El portador de la Espada Azul.
Bleach no es de mi propiedad, este pertenece a Tite Kubo.
Este Fanfic contendrá violencia, palabrotas y Lemon, si eres menor de edad no deberías leer esto, pero como cada quien hace lo que quiere yo solo te digo
Ya te advertí, yo me limpio las manos.
Diálogos:
-Hola- personaje hablando.
-Hola- personaje pensando.
-Hola- ser superior o personaje comunicándose con algo.
-Hola- ser superior pensando.
Capitulo 1: Mi vida en los suburbios.
Hola.
No sé quien seas pero igualmente, hola.
Sé que no me dirás tu nombre así como yo no te diré el mío.
Eso me molesta un poco.
No, no estoy molesto por qué no me dirás tu nombre, estoy molesto por el hecho de que yo no puedo decirte mi nombre.
Y no es que no quiera, más bien, no puedo.
¿Por qué? si decir el nombre propio es de las cosas más sencillas que puede haber, te preguntaras.
Bueno, eso puede ser sencillo para ti, que seguramente tuviste a alguien que te lo pusiera o te lo dijera.
Pero yo, por desgracia no tengo esos privilegios. Mis padres murieron poco después de que yo nací y ninguno de sus conocidos sabía cómo me habían llamado, por lo tanto, no tenia forma de saberlo.
Es muy triste, sin duda lo es, pero esa es mi realidad.
Bueno, no nos concentremos en cosas tan tristes como esas, permíteme hablarte un poco sobre mí.
Como ya te explique, no conozco mi nombre pero si conozco mi edad, tengo 11 años, conozco los números porque alguien que conocí me enseño hace tiempo, pero por desgracia esa persona ya está muerta por lo que no te la puedo presentar. Sobre mi aspecto. Bueno mi pelo es negro, azabache según me han dicho algunos y es liso, aunque esta algo alborotado y sucio. Mi color de piel es claro, no llego a la palidez pero me acerco, tengo ojos verdes y mido 1,05 de altura, no quiero mencionar mi peso ya que soy muy delgado y me da algo de vergüenza. Me falta uno que otro diente, ya que por la falta de materiales de higiene estos se empezaron a caer hace un tiempo. Un amigo me aconsejo que ponga mis dientes debajo de mi almohada para que así el ratón de los dientes me traiga una moneda.
Ese es un buen plan salvo por dos pequeños detalles.
El primero: no tengo almohada.
El segundo: si ese ratón me trae solo una moneda, entonces me asegurare de atraparlo y quitarle todo el resto de su dinero.
Ya sé, ya se, alguien de mi edad no debería decir esas cosas porque está mal y Bla, Bla, Bla
Pero deberías entenderme, vivo en un lugar donde hay mucha pobreza y se debe hacer hasta lo imposible por sobrevivir, además, robar es lo mínimo que uno puede hacer por aquí.
Pero bueno, continúo con mi descripción.
Sobre mi ropa, bueno creo que eso es lo más triste. Mi única vestimenta consiste en los restos de un camisón gris, o al menos creo que es gris, la suciedad que hay por aquí puede cambiar el aspecto de las cosas que uno ve.
Y no, no estoy exagerando.
Supongo que se preguntaran, ¿Dónde vives y por qué esta tan mal?
Ambas preguntas se las puedo responder.
Mi hogar si se le puede decir así al callejón en el que duermo, está ubicado en uno de los distritos del Rukongai.
Apuesto a que deben preguntarse ¿Rukongai?
Yo tan poco es que sepa todo lo relacionado sobre el tema, pero les puedo dar una explicación.
Para que entiendan mejor les explicare desde el principio.
Todo el lugar en el que vivo es solo una pequeña parte de otro lugar llamado Sociedad de Almas.
A este lugar van las almas de todas las personas que han muerto, si, hay muchas personas.
La sociedad de Almas está dividida entre los civiles y las figuras de autoridad, por así decirlo.
No recuerdo como se llamaba la parte donde están las figuras de autoridad pero el Rukongai es la parte de los civiles.
