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NUESTROS LAZOS DE SANGRE
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We found each other
I helped you out of a broken place
You gave me comfort
But falling for you was my mistake
)o(
I put you on top, I put you on top
I claimed you so proud and openly
And when times were rough, when times were rough
I made sure I held you close to me
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En mis sueños, puedo verme a mí misma a la edad de 8 años, corriendo hacia la avenida principal para ver el desfile que se realizaría en honor al cambio de estación y en el cual, mi hermana Susana sería nombrada reina de la primavera.
- Tom, no corras tan rápido, no puedo seguirte el ritmo – Le gritaba a mi hermano, mientras trataba desesperadamente de alcanzarlo.
- Apúrate, si no, no vamos a llegar a tiempo a la coronación.
- Ya no puedo correr más, me duelen los pies.
- Vamos Candy, haz un esfuerzo. Le prometimos a Susy que le echaríamos porras.
- Adelántate. Si me esperas, tú también vas a llegar tarde.
Al escuchar esas palabras, mi hermano detuvo su paso súbitamente.
- Súbete en mi espalda, te llevaré cargando.
- Pero…
- ¡Súbete ya, tonta! Eres mi hermana y nunca te dejaré sola, ¿entendiste?
Sin pensarlo dos veces, me trepé en el lomo de mi hermano, sujetándome firmemente de su cuello y enredando mis piernas alrededor de su torso. Es curioso, pero a pesar de mi corta edad, entendí perfectamente el significado de las palabras que él acababa de decirme.
Tom nunca me dejaría sola.
El escenario se transforma súbitamente y ahora puedo verme a mí misma en esta habitación. A pesar de la obscuridad que impera en la misma, percibo una fuerte presencia, una muy familiar. ¡Susana!
- No estás sola y lo sabes, ¿verdad? – Su voz se escucha como un susurro lejano.
- ¿Dónde estás? Déjame verte – Le suplico.
- Sabes que puedes contar con nosotros. Sabes que siempre vamos a estar contigo, apoyándote.
- Sus palabras, en lugar de confortarme, me causan una profunda tristeza y puedo sentir que las lágrimas comienzan a salir de mis ojos.
- Él se fue. Y yo, yo… - Balbuceo.
- Tú tienes que dejarlo ir.
- ¡No puedo!
- Eres más fuerte de lo que piensas.
- No lo soy, nunca lo he sido.
- Acércate a Tom. Él te ama.
- Tom me odia.
- Él jamás te dejará sola.
- Susy… quédate a mi lado. Te necesito.
- Yo siempre estaré contigo, cuidándote.
Ella acaricia tiernamente mis cabellos y la sensación de tener sus dedos fríos sobre mi cabeza hace que me despierte de golpe. Al encender la luz de la habitación, comienzo a observar minuciosamente cada rincón, solo para descubrir que me encuentro completamente sola.
Han pasado dos semanas desde que Terry decidió marcharse de nuestro hogar; catorce días en completa agonía, 336 horas preguntándome dónde demonios se encuentra, cuestionándome, una y otra vez, qué fue lo que hice para alejarlo de mi lado. He pasado 20,160 minutos de mi vida llorando, sintiendo que me muero lentamente con cada recuerdo suyo; he pasado 1,209,600 segundos deseando, anhelando fervientemente que él entre por esa puerta y que todo vuelva a ser como antes.
Está de sobra decir que mi vida se transformó, de la noche a la mañana, en un completo caos. No tengo trabajo y mi única fuente de ingresos son unos cuantos dólares que están resguardados en el banco y que si tengo suerte, me alcanzaran para sobrevivir un par de meses. Pero a pesar de mi precaria situación, no me siento capaz de salir a buscar otro empleo.
Mi esposo me abandonó sin darme ninguna explicación y por si eso fuera poco, dentro de mí se está gestando una pequeña vida, cuya presencia debería llenarme de alegría, pero que siendo sincera, me atemoriza por completo.
Por si eso fuera poco, los síntomas de mi embarazo se han incrementado considerablemente desde que me confirmaron la noticia y ahora paso la mayor parte de mi tiempo tratando de sobrellevar las malditas náuseas que me aquejan todo el tiempo, o peor aún, vaciando el contenido de mí estómago en el baño.
Siento que me estoy hundiendo lentamente en el fango y ya no me quedan fuerzas para intentar salir de él.
