(5)
LIBÉRATE
Justo cuando estoy abriendo la puerta de mi departamento, escucho que el teléfono comienza a sonar. Yo emprendo la carrera hacia la sala, para alcanzar a tomar la llamada, cogiendo el aparato con rapidez.
- ¿Diga?
- ¿Perrera municipal?
De inmediato reconozco la melosa voz de Annie, mi mejor amiga.
- ¿Te han dicho que eres pésima fingiendo ser otra persona?...
Ella suelta una carcajada y su risa aguda me obliga a separar el auricular de mi oído por un momento.
- Esperaba que me marcaras el fin de semana.
- Anthony vino de visita y... bueno, tú sabes...
- Sí, ya sé, estuviste esposada a la cama, teniendo sexo salvaje durante todos esos días...
- No tanto así, pero...
- No me digas nada... Ya sabes que tienes que contarme todos los sucios detalles en persona.
- Está bien, te juro que lo haré la próxima vez que te vea.
- Te tengo una buena noticia.
- ¿Estás embarazada de nuevo?
- Ay no, ¡Dios me libre!...
- ¿Entonces?
- Archie va a ir a Lakewood el fin de semana, va a pasar allá el cumpleaños de mi suegra y se va a llevar a las niñas.
- ¿No vas a acompañarlo?
- No me dieron permiso en el trabajo.
- Que mal...
- ¿Sabes? Estaba pensando en hacer una pijamada...
- ¿Una pijamada? Eso suena tan... del cuarto grado...
- Sabes a qué me refiero...
- ¿A noche de congestión alcohólica?
- Tú siempre lo haces sonar peor de lo que es...
- Por si no lo recuerdas, en la última "pijamada" que tuvimos, terminé internada en la sala de urgencias...
- No es mi culpa que el alcohol haya estado adulterado... Pero esta vez va a ser algo "tranquilo"... Un pre-copeo en tu departamento o en algún bar, antro hasta las 3 de la mañana y de ahí plática de chicas hasta el amanecer. ¿Qué te parece mi idea?
- Suena bien...
- Oh, Dios... Ya me vi bailando en medio de la pista...
- Estás completamente loca.
- Si Susy aún estuviera con nosotras, apoyaría mi idea sin dudarlo.
- Sí, creo que tienes razón, ella siempre fue más… como tú.
Se escuchan unas voces infantiles de fondo y Annie comienza a gritarle a una de sus hijas - Madison, suelta ese jarrón, no lo vayas a... ¡Madison!
- Mami, tú me dijiste que lo soltara – Le contesta una vocecita.
- Candy, te marco después, tengo una contingencia familiar.
- Sí, no te preocupes, luego nos ponemos de acuerdo. Me saludas a Archie y a las niñas.
- Yo les doy tus saludos. Adiós.
Conocí a Annie Brighton cuando tenía 5 años, pocos días después de que nos mudáramos a Forest Park. Ella vivía a tres casas de la nuestra y rápidamente se hizo nuestra amiga, aunque en ese entonces ella era mucho más unida a Susana, que a mí. Poco tiempo después no enteramos que Annie cumplía años el mismo día que nosotras, aunque ella nació un año antes.
Cuando éramos niñas, mi hermana y yo solíamos decirle que ella era nuestra trilliza perdida y en aquellos tiempos, nos hacíamos llamar "Las chicas superpoderosas"; en nuestro juego, yo era Bombón, Susy era Burbuja y Annie era Bellota.
Al entrar a la adolescencia, mi amiga desarrolló un amor platónico por mi hermano y cuando ella tenía catorce años, le declaró su amor enfrente de todos los vecinos de la cuadra. Él, tal vez conmovido por su valor, tal vez apenado por su proceder o tal vez presionado por sus amigos, le pidió que fuera su novia.
A pesar de todas sus locuras, tengo que reconocer que Annie es una excelente amiga y la única que tengo. Ella estuvo muy cerca de nosotros durante toda la enfermedad de Susy y también me brindó su apoyo incondicional durante mi proceso de duelo. Estoy segura que ella sufrió, tanto como yo, la muerte de mi hermana.
Una semana antes de irme a Nueva Jersey, a la universidad, las dos hicimos una "pijamada", la cual terminó muy mal. Recuerdo que aquella noche nos escabullimos de mi casa para ir a la fiesta de un amigo suyo. Al llegar a ese lugar, comenzamos a tomar "aguas locas" como si fueran jugo de naranja, pero para mí mala suerte, mi cuerpo no soportó el alcohol de mala calidad que utilizaron en su elaboración y tuvieron que llevarme en ambulancia hasta el hospital, porque yo no dejaba de vomitar.
