe ser por eso.
—¿Una amiga de tu prima?
—Eyup, mi prima Applejack, de Canterlot City. Ella suele venir a Appleloosa con sus hermanos y su abuela, a veces también con sus amigas. Y ahora que lo pienso, creo que te pareces mucho a una de ellas… aunque no recuerdo muy bien su nombre.
—¿Y en qué se supone que me parezco a ella?
—Pues… tiene un cabello parecido al tuyo — respondió Braeburn, nervioso por la mirada inquisidora de Sun-mer —, y que… su color de piel también es parecido.
—¿Algo más?
Moonz empezó a mirar con preocupación a Sunset, no sabía a donde quería llegar y temía por el resultado al que llevaría esa conversación. De repente sintió un frío en la nuca, cuando recordó haber visto a Braeburn en una de las fotos del Magebook de Applejack. Intentó no dejarse dominar por el pánico, mantener la calma y pensar en un modo de evitar que Sun-mer metiera la pata: necesitaba buscar una excusa para alejarse de esos muchachos. Entonces, decidió aprovechar los tartamudeos del joven para pedirle a su compañera que la acompañara al baño, tratando de transmitir urgencia con su mirada, cosa que afortunadamente la otra entendió.
Los baños quedaban muy cerca de la pista del DJ, suficientemente lejos de la barra. Arriba de cada puerta, había una cabeza de búfalo azul que indicaba el sanitario masculino, y otra rosada para el femenino. Había una cierta fila para entrar, pero las chicas se quedaron a un costado.
—¿Qué se supone que estás haciendo, Sun-mer? Ese chico es primo de una de las amigas de la impostora, ¡nos podría descubrir! ¡No sabemos qué tanto la conoce, pero es muy arriesgado que te reconozca! Y después soy yo la indiscreta…
—Está bien, está bien, Moonz, tienes razón… — admitió Sun-mer —Lo siento, por un momento me dejé llevar, simplemente quería ver si podía obtener más información. Pero sí, fue bastante arriesgado, no debemos acercarnos otra vez a esos chicos.
—O es que la Dash ya te comenzó a hacer efecto…
—Nada de eso, apenas bebí unos tragos. He probado cosas mucho más fuertes.
—¿Como ese tequila con limón que nos bebimos luego de los finales del año pasado? ¿O hay alguno que has probado con otra persona…?
—Olvídalo, tenemos cosas más importantes de las que ocuparnos. He estado pensando en esas dos chicas…
—¿Aria y Sonata?
—Sí, hay algo raro en ellas pero no sabría decir qué. Tengo curiosidad por saber qué problema pueden haber tenido con ya sabes quién, es evidente por sus reacciones que deben haber tenido problemas muy graves. Si averiguamos de qué se trata, podríamos conseguir algo en contra de la impostora.
—¿Crees que sea seguro? Si te soy sincera, no me dan muy buena espina. ¿Cómo sabemos que podemos confiar en ellas, o que podremos convencerlas de que tú eres la verdadera Sunset Shimmer?
—Hmmm, no lo sé — Sun-mer permaneció unos segundos en silencio, tratando de pensar con claridad a pesar de la interferencia de los wubs —. Mira, a simple vista no parecen muy confiables, pero podrían tener información valiosa que darnos. Como sabes, las anteriores personas con las que hemos hablado sobre la impostora, han tenido algún tipo de conflicto con ella, conflictos de toda índole…
—Especialmente de índole mágica — puntualizó Moonz con seriedad —. Todo de alguna forma implica magia: los cristales del campamento Everfree, la locura de los juegos de la amistad… Oye, no le hemos preguntado a Ster si averiguó algo sobre eso. Deberíamos llamarlo mañana...
—No lo menciones por ahora, ¿sí? — pidió Sunset dulcemente — De todas formas, estoy segura de que no nos diría nada muy distinto de lo que ya sabemos del asunto. Aunque tal vez nos pueda aclarar algo sobre ese episodio en la que la tal Sci-Twi y ella se convierten en "súcubos".
—Me da escalofríos de pensarlo. Recuerdo cuando leí esa enciclopedia de brujería cuando tenía 14, ¡me compré todos los implementos de una bruja, incluso la vestimenta! Me creí capaz de leer runas y hablar de tarot… Pero no creo que estemos tratando con ese tipo de magia.