Cuando observo mi celular en busca de algún mensaje de Terry, me doy cuenta de que ya está amaneciendo, así que ni siquiera hago el intento de volverme a dormir.
Me levanto de la cama con todo el pesar del mundo para dirigirme a paso lento hacia la cocina y a pesar de que mi apetito desapareció desde hace varios días, me obligo a ingerir un poco de alimento, tratando de cuidar la salud de mi bebé.
Cuando estoy por servirme un tazón de Corn Flakes, escucho que mi celular comienza a sonar y dejó todo botado en la barra para correr a contestarlo, con la esperanza de que sea él quién me esté marcando. Al ver que se trata de Annie, regreso al desayunador sin atender su llamada.
Desde hace una semana he estado evitando hablar con todo el mundo, ya que aún no me siento capaz de contarles todo lo que ha acontecido en mi vida; tal vez porque me avergüenza decirles que me despidieron del trabajo, tal vez porque me duele contarles que mi esposo me dejó, tal vez porque no deseo escuchar un "te lo dije" de boca de nadie.
Paso el resto de la mañana sin hacer nada, viendo la tele, llorando, lamentando mi situación, hundiéndome cada vez más en mi propia miseria. No sé en qué momento me quedo profundamente dormida, pero me despierto al oír que alguien toca insistentemente la puerta y mi corazón se detiene por una fracción de segundo, pensando que es él quien se encuentra del otro lado
- ¡Terry! - Murmuro, levantándome del sillón y dirigiéndome a paso rápido hacia la entrada. Grande es mi desilusión al descubrir que se trata del Sr. Miller.
- Buenas tardes, Sra. Candy - Me saluda, haciendo una pequeña reverencia.
- Buenos tardes, Leonard. Si viene a buscar a mi esposo, lamento informarle que él ya no vive aquí - Al decir esas palabras, la sensación de tener una estaca clavada en el pecho se hace presente.
- Eso ya lo sé, de hecho vengo de parte de él; necesito tratar algunos asuntos de suma importancia con usted.
Yo palidezco de golpe y mis manos comienzan a temblar involuntariamente.
- ¿Qué clase de asuntos? - Indago, con temor.
Antes de contestar, el Sr. Miller comienza a escudriñar mi cara con curiosidad.
- Candy, ¿se encuentra bien? Se ve un poco... indispuesta.
- Sí, estoy bien, es solo que no pude dormir bien – Miento y giro mi rostro, evitando así que siga examinándome.
Luego de un incómodo silencio, el asistente de mi esposo retoma el tema que vino a tratar.
- Terry ha decidido dejar esta casa a su nombre y también ha dispuesto todo para habilitar, lo más pronto posible, su consultorio. Además dio la autorización para que cada mes se le deposite una considerable cantidad de dinero a su cuenta personal.
- Él... ¿Él no piensa volver conmigo? - Inquiero.
Leonard mueve la cabeza en señal de negación y se acerca al comedor para abrir su maletín y sacar un par de folders.
- Necesito que firme unos cuantos documentos...
- ¿Qué significa esto? ¿Acaso es un pago por mis servicios? - Contesto de forma irónica, al ver un cheque a mi nombre con una jugosa cantidad de dinero.
- Candy, él desea protegerla.
-¿Protegerme? ¡POR FAVOR!
- Sé que usted no lo entiende, pero...
- Si tanto quiere protegerme, ¿por qué huyó así de mi lado? ¿Por qué fue tan cobarde y se fue sin siquiera darme una explicación? ¿Por qué me dejó tan sola?
Incontenibles sollozos me impiden seguir hablando y las lágrimas que había intentado controlar, se revelan, saliendo a caudales de mis ojos.
- Yo no puedo responderle esas preguntas - Expresa, desviando su mirada hacia el suelo.
- No necesita hacerlo, solo dígame en dónde demonios se encuentra Terry en este momento.
- Tampoco puedo hacer eso...
- Es preciso que hable con él – Insisto.
- Lo siento, no tengo permitido darle esa información.
- Dígamelo, se lo suplico.
- No debo. Discúlpeme.
Ante su negativa, me hinco a sus pies sujetando con fuerza la tela de su pantalón.
- Candy, por favor no se haga esto. No sé humille de esta forma - Me dice, visiblemente turbado por mis acciones, mientras me ayuda a levantarme del suelo. Yo aprovecho su cercanía para tomar sus manos entre las mías.
- Se lo ruego, dígame en dónde está él.