Por si eso fuera poco, Tom acababa de entrar a hacer su internado a ese mismo hospital y fue él quien me atendió. Nunca en mi vida lo había visto tan molestó conmigo, pero sobre todo con Annie y aunque ella lo niega, creo que yo tuve mucho que ver con el hecho de que ellos hayan terminado su relación de años.
Un mes después de ese penoso incidente, mi loca amiga regresó a estudiar a la universidad con el flamante título de "soltera" pegado en la frente. Fue entonces cuando conoció a su actual esposo, Archie Cornwell, un hombre tres años mayor que ella, de quien se embarazó ese mismo semestre. Ellos se casaron a los pocos meses, en una ceremonia bastante sencilla y discreta, a la que obviamente Tom no asistió.
Muchas veces me he preguntado cómo hubiera sido la vida de Annie si no hubiera terminado con mi hermano; seguramente ellos se hubieran casado y yo tendría un montón de sobrinitos a quienes querer y cuidar. A pesar de que mi amiga nunca imaginó que terminaría uniendo su vida a la de Archie, yo sé que ella es muy feliz a su lado. Su esposo la adora y la procura como si fuera una reina y estoy segura de que ella también ha llegado a amarlo con el paso de los años.
Dejando mis pensamientos a un lado, me levanto del sillón y observo detenidamente todo mi alrededor, meditando sobre qué es lo que voy a hacer a continuación; tengo tantos pendientes, que ni siquiera sé por dónde empezar. Después de un par de segundos, empiezo por recoger el tiradero que quedó en mi departamento luego de la visita de mi novio y al terminar con esa tarea, me sirvo un plato de cereal integral con leche y me siento a cenar en la barra de la cocina, en lo que veo el final de mi serie favorita.
Bañarme es la tercera actividad en mi lista mental y aunque no soy muy afecta a utilizar la bañera, hoy me siento particularmente cansada y creo que un buen baño de espuma me ayudará a relajarme y a conciliar el sueño con mayor facilidad.
Sin pensarlo demasiado, entro al baño y abro los dos grifos de la tubería para ajustar la temperatura del agua. Mientras la tina termina de llenarse, yo comienzo a desvestirme y antes de introducirme en el agua, coloco una buena cantidad de mi jabón favorito en ella.
Una vez adentro, puedo sentir como el agua caliente comienza a hacer efecto, relajando cada uno de mis músculos, así que recargo mi cabeza sobre la orilla de la tina y me quedo dormida por un momento. En mi sueño, me encuentro dentro de esta misma habitación, pero puedo ver a Susana sentada a un lado mío, observándome con cierto aire de preocupación.
- Candy, ¿cuándo vas a empezar a vivir? – Me pregunta.
- Estoy viviendo…
- No, ¿cuándo vas a empezar a vivir realmente?
- No te entiendo.
- ¿Cuándo vas a liberarte del pasado? ¿Cuándo vas a dejar de culparte por todo lo que sucedió?
- Yo… yo no me culpo de nada…
- Sí, lo haces… te sientes culpable por no haberlo evitado…
Yo me quedo en silencio, procesando sus últimas palabras.
- Candy… Yo me liberé aquel día… La carga que tenía sobre mis hombros era demasiada y ya no podía soportarla…
- Yo hubiera podido ayudarte, si tu hubieras confiado en mí, yo te habría ayudado…
- No Candy, eso era algo que no estaba en tus manos…
- Susy… te extraño.
- Me tengo que ir…
- No te vayas, Susy, quédate conmigo.
- Por favor, deja de tratar de salvar al mundo y vive tu propia vida. Libérate y libérame a mí… - Me dice, acercándose a mí y dándome un beso en la frente.
Abro los ojos completamente aterrada y me incorporo de golpe, mientras mi mente trata de separar el sueño de la realidad. Inspecciono la habitación con cuidado, solo para darme cuenta que no hay nadie más aquí conmigo – Bien Susana, si querías espantarme, lo has conseguido… Casi me cago del susto – Le digo a la nada y luego comienzo a reír como una loca, al comprender que estoy hablando sola.