—¿Y qué otro tipo de magia sino? ¿Magia de otra dimensión?
—Es muy probable — Moonz se encogió de hombros —. ¿Sabes? Estuve dándole vueltas a lo que estuvimos hablando durante el viaje hasta aquí, esas teorías locas… Si fuera cierto que hay otra dimensión donde existen otras versiones de nosotras, con mismo nombre y apellido, debería haber una barrera que los separa. Pero si alguien pudiera cruzar de uno a otro mundo, ¿cómo lo conseguiría? Intenté aplicar todo lo que sé de física, con leyes y fórmulas. Y no obtuve conclusiones satisfactorias, más allá de la certidumbre de que algo así es científicamente complejo e improbable, y que responde a fuerzas que van más allá de la ciencia.
—Como la magia, ¿verdad?
—Sí, más o menos. ¿Recuerdas que mencioné lo de los portales? Desde la lógica mágica, se necesita bastante poder para crear un portal entre mundos, y no creo que eso esté a la altura de cualquier criatura mágica.
—¿Piensas que la otra Sunset es una especie de entidad mágica con poder suficiente como para lograr tal cosa? — pese a que Sun-mer no era una persona inclinada al misticismo y la fantasía, aquellas hipótesis no resultaban muy descabelladas teniendo en cuenta las evidencias que habían recogido — Quizá incluso es posible que esa no sea su verdadera forma, sino que la adoptó para pasar desapercibida en nuestro mundo.
Moonz vaciló por un momento — ¿Pero por qué te elegiría a ti como modelo? ¿De dónde podría saber tu nombre? Que yo sepa, no has salido en ninguna revista o medio público.
—¿Y entonces qué? — de repente, una idea cruzó como un rayo por la cabeza de Sunset — A menos que… se trate simplemente de una homónima mía de otro mundo, que por alguna casualidad fortuita llegó hasta aquí. Podría haber caído por error en alguna avería del espacio-tiempo que conectó nuestros mundos en un instante. El problema sería saber qué causó esa avería, y si existe algún modo de que vuelva a ocurrir...
—¡Oh, es cierto! ¡Quizá la causa fue algún evento cósmico inesperado! Una alineación de planetas o algo así… ¿Y si tal vez lo que ella quiere…? — Moondancer se interrumpió bruscamente al reconocer el sombrero de Braeburn y la cabeza de Trouble Shoes a poca distancia de ellas — Ay no, ahí vienen, vámonos de aquí… ¡Hacia allá!
Sin demora, fueron hacia la izquierda, pasando por delante del DJ, quien anunciaba algo especial para la próxima pista. Se hacía difícil pasar entre el montón, lo que hacía poner de mal humor a Sun-mer, algo arrepentida por esa absurda idea de salir a bailar. Sin embargo, los planteos de Moondancer mantenían su mente ocupada, mientras se trasladaban a otro sitio lejos de la vista de los muchachos. Se sentía una idiota por haberles dado cabida, pero ahora no quedaba otra opción que evadirlos.
Se resguardaron detrás de unos fardos de paja de utilería, al lado del escenario. No pudieron ver al primo de Applejack o a su compañero, ya que pronto se levantó una nube de humo que rodeó todo por completo. Un juego de luces verdes, amarillas y anaranjadas encandiló al auditorio, al mismo tiempo que una silueta surgía de la niebla…
Oh-whoa-oh, Oh-whoah-oh
No me pudiste vencer
Oh-whoa-oh, Oh-whoah-oh
Bajo mi hechizo ahora estás…
Al final de aquella frase, una música estilo pop-country sonó a todo parlante, estremeciendo a todo el público, que vitoreó puro silbido a la dueña de la voz, una joven de cabellos naranja, con algunos destellos de color claro, distribuido en sendas trenzas. Tenía puesto un conjunto enterizo, una chaqueta de cuero negro con strass, medias de red y botas oscuras con flecos. Traía además un colgante con forma de cabeza de búfalo, que brillaba como si fuera de oro, y tenía incrustado un rubí (probablemente de imitación) en el medio. El DJ la anunció como Shadagio. A Moondancer no le pareció que ese fuera un buen nombre, ni siquiera como nombre artístico, sino más bien una imitación del de la exitosa cantante Sharika, y siendo la pelirroja una fan de la misma, se sentía como una falta de respeto.
