Hola, buenos días a todo aquel que lea este capítulo. Les doy la bienvenida a este capítulo, esperando que cumpla con las expectativas. Rozen Maiden y sus personajes no me pertenecen.

El Delorean de Megu

La mañana comienza con un cielo bastante diáfano como para pensar que la noche anterior llovió a cántaros. Yuu se levanta temprano para hacer el desayuno, consciente de que Kazuo había regresado a casa, y también pensando en que debería procurarle a Mitaku una comida decente para empezar la búsqueda de la máquina del tiempo y Suigintou. Todavía en sus retinas permanecían la perturbadora imagen de Shinku hecha pedazos. Deseaba saber qué había pasado para que quedase así de deshecha, y solo reparando el Delorean sería capaz de encontrar las respuestas que buscaba.

Justo cuando estaba dando los últimos toques al desayuno es que aparece Mitaku, ya preparada para un día más en esa época a la que no pertenecía, y mentalizada para hacer frente a los nuevos retos que le habían sido impuestos desde la noche anterior. Yuu estaba sorprendido de ver a esa joven con tantas energías y dispuesta a enfrentarse a un peligro por conocer, pero le alegraba también, pues realmente no podría evitar preocuparse si fuera de otro modo.

─ ¿Cómo quieres tu ramen, Mitaku-chan? ¿Le pongo algo de salsa?

─ No. Me gusta mucho más al natural ─ responde Mitaku antes de ceder ante un bostezo ─. Anoche soñé que yo era una Rozen Maiden, y que era capaz de apaciguar las peleas de las demás muñecas.

─ Eso suena bien. Ojalá fuese cierto ─ Yuu sirve un buen tazón de ramen para Mitaku, y luego se sirve un plato, dejando la ración de Kazuo en la olla ─. Cuando Shinku y Suigintou llegaron aquí, era realmente difícil que estuvieran de acuerdo en algo. La única razón por la que no iniciaron una pelea fue por las heridas que tenía Suigintou en el momento en que la recibí en casa.

─ Ya me puedo hacer una idea. Ojalá no sea Suigintou-chan la causante de lo que le pasó a Shinku-chan.

─ Sería contradictorio, tomando en cuenta lo que dice la carta ─ Mitaku parpadea repetidamente, sorprendida por el razonamiento de Yuu ─. Es raro que la llegada de Suigintou al pasado le hiciera esto a Shinku, pues en la carta puedo ver que terminó sintiendo aprecio hacia ella. Algo realmente grave debió haber pasado, y me gustaría saber de qué se trata.

Mitaku asiente levemente. Realmente estaba de acuerdo con los señalamientos de Yuu. Mientras iba comiendo lentamente su desayuno, su mente constantemente divagaba hasta la maleta en que se encontraban los restos de Shinku, siempre preguntando en silencio qué había pasado.


Dos horas más tarde

Yuu conducía hasta la mina que había especificado la carta, y Mitaku estaba sentada atrás mientras sujetaba fuertemente la maleta de Shinku. Cada metro que se acercaran al sitio donde había sido escondido el Delorean era para ambos como una cercanía mayor hacia la verdad que silenciosamente demandaban. Una vez en el interior de la mina, Yuu se vale de algunas linternas que había comprado a mitad de camino para así llevar a cabo la exploración del lugar.

Mitaku podía comprender perfectamente las razones que hacían creer que la mina estaba embrujada con los espíritus de los mineros muertos en su interior: el lugar no solo era oscuro como boca de lobo, sino que el más leve sonido que se produjera allí provocaba una resonancia de lo más espeluznante, y el efecto de las sombras no ayudaban en absoluto a suavizar aquel terrorífico escenario. Y por si fuera poco todo aquello, a ambos les hizo avanzar bastante a través de las tenebrosas galerías para alcanzar el auto.

─ ¿Cómo le hizo la tal KM para guardar este auto tan profundo en esta mina? ─ dice Mitaku exhausta por la búsqueda.

─ En aquellos días del siglo pasado no había televisión ni radio. Supongo que esa persona habría contado con mucho tiempo libre y poco para entretenerse para llevar este auto lo más profundo posible ─ dice Yuu de forma casi jocosa.

El Delorean estaba cuidadosamente envuelto en una sábana blanca que había sido percudida por los años y cubierta por sucesivas capas de telarañas, tantas que daban a entender que habían sido muchas las generaciones de arañas que allí habrían hecho sus abominables nidos. Las sombras que en el interior de la galería se proyectaban daban vida a seres imaginarios que evocaban a cualquier suerte de pesadillas lúcidas de parte de Mitaku. Era posible encontrar algunas inscripciones aisladas en paredes de piedra, señales históricas de las personas que en el pasado habrían pasado por allí, pero Yuu no daba la menor importancia a ello, sino que se dedica a quitar las mantas que cubrían el Delorean, resultando que se levanta una densa nube de humo que atrapa toda a galería, y Yuu y Mitaku tienen que salir corriendo por lo viciado que queda el aire en consecuencia.