Si bien no es la primera vez que algo así me sucede, tengo que reconocer que hace mucho tiempo no tenía un episodio de estos. La última vez que soñé a mi hermana de esta manera tan "vívida", fue pocos días después de la muerte de Sophie. Recuerdo que en mi sueño Susy acariciaba mi cabello y me decía que ellas estaban bien, porque al fin estaban descansando; cuando desperté, pude sentir claramente como mi colchón se movía y eso bastó para que no pudiera dormir los siguientes cinco días y por consecuencia, terminara en el hospital con una crisis nerviosa.
Como no estoy dispuesta a pasar cinco noches sin dormir y mucho menos deseo terminar internada en el hospital; salgo de la tina, me pongo mi bata de baño y me dirijo de nuevo hacia la sala, donde tomo el teléfono y marco un número bastante conocido para mí.
- ¿Diga?
- ¿Annie?
- Déjame adivinar, de seguro olvidaste contarme algo…
- Annie, ¿puedo quedarme a dormir en tu casa?
Su tono de voz pasa de alegre a preocupado, en menos de un segundo – Candy, ¿estás bien?
- Sí, es solo que... sucedió de nuevo…
- ¿Qué te pasó?
-… Susana…yo… la soñé de nuevo… como aquella vez…
- ¡Oh!… Claro Candy, sabes que puedes quedarte en mi casa el tiempo que necesites.
- Gracias.
- ¿Quieres que pasemos por ti?
- No, yo puedo manejar.
- Bien, entonces aquí te espero.
- Gracias, nos vemos en un rato.
- Adiós.
Después de vestirme, hago una pequeña maleta y al cabo de unos minutos, salgo de ahí sin mirar a atrás. Cualquiera diría que ya estoy grandecita para creer en fantasmas, pero al menos por esta noche, no quiero tener que lidiar con ellos.
El resto de la semana transcurre muy de prisa y luego de disfrutar de todas las atenciones que la familia Cornwell me brinda a manos llenas, me decido regresar a mi departamento.
Una vez que llego a mi hogar, le doy una inspección rápida a todo el lugar, como esperando encontrar alguna señal de mi hermana en algún lado, pero puedo ver todo luce tal y como lo dejé el domingo. Tan solo espero que no haya más sustos en lo que resta del año, ya que no puedo seguir abusando de la hospitalidad de mi amiga, cada vez que a Susana se le ocurra aparecerse en mis sueños.
Al día siguiente, en mi último día de trabajo, mi rutina ajetreada en el hospital no me permite sentarme a descansar ni un solo momento. A la 1:25 por fin tengo unos minutos libres, los cuales aprovecho para ir a mi consultorio y descansar las piernas por momento en lo que tomo mi almuerzo, ya que a las 2 de la tarde tengo mi próxima cita.
Diez minutos antes de las dos, escucho que alguien comienza a toca la puerta de mi consultorio. Con todo el fastidio del mundo, bajo mis piernas del escritorio y deslizo mis pies dentro de las zapatillas, antes de levantarme de la silla. Quien sea que se encuentre del otro lado de la puerta, parece estar muy desesperado, ya que no ha dejado de insistir ni un solo segundo.
- Permítame un momento, enseguida salgo – Le digo, mientras elimino toda la evidencia de la ensalada que me estaba comiendo y abro la ventana para ventilar la habitación.
Al abrir la puerta, lo primero que veo es un enorme girasol, plantado en una pintoresca maseta. Al alzar mi mirada, me encuentro con el rostro sonriente de mi paciente ansioso.
- Sr. Grandchester…
- Buenas tardes, Srta. White, ¿está ocupada?
- No, es solo que no lo esperaba tan temprano, si mal no recuerdo, nuestra cita era a las dos.
- Minutos más, minutos menos… Da lo mismo… ¿Puedo pasar o tengo que esperar afuera?
- Adelante, pase.
Yo regreso a mi escritorio y el camina detrás de mí.
- ¿Estaba comiendo?
- Sí, ¿cómo lo sabe?
- Huele a pechuga asada.
- Ah… Disculpe, hoy ha sido un día bastante pesado y apenas tuve tiempo para sentarme a comer.
Saco un spray aromatizante de una de las gavetas y comienzo a esparcirlo por todo el lugar. Mientras lo hago, me doy cuenta que el Sr. Grandchester no ha dejado de recorrer mis piernas con su mirada.
- ¿Le gustan? – Le pregunto, directamente.
- ¿Perdón?
- ¿Que si le gustan mis piernas?
Su rostro cambia de blanco a rojo en menos de un segundo y yo no puedo evitar sonreír, por haber conseguido que él se sonrojara de esa manera.
- Discúlpeme, debe pensar que soy un maldito pervertido.