El ritmo te cegó
al aplaudir y al marchar
bajo mi hechizo ahora estás…
Los aplausos llovieron junto a miles de silbidos que acompañaban la canción. Shadagio no sonaba tan mal, aunque escuchándola con más atención, se notaba el uso de un modificador de voz, ya sea para corregirla un poco o para hacerla más parecida a la de Sharika. De todas maneras, eso no parecía importarle al público, que se movía frenéticamente embelesado por ella. Esto provocaba que Sun-mer y Moonz se desplazaran continuamente para no ser tragadas por la masa, cuidando sus cervezas y sus pertenencias, además de procurar mantenerse unidas.
Oh-whoa-oh-oh… — canturreaban todos, hipnotizados por la coreografía de la chica. Las dos chicas iban rebotando, aturdidas, y no sabían cómo hacer para escapar de esa oleada.
Al cruzar fugazmente la mirada con Shadagio, Sun-mer tuvo la misma sensación curiosa que con Aria y Sonata. Era como si tuviera un instinto oculto...
Esta es la música que bailas
La canción que has de cantar
Digo "brinca" y dices "bye"
Manos hacia el cielo van.
Oh-whoah- oh, Oh-whoah- oh
Era notable el placer o el disfrute que sentía la cantante al ver a todos tan enganchados con su canto, cual sirena que canta para atraer a los marineros para hacerlos naufragar y devorarlos. De hecho, tenía cierto encanto de sirena. Cuando extendía sus manos fuera del pequeño escenario, pequeñas hordas se agolpaban para tocarla. Sólo Sunset y Moondancer parecían inmunes a su hechizo.
Atrapados en mi canción
Pronto cantarán con pasión.
Oh-whoah- oh...
Y así el coro, como una letanía de voces multiplicadas, se repetía nuevamente. Mientras tanto, esquivar la corriente era mucho más difícil que seguirla. Hubo un momento en el que Sunset fue casi empujada por la ola delante del escenario, justo cuando Shadagio se acercaba al borde y se inclinaba, quedando a centímetros del rostro de la pelifuego…
Pronto no tendrás opción…
Algo brilló en la mirada de la cantante, algo malicioso, transmitiendo un mensaje críptico a los ojos aguamarina, que no obstante se resistieron, al principio confusos, y luego, muy serios. Fue quizá la primera vez, durante toda la presentación, en que permaneció quieta más de un par de segundos, hasta que se levantó velozmente para continuar el show, ante la impaciencia de su auditorio, que silbaba, bailaba, cantaba como si no fuera dueño de sí mismo. Sunset no le quitó la vista de encima hasta que Moondancer la tironeó con fuerza.
Al principio pensó que la imitadora de Sharika había intentado impresionarla o hipnotizarla, pero después le dio la sensación de que no era nada de eso.
Bajo mi hechizo ahora… ¡estás!
La música cesó abruptamente, hubo unos segundos de silencio hasta que se encendieran apasionadas ovaciones, y la pista lentamente volvía a su estado normal. Shadagio agradeció al público y no dejó de recomendarle que pasara por la barra a seguir disfrutando de los tragos de Búfalo's Club y a continuar bailando.
—Prefiero a la verdadera Sharika — comentó Moonz —, aunque sus canciones por lo menos son originales.
Ya estaban saliendo de The Buffalo's Club, luego de beberse dos cervezas más cada una, siempre evitando cruzarse con Braeburn o Trouble Shoes. El lugar se había vaciado un poco, ya era de madrugada y el cielo comenzaba a aclararse, primer signo de la llegada del alba. Moonz estaba algo alegre, hasta había coqueteado un poco, sin mucha suerte. Por su parte, Sun-mer se había puesto más melancólica. Ver tantas parejas a su alrededor le recordaba el tiempo pasado con Stargazer, y entonces le entró la nostalgia. Sintió la necesidad de enviarle un mensaje, y pasó un rato mirando la ventana de chat de Magebook, mirando los últimos mensajes que habían intercambiado, lo que aumentaba su triste estado de ánimo.
Fue entonces cuando tecleó: "Te extraño", y le envió esas dos sencillas palabras, que sin embargo expresaban mucho más de lo que parecía.