Este lugar está dividido en 320 distritos. Hay 80 distritos ubicados en cada uno de los puntos cardinales, o sea 80 en el norte, 80 en el sur, 80 en el este y 80 en el oeste. Yo estoy en el distrito número 64 del este.
Sobre lo de la situación en la que vivo. La calidad de vida en los distritos es diferente de acuerdo a la cercanía que halla con la parte de las figuras de autoridad.
Se los pondré así.
Las figuras de autoridad están en el centro de la Sociedad de Almas, los distritos de números más bajos como el 1,2,3 y otros son los que están más cerca de ellos y por lo que me han dicho tienen muy buena vida por allí, en cambio los distritos más alejados del centro, como en el que yo vivo, tienen una calidad de vida muy pobre, a pesar de que no hay hambre en la sociedad de almas si hay mucho peligro y violencia, además de eso, los Shinigamis, que son los encargados de protegernos, hasta donde se nunca ponen un pie por aquí lo que hace que nosotros mismos seamos responsables de nuestra seguridad.
Algunas veces me pregunto si es por pereza o porque no les importamos el hecho de que nunca vengan, da lo mismo, aunque vinieran de vez en cuando eso no mejoraría nuestra situación.
Si se preguntan cómo es que se todas estas cosas es porque un hombre que vivía en el distrito 1 me lo enseño hace tiempo una vez que vino a visitar a un amigo suyo.
No lo he vuelto a ver más, me pregunto si estará bien.
Bueno eso no importa ahora.
Ya terminando con el tema sobre mi y donde vivo, creo que debería hablarles sobre lo que estoy haciendo actualmente.
Bueno, aparte de estar hablándoles también estoy escondido en el interior de una grieta en un callejón oscuro.
¿La razón?
Hace unos momentos me encontré con unos tipos que estaban comiendo pan y bebiendo, parecían felices, tan felices que no notaron cuando me escabullí hacia la mesa donde tenían el pan y me robe una hogaza completa.
En mi huida del lugar accidentalmente tire algo y eso provoco que miraran en mi direccion y notaran que me había llevado su pan por lo que empezaron a perseguirme.
Seguro que me recriminaran que no tengo necesidad de robar comida ya que no se pasa hambre por aquí.
Pero como muchos otros, tengo mis necesidades y una de ellas es la búsqueda de cosas que sepan bien, es como una ansia que ciento de vez en cuando y al rato se torna insoportable por lo que me veo obligado a saciarla.
Sé que no me justifica en nada pero bueno, son mis pecados y estoy dispuesto a cargar con ellos para sobrevivir.
Aunque si me dieran la oportunidad de irme de aquí, de dejar esta vida atrás, créanme, la tomaría sin pensarlo ni un segundo.
Le doy una mordida al pan, esta algo duro pero sabe bien, además me gustan las cosas crujientes.
Entonces pude oír unos pasos por lo que me encogí más en mi escondite y en frente de mi puedo ver dos pares de pies, seguramente de hombre por su aspecto.
-¿Lo encontraste?- uno de los hombres hablo, su voz se escuchaba cansada.
-No, el maldito mocoso debió esconderse en algún lugar- respondió el otro hombre, por su tono de voz deduje que estaba muy molesto- continua buscándolo, tiene que salir en algún momento.
Bueno eso es cierto, en realidad puedo estar aquí hasta la noche pero tarde o temprano mi cuerpo va a terminar entumecido por la incomodidad que ciento.
-De acuerdo, espero que no se haya comido todo el pan- a la vez que decía eso yo me terminaba mi bocadillo, que irónico.
-Eso ya es lo de menos, le enseñare a ese mocoso a no robarnos- hablo el otro.
-A veces eres muy vengativo hermano- hablo el otro, así que son hermanos.
-Ey, como gobernante de este distrito debo imponer respeto- ¿gobernante? ¿Desde cuándo este distrito tiene gobernantes?
-Relájate un poco, es solo un niño-
-Es lo mismo, ¿Qué pensaría el resto si dejo que un niño me robe?-
-Bueno ahí tienes un buen punto- el hombre le dio la razón.
-Bueno ya hemos hablado mucho, sigamos buscando- hablo el otro mientras se retiraba.