- De hecho estaba pensando en no volver a usar falda cuando usted viniera a mi consultorio...
Una carcajada brota de su ronco pecho y yo comienzo a reír con él.
- Para serle sincero, cuando usted me cachó en la movida, yo me estaba preguntando si usted hacía ejercicio. Sin afán de ofenderla, tengo que decirle que tiene las piernas más hermosas que haya visto en mi vida.
- Bueno, yo... de hecho... sí... Gracias.
Puedo sentir como mi cara se enciende como si fuera un maldito cerillo y me sorprendo de la facilidad que tiene ese hombre para hacerme sonrojar como si fuera una niña. Al voltear a verlo, me encuentro con sus ojos azules, que me observan con diversión.
- Por cierto, le traje esto - Me dice, ofreciéndome el girasol que traía en las manos y por un instante, me debato entre aceptarlo o no.
- De verdad no es necesario… yo…
- Vamos señorita White, su oficina se ve muy triste, un girasol le va a dar un poco de vida… ¿A poco no está bonito? Yo mismo lo escogí...
- Sí, es muy bonito...
- Acéptelo, por favor.
- Está bien, gracias.
Coloco la planta cerca de la ventana y justo en ese momento mi celular comienza a sonar; al observar la pantalla, me doy cuenta de dos cosas: Primero, que aún falta dos minutos para las que den las 2 de la tarde; segundo, que es Annie quien me está marcando.
- ¿Me permite un momento?...
- Claro.
- Bueno en teoría aún faltan dos minutos para nuestra cita, así que...
- Adelante, Srta. White, yo no tengo ningún problema con que conteste su celular.
- Gracias.
Salgo rápidamente del consultorio, emparejando la puerta a mi paso y una vez que estoy en el pasillo, tomo la llamada.
- ¿Diga?
- Candy, ya sé a dónde vamos a ir a bailar hoy...
- ¿Para eso me hablaste?
- Ay amiga, es que estoy emocionada...
- ¿A dónde?
- Uy, qué carácter...
- Estoy trabajando...
- Está bien, te lo diré... "The Underground"
- ¿The Underground?... Annie, ni siquiera nos van a dejar llegar a la cadena.
- El primo de un amigo de Archie nos va a poner en la lista V.I.P.
- ¿El primo de un amigo de Archie? Escúchame bien Annie, no quiero pasar la mitad de mi noche haciendo fila, para que al final nos digan "gracias por participar, no pueden pasar"
- Candy, confía en mí...
- Está bien, pero si no entramos...
- Nos van a dejar pasar, mujer de poca fe.
- Te veo al raro.
- Adiós, aguafiestas.
- Bye...
Al regresar al consultorio, el Sr. Grandchester me observa con curiosidad, pero antes de que se atreva a hacer algún tipo de pregunta, me adelanto a él, interrogándolo primero.
- ¿Listo para iniciar la terapia?
- Estoy más listo que nunca.
Yo observó su lenguaje corporal y compruebo que no me está mintiendo, ya que hoy no está moviendo las piernas como un loco y su postura es bastante relajada.
- Señor Grandchester, en la sesión pasada, usted me comentó de un suceso que lo hizo tocar fondo, ¿podía hablarme más al respecto?
- Mmm… Cuando ocurrió ese accidente, yo tenía 19 años y mis padres acababan de divorciarse. Reconozco que en ese entonces mi vida era un completo desastre, yo no estudiaba ni trabajaba y vivía en Nueva York con mi madre, ya que mi padre no me quería tener de huevón en Londres.
- ¿Su padre lo llamó alguna vez "huevón"?
Una sonrisa cínica se dibuja en sus labios – Nunca, pero no hacía falta que lo hiciera, estoy seguro que eso era lo que pensaba de mí.
- ¿Usted se consideraba un "huevón"?
Él se encoge de hombros – Lo era y no me enorgullezco de eso.
- ¿Le molestaba el hecho de que sus padres estuvieran separados?
- Realmente no, cuando ellos estaban juntos se la pasaban peleando y yo siempre terminaba sintiéndome culpable, pensando que yo era, en gran parte, el responsable de todos sus problemas… Pero con su separación, su relación se volvió más relajada, más cordial y yo me sentí aliviado.
- Sr. Grandchester, ¿cómo se sentía usted en ese momento de su vida?
No lo sé… En esa época era muy egoísta y no me importaba nada ni nadie, ni siquiera yo mismo. A veces me sentía solo, pero trataba de mitigar mi soledad yendo a alguna fiesta, consumiendo drogas o teniendo sexo con alguna mujer.