Al retirarse de la disco, solo quedaba el guarda en la puerta. Fueron caminando despacio, bastante distraídas, sin esperarse a lo que saldría de un callejón inmediatamente próximo, totalmente a oscuras.
—Oh, vaya, qué curiosa coincidencia…
De primera pareció que la voz salía de la nada, hasta que se oyeron unos pasos y de la penumbra del callejón emergió Shadagio, seguida inmediatamente por Aria y Sonata. Las tres iban cruzadas de brazos, mostrando una gran confianza en sí mismas. Shadagio y Sonata iban sonrientes, la primera como si tuviera un motivo de orgullo, la segunda, más alegre y risueña, mientras que Aria apenas había arqueado los labios.
—Mira quién ha venido a visitarnos a nuestro club, después de tanto tiempo… — dijo Aria.
—¿Perdón? — preguntó Sun-mer, sintiendo cómo poco a poco se le pasaba el efecto de las cervezas.
—No esperábamos encontrarte por aquí, pero sí que es una gran sorpresa. — repuso Shadagio — ¿Qué pasó? ¿No te funcionaron las cosas con tus "amigas"? ¿No encajaste en su grupo, verdad? Nos sorprende verte aquí, sin ellas, ya que parecían tan unidas en su concierto...
—O quizá están en una misión especial, como esos agentes secretos que trabajan encubiertos, escondidos en las sombras, y nos están espiando para saber qué tramamos. — dijo Sonata, por lo que las otras dos la miraron mal.
—No sé de qué me están hablando. Quiero irme a mi casa a descansar, así que déjennos pasar. — contestó Sun-mer, que no se sentía de muy buen humor para charlar con empleadas engreídas de discoteca.
—Sí, ya estamos cansadas — agregó Moonz, dando un bostezo — esas Dash sí que pegan.
—Por favor, ¿creyeron que no nos daríamos cuenta? Pareciera que la "princesa Twilight" se haya teñido el color del cabello o de la piel — replicó Aria, tendiendo un brazo a Moondancer para comprobar su punto.
—¡No me toques! — gritó Moonz, alejándose de "Agria".
—Oye, déjala en paz. — Sun-mer se interpuso delante de su amiga — Moondancer no es esa princesa Twilight de la que hablas.
—Sea como sea, te reconocimos perfectamente, Sunset Shimmer. Me di cuenta de que sabías quién era yo cuando te vi en el escenario, como si hubieras ido directamente a confrontarme.
Entonces, Sun-mer entendió lo que ocurría. Nuevamente, el oscuro legado de la falsa Sunset Shimmer se le presentaba en la cara, esta vez a un nuevo nivel. Dio un largo suspiro, intentando pensar rápidamente cómo sobrellevar esta situación. ¿Qué era lo que más le convenía hacer? ¿Seguir fingiendo ser Sunrise, una simple joven estudiante de vacaciones, o ir de frente y declarar su verdadero nombre y sus verdaderos propósitos? Le habría gustado poder consultarlo con Moonz, pero sabía que esas chicas no la dejarían en paz tan fácilmente. Lo cierto era que si hacía bien su papel, tenía muchas posibilidades de averiguar más datos sobre la impostora, y quizá de paso, obtener algo que usar en su contra. Se irguió firme, poniendo los brazos en jarra, e interpelando directamente a Shadagio, pues notaba que parecía ser la líder del grupo.
—A ver, tal parece que me están confundiendo con otra persona. Mi amiga y yo sólo estamos aquí por pura diversión, somos turistas, nada más. Si por desgracia, alguna persona parecida a mí les hizo algún daño, lo lamento mucho, pero no tengo nada que ver.
—Por favor, esa es la excusa más estúpida que he oído. — contestó Shadagio, dando un paso al frente para encarar a Sun-mer — Eres muy mala fingiendo, quizá sirva con esos tontos de la preparatoria, pero no sirve con nosotras. Conocemos mucho mejor este mundo que tú, llevamos aquí muchos más años de los que creerías.
—¿A qué te refieres? Si eso fuera cierto, no te verías tan… joven. — contestó Sun-mer, mirando a la de cabellos naranja de arriba abajo.