─ ¿Cómo es posible que se acumule tanto polvo en un solo sitio? ─ suelta Mitaku con sorpresa.

─ Son años, muchas veces siglos los que llevan para que pase algo como esto. Aunque te doy la razón en que es algo impresionante de ver.

En vista de que la nube de polvo y escombros no se asentaba, Yuu y Mitaku se vieron en la necesidad de retroceder, regresar a la entrada para evitar la prolongada exposición a esa nube. También estaba el hecho de que no serían capaces de ver sus propias manos si se atrevían a avanzar, así que lo mejor sería estar fuera mientras esperaban.


Dos horas después

─ ¿Todavía nada? Allí hay más polvo que en una tormenta marciana ─ se queja Mitaku con enésima vez.

─ Tal parece que tendremos que meternos allí con máscaras de gas y unos lentes protectores, y todavía tendríamos que rogar al cielo para que avancemos en la dirección correcta ─ opina Yuu casi en broma.

─ ¿No hay alguna manera de quitar en medio toda esa polvareda para que podamos hacernos con el Delorean?

─ Podríamos probar a usar una aspiradora, pero no hay ningún sitio para poderlo enchufar.

─ Owww, las Rozen Maiden tal vez podrían ayudarnos en esto. Sus asombrosos poderes algo podrían hacer para apaciguar ese levantamiento…

─ ¿Hay alguna manera de llamar a las otras muñecas? ─ se interesa Yuu.

─ Nada que podamos hacer por nuestra cuenta. No somos médiums, y tampoco contamos con la compañía de los espíritus artificiales Hollie y Meimei, por lo que no podríamos atravesar el campo N para buscar a las demás muñecas, aunque tuviésemos un espejo para ello.

─ Esto es realmente problemático. Si no podemos avanzar más allá de aquí, nunca podrán ustedes regresar a su tiempo ─ Yuu se frota las sienes, intentando tener alguna idea, por muy desesperada que fuese ─. A ver, por favor piensa Yuu ¿Qué haría que el polvo se asiente más rápido?

─ Eso quisiera saber yo también ─ Mitaku resopla y empieza a recordar la noche anterior ─. Es raro de verdad que no esté lloviendo otra vez. Tanta agua como la de anoche podría desmoronar una montaña…

─ ¡Eso es! ─ Mitaku se asusta ante el grito de Yuu ─ Eres bastante lista, Mitaku-chan. Podemos utilizar agua para hacer más pesadas las partículas de polvo, y así la nube de la galería se asentaría rápidamente, además que también se afianzarían en el suelo gracias al agua, por lo que no se volverían a levantar en una nueva nube.

─ ¿Eso es lo que necesitamos? ¿Solo agua?

─ Pero necesitamos cantidades altas de agua, porque tenemos que recuperar un trayecto bastante largo ─ apunta Yuu con tono pensativo ─. Aquí cerca hay un viejo grifo que había sido puesto cuando hubo planes para reabrir la mina, pero el proyecto nunca se concretó, pero supongo que el grifo funciona. En ese caso, solo necesitaremos de cubetas o una manguera para echar el agua al interior de la mina.

Cruzando los dedos por que funcionase el plan, Yuu busca en una casucha desvencijada que se encontraba a un lado de la entrada de la mina. Encontrar el grifo no fue complicado, y el ver que funcionaba resultó un tremendo alivio para Yuu y Mitaku. Como si de un milagro se tratara, también había una manguera en el trastero de la casucha, la cual daba un alcance (estimado por Yuu) de treinta metros, suficiente al parecer de ambos humanos, y de ese modo dan comienzo al proyecto para asentar la nube de la galería.

Desenrollar la manguera de manera correcta y conectarla al grifo resultó ser la parte más difícil, pues la manguera había estado rígida por el tiempo sin ser usada, pero una vez que estaba todo listo, rociar con agua el ambiente y las paredes de la mina no significó ningún problema. Yuu y Mitaku pudieron avanzar poco a poco a medida que lograban despejar el camino. El polvo cada vez daba menos problemas para la vista, aunque igual seguía tan oscuro como de costumbre. Ya habiendo llegado al límite del alcance de la manguera, Yuu tuvo la idea de mantener el agua corriendo un par de minutos más para así inundar el suelo de la galería en la medida de lo posible, pues eso también ayudaría a reducir el humo.