- ¿Eso lo hacía sentir bien?
- Sí, por un momento, pero después volvía a sentirme solo y vacío.
- Podría decirse que su vida era "superficial", ¿no es así?
- Así es.
- ¿Alguna vez hizo algo para cambiar esa situación?
- No, nunca.
- ¿Por qué?
- Porque no me interesaba cambiar.
- ¿Cómo era la relación que tenía con su madre en ese entonces?
Igual de fría que siempre. Una vez que ella regresó a vivir a Nueva York, retomó su carrera de actriz e ingresó a una famosa compañía de teatro. Algunas veces yo solía acompañarla a sus ensayos o a sus presentaciones; de hecho, la noche que tuve ese accidente, yo había asistido a una fiesta que habían organizado sus compañeros, pero como la reunión estaba muy aburrida, quede de verme con unos amigos en una discoteca muy conocida de Manhattan. Yo ya estaba muy tomado, pero aun así quería seguir bebiendo y antes de empezar a conducir, inhalé unas líneas de cocaína…
Él se queda en silencio y me doy cuenta de que le cuesta recordar lo que ocurrió ese día.
- ¿Qué fue lo que sucedió después? – Le pregunto, incitándolo a hablar.
- Conduje por la autopista a toda velocidad… Un sujeto se pasó el alto y no pude detenerme a tiempo, así que intenté esquivarlo pero perdí el control del auto, el cual comenzó a dar de vueltas hasta que se detuvo en el muro de una escuela. Desperté varios días después en el hospital, recuerdo que me dolía cada maldito músculo y tenía vendado casi todo mi cuerpo.
- ¿Sus padres estuvieron con usted?
- Solo mi madre, mi padre no fue a visitarme ni una sola vez durante todo el tiempo que estuve internado.
- ¿Cómo se sintió con la actitud de su padre?
- Dolido. Esperaba que al menos mostrara un poco de preocupación de su parte, pero bueno, su orgullo siempre ha sido mucho más grande que su instinto paternal.
- ¿Usted está resentido con su padre por eso?
- No, por supuesto que no, ya le había dicho que no le guardo ningún tipo de resentimiento.
- Puede confiar en mí, le prometo que no le contaré nada a su padre.
- Es… es la verdad.
Para mí es más que obvio que me está mintiendo, puedo notar como su cuerpo se tensa cada vez que habla de su progenitor, pero por el momento no pienso insistir, ya se abrirá conmigo cuando se sienta listo.
- ¿Cómo fue su estadía en el hospital?
- Horrible… Ese mes me sirvió para desintoxicarme por completo… Pero la primer semana fue la peor de todas, tenía el síndrome de abstinencia y sentía que me estaba muriendo en vida. Creo que ese fue el punto decisivo para dejar de lado toda esa porquería en la que estaba viviendo.
- ¿Qué fue lo que lo motivo a cambiar ese estilo de vida?
- Mientras estuve internado en el hospital, conocí a mucha gente, gente que estaba muriendo y que hubiera dado cualquier cosa por tener una segunda oportunidad, como la que se me había concedido a mí. Fue entonces que me sentí afortunado por poder seguir viviendo y desee ser una mejor persona, alguien de quien me sintiera muy orgulloso, para que cuando llegara mi muerte, no tuviera nada de que arrepentirme.
- ¿Usted cree que lo ha logrado?
- He hecho mi mejor esfuerzo…
- ¿Qué hizo una vez que estuvo fuera del hospital?
- Me dediqué a estudiar día y noche para poder entrar a la Universidad de Nueva York y lo logré. Siete meses después, yo ya era un alumno más de la Escuela de negocios Leonard N. Stern. Mi padre, al enterarse de la noticia, volvió a dirigirme la palabra; creo que esa fue la primera vez que lo vi realmente orgulloso por uno de mis logros.
Pero eso no fue suficiente para mí, me esforcé al máximo para ser el mejor estudiante de mi clase y comencé a ayudar a mi padre con la administración de los hoteles. Entre los dos, logramos hacer crecer la cadena hotelera y yo me sentía feliz, ya que por fin, después de tantos años, tenía un propósito en mi vida.
Un año antes de graduarme conocí a Karen, mi esposa… Ella estaba estudiando artes escénicas y los dos coincidimos en una de las fiestas de la universidad… Realmente me deslumbró desde la primera vez que la vi, con su cabello rojizo y esos ojos azules… Y yo me enamoré como un loco de ella.