Leonard lanza un largo suspiro y luego de algunos segundos, se decide a hablar - Terrence se está quedando en la casa del lago...- Murmura.
Su respuesta me deja fría.
- ¿No se supone que ya habían vendido esa casa?
- No, esa propiedad nunca se puso en venta.
- Pero, ¿por qué?
- Yo no...
- Sí, ya lo sé, usted no puede darme esa respuesta - Le contesto, evidenciando mi fastidio.
El señor Miller se encoje de hombros y después vuelve su atención a los documentos que están dispersos sobre la mesa. Yo me anticipo a sus acciones y empiezo a hablar, antes de que él insista en que firme esos malditos papeles.
- Necesito conversar con mi esposo.
- No creo que sea prudente, además Terrence salió de viaje esta misma mañana.
Algo en su expresión me dice que está mintiendo, pero finjo que no me doy cuenta.
- No firmaré nada hasta que hable con él, en persona.
- Pero...
- Así que cuando regrese de su viaje, dígale que deje de actuar como un cobarde y que venga aquí a darme la cara.
Después de un largo silencio, Leonard asiente - Como usted guste, Candy.
Él vuelve a introducir todos los papeles en el maletín y se despide de mí con un apretón de manos. Una vez que sale de la casa, me cambio de ropa y me enjuago la cara, con toda la intención de salir en busca de Terry.
Tardo menos de cinco minutos en llegar a la mansión y un intenso frío se apodera de todo mi cuerpo cuando bajo de mi auto. Antes de que el valor me abandone, camino a paso rápido hacia la puerta y toco el timbre en repetidas ocasiones, hasta que el ama de llaves hace su aparición.
- ¡Señora! - Exclama ella, sin ocultar su asombro - Pensé que estaba de viaje - Añade luego de un par de segundos.
- Volví antes, extrañaba mucho a mi esposo - Le respondo, sin sacarla de su error - ¿Él se encuentra en casa? Quiero darle una sorpresa.
- Sí, está en su estudio... Pero pidió que nadie lo molestara.
- Estoy segura que se alegrará mucho al verme - Le digo, y haciendo caso omiso a sus palabras, me meto a la residencia y me dirijo hacía donde él se encuentra.
Al entrar a la habitación, lo sorprendo sentado frente a su escritorio con los ojos cerrados, sosteniendo una copa de licor en una mano y con la cabeza recargada en el respaldo. La canción "The show must go on" de Queen resuena en todo el lugar.
Lo primero que noto al verlo, es que su rostro luce pálido y demacrado; además, es evidente que ha perdido varios kilos.
- No quiero ver a nadie - Gruñe, al percibir que alguien entró en el estudio.
- Necesitamos hablar… - En el momento en que él escucha mi voz, abre los ojos como platos.
- ¡Candy! – Murmura y puedo ver en sus ojos un aire de tristeza.
- Necesito que me expliques qué demonios está pasando contigo... – Yo intento demostrar seguridad al hablar, pero mi voz se quiebra, evidenciando mi flaqueza.
Terry se incorpora de su asiento y deposita la copa sobre su escritorio, para luego bajar el volumen del reproductor.
- Ya te lo dije, esto no está funcionando y no le veo el caso a que continuemos juntos - Expresa, dándome la espalda.
- ¿Eso es todo? – Le pregunto, incrédula.
- ¿Qué más quieres que te diga? ¿Qué nuestro matrimonio no fue lo que yo esperaba? ¿Qué ya no quiero permanecer más tiempo a tu lado? – Me responde con completa frialdad.
A pesar de que sus palabras me duelen en el alma, me hago el firme propósito de no llorar frente a él.
- Reconozco que hemos tenido algunos malos momentos, pero estoy segura de que si nos esforzamos...
- No Candy, lo nuestro no se puede solucionar.
- ¿Cómo puedes saberlo, si ni siquiera lo hemos intentado?
- Lo sé y punto.
Al ver su actitud negativa, busco otra táctica para intentar acercarme a él.
- Terry, yo te amo y no quiero estar lejos de ti. Déjame permanecer a tu lado - Le suplicó, abrazándolo por la espalda, enredando mis brazos alrededor de su cintura.
- Lo siento... Yo ya no te amo – Me dice de forma seca, para luego liberarse de mi abrazo y caminar hacia el otro extremo de la habitación.
En ese preciso instante mi corazón se rompe en mil pedazos.