-Si- su hermano hizo lo mismo.
Saque un poco mi cabeza de la grieta para ver se ya se habían ido y, efectivamente ya no estaban.
Salí de mi escondite rápidamente y fui a una de las salidas de ese callejón.
-¡Hey, allí esta!- Mierda, alguien me vio.
-¡Atrápenlo!- escuche otra voz no muy lejos.
Corrí lo más rápido que pude y una vez cruce la salida del callejón doble hacia la derecha con direccion al único lugar que era seguro para mí: mi casa.
En el camino choque con algunas personas pero me recomponía rápido y continuaba la carrera.
-¡Agárrenlo!- mire detrás de mí para ver quien había gritado y pude ver a un hombre calvo, alto y con barba, su voz era la misma que la del hombre del callejón que se había llamado Gobernante.
En el camino aparecieron más y más hombres y poco a poco me vi siendo perseguido por una muchedumbre.
Di unas cuantas vueltas por el distrito para perderlos pero cada vez que creía haberme liberado de ellos aparecían otra vez.
Finalmente corrí hacia un callejón que estaba cerca con la esperanza de despistarlos dentro ya que la mayoría de los callejones tenían varios caminos.
Pero ya lo dije, la mayoría.
Una vez entre, me encontré con la no muy grata sorpresa de que se trataba de un callejón sin salida.
No paso mucho tiempo antes de tener a mis perseguidores frente a mí, estos me miraban con hostilidad y una que otra sonrisa sádica.
El hombre calvo y con barba de antes apareció de entre ellos y me miro con una sonrisa.
-Ve rezando tus oraciones mocoso, lamentaras haberme robado- me dijo mientras su sonrisa se ensanchaba.
-Oh, ¿Y se podría saber a quién robe si no es mucha molestia?- le pregunte con voz divertida, aunque eso era solo para aparentar, en el fondo estoy aterrado.
-Bueno, te daré el placer de saber quién te matara al menos- entonces hincho su pecho con arrogancia- soy el gobernante absoluto del distrito 64, Ganryu- ante lo dicho por el ahora nombrado Ganryu no pude sino fingir asombro.
-¿Gobernante? Valla pero que sorpresa, disculpe mi descortesía Ganryu-sama- le dije añadiendo el sama con un tono sarcástico- pero no sabía que este lugar tuviese un gobernante.
-Pues ahora lo sabes mocoso, y si quieres mantener tu cuello unido a tu cabeza será mejor que te arrodilles ante mí y me regreses lo robado- ante estas palabras no puede sino soltar una sonora carcajada- ¿Qué es tan gracioso?- me pregunto con evidente molestia.
-Lamento decirle que no soy de arrodillarme ante otros y además de eso, ya me comí el pan- le dije con total honestidad.
-Je, ya veo, supongo que tendré que enseñarte lo que es el respeto- me dijo empezando a acercarse tronando su puño- ninguno de ustedes interfiera, me ocupare personalmente de este mocoso- les dijo a los hombres que estaban detrás de él.
-O por favor, inténtelo- le sonreí mientras hacia un gesto con mi mano para que se acercara, pude ver una vena hinchándose en su frente.
No es que sea el mejor en el combate, casi siempre empleo la huida, pero se defenderme. Espero que mis habilidades sean suficientes.
-¡Eres un!- dijo mientras arrojaba un golpe a mi estomago.
Yo me hice a un lado para esquivarlo pero lanzo otro golpe con su otra mano y me dio en el rostro, tirándome al suelo.
Trate de levantarme pero me sujeto del pelo, que por cierto estaba largo, llegaba a mis hombros.
Retrajo su brazo hacia atrás y me arrojo otro golpe al estomago, la diferencia era que esta vez si acertó. El golpe lo sentí tan fuerte que algo de saliva salió de mi boca.
Repitió esta acción varias veces, aunque en la tercera ya podía sentir que me había roto algo por el punzante dolor que sentí.
Cuando finalmente paro de golpearme me tiro al suelo.
¿Creen que acabo allí?
Si es así, están equivocados.
Me sujeto de nueva cuenta por el pelo y estrello mi cara contra el muro que estaba detrás de mí unas cinco veces.
