Dia podía escuchar los murmullos que soltaba Nico, agradecía no poder descifrarlos por el ruido de la calle y el motor, pues con seguridad estaba quejándose de su suerte. Al llegar al parque notaron que había poca gente para ser la tarde, quizás debido a que en esa estación del año las madres preferían dejar a sus retoños dentro de casa que exponerlos al frío.

-Genial, aquí estamos -Gruñó la mujer loli- ¿Y ahora qué?

-Demos unas vueltas -Propuso con desinterés- Es lindo el otoño -Comentó al aire para recibir un gruñido en respuesta; sí, definitivamente había sido una pésima idea proponerle salir a la calle- Mamá, ¿Cuál es tu estación favorita?

-Me da igual -Se quejó- En el invierno hace mucho frío, la nieve me moja y es fastidiosa porque no puedo andar por la calle; en el verano hace un calor que me derrito, gracias a Maki-chan que se le ocurrió la brillante idea de dejarnos pobres, no tenemos para un aire acondicionado…En la primavera las flores me molestan con el polen y en el otoño, las hojas tapan las cañerías.

Después de eso comenzó a lamentarse y llorar por sus desgracias, de hecho esas palabras dichas eran cuando no tenía a Maki o alguna compañía, sus hijas no valían nada, sólo quería buscar una elfa que le flechara el corazón, la pelinegra menor decidió consolar a su madre mientras los curiosos no se hacían esperar aunque eran unos pocos.

Unos segundos después…

-Mi estación favorita es esta –Comentó la ojicristal tratando de ignorar la negatividad de su madre, elevada a la máxima potencia por la falta de azúcar y la falta de una mujer, lo sabía y trataba de hacer uso de toda su empatía

- Me gustan los colores del otoño, además recuerdo que cuando era niña me gustaba jugar con las hojas caídas, ¿No te acuerdas de ello, mamá?

Dejó de hablar al ver que la pelinegra mayor no le prestaba la más mínima atención y seguía observando el paisaje con cara de fastidio. Suspiró por enésima vez, debería pensar en algo mejor para distraer a Nico, el parque no parecía ser un buen lugar, al menos a esa conclusión llegó cuando un niño se sentó en la banca, junto a ellas, con un algodón de azúcar en la mano.

-Eres feliz, ¿Verdad pequeño? –Nico le habló al infante con infinita aspereza- Sentando ahí, sin despreocupación, comiendo un algodón de azúcar –chistó

-Pero algún día te harás adulto y descubrirás que esa maravilla llamada azúcar en realidad es una maldición. Un invento del demonio para condenar a los hombres.

-Mamá, lo estás asustando -Dia trató de frenarla, en vano.

-Déjame, Dia, él tiene que saber lo que le espera a futuro -Giró para reclamarle- Porque se sienta ahí, muy feliz, ignorando las vicisitudes de la vida. Lo que es una carie, lo que es la diabetes… —enumeró

-Alguien tiene que abrirle los ojos y contarle cómo es una consulta al odontólogo cuando las muelas se te pudren por el azúcar. Lo doloroso que es…

La madre llegó cuando escuchó a su hijo lloriquear y se lo llevó, prácticamente se fue corriendo con el niño en brazos, dedicándole una mirada aterrada a la mujer que parecía fuera de sí, poseída por algún demonio. En verdad Nico lucía como una completa psicópata.

-Bien, gastar un poco de dinero no será el fin del mundo -Decretó Dia

-¿Vas a comprarme un algodón de azúcar? -Por un segundo la sonrisa le iluminó la cara.

-¡No! -Y así como esa sonrisa llegó, se fue- Vayamos al cine. Ver una película nos tomará alrededor de dos horas y te distraerá.

-¡No se puede ver una película sin palomitas de maíz! -Se aferró de sus cabellos, ofendida por la propuesta. ¿Cómo poder disfrutar de una película en esas terribles circunstancias?

-Te compraré -Anunció con resignación para continuar con una pizca de ironía- Las venden saladas también, por si no sabías.

-¡No son palomitas, entonces! -Se puso de pie y lo siguió hasta donde habían dejado estacionada la moto.

-¿No quieres palomitas?

-Yo no dije eso -Se quejó, poniendo en marcha el motor.

Próximo destino: el cine. Se habían puesto de acuerdo para entrar a ver alguna comedia, a ver si una buena película le cambiaba ese humor tan escatológico que se cargaba Nico raras veces, pero la cartelera no anunciaba ninguna interesante.

Con fastidio, la mujer loli señaló uno de los títulos.

-¡¿La tierra del dulce?!

-Es para chicos.

-¡¿Qué clase de enfermo mental puede ponerle ese título a una película para niños?! -Su grito había llamado la atención de las familias que se encontraban pagando la entrada para ver dicha función.

-El título no tiene nada de malo, eres tú que estás en negativo. Mira esa… -Dia señaló la de abajo-Es la única que tenemos para ver; además de "La tierra del dulce", claro.