- ¿Por qué me haces esto? – Lo cuestiono, con un hilo de voz.
- Te juro que lo que menos quiero es hacerte daño. Es por eso que prefiero hablarte con la verdad.
- Entonces dime, ¿qué fui yo en tu vida? ¿Un juego? ¿Un pasatiempo?
- Candy, no hagas esto más difícil, por favor.
- ¡Respóndeme!
- Yo... yo quería tener un hijo y pensé... pensé que tú podrías dármelo. Sé que fui muy egoísta, lo reconozco, pero el deseo de ser padre fue mucho más fuerte que yo y no medité en las consecuencias de mis actos. Ahora comprendo que ese embarazo nunca se va a lograr, al menos no contigo, y no le veo el caso a seguir atado a ti.
- ¡Estás mintiendo!
- No, no es así.
Yo, negándome a creer en sus palabras, observo su rostro buscando un poco del amor que alguna vez juró tenerme, pero no logro hallar nada.
- ¡Eres un desgraciado!
Las ganas de acercarme a él y golpearlo con todas mis fuerzas se incrementan dentro de mí, pero haciendo uso de todo mi autocontrol, me mantengo de pie en él mismo sitio.
- Lo sé y tienes todo el derecho de odiarme. Ahora comprendo que todo esto fue un error... Pero no te preocupes, yo no te voy a dejar desprotegida, he arreglado todo para que no tengas necesidad de trabajar, a menos que tú así lo desees.
- No quiero nada de ti.
- ¡Por Dios Candy, no seas orgullosa! Acepta lo que te estoy dando y vive feliz.
- No aceptes nada. Déjalo ir. ¡Vete de ahí! – Me ordena una voz en mi cabeza, y yo elijo hacerle caso.
Es así como, sacando fuerzas de quien sabe dónde, extraigo la argolla de matrimonio de mi dedo y la coloco sobre el escritorio, para después hacer lo mismo con mi anillo de compromiso.
- En dos semanas desocuparé la casa... a mí no me interesa conservarla, así como tampoco me interesa tu dinero, ni ese estúpido consultorio. Contactaré a un abogado para que inicie los trámites de divorcio, entre más rápido estemos separados, mejor.
Dicho esto, me doy la vuelta y me encamino velozmente hacia la puerta, tratando de controlar las lágrimas que amenazan con salir de mis ojos.
- ¡Candy!
Percibo su voz llamándome, pero no me detengo, al contrario, acelero mi andar.
- ¡Espera!...
Escuchó los pasos de Terry acercándose rápidamente y justo cuando creo que va a alcanzarme, un golpe seco retumba en la estancia. Al mirar de reojo, descubro que él está tirado en el suelo y mi primer impulso es regresarme para socorrerlo, pero mi orgullo es mucho más fuerte y sigo mi camino sin mirar atrás.
Gruesas lágrimas comienzan a surcar mi rostro en el instante en que salgo de la mansión. Y tengo que sostenerme de la barda para evitar caer, ya que la fuerza de mis piernas me ha abandonado Mis manos se colocan instintivamente en mi vientre y me recrimino por no decirle a Terry que estaba embarazada, pero después de la forma en que se comportó conmigo, no creo que merezca tener esa dicha; además, no deseo que nuestro hijo sea la razón por la que él se quede a mi lado.
Cuando por fin logro tranquilizarme, me subo al auto y lo echo andar sin rumbo fijo, pues lo único que deseo es alejarme de este maldito lugar para siempre. Pasó más de una hora dando vueltas por la ciudad, tratando de analizar mis limitadas posibilidades, aunque estoy consciente de que sin trabajo y sin dinero, el futuro no luce demasiado prometedor.
De repente, el nombre de mi mejor amiga viene a mi mente, brindándome un poco de esperanza, así que orillo el auto y saco mi celular para marcarle a su móvil, pero este me manda directamente a buzón. Sin darme por vencida, selecciono el número de su casa y luego de tres timbres, escucho la voz de su esposo.
- ¿Diga?
- Hola Archie, soy yo...
- Hola Candy, ¿cómo estás?
- Estoy, que es ganancia – Bromeo.
- Annie estaba muy preocupada por ti, de hecho planeaba ir a verte el próximo fin de semana.
- No es necesario, estoy bien - Miento - ¿Ella está por ahí?
- No, salió de viaje. La mandaron a una convención por parte de su trabajo y no va a regresar hasta la siguiente semana.
- Oh...