Podía sentir un liquido caliente bajar por mi nariz y boca, seguramente mi sangre.
Volvió a arrojarme contra el suelo y puso un pie sobre mi cabeza.
-Si vuelves a faltarme el respeto como lo hiciste al robarme, esto será una caricia- dijo a la vez que retiraba su pie y me daba una patada en el pecho, pude escuchar un Crack proveniente de esa área de mi cuerpo.
Entre risas de burla hacia mi persona los hombres se fueron y me dejaron tirado en este callejón mientras sangre salía de mi boca y labios y sentía un fuerte dolor en mi pecho e interior de mi abdomen.
Parece que mis habilidades no fueron suficientes después de todo.
Estuve así por varios segundos hasta que decidí levantarme, lo hice con cuidado para no lastimarme más de lo que ya estaba.
Salí del callejón caminando de espacio con direccion a mi casa.
Un descanso no me vendría mal.
Si es ruptura de órganos o de huesos voy a sufrir un rato, así que será mejor hacer lo posible por disminuir el dolor lo más que pueda y esperar a que un milagro pase.
Y para mi desgracia, cosas como los milagros son muy infrecuentes.
Estuve un rato caminando y sintiendo las miradas de varias personas sobre mí.
En realidad no me importa, de hecho me gusta ser el centro de atención, ya que estoy solo la mayor parte del tiempo es algo muy cómodo, aunque sean regaños los que me den.
Pasaron varios minutos, que por el dolor me parecieron horas hasta que por fin llegue a mi pequeño callejón.
Había una especie de tela sobre la parte en la que dormía, la puse allí para protegerme en caso de que lloviera, aunque fuera muy ineficaz hacia que me sintiera un poco más cómodo.
Con lentitud me recosté debajo de dicha tela.
Honestamente es la primera vez que me hieren de esta forma.
Me han golpeado antes pero nunca me rompieron los huesos u órganos internos.
Si me preguntan cómo es el dolor que se siente
Honestamente no le deseo esto a nadie.
Cerré mis ojos intentando conciliar el sueño, a pesar de que apenas debe ser medio día y acabo de comer, esto me ayudara con el dolor.
Después de unos minutos mi mente se sumergió en el mundo de los sueños.
Honestamente es la primera vez que tengo un sueño como este.
Ahora mismo estoy parado en un lugar completamente negro y con una neblina blanca cubriendo el suelo, dándole un toque algo misterioso y aterrador al sitio.
-¿Qué es este lugar?- pregunte a nadie en particular, escuche que mi voz hacía eco.
Entonces pude notar que algo brillaba detrás de mí, me doy la vuelta y lo que veo me sorprende.
Había una espada flotando allí.
Era una especie de espada de doble filo, con empuñadura dorada, hoja azul y llamas plateadas en el filo, aunque sus colores se veían algo opacos.
No sé por qué, pero en ese instante sentí un increíble deseo de sujetarla por lo que a paso lento me acerque a ella y alce mi mano.
En ese momento, justo cuando mi mano toco su empuñadura debajo de la espada se libero un pilar de energía azul hacia arriba.
El susto que sentí provoco que diese un brinco hacia atrás y la mirara con los ojos abiertos.
Una vez que el pilar desapareció, la espada ya no estaba.
-¿Eh? ¿Qué?- fueron las palabras que salieron de mi boca, en ese momento yo me hallaba muy sorprendido como para pensar en otra cosa que decir.
-Por fin hemos podido comunicarnos- entonces me sobresalte al momento en que una potente voz se escucho en todo el lugar- no te asustes, no te hare daño- la escuche decir.
-¿Q-quien eres?- pregunto mirando en todas direcciones con mis sentidos completamente alerta.
-Aun no es el momento en que lo sepas, te lo diré en cuanto nos conozcamos correctamente- me dijo.
-¿Conocernos? De que hablas- pregunte pero la voz ya se había ido- ¿Qué fue eso?- me pregunte rascándome la nuca.
Entonces una luz brillante salió del negro del lugar y me segó.
-¿Eh?- emití ese sonido cuando note que otra vez estaba en mi callejón.
