Nota: Buenas~! Hace mucho que no publicaba algo de este fic… mi imaginación anda muy corta y espero poder terminarla n.n
Creo que eso es todo
Sin más a leer…
Tic Tac
Haru enrollo en el tenedor la pasta spaghetti que tenía en el plato. Se quedó mirándolo por un buen rato.
Todos miraban como la melancólica Haru comía su pasta. Definitivamente era el ser más raro que podían llegar a ver en sus vidas.
Y sí, pensó Enma, más raro que el peinado de Mukuro o el afro sin fondo de Lambo.
Hace tres días desde que la chica esta en ese estado, más específicamente desde la llamada de Kyoko. Al parecer estas chicas eran toda una caja de sorpresas. Kyoko también quería ver a Tsuna, no la culpaba, su amigo es un verdadero cielo, en todos los sentidos. Pero sabía que nada de esa admiración que sentían esas chicas era remotamente comparado al amor carnal. Tal vez un amor de hermanos, como la que siente él.
Haru se removió incómoda en su asiento, todos la estaban mirando y no debía preguntar el porqué, ella se sentía tan deprimida como se veía ¿Qué iba a hacer cuando la vea? No lo sabía, lo que si sabía y más quería era que la tierra la trague. De todas formas, nadie se escapaba de Sasagawa Kyoko, esa chica podía llegar a ser un demonio cuando quería.
"¡Ya terminamos Gyahahaha!" Lambo corría hacia ellos con una bandeja sobre su cabeza y varios platos sobre esta.
"Hahi! ¡Lambo-chan cuidado!" gritó Haru.
"¡Gyahaha! Lambo-sama es el me…. ¿ara?" Lambo inevitablemente tropezó, rodo por el suelo, tiro todo lo que tenía y (para variar) terminó adentro de su bazuca.
"¿Lambo-chan?" susurro Haru. En cambio, del humo rosa, no salió el pequeño lambo, sino un adolecente con la camisa a medio abotonar "¿Hahi? ¿Lambo-chan?"
"Hola Haru-san" el Lambo adolecente se quedó mirando el lugar en donde había aterrizado, también miró a cada uno de los presentes, ese momento le traía muchos recuerdos, todos horribles que aún le hace tener pesadillas.
"Estamos en problemas" dijo después de mantenerse unos segundos en silencio. Mukuro frunció el ceño, eso no podía ser nada bueno.
"¿Qué clases de problemas?" preguntó.
"Si no me equivoco, pusieron una bomba" dijo Lambo. Todos se quedaron petrificados.
"¡Eso es imposible!" gritó Mukuro. Él es el mejor ilusionista, nadie lo superaba, a excepción de Mammon y Fran que son tan buenos como él, entonces lo único que podía llegar a pensar era que ese Lambo venia de otra dimensión.
"No lo es. Una mafia enemiga tiene a un ilusionista con poderes tan buenos como los tuyos" Lambo miro el reloj en su muñeca "el tiempo corre, será mejor que empiecen con la evacuación" y así tan rápido como llego, se fue. Dando lugar a su versión pequeña.
Unos segundos de silencio.
"¡Mierda!" gritó Mukuro y se levantó de golpe junto con Enma, ambos fueron corriendo hasta la habitación del castaño. Haru no sabía lo que estaba pasando, pero de igual forma levanto a Lambo que estaba dormido en el suelo y lo apretujo contra su pecho. El niño se fue despertando de a poco, se notaba que estaba desorientado.
"¿Ara?" Lambo observo como todos se movían de un lado a otro. Solo Haru estaba quieta en su lugar "¿Y ese ruido?"
"¿Qué ruido-desu?"
