Notas: Holaaa! Realmente lo siento, no pude continuar este fic antes, porque técnicamente no tenía ideas. Sin embargo, ahora estoy volviendo a retomarlo ya con nuevas ideas :3

Bueno no tengo mucho que decir, así que

Sin más a leer…


En casa

Haru despertó sobresaltada al escuchar como una puerta del coche se cerraba. Miro por la ventanilla, estaban en una gasolinera, Ryohei estaba llenando el tanque y Mukuro compraba unas cosas en la tienda.

La chica se estiro lo mejor que pudo tratando de no despertar a Fuuta que estaba recostado sobre sus piernas. Los otros dos niños estaban acurrucados en el otro extremo del asiento. Haru los miro enternecida, ya iban tres días de viaje y Haru se preguntaba que estaría sucediendo en su casa. Suspiro y miro hacia el brillante cielo despejado.

Quería estar en casa.

::::::::::::

Kyoko trato con toda fuerza sobrehumana que no se le deforme esa linda sonrisa, en una fea mueca y tampoco insultar al hombre rechoncho con anteojos que tenía en frente.

"Sasagawa-san Haru todavía no aparece, vuelva otro día" dijo el hombre mientras se frotaba el puente de la nariz y subía los anteojos. Kyoko dio un imperceptible suspiro, saludo al padre de su amiga y se fue. Después de unas cuadras paro su caminata, ahora sí pudo borrar esa tonta sonrisa de su rostro para reemplazarla por una mueca de desagrado.

¡Estaba molesta! Después de haberle dicho eso a Haru la chica se largó y no de la ciudad, claro que no la castaña fue más ambiciosa y se fue del país y para colmo se llevó a los niños. Por supuesto que ella no se creyó el cuento de que fueron de visita a un pariente los tres juntos y el mismo día desaparece Haru. Claro que la señora Sawada no lo tomo como algo extraño y siguió con su vida como siempre. Cuando los chicos fueron a verla para que los lleve con Tsuna, ella inmediatamente se negó; no porque fuera mala y no quisiera ver a su mejor amigo, al contrario, ella estaba impaciente por volver a verlo, pero tampoco podía llevarse a los niños a otro país (aunque ellos sabían viajar solos) en donde podría pasarles cualquier cosa. Claro que eso no impidió a la siempre hiperactiva Haru a marcharse sin decirle nada.

Miro con fastidio a todo idiota que se le cruzaba en el camino y siguió el recorrido hasta su casa. Ya cuando estuvo en su cuarto se quedó mirando al techo, de alguna forma tenía que encontrar a Tsuna y estaba segurísima que en donde estuviera el chico, ahí iba a estar Haru.

::::::::::::

Haru suspiro de alivio cuando Ryohei paro el auto. Ese chico era un peligro al volante, cuando le pregunto quién le había enseñado, él contestó que nadie. Lo que la chica más temerosa que antes pregunto si, aunque sea tenía licencia de conducir, a lo que el chico respondió que no tenía ni idea de que hablaba; por eso su alma volvió a su cuerpo cuando por fin paro frente a una casa de dos pisos, con rejas bastante altas y un lindo jardín. Supuestamente por lo que le había dicho la piña parlante, estaba en Turín (o Torino). Descendió del auto con los niños que no dudaron ni un segundo en salir corriendo. Tocaron la puerta y después de varios segundos la puerta se abrió. Una chica con cabello corto en forma de piña y un parche en el ojo los miro aliviada.

"¡Chrome-chan!" Haru corrió a los brazos de su amiga, Chrome la apretó en un fuerte abrazo, estaba aliviada, su amiga estaba bien. Unas gotitas le resbalaron por el cuello, Chrome acaricio la espalda de Haru, quería consolarla, sabía que estar en un lugar desconocido era muy duro para ella.

"¿Chrome está todo bien?" Se escuchó una voz a la lejanía.

"¡Tsuna!"gritaron los dos más pequeños y entraron corriendo.

"¡Hahi! Tsuna-san" Haru se apartó de los brazos de su amiga y miro adentro de la casa por donde se habían ido los niños.

"¡Gyajajaja Tsuna estas gordo!" se escuchó la inconfundible vos de Lambo.

Chrome palideció y Haru se preguntó por qué, así que, más temprano que tarde le llegó la repuesta. Se escuchó un fuerte estruendo, un llanto (que lo identifico como Lambo) y un pooff.

Enma salió corriendo de la cocina directo para el pasillo.

"Hahi ¿Qué sucedió?"

Chrome tenía miedo de responder.

::::::::::::

Reborn trato de mostrar total indiferencia a la penetrante mirada de Nono, no era para menos, casi mata al bisnieto de Nono Vongola. Era una suerte que todavía tenga la cabeza pegada al cuello.

"Sabes muy bien que lo que hiciste es traición" Timoteo se recostó en su silla y espero una respuesta, o como mínimo un signo de arrepentimiento. Pero estamos hablando de un asesino, así que no espero demasiado.

"Lo sé" le respondió Reborn mientras se tapaba el rostro con su sombrero, realmente odiaba mostrar debilidad, eso no era lo suyo, así que espero tranquilamente su sentencia de muerte.

Cuando Nono lo llamó para una reunión en Italia, pensó que era algún tipo de broma. ¿Lo mantuvieron encerrado en Namimori, sin siquiera poder ir a alguna parte de Japón, para después llamarlo como si nada e invitarlo a Italia?

Algo estaba pasando, lo sabía.

"Tenemos una Familia aliada al acecho" dijo Nono.

"¿Quiénes?"

"La segunda Familia más poderosa"

"Eso es malo" dijo Reborn después de meditarlo unos segundos. Nono lo miro con burla y siguió.

"Al parecer tenían agentes que seguían a Tsunayoshi, ahora están preguntando demasiado por Décimo"

"¿Dónde está Tsuna?" pregunto Reborn lo más neutral posible, fallando miserablemente al ver que Nono sonreía.

"Tsunayoshi me pidió que te llame" Nono agarro su pluma y en una pequeña tarjeta escribió, cuando se la entregó a Reborn este lo miro sorprendido.

"Pensé que nunca me iban a dejar verlo"

"Esa era la idea, de hecho, me decepcionaste, mucho; pero Tsunayoshi me conto muchas cosas" Reborn pudo notar como los ojos de Nono se volvieron tristes "Te mandé a que lo cuides y ahora pasa todo esto"

"Lo siento" no sabía más que decir.

"Tsuna te está esperando, esta vez no le falles" Nono se levantó y le dio la espalda mientras miraba por la ventana.

"Nunca más voy a volver a fallar" estaba malditamente seguro de eso.

Y tras decir esto último salió a paso tranquilo de la oficina.

Tenía mucho que averiguar y lo principal pedirle perdón a su alumno.

Y se prometió que esta ves iba a mantenerlo seguro, cueste lo que cueste.