-Es una romántica -Refunfuñó mirándolo entre ojos- Hey, Dia… soy tu madre, deja de mandar esas indirectas.

-¡Mamá, deja de delirar! -Se ofendió-¡Es la única opción que tenemos, las demás están empezadas y además no es solo romántica, también es comedia!

-Bah, comedia romántica -Se metió un dedo dentro de la oreja para escarbarse- Son la misma basura todas.

-Mamá…

-Desde que Maki-chan me dejó ya nada me llena la vida- De hecho antes le gustaban ese tipo de género pero después del divorcio hasta sus propios gustos le estaban muertos para ella a lo cual su hija optó por escoger la película de Dragon Ball Super: Broly, la única que al menos, según creía que su madre pudiese disfrutar, craso error.

Y mientras la mujer loli se quejaba de lo predecibles y aburridas que eran ese tipo de películas, la bubu desu wa hacía la cola para comprar las entradas. Cuando Nico quiso darse cuenta, ya estaban sentadas en las butacas y sobre las piernas tenía un balde con palomitas saladas. Las miró con aprensión, hasta casi con odio y tristeza.

-Te olvidaste de decirle que le ponga caramelo –avisó- Pero deja, iré yo.

-Tú te quedas sentadita ahí -Le puso una mano en el brazo frenando la huida junto a su mirada intimidante

-Quiero ir al baño.

-Irás después… Y sin un balde de palomitas -La conocía bien para imaginar que algo se traía entre manos. Así fue, porque su madre rezongó hundiéndose en la silla.

-Si me hago en la ropa será tu culpa.

La pelinegra menor alzó los hombros, con una indiferencia que laceraba a la mayor. Nico volvió a chistar y a tratar de concentrarse en la película, tal como su hija le había sugerido, pero claro, como era una película de Dragon Ball Z, nunca faltaba la escena de Gokú salvando el día o el villano haciendo las fechorías y por alguna y extraña como retorcida razón cada vez que Cheerai entraba en escena, la mujer loli comenzaba a excitarse y hablar maravillas de la waifu verde y de lo demás echaba pestes

Dia tuvo que tolerar a esa molesta mujer y calmarla cada vez que en escena entraba algún plano hot de la waifu de Broly. Aquello era el colmo, las demás personas allí presentes trataban de entender qué tipo de enajenación mental sufría ese señora para despotricar contra cada escena de la película y cada acción de los personajes (Salvo Cheerai). Aparte se quejaba de que el Broly Canon era más retardado que aquella maquina asesina del pasado.

—Oiga señora, ¿se puede callar?

La mujer ignoró las palabras de los asistentes encarando a cada idiota de turno diciendo y argumentando un montón de cosas de la película cómo que Freezer volvía a las andadas, la actitud de Gokú como de Broly, los pasados de estos, las acciones de Paragus, las curvas de Cherai y hasta la batalla final hasta que se topó con quién se pensó.

-¿Doctor Shun? -Dia se metió en la disputa al reconocer en la penumbra al último asistente en lidiar con su madre. Era un hombre peliverde de cabello largo, una edad de entre 35 y 40 años pero con una juventud de una adolescente, rasgos femeninos pero que encajaban con su apariencia masculina, era el ahora padrastro de las hermanas Nishikino, el hombre no venía solo estaba con su hija, una niña de cabello rubio y ojos morados.

La pequeña en mención era su hija pequeña Yuna, hermanastra de Dia y Ruby, hijastra solamente de Maki porque la otra madre por razones absurdas la aborrecía. La ojicristal pestañeó, algo sorprendida de encontrar a su padrastro allí. No llevaba el traje característico de su profesión como médico como sino que vestía con unas ropas oscuras

-¡Hola, doctor marica! -Exclamó la pelinegra- No me digas que hoy tienes el día libre

-¿Qué clase de karma debo pagar para tenerla que padecer Yazawa-san? ¿Otra vez va a empezar a insultarme como lo hizo en mi anterior cita con Maki-san?

-Cálmense los dos- Exigió Dia mientras la pequeña Yuna se acercó a su hermanastra aferrándose de su pierna, era una pequeña de unos cinco años y como tal no toleraba ver a su papá como a aquella señora mala peleando, sobretodo esa señora mala

-¡Mierda, en mi puta vida hubiera entrado a ver una película de Gokú, y aun así ¿Te encuentro aquí?! -Nico no podía creerlo-¡Esto ya es más que karma o destino! ¡Hay algún perverso que escribe el guión de nuestras vidas! ¡Y es evidente que nos odia!

-¡Si yo estoy aquí es porque mi hija quería ver esa película en la cartelera! –Exclamó el doctor mientras se disculpaba con todos los presentes avergonzado por su conducta

-¿Otra vez usted señora? -Se quejó el acomodador apuntándole a Nico en la cara con la linterna.