Me había despertado del sueño.
Mire hacia el cielo y pude notar que el sol estaba cerca de ponerse, eso significa que dormí por unas cuantas horas.
Realmente es sorprende lo cortos que parecen los sueños pero que al despertar la mayoría del tiempo han pasado horas realmente.
Me toque el abdomen y pude sentir un dolor punzante en dicha zona al igual que en el pecho.
Suspire, es muy molesto estar herido.
Me levante con cuidado y me dispuse a salir.
A pesar de estar herido, realmente no me gusta estar quieto en un mismo sitio durante mucho tiempo.
Empecé a caminar por los suburbios en busca de algo entretenido para ver, aparte de adolorido también era víctima del aburrimiento.
Estuve unos minutos viendo mis alrededores sin nada bueno que ver, salvo por alguna que otra pelea que había por allí.
-Ey chico, te veo algo mal- escuche una voz a mis espaldas y al reconocerla sonreí- ¿Qué tal si vienes conmigo?-
Me voltee a ver al dueño de esa voz y pude verlo.
Un hombre, parecía tener entre 50 o 60 años, era calvo, llevaba puesto unos arrapos con parches en distintas partes. Tenía ojos azules y una sonrisa amable en su rostro algo arrugado que en medio tenía una nariz algo doblada hacia abajo. Era alto y algo corpulento.
Este hombre era uno de los pocos amigos que tenia por aquí.
-¿Cómo te va John?- le pregunte.
-Pues aparte de que mi casa parece que quiere caerse en cualquier momento, que ya me han robado tres veces en lo que va de semana y los Shinigamis no parecen querer hacer nada para evitarlo todo bien- me dijo encogiéndose de hombros, aunque pude notar cierto rencor al mencionar a los Shinigamis.
-Ya veo- dije.
-¿Y tú?- me pregunto el ahora.
-Pues todo bien, si no contamos que actualmente debo tener un órgano interno algo roto y seguramente también algún hueso del pecho entonces ando normal- le dije tratando de sonar casual.
-¿Un órgano interno roto? ¿Un hueso fracturado? ¿Qué paso chico?- en su voz se notaba preocupación.
-Nada importante, solo tuve un pequeño encontronazo con el Gobernante del distrito- respondí con una sonrisa.
-Ah, Ganryu, ya veo- murmuro.
-¿Lo conoces?- pregunte.
-Se puede decir, me he topado con el algunas veces en el pasado. No esperaba que ese gorila descerebrado anduviera diciendo que es el gobernador de por aquí- me dijo- pero debí suponer que tarde o temprano pasaría, tiene muchos hombres bajo su mando por las formas que tiene de conseguir dinero. Lo que si me sorprende es que se atreva a golpear así a un niño-
-Tengo 11 años, ya no soy un niño- John se rio ante esto.
-Dejaras de ser un niño cuando te acuestes con una mujer- dijo con una expresión algo pervertida- pero dime, ¿Quieres venir a mi casa a que te cure?- sus palabras despertaron mi curiosidad.
-¿Acaso conseguiste medicinas?- él se rio.
-No, conseguí algo mucho mejor- me respondió.
Me sentí intrigado por lo que accedí a ir con él para ver de qué se trataba.
Además de eso, para ver si me quitaba de encima este dolor.
La casa de John es una pequeña choza en los límites del distrito, tenía un techo de paja y estaba hecha con piedras que en el pasado se veían muy duras pero ahora están llenas de grietas. No me sorprende que diga que su casa parece que se caerá en cualquier momento.
El interior concordaba perfectamente con el exterior. Dentro de su casa solo había una pequeña mesa, una olla en la que cocinaba su comida, una gaveta donde guardar sus cosas, una hamaca para dormir en un rincón a la izquierda y una ventana del lado contrario donde estaba la hamaca. Del otro lado de la sala/habitación/cocina había una puerta que llevaba al sótano, donde John guardaba varias cosas, entre ellas medicinas y alimentos.
Era sin duda muy humilde pero es casa de lujo en este lugar si tiene al menos algo en lo que dormir.
-Recuéstate en la hamaca, te tratare enseguida- me dijo.
