Primero de todo y mas importante, los personajes no me pertenecen, son todos de mi reina Rumiko.
Traigo algo diferente esta vez. Tengo varias historias en mi cabeza desde hace tiempo y he decidido juntarlas en un fic que estará compuesto de One-shots. Algunos serán muy cortos (incluso drabbles) y otros un poco mas largos pero espero que tenga buena acogida y me digáis que os parece esta idea. Las historias no tendrán relación entre si pero tendrán un factor común, todas serán de Ranma y Akane como pareja principal.
Siento mucho si se me escapa alguna falta de ortografía y espero que me dejéis vuestras opiniones, tanto buenas como malas. Agradecer a todos aquellos que me dejan un review, de verdad animan muchísimo, también agradecer a los que añaden a favorito y a seguir, aunque para vosotros sea darle a un simple botón o escribir un par de palabras, para los que escribimos significa la vida ya que lo que hacemos os divierte y entretiene. Muchas gracias de corazón.
Sin mas, a leer
Trabajo escolar
En una de las habitaciones del dojo Tendo la pareja de prometidos estaba enfrascada en una boba pelea para decidir sobre que trataría su trabajo de historia.
- Akane, la historia de las artes marciales es el mejor tema – decía Ranma con los brazos cruzados – nadie más escogerá ese tema.
- Te digo que la figura de la mujer en la historia de Japón es mejor tema e innovador – contratacaba la heredera Tendo.
Llevaban así desde que su profesor de historia les había puesto como pareja para hacer un trabajo sobre la historia de Japón. El tema era libre, la única norma era que ocupara más de quince folios por ambas caras.
Desde que habían llegado a casa y se habían encerrado en la habitación de Akane solo se escuchaban reproches e insultos.
- No seas boba, ese tema es estúpido.
- ¿Cómo te atreves? ¡Eres un machista!
- ¿Machista yo? ¡Pero si me transformo en mujer y tengo madre!
Akane le miró con la ceja enarcada – ¿y eso que tiene que ver? Ranma eres un machista, nunca tomas en serio a las mujeres.
- Eso no es verdad – se defendió Ranma ofendido – Siempre he pensado que Shampoo es la mejor peleadora del mundo y Ukyo una gran cocinera y empresaria.
Esa simple frase minó la moral de Akane. Con una vena hinchada en su frente agarró la enciclopedia que tenía en su escritorio y lo estampó en la cabeza de Ranma.
- ¿¡Pero qué te pasa!? – se quejó sobándose el golpe.
- Tenias una mosca – dijo Akane con gesto disimulado.
Ranma frunció el ceño sabiendo que mentía – Eres una loca celosa.
- ¡No estoy celosa! – Gritó la muchacha – tú eres el imbécil que no quiere admitir que mi tema es mejor que el tuyo.
- No es cierto, le pese a quien le pese la mujer no ha tenido mucho protagonismo en este país, solo han destacado cuatro pobres diablas por encima del resto, con tu tema no nos da ni para cinco folios y te recuerdo que el trabajo son quince.
- No tienes ni idea de lo que hablas, en este país han existido grandes mujeres, desde princesas a samuráis que…
- Akane – le cortó Ranma – admítelo, tu tema no vale.
Akane se cruzó de brazos molesta – pues yo no pienso hablar de las artes marciales.
- ¿Por qué no? Tenemos mucho tema para desarrollar y todos saben que somos expertos en esto.
- ¡Es por eso que no pienso hacer el trabajo sobre las artes! – Dio un golpe a la mesa con su puño haciendo botar todo lo que tenía encima – Todo el mundo cree que solo sabemos hablar de eso.
- Es que es de lo que sabemos – dijo Ranma tranquilo – ¿de qué voy a hablar sino, de la cebolla y sus métodos de cultivo? Si se de artes marciales, hablo de artes marciales.
- Estamos encasillados Ranma – se quejó la jovencita apoyando su frente en el escritorio haciendo un melodrama barato que asustó a su prometido – no quiero que la gente me vea y piense que mi único tema de conversación son las artes marciales.
Ranma meditó un momento las palabras de su prometida sin llegar a entender el problema que veía Akane, hasta que…
- ¿Me estás diciendo que te avergüenza que la gente te relacione con las artes marciales?
El dolor y dramatismo que le puso Ranma a sus palabras consiguieron incomodar a Akane – No es eso, solo que me molesta que la gente piense que soy una friki del karate, me gustan más cosas.
Ranma la miraba dolido, para él las palabras de Akane eran poco más que una traición – no me lo puedo creer, me estás haciendo mucho daño Akane.
- Ranma por Kami, no seas peliculero.
- Jamás me lo esperé de ti – continuo el chico – siempre pensé que la principal cosa que teníamos en común era nuestro gran amor a las artes marciales, pero ya veo que me equivoqué, por lo visto soy el único que siente esto.
Akane alzó una ceja sin creerse el melodrama que llevaba Ranma encima – Ranma, tampoco lo digas así, que parece que te he puesto los cuernos o algo.
Ante las palabras de Akane, fue el turno de Ranma de golpear la mesa – ¡eso sí que no lo digas ni en broma!
- Es lo que parece – contestó Akane.
- No lo digas – repitió el chico molesto – con ese tema no se juega.
Akane, que ya estaba perdida en la conversación preguntó – ¿con que no se juega? ¿Con el tema de las artes marciales o de los cuernos?
