Primero de todo y mas importante, los personajes no me pertenecen, son todos de mi reina Rumiko.

Traigo algo diferente esta vez. Tengo varias historias en mi cabeza desde hace tiempo y he decidido juntarlas en un fic que estará compuesto de One-shots. Algunos serán muy cortos (incluso drabbles) y otros un poco mas largos pero espero que tenga buena acogida y me digáis que os parece esta idea. Las historias no tendrán relación entre si pero tendrán un factor común, todas serán de Ranma y Akane como pareja principal.

Siento mucho si se me escapa alguna falta de ortografía y espero que me dejéis vuestras opiniones, tanto buenas como malas. Agradecer a todos aquellos que me dejan un review, de verdad animan muchísimo, también agradecer a los que añaden a favorito y a seguir, aunque para vosotros sea darle a un simple botón o escribir un par de palabras, para los que escribimos significa la vida ya que lo que hacemos os divierte y entretiene. Muchas gracias de corazón.

Sin mas, a leer.


Trampas

- ¡Acelera, acelera Akane!

-¡Eso hago no me pongas nerviosa! – gritaba la pobre muchacha apretando con todas sus fuerzas aquel maldito botón mientras intentaba que su kart no se estrellara.

- ¡Nos están adelantando! – Gritó Nabiki haciendo aspavientos con las manos – ¡Sabía que no debí ser tu pareja! ¡Debería haber hecho equipo con Ranma!

El aludido pegó un grito de alegría cuando su cochecito pasó la línea de meta ganando así la partida – ¡Sí, primer puesto! ¡Somos los mejores!

Kasumi, la compañera de juegos de Ranma dio una leve sonrisa, no le gustaba presumir sus triunfos y más ante sus hermanas y competidoras. Ranma, por el contrario, era otro cantar.

- ¿Has visto Akane? Soy eso mejor – dijo picándole la mejilla a la pobre chica quien apretaba el mando con rabia – ¿Quién es la perdedora? ¿Quién?

- No vuelvo a jugar contigo – se quejó Nabiki – eres una torpe con el mando.

Akane explotó de rabia lanzando el mando a un lado y levantándose dignamente – ¡Pues para la próxima juega con quien te dé la gana pero a mi déjame en paz! – luego se giró a Ranma quien seguía festejando su triunfo – y tu… algún día tendré mi revancha.

- Akane, por mucho que repitamos las carreras yo seré el ganador – dijo petulante Ranma ganándose un bufonazo de su prometida que se giró enfadada.

En la sala quedaron las hermanas mayores y Ranma. Kasumi se levantó excusándose de que debía preparar la cena y Nabiki se fue a su cuarto a contar beneficios. Ranma, por el contrario se quedó en la sala jugando con la consola.

Ese aparato del infierno, como lo había denominado Akane, había sido un regalo de la señora Nodoka para los más jóvenes de la casa pero había creado tal afán de competición y un pique entre ellos que ahora la matriarca Saotome se había arrepentido de la compra.

Ranma estaba concentrado en el juego, tenía la punta de la lengua fuera y giraba su cuerpo a la par que su avatar.

- Vamos, vamos coge el paquete ¡sí! ¡Una seta de velocidad!

Tan concentrado estaba que no escuchó los pasos de Akane a la que aún no se le había pasado el enfado. La muchacha se colocó junto a él con los brazos cruzados y el ceño fruncido, pero fue ignorada olímpicamente.

- Exijo la revancha.

- Espera a que termine – contestó seco Ranma aumentado el cabreo de la chica.

Pasaron los minutos y la partida no terminaba. Akane se dedicó a observar a su prometido, los movimientos que hacía y las técnicas que usaba, ese tiempo de juego le estaba ayudando para poder estudiar a su rival y vencer.

- ¡Sí! ¡Ganador!

Akane rodó los ojos ante el estúpido bailecito de Ranma y tomó el otro mando – pon la partida.

- ¿Otra vez quieres perder? – preguntó petulante escogiendo el modo dos jugadores.

- Ya verás – en el tiempo en el que Ranma estuvo metido en su juego ella pudo observar que siempre escogía al mismo personaje y siempre hacía los mismos trucos, siempre pasaba por los mismos atajos de la pista y ella aprovecharía eso.

- Has escogido a la más lenta.

- A mí me gusta, el coche es rosa.

Ranma soltó una sonrisa burlona – Bien, vamos allá.

Ambos prometidos se cuadraron en su sitio, preparándose mentalmente, concentrados en aquella cuenta atrás que salía en la pantalla. El sudor corría por sus sienes, el mando apretado con fuerza y los dedos preparados para apretar el botón correspondiente… todo estaba listo y cuando el cero apareció en la pantalla los dos bólidos salieron deprisa.

Akane iba detrás de su prometido quien sonreía petulante – mira, te dejaré ventaja no cogeré la cajita sorpresa.

- ¡No necesito tu ayuda! – gritó molesta la chica.

Akane sonrió al ver que le había tocado unos platanitos que te hacían resbalar. Pasó tras Ranma por el callejón que siempre usaba y dejó los plátanos en diferentes zonas. A la segunda vuelta ella siguió con el recorrido normal y recogió una seta de velocidad que usó en el momento justo en el que Ranma resbalaba.

- ¡Demonios! – se quejó el muchacho.

Akane sonrió al recoger otro regalo y ver que le había tocado unos caparazones de tortuga. Aguardó el momento justo en el que sabía que Ranma daba una especie de zigzag para coger velocidad y lo lanzó dándole de lleno al coche del chico.