- ¿Esa fue la primera vez que tuvo esa clase de sentimientos por una mujer?
- Sí… No voy a mentir diciendo que no había salido con otras chicas antes, pero ninguna me había hecho sentir lo mismo que Karen.
- ¿Qué fue lo que sintió?
- Todas esas cosas cursis que describen los enamorados…. Nerviosismo, mariposas en el estómago, esa imperiosa necesidad de estar cerca de ella a cada momento, de protegerla, de amarla…
- ¿Cómo fue su noviazgo?
- Bello, yo iba a visitarla todas las tardes al teatro de la universidad, ya que me encantaba verla actuar… Al poco tiempo se la presenté a mi madre y las dos congeniaron enseguida, tenían tanto en común… Karen y yo nos volvimos inseparables, todo mi tiempo libre se lo dedicaba a ella, éramos los dos contra el mundo.
- ¿Eso repercutió de algún modo en el acercamiento que empezaba a tener con su padre?
- Tal vez… Mi papá no estaba de acuerdo con que saliera con ella, pero yo le dejé muy en claro que mi vida privada era solamente mía y él lo entendió, así que al final solo nos limitamos a tratar asuntos de trabajo.
- ¿Qué pensaba su padre acerca de su relación?
- El creía que era una pérdida de tiempo… Aunque la verdad es que Karen nunca le cayó bien. El viejo solía decirme que ella era una interesada y ahora que lo pienso, creo que en el fondo tenía razón… Pero obviamente, en ese entonces no le presté atención a sus palabras, yo ya era mayor de edad y creía saber que era lo mejor para mí… Estaba tan enamorado, que una vez que me gradué, le pedí a Karen que fuera mi esposa y nos casamos un año después.
- ¿Cómo fue su matrimonio?
Al principio fue como se suponía que tenía que ser… Los dos éramos felices, en nuestros tiempos libres viajábamos de un lado para el otro, visitando los hoteles de la familia. Yo quería tener hijos inmediatamente, pero ella me pidió que nos esperáramos unos cuantos años más, ya que no quería dejar a un lado su carrera de actuación; al final terminé aceptando, no quería que ella terminara igual de frustrada que mi madre.
¿A usted le molestaba esa situación?
Un poco. Sé que sonará bastante machista, pero yo hubiera querido que mi esposa se quedara en la casa, cuidando de mis hijos, esperándome con los brazos abiertos y la comida hecha… Ya sabe, todo ese cliché de la mujer ama de casa… Pero Karen tenía otros planes muy distintos a los míos.
- ¿Alguna vez le dijo lo que pensaba?
- Nunca. Lo que menos quería, era que ella creyera que la estaba presionando… Yo quería que esa decisión naciera de ella…
- Si no mal recuerdo, usted me dijo que a los 26 años le habían detectado su problema cardiaco, ¿cómo fue que se enteró de su afección?
- Estábamos de viaje por las Islas Griegas, cuando comencé a sentir un malestar en el pecho, que se acrecentó conforme iban pasando los minutos, hasta que llegó un punto en que me costaba bastante trabajo respirar. Asustado, le pedí a mi esposa que me llevara al hospital… Ahí me dijeron que tenía una arritmia cardiaca y que debía tratarme lo antes posible.
- ¿Lo hizo?
- ¿Qué cosa?
- Tratarse…
- No.
- ¿Por qué no?
- No le di importancia… Me dieron algunos medicamentos y me sentí mejor, así que no creí que fuera algo grave.
- Mmmm….
- Srta. White, cuando uno es joven, cree que tiene la vida comprada. Sé que fue estúpido no haberme tratado a tiempo, pero nunca creí que mi corazón pudiera deteriorarse tanto en tan poco tiempo.
La alarma de mi celular vuelve a sonar, interrumpiéndonos abruptamente.
- ¿Se acabó el tiempo? – Me pregunta.
- Así es…
- ¿Hasta cuándo volveré a verla?...
- Estaba pensando en que nuestras sesiones fueran los días viernes. ¿Qué le parece?
- ¿Una vez por semana?
- En un principio sí, pero dependiendo de su evolución, sus citas se irán reduciendo a una vez por mes.
- Oh… yo pensé que irían en aumento…
- No hay necesidad de verlo tan seguido…
- Mmm… En ese caso, el viernes está bien para mí.
- ¡Perfecto! ¿Le parece bien a la misma hora?
- Sí.
- Antes de que se vaya, le voy a dejar una pequeña tarea.