-¡Es este miserable, ese miserable!- Señaló al pobre hombre con el dedo índice-¡ Este maldito me persigue por todos lados cada vez que tiene un día libre! -le corrió el brazo al sentirse importunado por la luz

-¡Este maldito me quitó a mi esposa y arruinó mi familia! Está claro que se merece lo peor

Nico le arrojó el balde con las palomitas por la cabeza cuando el doctor se puso de pie con tal de defenderse, la ojicarmín necesitaba descargar toda esa ira acumulada por largo tiempo y no le venía tan mal la presencia de ese afeminado para ello.

-¡¿Qué te pasa, señora?! ¡Me lo dice cuando trae a su hija aquí a ver una película shonen con escenas ecchi, si será pervertida y pedófila!

-¡Yo no tengo nada que ver, señor Shun! -Gritó Dia tratando de evadirse del conflicto

-¡No me interesa mi familia! ¡Eso, nada que ver! -La mujer también intentó defenderse—¡Por empezar me invitó ella y para terminar… Dia ya tiene 18 años, no es pedofilia!

-¡Esa señora es una imbécil!- La pequeña Yuna salió al rescate a defender a su padre- ¡Ojalá por malvada se muera de hambre! —La pequeña agitó un puño en señal de protesta

-¡Mátala, papi y haz un favor a la humanidad!- Mientras tanto Día no podía hacer, su madre la hizo quedar como de lo peor, tendría que rendir con Maki en los próximos días, tanto el doctor como su hija eran de su agrado pero su madre, viendo cómo se corrompía con el odio y el enojo ya parecía que esa actitud era irremediable

-¡¿O no que tengo razón, señor acomodador?! ¡A los 18 ya se es viejo para ser una wakashu!

-¡A punto de explotar está su cabeza, señora! –Reclamó otro asistente que estaba rojo de la ira y la vergüenza. La mujer loli no hacía otra cosa más que hundirse y hundir a Shun en una humillación difícil de sortear y para colmo ocasionado desde mucho antes por Maki.

-¡Ni siquiera podemos hablar de algo decente! —La mujer loli miró despectivamente al médico peliverde-¡Como doctor dejas mucho que desear si ni siquiera conoces nada! ¡¿No es cierto, doctor marica?!

-Me da igual -habló el hombre con indiferencia, siempre era así con esa mujer

-Señores, sobretodo la mujer- Ordenó el acomodador- Les voy a pedir que se retiren de nuevo, señores. Están molestando a las otras personas que también pagaron la entrada para disfrutar de la película.

Tal como el joven advirtió, acabó por echarlos. Los demás clientes habían empezado a quejarse a viva voz por esa mujer inadaptada social que no miraba ni dejaba ver la película en paz.

-¡De todos modos esa película era una basura! -Vociferó Nico una vez afuera- ¡Lo único bueno fue la chica verde!

-En realidad estaba interesante -Murmuró Dia, al final había acabado por engancharse con una parte de la trama y ahora se quedaría con la duda respecto a su final- Me has hecho pasar mucha vergüenza frente al señor Shun, mamá -Se quejó, mirando a su madre con algo de enojo y decepción

-Ahora Maki va a pensar que-

-Felicitaciones por salir del closet -La mujer mayor cambió el tema mientras le palmeó la espalda plantando una sonrisa empática -Es difícil afrontarlo frente a la sociedad, estoy muy orgullosa de ti.

-¡Que no soy gay!

-¡¿Qué?! ¡No puedo creerlo!- Estalló indignada- Chika se monta un harem con esas dos, Kanan anda con esa retardada (Mari), la autista (Yoshiko) anda con Hanamaru y Ruby se coge a Leah, ¡¿Y nunca te follas con ninguna!?- Señaló con el dedo de manera juzgativa- ¡Para ser como Maki-chan, eres una completa deshonra!

Los asistentes quedaron de nuevo en silencio mientras la pobre pelinegra estaba callada, como si algo le clavara una puñalada en su orgullo, como si pareciera que dichas palabras fueran la verdad… Por extraño que parezca, ella era la tercera rueda de Aqours e irónicamente era la más inteligente como la más seria del grupo, la presidenta del consejo estudiantil.

En definitiva era una forever alone, una persona miserable igual o peor que su madre

-Gracias, mamá…- Dijo entre dientes pero en el fondo pareciera que aceptara esa dura verdad y de la boca de su madre

-No hace falta que me des las gracias…

-¡No pensaba hacerlo!

- Después de todo somos madre e hija –La loli abrazó tiernamente a su hija la cual se puso roja quizás de enojo u odio, quizás de vergüenza o de tristeza. No importaba como fuera, siempre amaba y quería a su madre sin importarle sus deficiencias, siempre la admiraba y la quería mucho. Después de unos segundos ambas siguieron hablando, al menos Nico, porque Dia iba a los gritos.

Fueron en busca de la moto para ir a un nuevo destino. Todavía quedaba tiempo hasta que se hiciera la hora de regresar a casa para preparar la cena.