Asentí y me recosté con lentitud para no lastimarme.
John se acerco a mí y poso sus manos sobre mi abdomen.
-Aquí vamos- para mi sorpresa, sus manos se rodearon con una energía verde.
La sorpresa aumento cuando el dolor que sentía en esa zona se alivio poco a poco hasta que desapareció por completo.
-¿Te duele?- me pregunto y yo negué- perfecto, espera un momento, traeré vendas para el hueso de tu pecho- dijo yendo hacia la gaveta. La abrió y saco unas vendas, luego se acerco hacia mí nuevamente, se sentó de rodillas enfrente de mí y empezó a vendar mi pecho con cuidado de no lastimarme.
-No creo que te halla perforado un pulmón eso quiere decir que solamente se te agrieto un poco el hueso, esto debe ser suficiente- me hablo acabando de vendarme.
-Gracias- le dije mirandolo fijamente- ¿Que fue eso que hiciste?- le pregunte.
-¿Qué cosa?- me respondió con otra pregunta.
-Ya sabes, cuando tus manos brillaron en verde-
-Ah eso- me respondió golpeándose la palma de la mano con su puño.
-Si ¿Cómo se llama?- pregunte un poco molesto por esa actitud.
-Se llama Kido- me dijo sonriente.
-¿Kido?- era la primera vez que escuchaba eso.
-Se podría decir que es la magia de los Shinigamis- me respondió.
-¿Magia? Pensé que solo usaban esas espadas que siempre llevan- le dije con duda.
-Bueno, recuerda que siempre puedes aprender algo nuevo cada día- dijo lo ultimo encogiéndose de hombros con una sonrisa despreocupada.
-Supongo- imite el gesto.
Entonces nos quedamos en silencio por unos segundos hasta que decidí preguntar.
-¿Puedes hablarme un poco más de ese Ganryu?- el me miro con una ceja alzada cuando pedí eso.
-¿Puedo saber por qué te interesa?- me dijo.
-Es solo que no me gusta el no saber casi nada de mis atacantes, además, supongo que también tengo curiosidad por nuestro Gobernante- lo ultimo lo dije con una risa, risa que fue contagiada a John.
-Está bien, pero te advierto que no se mucho- dijo risueño.
Yo preste atención.
-No hay mucho que decir. Es un tipo de la misma edad que yo, bastante bravucón y arrogante por lo que he escuchado. Lo único interesante de él es que vino del distrito 80, nada más.
-Ya veo- baje la cabeza murmurando eso- ¿Y no sabrás de casualidad donde vive?- le pregunte y el reacciono como esperaba.
-¡Espera un momento! Ni creas que te lo diré para que vallas- exclamo con seriedad en su voz.
Al parece adivino mis pensamientos: quería ir a darle unos buenos golpes a Ganryu por lo que me hizo.
-¡O vamos John! Ese tipo me rompió un órgano y un hueso, ¿Acaso quieres que lo deje pasar?- le dije molesto.
-¡Sí! ¡Él es más grande y fuerte que tu, nunca podrás hacer nada contra él y además de eso tiene a un montón de hombres bajo su mando!- me grito.
Nuestra tranquila conversación de repente se convirtió en una discusión.
-Deja de subestimarme, ya no soy aquel niño de 7 años que conociste, ahora tengo 11 y sé lo que hago- ahora grite yo levantándome de la hamaca.
-Tú lo has dicho, 11 años y ese tipo tiene más de 50, seguro tiene calzones más viejos que tú- ahora él se levanto del suelo y me miro a los ojos ya no con molestia sino con preocupación- solo hay que mirar cómo te dejo antes, si vas lo único que lograras será que te maten.
Cuando lo mire directamente a los ojos no pude sino sentir un extraño sentimiento, acompañado de algo de arrepentimiento.
-Además de eso, ¿Nunca te he enseñado que vengarse no es bueno?- me pregunto.
-Pues unas cuantas veces- dije con la voz un poco más baja.
-Entonces hazme caso y no lo intentes- suspiro y se sentó de nuevo- no quiero que te pase algo malo.