- ¿Necesitas algo?
- No... Yo solo quería hablar con ella.
- En ese caso márcale a su celular.
- Ya lo hice, pero lo tiene apagado.
- En cuanto marque a la casa, le diré que se comunique contigo, ¿te parece?
- Sí, me parece perfecto. Gracias.
Al momento de colgar la llamada, me recargo en el asiento y cierro los ojos, tratando de idear un plan B.
La idea de irme a casa de mis padres no me satisface demasiado, porque eso significaría tener que contarles acerca de mis problemas conyugales y laborales, y eso es algo que no pienso hacer por ahora. La opción de mudarme con Annie ha quedado completamente descartada y regresar a la casa que compartí con Terry para seguir hundiéndome en la mierda, tampoco es una buena solución.
Al observar la pantalla de mi celular, mi atención se centra en esa vieja foto familiar tomada en aquel cuarto de hospital. Ahí, en medio de todos, estamos mi hermano y yo, abrazados.
- Tom nunca te dejará sola – Repite aquella voz en mi cabeza, pero yo trato de ignorarla – Tom te ama – Insiste una vez más.
Luego de algunos segundos, la idea de pedirle ayuda comienza a tomar fuerza y después de analizar con calma el paso que estoy a punto de dar, enciendo el auto y me dirijo hacia la casa que solía compartir con Terry, con la intención de hacer una pequeña maleta para mi viaje. Justo cuando estoy por salir de ese lugar, recibo un mensaje de mi esposo.
- Por favor vuelve, necesitamos hablar.
Yo sonrío con amargura al leer esas palabras y antes de que la fuerza de voluntad me abandone de nuevo, me regreso a la estancia para dejar mi teléfono sobre la mesita de centro. Un par de minutos más tarde ya me encuentro de camino hacia Naperville, para ver a Tom.
La hora y media que me separa de esa ciudad se me hace eterna y varias canciones depresivas después, por fin llego a mi destino. A pesar de que siempre supe cuál era la dirección de mi hermano, nunca me atreví a visitarlo desde que se mudó, hace poco más de un año; es por esa razón que tengo que pararme un par de veces para pedir indicaciones sobre cómo llegar.
Al cabo de 15 minutos por fin arribo al condominio donde vive Tom y al estacionar el carro, me quedo observando el edificio, que a decir verdad, luce bastante lujoso. Conforme me acerco a ese lugar, siento como mi cuerpo comienza a temblar, pero trato de serenarme pensando en que todo va a salir bien.
Yo me detengo enfrente de la puerta principal y antes de apretar el botón del interfon, tomo una gran bocanada de aire, intentando calmar mi ansiedad.
- ¿Diga? – Expresa una voz del otro lado del intercomunicador.
- Tom, soy yo, Candy…
Un silencio abismal se hace presente y luego de varios segundos, que se sienten como una eternidad, la puerta se abre automáticamente.
- Sube. Segundo piso, departamento 203 – Es lo último que se escucha.
Al llegar al lugar indicado, lo veo recargado en la pared.
- Ven, vamos a dentro – Me pide.
Yo empiezo a caminar hacia el interior del departamento, mientras él toma mi maleta, entrando detrás de mí. Una vez que se cierra la puerta, comienza con el interrogatorio.
- ¿Candy? ¿Qué haces aquí? ¿Todo está bien? – Me cuestiona sin poder ocultar su preocupación – Mamá está muy angustiada por ti, dice que no le has contestado ninguna de sus llamadas ni tampoco sus mensajes - Añade.
Al momento de intentar hablar, se forma un gigantesco nudo en mi garganta, impidiéndome pronunciar palabra alguna.
- ¿Qué es lo que sucede? – Pregunta, examinándome de pies a cabeza – ¿Dónde está tu esposo?
- Él… Él me dejó – Varios sollozos acompañan mi respuesta.
- ¡¿Qué?! ¿Cómo que te dejó? – El enojo de mi hermano se hace más que evidente – ¿Pero qué se cree ese mal nacido?
- Terry no me ama… Nunca me amó – Al decir esas palabras, las lágrimas comienzan a resbalar por mis mejillas. Tom se acerca para darme un abrazo y los dos permanecemos abrazados sin decir una sola palabra.
- ¿Él se atrevió a hacerte algo? – Me pregunta, mirándome fijamente a los ojos.
- No, pero no quiero seguir en esa casa. No quiero nada que provenga de él.