- ¿Tarea?
- Sí, le voy a pedir que redacte una carta dirigida a todas las personas que hayan resultado afectadas durante su accidente.
- ¿Y qué es lo que les voy a decir?
- Lo que usted quiera, tal vez podría disculparse o podría contarles como influyó ese accidente en su vida.
- ¿Se la voy a tener que leer?
- No, pero sí vamos a hablar del contenido de esa carta en nuestra próxima sesión.
Él me mira confundido, pero no hace ningún comentario – Está bien.
- Muy bien señor Grandchester, entonces nos vemos la semana entrante...
- Nos vemos.
- Ah y déjeme agradecerle una vez más por el girasol, está realmente hermoso.
- No es nada… - Él se da la vuelta, con la intención de marcharse, pero algunos segundos después se vuelve hacia mí - Tal vez no lo sepa, pero esa flor es ideal para usted…
- ¿Por qué lo dice?
- Porque los girasoles son de las flores que más energía transmiten y según el floricultor, son ideales para personas alegres, extrovertidas y optimistas.
- Veo que hizo su tarea – Le digo, sonriendo.
- Además, los girasoles, al igual que usted, son capaces de iluminar cualquier rincón con su sola presencia y tengo que añadir que ambos comparten esa belleza deslumbrante y poco común…
Sus palabras me dejan muda, pero sobre todo apenada, tanto, que ni siquiera puedo mirarlo a los ojos.
- Gracias.
Él se encamina hacia la puerta, pero yo lo detengo antes de que se marche.
- Por cierto, déjeme devolverle su ropa y también el dinero que me prestó para comprar la batería.
- Si quiere puede tirar la ropa a la basura, realmente no me interesa conservarla. Y sobre el dinero… Le agradezco su honradez, pero no podría considerarlo como una buena obra, si tengo que cobrarle por mis favores… Así que consérvelo, ya me compensará en alguna otra ocasión. Nos vemos señorita White, que tenga un excelente día.
El Sr. Grandchester se retira rápidamente del consultorio, sin darme tiempo a nada y una vez que cierra la puerta, mis ojos se clavan en el enorme girasol, que intenta seguir la luz del sol que se filtra por la ventana.
Sus palabras: "Ambos comparten esa belleza deslumbrante y poco común", logran que una sonrisa se escape de mis labios, mientras que mis dedos acarician los pétalos de la flor.
Hola, bueno, ya hice las modificaciones correspondientes, como les había dicho ayer, son muy, muy sutiles y están enfocadas principalmente a las terapias. Esto va a ser como jugar a "Donde está Wally"... (A ver si las descubren ;) )
Ahora sí, paso a responder sus comentarios. Me enfocaré a los del capítulo 5 y ya después responderé algunos del anuncio de ayer (los que no hayan comentado antes)
- Elydereyes: Gracias por leer mi historia, ahorita haré una pequeña pausa, pero espero poder continuarla el viernes o a más tardar el lunes.
- Yeshua1583: ¡Qué milagro! Muchas gracias por tus palabras, me alegra que sigas leyendo mis fics.
- Iris Adriana: Bueno, puede que tengas algo de razón y se encuentren en ese club... Ya se verá que pasa ;)
- Alesita77: No pues gracias a ti por seguir mi historia, no te prometo beso, peeeeeeeroooooooooooo... bueno, ya lo leerás el viernes.
- Ely: Es cierto, Candy aun no puede superar la muerte de su hermana... Y es muy probable que Terry sea quien la ayude a confrontar todos sus fantasmas del pasado. Obvio que habrá más acercamientos, pero todo su proceso de "enamoramiento" será algo lento, se los digo para que no se desesperen.
- Venezolana lopez: Sí, es probable que se encuentren ahí. Discúlpame por alargar la fecha de actualización, pero ya solo faltan dos días.
- Guest: Bendiciones para ti también y gracias por seguir leyendo.
- Lilit: Muchas gracias a ti, saludos!