Me dijo eso con una mirada algo cálida, es la mirada que veo que le dan muchos padres a sus hijos.
Pensándolo bien, mi vida no es tan mala ¿Sabes?
A pesar de que soy pobre tengo varios amigos por aquí, algunos de mi edad y otros mayores como John.
Aunque a John más que un amigo, para mi es lo más cercano que tengo a un padre.
Recuerdo que cuando nos conocimos yo estaba algo enfermo debido a las fuertes lluvias que había habido en esos días.
Tenía un resfriado.
Nada grave, aunque la fiebre me causaba problemas.
Fue en un momento en que me hallaba recostado en la pared de un callejón que él me vio.
Yo por ese entonces estaba completamente solo y desconfiaba de la gente debido a ciertos suceso que me ocurrieron, por eso cuando John fue hacia mí yo me sentí un poco nervioso, más aun cuando me cargo en brazos sin decirme una palabra.
Yo quise decirle algo pero la fiebre me provocaba una sensación de cansancio muy grande por lo que aprovechando que sus brazos eran cómodos cerré los ojos un momento y cuando los abrí estaba aquí, en su casa acostado en esta misma hamaca con un paño en mi frente.
Eso fue cuando tenía 7 años y esta casa estaba en mejor estado.
Cuando me di cuenta de mis alrededores John entro por la puerta de la casa.
Quise preguntarle quien era pero me sentí tan cómodo en su Hamaca después de haber estado toda mi vida durmiendo en el duro suelo que no pude por el bienestar que sentí.
John noto que estaba despierto por lo que se sentó a mi lado y me pregunto con una sonrisa amable.
-¿Cómo te sientes?-
Yo me sorprendí un poco, nunca nadie me había preguntado eso por lo que en un principio no supe que responder pero luego de unos segundos alcance a decir.
-Mejor- mi voz salió algo débil.
-Es bueno saberlo- suspiro tocándose el pecho con una expresión de alivio- estuviste muy cerca de morir, tenias fiebre muy alta ¿Cuánto tiempo estuviste así? ¿Dónde están tus padres?-
Ante esta última pregunta aparte levemente la vista y apreté los dientes.
John no entendió el por qué al inicio pero pasados los segundos soltó un Oh y puso un rostro algo triste.
-Lo siento, no era mi intención- inclino su cabeza en señal de disculpa.
Mire su rostro y dije un leve descuida, el me miro y me pregunto.
-¿Cuál es tu nombre?-
Nuevamente aparte mi vista y esta vez John se dio cuenta rápido.
-Ya veo- su voz era triste.
-E-está bien ya estoy acostumbrado- le dije.
Un incomodo silencio se formo entre los dos hasta que John decidió hablar de nuevo.
-Mi nombre es John, gusto en conocerte- me sonrió.
-Igualmente- respondí mirandolo a los ojos.
Otro incomodo silencio se formo pero John me hablo otra vez.
-¿Tienes hambre?- la pregunta era tonta por obvias razones, pero yo asentí para poder salir del incomodo ambiente.
John se levanto y fue a revisar la olla, que por cierto, estaba sobre unas llamas.
Segundos después que la abriera un olor delicioso invadió mi nariz.
Por ese entonces yo no había comido nada más que pan para saciar mi deseo de sabor por lo que empecé a babear sin darme cuenta.
John rio levemente al darse cuenta de eso por lo que me dijo.
-Espera un poco, la comida casi esta lista-
Yo asentí y me limpie la baba una vez que la note.
Pasaron unos pocos segundos y John uso un cucharon para sacar una especie de caldo de la olla y verterlo en un plato, que luego me dio junto con una cuchara más pequeña.
-Sabes comer con cuchara ¿Cierto?- me pregunto a lo que yo negué.
Estuvo alrededor de treinta segundos explicándome el procedimiento y pareció sorprenderse de lo rápido que aprendía.
Cuando agarre el truco me lleve un poco de caldo a la boca.
¡Era delicioso!
Era la primera vez que probaba algo así.
De lo bien que sabia unas pequeñas lagrimas salieron de mis ojos y creo que preocupe a John ya que se disculpo.