"Ese" dijo con un toque de inocencia Lambo. Haru agudizó, se podía escuchar como arrancaban un auto, ese era Mukuro llevándose a Tsuna junto con los niños y Enma. Habían quedado solo ellos dos junto con Chrome y Ryohei. Ellos dos iban de un lado a otro, preparándose para irse. Agudizo más su oído, si un niño podía escuchar cualquier cosa que este escuchando Lambo, entonces ella también podía. Rodeo toda la sala, nada. Fue hasta la cocina y oh, ese ruido era algo nuevo. De pronto todo se quedó en silencio y solo podía escucharse un sonido.
Tic tac, tic tac.
Haru temerosa y ya un poco consciente de lo que podría llegar a ser, se quedó petrificada en su lugar. Tenía miedo de que, si se movía, aunque sea un solo milímetro, iba a estallar.
Tic tac, tic tac. Siguió escuchando.
Tic
Tac
Y todo sucedió tan rápido. Alguien la empujo con fuerza y grito cuidado. Ella no pudo reaccionar a tiempo. Tampoco se dio cuenta cuando Lambo, del susto, activo su caja arma. Al grito de Gyudon, salió un enorme toro negro que se estrelló contra la cocina.
Y todo explotó.
Haru salió volando, sentía que el fuego la quemaba. Aun así, nunca soltó al pequeño. Lo apretujo contra su pecho y grito del dolor. Se golpeó contra un muro y todo se volvió oscuro.
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Haru estaba seminconsciente cuándo alguien la levanto de los escombros. Los oídos le zumbaban, el dolor era desesperante. Y lo fue mucho más cuando alguien la arrastro por el destruido suelo. Apenas si pudo abrir un ojo, vio como Ryohei y Chrome luchaban contra alguien.
Haru tenía miedo y más lo tuvo cuando alguien la tiro en el maletero de un auto. Solo entonces la oscuridad la llamó.
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"¡Demonios!" grito Reborn cuando escucho un estruendo. El hitman estaba a solo dos cuadras de la nueva residencia de Tsunayoshi. Rápidamente se subió al hombro de Basil ya que era mucho más rápido que su cuerpo de infante.
El chico corrió lo más rápido que pudo, pero de todas formas llego tarde.
Muy tarde.
Tres casas completas habían sido arrasadas y el fuego se expandía por más lados, sin control alguno. Las personas salían de sus casas, histéricas. No tardaron en escuchar las sirenas de la policía y la ambulancia. El estruendoso sonido de los bomberos tampoco se hizo esperar.
"Esto es malo" susurro Reborn. La impaciencia lo estaba comiendo vivo.
"Reborn-san…" se escuchó una suave voz viniendo de unos árboles. Reborn supo de inmediato que era solo una ilusión.
Basil corrió hasta el lugar y ambos quedaron sorprendidos al encontrar a Ryohei y a Chrome tan lastimados. El chico se recargaba sobre un árbol y Chrome estaba sosteniéndose en su lanza, tratando de mantener el equilibrio y la ilusión.
"Haru…Lambo… no están" dijo entre jadeos Chrome.
Basil al ver que la chica estaba por caerse la sostuvo, recargándola sobre su hombro.
"¿Ahora que hacemos, Reborn-dono?"
"Nos … atacaron" siguió Chrome.
Reborn pensó en todas las posibilidades y concluyo que lo mejor en ese momento era retirarse del lugar. En cualquier momento los dos guardianes Vongola colapsarían y si los llegaran a atacar en ese momento, estarían en desventaja.
Así que hizo lo más sensato. Llamo a su ex alumno, Dino. El potro le dijo que estaban en camino, así que solo quedaba esperar.
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Cuando Lambo regreso al futuro, supo de inmediato que nada había cambiado en el pasado. Aun podía recordar el dolor, el sufrimiento y su incesante llanto.
Para su yo niño fue una suerte tener a Haru en esos duros momento. Pero ya más grande y sabiendo cómo funciona ese podrido mundo de la mafia, Lambo entendió un poco más los arranques de pánico de la chica.
Se recostó en su cama y cerró los ojos, tratando de olvidar.
Notas finales: Si les gusto este cap dejen su review. Nos vemos en el próximo capítulo.
Ciao Ciao~