-¡Los cuernos! – gritó furioso. El solo pensar a su marimacho engañándole con otro le subía la bilis, la mala baba y la bilirrubina.
- ¿Tanto te afectaría? – Preguntó Akane con los ojos entrecerrados – Lo dudo.
-¿Cómo no me va a afectar ser el cornudo oficial de Nerima?
Akane le observo en silencio notando la burbuja de esperanza que se había formado en su estómago desinflarse. Dentro de ella había deseado que Ranma le dijera que temía perderla o alguna cursilería así. Pero no, Ranma seguía siendo un idiota.
- Bueno, no te preocupes por eso – dijo con cansancio Akane – no eres un cornudo.
- ¡Por supuesto que no! – Dijo orgulloso – ¿Quién en su sano juicio se juntaría contigo? – Recibió un nuevo golpe en la cabeza – ¡Deberías ser más femenina!
- ¿Cómo tus otras prometidas no? – preguntó Akane dolida. Aunque en un principio la discusión tenía toques de broma e incuso juguetones las últimas palabras de Ranma le habían dolido de verdad. Pues claro que no se preocupaba de que otro le robara su amor, ella para él era una marimacho, lo único que le importaba era su estúpido orgullo.
- Pues sí mira, ellas al menos me tratan bien y no me golpean.
- Serás… ¡estúpido! – le lanzó con fuerza el cuaderno a la cara. Gracias a su habilidad como artista marcial pudo esquivarlo sin problemas – eres un idiota, un sinvergüenza y un… ¡un infiel!
- ¿Qué dices? – Preguntó anonadado Ranma esquivando los objetos que Akane le lanzaba – ¡Yo no soy infiel!
- ¡Claro que sí! – Gritó con fiereza lanzándole un portarretratos que de haberle dado le habría hecho mucho daño – Eres un estúpido machista que no puede soportar pensar que le seré infiel pero tú me llevas poniendo los cuernos desde que te conocí – esta vez fue la lámpara la que casi se estrella en la cabeza de Ranma.
- ¿Estás loca? ¡Jamás he hecho eso!
- ¡Claro que sí! – Dijo molesta la chica – ¡Cada día que pasas comprometido con ellas me crece la cornamenta, tengo mas puntas que el padre de Bambi! ¡Yo sí que soy el hazmerreír de Nerima y a ti te da igual!
Ranma esquivó un libro que se estrelló en la pared – Nunca, jamás les doy alas, estúpida, deja de decir idioteces.
- ¡El único idiota eres tú!
- ¡Yo jamás te pondría los cuernos! – gritó Ranma igual de enfado que ella – ¡Y si alguien se atreve a insinuar siquiera que te haría tal desprecio le mataría!
Akane se paralizó. Su mano sujetaba en lo alto una pesa que estaba dispuesta a arrojarle pero sus palabras la sorprendieron. Poco a poco bajó la pesa hasta dejarla de nuevo en el suelo – ¿de verdad?
- ¡Claro! – dijo Ranma aliviado al verla soltar ese arma que le habría dejado K.O.
- Pero… pero… aunque no lo digan, es lo que todos piensa – susurró Akane – Lo noto en su mirada, me miran con lastima como diciendo: ahí está ella esperándole a el otra vez pero ¡oh, como no! Ranma está con sus prometidas bonitas.
- Yo solo tengo una prometida real – se quejó Ranma – el resto son locas que me persiguen.
Akane sonrió levemente sonrojada. Ranma también estaba rojo por lo que apartaba su mirada de ella. Siempre eran así, tenían discusiones estúpidas que se acababan convirtiendo en batallas campales que por increíble que parezca siempre se olvidaban al segundo.
- ¿Lo dices enserio?
Ranma no contestó simplemente recogió el cuaderno que Akane le había lanzado y se sentó de nuevo en el escritorio. Tomo un lápiz y le hizo un gesto para que se sentara.
- Haremos el trabajo sobre las mujeres.
Akane sintió un calorcito en su pecho. Su prometido a veces era un idiota y un insensible pero si algo le gustaba de él es que siempre acababa dando su brazo a torcer por verla contenta. Y eso era algo que el resto de sus prometidas no conseguía.
- No hace falta – dijo la chica sentándose a su lado – tienes razón, mejor lo hacemos de artes marciales.
- Pero antes dijiste…
- Lo sé – le cortó – pero tienes razón, sabemos mucho de artes marciales no nos costará mucho terminar el trabajo ni llegar a las quince páginas.
Ranma sonrió levemente a su prometida quien apartó la vista y se dispuso a escribir. Siempre era igual con ella, a pesar de ser una cabezota siempre hacía lo que fuera por hacerle feliz. La muy idiota no sabía que con tenerla a su lado le bastaba.
Carraspeó levemente llamando la atención de la chica – Quiero que sepas que para mí… esto… tu eres…
- Lo sé – le enterneció el nerviosismo de su prometido – tú también eres el único.
Ranma sonrió levemente y empezó a buscar información entre los libros que había extendidos en la mesa. Tras varios minutos en silencio dándose valor apretó los puños y dijo:
- Si sacamos más de un siete – Akane se giró para mirarle poniéndole aún más nervioso, pero no podía fallar ahora que había tomado el valor suficiente – si sacamos más de un siete, te invito a una cita.
Los ojos de Akane brillaron como dos soles – me parece bien.
Tras un leve silencio Akane dijo – si sacamos menos de un siete, te invito a una cita.
Ranma solo pudo sonreír y darle un codazo juguetón – Acepto, marimacho.