- Entiendo…
- ¿Puedo quedarme contigo en lo que busco otro lugar dónde vivir?
- Yo no tengo ningún inconveniente con que te quedes aquí, pero no creo que quieras estar viajando todos los días hasta tu trabajo.
- Ya no tengo trabajo… Me despidieron.
La expresión en el rostro de mi hermano me deja muy en claro que está confundido.
- ¡¿Te despidieron?! ¿Por qué?
- Acosé a la mamá de un paciente.
- ¿Y se puede saber por qué hiciste eso?
- Quería que ella firmara la autorización para donar los órganos de su hijo. El muchacho tenía el mismo tipo de sangre que Terry.
- ¡Por Dios, Candy! – Me dice, lanzando un bufido.
- Lo sé, me equivoqué…. Me he equivocado mucho desde que lo conocí.
- Candy ¿hay algo más que deba saber?
- Estoy embarazada – Contesto, desviando mi mirada hacia el suelo.
Al escuchar mi respuesta, Tom comienza a dar de vueltas alrededor de la estancia - ¡¿Y aun así te dejó?! – Exclama, furioso.
- Él no sabe de la existencia de MI HIJO y tampoco quiero que lo sepa.
- ¿El bebé está bien? ¿Te ha revisado algún médico?
- Sí… Hace dos semanas me hicieron mi primer chequeo.
De la nada, un fuerte gruñido proveniente de mi estómago se hace presente, interrumpiendo nuestra plática.
- ¿Cuándo fue la última vez que comiste?
- Cerca del mediodía.
- ¡Candy, Candy! – Me reprende – Voy a prepararte algo de cenar, si quieres puedes ver un poco de tele en lo que la comida está lista.
- Sí, gracias.
Media hora más tarde, ambos estamos degustando nuestros alimentos.
- ¿Hace cuánto que te despidieron? – Me cuestiona.
- Un mes…
- ¿Y hace cuanto que tu esposo se marchó?
- Dos semanas.
- Lo vi en Nueva York, hace poco más de 20 días.
- ¿En Nueva York? – Pregunto, incrédula.
- Sí, tuve que asistir a una convención médica... Y si te soy sincero, lo que menos imaginé fue topármelo en esa ciudad.
- ¿Estás seguro que era él? – Si mis cálculos no me fallan, fue en esas fechas cuando Terry viajó a Londres.
- Por supuesto, ¿crees que no reconocería a mi cuñado favorito? – Me responde con ironía.
- ¿Y dónde lo viste?... Él… ¿Estaba solo? – Inquiero, con el corazón en un puño.
- Yo estaba cenando en el restaurante del hotel donde me estaba hospedando cuando lo vi entrar. Llegó solo, pero al poco tiempo arribó una mujer pelirroja y se sentó con él.
La palabra "pelirroja" resuena en mi cabeza y mi corazón deja de latir súbitamente, mientras que un estremecimiento se apodera de todo mi cuerpo.
- No hubo ningún tipo de acercamiento entre ellos durante el tiempo que estuvieron ahí – Se apresura a decir mi hermano al ver mi expresión.
- ¿Terry te vio?
- No lo creo, yo estaba del otro lado del restaurante – Mientras Tom habla, su mirada se centra en mi rostro - ¿Qué sucede? ¿Te encuentras bien? Estás muy pálida.
- Ella… Ella es su ex esposa.
Y es justo cuando esas palabras salen de mi boca que logro comprender todo lo que ha acontecido en este último mes. Aquel precipitado viaje de Terry, la actitud que tuvo a su regreso, la forma tan cobarde en que huyó de casa, su deseo de "dejarme protegida", ¡claro! Para acallar su culpabilidad, sus palabras hirientes. Todo, absolutamente todo tiene sentido.
Él volvió con ella.
Hago un esfuerzo sobre humano para no llorar frente a Tom y el resto de la cena me la paso picoteando la comida en silencio, tratando de acallar todos esos malos pensamientos que invaden mi mente. No soy capaz de terminar de comer, pues mis deducciones me han dejado sin apetito, así que me excuso con mi hermano diciendo que estoy cansada y me dirijo a la habitación que él ha dispuesto para mí.
Una vez que mi cabeza toca la almohada, la desesperación me invade por completo y yo me coloco boca abajo, llorando y golpeando el colchón en repetidas ocasiones, en un intento por liberar todo ese dolor que llevo dentro, toda esa rabia, toda esa frustración. De la nada, una mano toca mi cabeza, acariciando mis cabellos tiernamente y al girar mi rostro, me encuentro con mi hermano, quien me observa compungido.