-Lamento si no sabe bien, no soy precisamente el mejor cocinero- me dijo rascándose la nuca pero yo me apresure a decirle.
-Te equivocas, esta delicioso- cuando escucho eso pareció alegrarse.
-¿De verdad? Gracias- hablo con una sonrisa.
Una vez termine m plato le di las gracias a John por la comida y él me dijo que descansando.
No paso mucho hasta que me recupere, durante ese tiempo John me hablaba de él y su vida.
Me conto que en el pasado había sido Shinigami medico de la sociedad de almas y que por eso sabia de medicina (lo que es curioso ya que a él no le agradan los Shinigamis pero sigue siendo uno de ellos), pero un cierto suceso del que me hablo provoco que abandonara ese trabajo y viniera a vivir a este lugar.
Me pregunto un poco sobre mi vida, yo me sentí incomodo al hablar acerca de ese tema pero igualmente le respondí.
Cabe decir que se puso muy triste.
Cuando me recupere y me dispuse a irme, no sin antes agradecer a John por su ayuda el me dijo que podía ir a visitarlo cuando quisiera.
Desde entonces he venido muy seguido a su casa y cada vez que vengo tenemos conversaciones entretenidas.
Luego de un tiempo me presento a unos chicos que conocía.
Eran de mi edad, nos hicimos amigos rápido.
Ellos son muy buenos chicos.
Debo decir que desde el día en que conocí a John mi vida se ha vuelto un poco más feliz.
Mi soledad se redujo bastante y eso me alegra mucho.
Pero eso no evita que me sienta un poco triste cuando ninguno de mis amigos está cerca de mí.
En esos momentos recuerdo mis días de soledad por lo que intento no estar solo tanto tiempo.
Aunque tampoco estaba 100% solo ya que de vez en cuando veía a unos conocidos de mis padres.
No eran muchos, solo eran 4.
Mire a John que estaba preparando algo en el caldero y le digo.
-Lo siento- dije bajando la cabeza.
John pareció sorprenderse porque me miro con los ojos muy abiertos pero luego me sonrió.
-No te preocupes- y regreso su atención al caldero.
-Oye John ¿Me puedo quedar hoy?- nuevamente me miro sorprendido.
Es normal, a pesar de que vengo con frecuencia nunca me he quedado a dormir aquí.
-Pues seguro pero, ¿Por qué?- me pregunto.
-Me asusta un poco el pensar que esos tipos podrían encontrarme y tratar de hacer algo- fui sincero.
Cuando me acorralaron vi autentica malicia en sus rostros, no me sorprendería que fueran el tipo de hombres que se aprovechan de alguien más débil que ya se metió con ellos por pura diversión.
John asintió y me pregunto.
-Entonces ¿Dónde dormirás?- yo le respondí al instante.
-No me importa dormir en el suelo, ya estoy acostumbrado- ante esa respuesta John puso mala cara pero luego sonrió.
-¿Y si duermes conmigo en la hamaca? No me molestaría- me dijo.
-Bueno, si insistes- sonreí.
Después de eso estuvimos hablando por un rato hasta que la noche llego y cuando fue la hora nos fuimos a dormir.
Tengo que decir que al principio me sentí incomodo al dormir tan cerca de alguien, pero, también me sentí extrañamente feliz.
FIN DEL CAPITULO.
Ya sé, ya sé. El capitulo es corto, pero bueno, prefería dejar lo siguiente para el próximo capitulo.
¿Qué le parece la forma de narrar en primera persona? En esta historia es la que más se verá al igual que en The History of Heavenly Hero de ahora en adelante (Como nadie comento nada respondiendo a mis preguntas decidí elegir por mi mismo).
Y hablando sobre esta última, he pensado un poco esto y quiero decirles que me voy a tomar un breve descanso de esa historia para escribir esta.
No se preocupen, la continuare.
Este capitulo solo fue para explicar un poco de la vida del personaje principal, en el siguiente aparecerán otro personaje que está relacionado con él y quizás pase algo interesante.
Por favor dejen sus reviews, estos me motivan a seguir escribiendo.
Bueno sin nada más que decir.
Hasta el próximo capitulo.
Muchas gracias por leer :)