- Sofia Saldaa: Jajajaja... Sofi, como ya les había comentado en una ocasión, muchas de las cosas que escribo, son vivencias personales o cosas que le han pasado a gente que está cerca de mí. Sobre lo de las aguas locas, te cuento que hace muchos años (cuando recién acababa de entrar a la universidad) Algunos de mis compañeros organizaron una "peda casera" y justamente hicieron aguas locas ( decían que era "Chocomilazo")... Para no hacerte el cuento largo, al final todos terminamos fumigados, pero una de mis compañeras fue la que sintió todo el rigor del alcohol de caña, jajaja... y la pobre terminó casi inconsciente... No te miento, utilizaron todas las técnicas levanta muertos habidas y por haber (la metieron a bañar con agua fría, le dieron café cargado, alguien sugirió que le metieran un cubo de hielo por... bueno tú sabes por dónde... jajaja, no sé si al final lo hicieron, pero el punto es que la chica no despertó)... Al final terminaron hablándole a un estudiante de medicina que vivía en el mismo edificio y ya no sé que le hizo, porque me fui a mi casa, pero al otro día mi compañera tenía una cruda endemoniada (bueno, no solo ella, si no todos los que habíamos ido a la dichosa fiesta) Así que sí, esas aguas locas son traicioneras y muy peligrosas... (perdón si me explayé demasiado, jajaja pero te juro que siempre me viene ese recuerdo a la mente)
Volviendo al punto de Candy y Terry, tienes razón, ambos se van a ayudar para salir de sus respectivos problemas, y de esa interacción nacerá el amorsss.
Te confieso que he estado investigando en internet para para poder escribir la historia (hasta bajé un manual de psicología, con las preguntas más frecuentes durante las terapias, el cual he utilizado como guía para escribir los diálogos) Pero aun así, siento que necesito de alguien que pueda darme un punto de vista más objetivo al respecto, alguien que esté más familiarizado con el tema, por eso pedí un poco de ayuda.
- Guest: Claro que seguiré escribiendo y me alegra mucho que te guste mi historia. Actualizo el viernes y perdón por hacerlas esperar.
- Ceshire: No te preocupes, yo entiendo, a mi también me pasa... Luego tengo mil y un cosas que hacer y no tengo tiempo de leer o en su defecto, no tengo tiempo de comentar las historias que leo.
- Dulce Graham: El tema de Karen lo abordaré más adelante y ya sabrán qué clase de persona es... Al igual que Anthony, que por el momento está de vacaciones, pero ya lo traeré de regreso en unos capítulos más.
- Guest: Gracias a ti por leer.
- Jimenezesperanza184: Siento mucho por lo que has pasado y espero que puedas encontrar paz en tu vida, a veces lo mejor es dejar que el tiempo haga lo suyo y no forzar las cosas, ya que eso puede resultar contraproducente. Si necesitas desahogarte, puedes enviarme un Mensaje privado cuando gustes o si te resulta más fácil, también lo puedes hacer por aquí. Muchas veces no respondo tan rápido porque ando a las carreras, pero ten por seguro que tarde o temprano tendrás una respuesta de mi parte. Te mando un abrazo grande y fuerte y espero que Dios te ilumine y ayude a encontrar la paz que necesitas.
- AnneNov: Gracias por su comprensión y acerca de las recomendaciones, me gusta darlas de vez en cuando, espero poder hacerlo más seguido.
- Anastasia Romanov: No te preocupes, no planeo cambiar mi esencia, solo deseo apoyarme un poco en alguien que tenga más conocimiento sobre ese tema para poder dar un mejor resultado. Saludos y muchas gracias por seguir leyendo.
- Cold Winter Rain: Gracias a ti por tu apoyo y es cierto lo que dije aquí, recomiendo tu historia porque creo que es buena y sobre todo muy interesante y nada tiene que ver con que me estés ayudando con mi fic. Te mando un beso de vuelta, estamos en contacto.
- Kamanance: Jajajaja, pues yo también creí que no volvería a escribir otro fic de Terry... Y aquí estoy, jejejeje. Gracias por seguir leyendo mis historias, saludos.
Bueno, creo que eso es todo... Muchas gracias por todos sus comentarios y perdón por la demora.
Creo que sí podré actualizar el viernes, así que si Dios me lo permite, subiré otro capítulo ese día.
Ya recordé la otra recomendación que iba a hacer.
"Rascumparare Dulce" de Elby8a, solo ha subido un capítulo, pero realmente me gustó mucho (Les advierto que no aparece Candy en ese capítulo y no sé si lo vaya a hacer en el resto de la historia) Me dio la impresión de que podría ser tipo "La mucama" de Sandy Sanchez... Tampoco sé si vaya a actualizar pronto, pero a mi parecer, promete ser una buena historia.
Y una que apenas leí ayer "Tal vez soñar" de Gissa Graham, un one shot muy lindo, de verdad.
Ahora sí me despido. Les mando un abrazo fuerte y afectuoso a cada una de ustedes, que tengan un excelente día y nos leemos el viernes.