─ ¿Cómo es que sabes sobre cosas como esta? ─ curiosea Mitaku cuando es el momento de cerrar el paso del agua.

─ La vida nos hace pasar de todo, y para superar las dificultades y tomar las oportunidades es necesario conocer de todo, ser tan integrales en conocimientos como nos sea posible. Siempre quise que Kazuo comprendiera eso, y supongo que de ahora en adelante hará caso a mis consejos.

─ Yo lo haría sin dar muchos problemas, se lo puedo asegurar, Yuu-san.

El plan había resultado tal cual lo había calculado Yuu: El aire daba una impresión mucho más limpia, y el agua que formaba numerosos pozos poco profundos en el suelo daban un aspecto bastante turbio, siendo sin duda el polvo que había capturado en toda la ejecución del plan, por lo que ya todo estaba bien para adentrarse otra vez en la mina. Yuu toma nuevamente las lámparas y va delante, mientras Mitaku iba cerca para prevenir un extravío. Ya al cabo de un par de minutos estaba otra vez en el punto en que estaba el Delorean. Debido a que el agua no había llegado a ese punto, la nube de polvo seguía siendo muy espesa, así que Yuu contiene la respiración y avanza corriendo hasta alcanzar el auto, abre la puerta con apuro y entra para cerrar, y Mitaku por su parte se aleja otra vez de la humareda para no ser alcanzada por el polvo.

El claxon del Delorean es la señal para Mitaku para empezar a mover el foco de la lámpara de un lado a otro, dando a Yuu la señal que necesitaba para empezar a darle marcha al auto. Mitaku pudo ver, al cabo de algunos segundos, aquella máquina de viaje temporal surgir del humo, pero lo accidentado del avance da a entender que el Delorean no estaba funcionando correctamente. Ya podrían darle una correcta revisión, pero por el momento podrían celebrar el poder recuperar ese auto.


Por la noche

Debido a diversos compromisos que tenía Yuu, el ojeo del Delorean debió esperar, así que el auto fue guardado en el mismo escondite donde se guardaba el auto cuando Yuu solo conocía a Shinku y Suigintou, y Mitaku debió permanecer en silencio todo el día en la habitación del chico, a la espera de que él regrese para así retomar el asunto.

La espera había sido tediosa a más no poder, y solo una discreta colección de mangas de esa época permitió que el tiempo en ese lugar fuera humanamente soportable. Cada vez que Mitaku sentía que iba a tirar la toalla y salir rato, a su mente llegaba el recuerdo de Shinku y Suigintou, y aquello le daba un nuevo y necesario impulso para esperar a que volviese Yuu. Solo él podía ayudarlo, por tanto tenía que ser paciente y esperar.

─ Shinku-chan… ¿Qué fue lo que te pasó? ─ dice por enésima vez, obviamente sin esperar una respuesta de parte de nadie.

Aquella imagen ante sí de Shinku desmoronándose bajo la lluvia, la angustia de verla rompiéndose, la incertidumbre de lo que seguiría en una época extraña por su cuenta, el enigma que implica el porqué de lo que había pasado… Todo era demasiado para la pobre Mitaku. Deseaba dar con al menos una respuesta, pero eso no sería posible sin el Delorean funcionando correctamente, por lo que obligatoriamente debía callar su curiosidad y soportar la pesadumbre que le causaba toda la situación. Ya llegaría el momento correcto. Sólo necesitaba aguantar hasta que pase.

─ Siento mucho la tardanza, Mitaku-chan ─ dice Yuu al entrar en su habitación ─. He tenido que atender muchos asuntos de la escuela, pero ahora estoy seguro de que no me molestarán por el resto de la semana, así que podremos echarle una mano al auto.

─ Eso suena genial, Yuu-san ─ celebra la chica con un entusiasmo que escaseaba en efusividad.

─ Podremos empezar esta misma noche, si tú quieres.

─ ¿Esta noche? ¿Será posible hacer eso?

─ Mañana no habrá clases por fumigación, y además hay un taller techado en el que podremos estar allí toda la noche y hasta mañana ─ propone Yuu tranquilamente ─. No te preocupes. Yo siempre calculo mis movimientos antes de realizarlos.

─ Eso no lo dudo ─ dice Mitaku divertida, y es que ahora el entusiasmo regresaba a ella.

CONTINUARÁ…


Y con esto doy fin a este capítulo ¿Qué opinión le merece? Ya saben que el buzón de reviews está perfectamente disponible para cualquier observación que tengan. No hace falta ser tímido 😃

Hasta otra