"Conocemos mucho mejor este mundo que tú". Aquella frase llamó mucho la atención de Moondancer, y trajo a su memoria las hipótesis que había compartido con Shimmer una hora atrás. Una de las cosas que había pensado, era que tal vez la falsa Sunset no haya sido la única en cruzar de dimensión. Estuvo a punto de intervenir, pero decidió callarse para evitar meter la pata otra vez.
—¿Y qué? Eso no es lo que importa aquí. — dijo Aria, adelantándose al tiempo que la otra retrocedía — ¿Con qué derecho te atreves a venir a molestarnos a nuestro trabajo, después de habernos quitado todo? Estábamos en la cima, a punto de ganar la Batalla de las Bandas y aplastar a las "Rainbooms", ¡pero entonces apareciste tú y lo arruinaste todo!
—Y después de que destruiste nuestras vidas, — la secundó Sonata — estuvimos deambulando por la ciudad en busca de algún refugio, de algún alimento… ¡¿Sabes lo terrible que es no tener ni un centavo para comprar al menos un taco?!
—Pero por suerte, — continuó Shadagio — a pesar de haber perdido nuestro talento para cantar, logramos conseguir trabajo aquí, y hacer de nuestra existencia algo menos miserable. Y tal parece que no estás contenta con vernos derrotadas, ¿verdad?
¿O sea que la impostora había saboteado el concierto de estas tres chicas, y por ende había arruinado su oportunidad de lanzarse al estrellato, obligándolas a desperdiciar su talento en un burdo club? "Esto podría ser interesante para un jurado" pensó Sun-mer; en su mente ya se formaba una idea de lo que podía hacer.
—A mí me parece que les va bien — comentó Moonz —. Tú realmente lograste cautivar al público allá adentro...
—Por favor, eso es apenas una pequeña parte de lo que puedo hacer… — bufó Shadagio, rodando los ojos. — Ni siquiera "Shadagio" es mi nombre real, sino Adagio, pero al dueño de Búfalo's se le ocurrió llamarme así porque supuestamente atraía más a los clientes.
—Eso es porque te pareces a Sharika, esa cantante que suena como cabra…
—¡Cierra la boca, Sonata! — gritó Adagio, dando un pisotón y mirando con furia a la de cabellos celestes.
—Oye, es cierto, ese apodo te queda ridículo.
—¡Aria, a ti nadie te pidió opinión!
"¡Lo sabía!" pensó Moonz, mientras se desataba una discusión en el trío. Miró a Sun-mer, quien permanecía muy seria. Por la expresión de su cara, supuso que la pelifuego sabía qué hacer, y con un guiño del ojo de ésta, Moondancer supo que debía esperar a lo que ella dijera o hiciera, estando muy atenta a cada detalle. Era una táctica que utilizaban mucho en los exámenes o en las presentaciones de trabajos, y les daba buenos resultados.
Sun-mer dio unas palmadas para llamar la atención de las tres, y luego respiró hondo.
—A ver, a ver, si ya terminaron de pelear, quisiera decirles algo. Verán, sí me llamo Sunset Shimmer, pero no soy la Sunset Shimmer que ustedes conocieron en Canterlot City, en esa supuesta "Batalla de Bandas", que, supongo, se hizo en la secundaria Canterlot High. Si sé todo esto, es porque he estado investigando a esa otra Sunset Shimmer… Me enteré de su existencia de manera fortuita, a través de un viejo contacto mío, y he venido de Equustrópolis para recolectar evidencias y llevarla ante un juzgado por suplantación de identidad. Pero al ver el caso de ustedes, he pensado que podría ayudarlas.
Adagio, Sonata y Aria se quedaron en silencio por un breve momento, incrédulas, mirándola ahora más detenidamente. Aunque no estaba segura de que le creerían, Sun-mer apostaba a su rencor personal por la otra Shimmer para obtener alguna colaboración de ellas.
—Así que… ¿tú dices ser la verdadera "Sunset Shimmer"? — dijo por fin Adagio, cruzándose de brazos — ¿Cómo se supone que comprobaremos eso?
—Bueno, podrían darle un micrófono y ponerla a cantar, a ver qué pasa. — sugirió Sonata.
—Oh, no, no hagan cantar a Sun-mer, eso la pone muy nerviosa. Ella no está hecha para eso — dijo Moonz.
—¿Y qué clase de ayuda creen que pueden darnos? — inquirió Aria.