- ¿Por qué a mí? – Le pregunto, pero no obtengo ninguna respuesta de su parte.
Él se sienta a mi lado y abre sus brazos, alentándome a refugiarme en ellos. Yo acepto su invitación, aferrándome a él con todas mis fuerzas.
- ¿Sabes, Candy? A veces creemos que la vida es cruel y que se ensaña con nosotros… Pero es gracias a esos momentos obscuros, que nosotros logramos madurar, que nos hacemos más fuertes.
- Ya no quiero sufrir… No quiero llorar más, ya no.
- Llora, saca todo eso que te hace daño, verás que el día de mañana te sentirás liberada de todo ese peso que has estado llevando a cuestas.
- Me siento muy sola.
- No estás sola, yo estoy contigo y jamás te voy a abandonar, ¿entendiste?
Una gota de agua tibia cae sobre mi frente y de esa forma descubro que mi hermano también está llorando.
Sin necesidad de palabras, logro entender que Tom siempre estará a mi lado, apoyándome, extendiéndome su mano para ayudar a levantarme, ofreciéndome su espalda para continuar el camino, brindándome su hombro para llorar; porque a pesar de todas las diferencias que podamos tener, nuestros lazos de sangre siempre nos mantendrán unidos.
Esta noche lloraré hasta quedarme dormida, pero mañana le haré frente a la vida con la cabeza en alto, con la convicción de que tiempos mejores van a llegar.
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Fueron tan bellos encuentros, amarnos sin miedo
Eres tú la noche y yo tu sueño. Tú, mi cuenta cuentos
Te olvidare te lo juro, lo siento
Tu amor me hace daño y esto no puedes ya arreglarlo
Pero amor como el mío no hallarás por ahí
Porque este amor apuesta hasta por mi
)o(
Déjenme llorar, quiero sacarlo de mi pecho
Con mi llanto apagar este fuego que arde adentro
Déjenme llorar, quiero despedirme en silencio
Hacer mi mente razonar que para esto no hay remedio
Hola, hola chicas lindas :)
Perdón por la tardanza, sé que no tengo perdón de Dios, pero como se habrán dado cuenta, anduve metida en dos dinámicas que absorbieron la mayor parte de mi tiempo. Sorry.
Les agradezco a todas las que comentaron mis one shots: "Muérdago" y "Es nuestro aniversario". Gracias, muchas gracias de corazón.
Y también agradezco a quienes se tomaron la molestia de comentar las historias que las chicas publicaron ;)
Pero bueno, volviendo al tema que nos ocupa hoy, jajaja, sé que para estas alturas deben estar odiando a Terry con toda su alma, les prometo que en el próximo capítulo él dará su versión, así que no me linchen (al menos no por el momento)
Espero subir un capítulo cada semana, para poder terminar la historia a finales de mes (Si se puede el día del cumpleaños del castaño, pues mucho mejor)
Les agradezco cada uno de sus comentarios:
Eli
Venezolana Lopez
Phambe (Sí leí tus dos mensajes, muchas gracias :))
Alessita 77
Dulce Graham
Selenityneza
Ceshire
jimenezesperanza184
Candy Nochipa2003
Marichelo Rodriguez
Palasatenea2018
Iris Adriana
Sofia Saldaa
Elydereyes
Anastasia Romanov
Kamanance
July Julissa Pereira
Ali
Ladyyiya
Briss White
Yeshua1583
Magy
Karina Glez
Y A TODAS LAS GUEST.
Gracias, muchas gracias por tomarse el tiempo de comentar, yo prometo responder a sus comentarios esta noche (sí, de verdad) porque ahorita tengo el tiempo encima y no voy a poder terminar.
Gracias a todas las que me agregaron a sus favoritos y a sus followers.
Gracias a todas mis lectoras silenciosas.
Esta historia ya casi llega a su fin :(
Así que aprovechenme, jajajajaja.
Les mando un abrazo fuerte y afectuoso y espero que este año que viene esté lleno de bendiciones para ustedes y los suyos.
Que tengan un excelente día.
Nos leemos pronto.
P.D. Las canciones que aparecen en este capítulo son "Call out my name" de The Weekend y "Déjenme llorar" de Carla Morrisson, ambas de mi selección de favoritos.