-¡Oye! ¡Eso es trampa! – gritó al ver que su prometida iba en primera posición y él estaba relegado al tercer puesto.

- No es verdad, estoy usando los objetos del juego – dijo Akane tranquila sin detenerse. Una vuelta más y ganaría.

- No pienso permitirlo – la voz de Ranma era molesta y Akane no pudo evitar sonreír, sabía que su prometido tenía muy mal perder.

La muchacha siguió concentrada al igual que Ranma que lanzaba los objetos que le tocaban a lo loco, desesperado en alcanzar a su prometida. Akane sonrió al ver la meta próxima pero Ranma no iba a permitir la victoria de Akane.

De un movimiento rápido puso su mano sobre el control de akane y apretó varios botones para que akane frenara.

- ¡¿Qué haces?! – Gritó la chica furiosa apartando el mando de su prometido que por intentar frenarla había sido adelantado y ahora iba en quinto lugar – ¡eres un tramposo!

- No es trampas – dijo Ranma intentando que Akane no llegara a la meta – se llama astucia.

Por intentar apartarse Akane dejó de acelerar y fue adelantada quedando segunda. La muchacha se giró furiosa para darle un bofetón que Ranma esquivó – ¡eres idiota!

- No pienso perder ante ti, si yo pierdo, tú también.

- ¡Desconsiderado! ¡Mal perdedor! ¡Tramposo! – gritaba Akane golpeando los brazos de su prometido que ni se inmutó.

- Si perdemos, perdemos juntos – dijo con burla Ranma – en eso se basa una pareja ¿no?

La sonrisa burlona de Ranma crispó los nervios de Akane que se levantó estampándole el mando en el regazo con fuerza. Ranma se quedó pálido porque el mando dio justo en una parte muy sensible.

- Akane – susurró Ranma con voz ahogada doblándose de dolor – me acabas de castrar.

- ¡Te fastidias! – gritó la chica.

- Eres una mal perdedora.

Akane fulminó a Ranma con la mirada pero no hizo nada. El verle doblado y dolorido por su magistral golpe en donde más le duele era suficiente pago – ya no juego más contigo, maldito tramposo.

Ranma alzó la vista y con la voz entrecortada por el dolor dijo – el que ya no va a poder jugar más contigo soy yo – dijo haciendo alusión de forma disimulada a esa zona que se agarraba con dolor. Akane se puso roja pero esta vez de vergüenza y como acto reflejo le dio un zape en la cabeza.

- ¡Idiota! – Akane se giró para huir de el rápidamente dejando abandonado a su prometido quien seguía convaleciente.

Kasumi al escuchar el alboroto entró y se preocupó al ver a Ranma doblado – ¿Ranma que ha pasado? ¿Te duele algo?

El chico negó con la cabeza – la barriga, tu hermana me ha dado un codazo porque ha vuelto a perder – mintió descaradamente Ranma.

Kasumi se llevó la mano a la mejilla – mi hermanita siempre ha sido muy temperamental, discúlpala Ranma, sabes que a pesar de todo te quiere mucho.

- Si me quiere tanto y me trata así prefiero que no me quiera – dijo con la voz ahogada recuperándose poco a poco.

- Sois tal para cual – dijo Kasumi con una sonrisa – te prepararé un té y mejor deja esa cosa ya, vas a terminar siendo adicto y te traerá más problemas con Akane.

- Tranquila, no me acercaré más, al menos si tu hermana está en casa – dijo mirando con miedo aquel mando que casi le deja sin poder reproducirse. Kasumi asintió y dejó a Ranma solo quien apagó el aparato y se dirigió escaleras arriba para buscar a su prometida y exigirle una disculpa. En el camino se encontró con Nabiki que debía salir a un recado. Picó a la puerta y la muchacha abrió con gesto serio.

- ¿Qué? – el gesto fiero de su prometida hizo que Ranma olvidara su enfado y una ola de calor recorriera su cuerpo, porque ¿a quién quería mentir? Akane enfadada le gustaba más que el helado de vainilla.

- ¿Jugamos? – preguntó Ranma apoyándose en el marco de la puerta.

Akane se cruzó de brazos y frunció el ceño – Ya te dejé claro que no volvería a jugar contigo a esa maldita consola, eres un tramposo.

- Y tú también, me has dado en un sitio prohibido y ahora me tienes que curar.

Akane se sonrojó furiosamente sacando la cabeza mirando hacia todos lados, Ranma sonrió y la empujó dentro cerrando la puerta tras de sí.

- ¿Estás loco? – preguntó Akane alejándose de el – sabes que no podemos jugar con la familia en casa.

- Solo está Kasumi y está cocinando – dijo Ranma con una mirada gatuna – además, repito y reitero, me has hecho mucho daño, exijo perdón y cuidados.

Akane se mordió el labio inferior y suspiró, se sabía derrotada, con una sonrisa se acercó a Ranma quien la recibió con falso gesto lastimero.

- Te pido perdón por golpearte donde no debía, pero eso de curarte deberás convencerme – Ante sus palabras, Ranma solo pudo sonreír.

En la planta de abajo Kasumi había visto a Ranma encerrarse en la habitación de su hermana y aunque no le parecía correcto lo que hacían al fin y al cabo ella tampoco era una santa. Con una sonrisa siguió a lo suyo.

Y si, dentro de la habitación Ranma y Akane volvieron a jugar, aunque no a la consola.