—Mi padre es abogado. Podría asesorarlas para demandar a la impostora por daños y perjuicios, y de esa manera tal vez podrían cumplir su sueño de ser una banda reconocida.
—¿Eso significa que tendremos todos los tacos que queramos? — preguntó Sonata con los brillándole de emoción, pero se apagaron instantáneamente cuando Aria le dio un empujón. —¿Qué?
—Ya deja de molestar con esos malditos tacos. — la reprendió Aria, y luego se dirigió a Sun-mer —Escucha, no confío en eso de abogados y demandas, me parece totalmente superfluo, además no creo que puedan detener a Sunset Shimmer tan fácilmente con eso. De seguro estarán sus amigas detrás para salvarla, inclusive la princesa Twilight, que sería capaz de venir aquí sólo para sacarla del aprieto.
—¿La princesa Twilight? — preguntó Moondancer, era la segunda vez que oía ese nombre, y ya sentía curiosidad — ¿O te refieres a Sci-Twi? Pero en su magebook no figura que sea princesa de nada… ¿dónde queda su país?
—¿Sci-Twi? — la incredulidad se sentía hasta en el tono de voz de Adagio — ¿Así se hace llamar ahora? Es interesante que haya decidido quedarse aquí en vez de regresar a Equestria…
—¿Equestria? Nunca he escuchado de ese lugar…
—¡Oh, vamos, — explotó Aria — esto tiene que ser una broma! ¡Equestria no es parte de este mundo, era nuestro hogar hasta que ese estúpido hechicero nos desterró aquí, solamente porque no tenía cómo vencernos! Y desde entonces, estamos aquí atrapadas, intentando recuperar los poderes que perdimos. Antes podíamos cantar y sembrar discordia entre los demás, pero ahora nos toca hacer un pobre espectáculo para vivir. ¡No saben el estrés que causa eso!
—Entonces… así es como vinieron a este mundo. Por una especie de castigo... — reflexionó Sun-mer, sus neuronas funcionando a toda máquina — ¿De casualidad no fue a través de un portal?
—Sí, más o menos. — respondió Adagio — Un portal a través de un espejo. ¿Eso qué tiene que ver?
—¿Y Sunset Shimmer cayó en ese portal también? — preguntó Moonz, sumamente interesada en el tema.
—No, claro que no. — contestó Aria de mala manera — Ella ni siquiera estaba ahí… Oye, ¿qué insinúas?
—¿Nunca se cuestionaron cómo la impostora o la… tal princesa Twilight, vinieron a esta dimensión? Porque no creo que haya sido el mismo hechicero que las envió a ustedes. — dijo Sun-mer, de modo que pudo apreciar con satisfacción la sombra de la duda en los rostros de Adagio, Aria y Sonata. ¿Cómo no se habían dado cuenta antes de que habían estado tan cerca de poder regresar a Equestria?
—Eso, o ellas encontraron el espejo de ese tal hechicero… — agregó Moonz.
—Maldita sea, es cierto. — masculló Adagio finalmente — Sunset Shimmer debe saber dónde está el portal a Equestria. Si lo encontramos…
—...podremos volver y recuperar lo perdido — dijeron Aria y Sonata al unísono. De repente, todo parecía estar claro para las Dazzlings.
En base a todo lo dicho, Adagio ya había formulado un plan.
—Entonces, Sunset Shimmer, ¿te interesaría un trato?
Bueno, después de un largo hiatus, aquí está otro nuevo capítulo. Una razón por la que me demoré tanto es que no sabía cómo encajar a las Dazzlings en la historia. Al principio iba a ser Stargazer quien se encontrara con ellas, pero luego lo pensé mejor. Creo que puedo decir que elegí la mejor opción para las sirenas… creo.
Por otro lado, quiero aclarar (aunque tal vez no sea necesario) que el canon en que me baso es tanto Rainbow Rocks como el cómic de Fiendship is magic dedicado a las Dazzlings (porque creo que hay otra versión en la serie de cómics de Legends of Magic y en el final de la temporada 7).
Para este año me he propuesto finalizar este fic, así que probablemente actualice un poco más seguido. Espero que les guste, y cualquier duda/sugerencia/opinión/crítica será bien recibida en la caja de comentarios. Nos leemos pronto ;)
