Una enemiga inmortal

Suigintou mira ofendida a aquella muñeca que sólo reía burlona mientras se preparaba para pelear. Era un auténtico atrevimiento de parte de esa intrusa, y además aquella muñeca no pensaba en otra cosa que no fuera retar a Suigintou. La pelea era inminente, y más cuando la muñeca desconocida se abalanza sobre Suigintou para atacarla, pero la albina consigue esquivarla.

─ ¿Cuál es tu problema? ¿Qué razón tienes para retarme, idiota?

─ Tengo que hacerlo. Es mi destino, después de todo ─ es la simple respuesta de la otra muñeca.

(Tema de pelea: Lost in Memories - de Bridge to Grace)

Suigintou aprieta los dientes y alza vuelo para empezar su parte en esa pelea. Estaba claro que no quedaba otra alternativa, y espera a que la otra muñeca diera el primer paso para entonces lanzar una ráfaga de plumas, pero la muñeca extraña consigue esquivar el ataque y avanza para alcanzar a Suigintou, la cual retrocede a alta velocidad para evitar ello.

─ ¿Qué pasa? ¿Acaso tienes miedo? La fama de las Rozen Maiden no es más que una exageración. Vaya decepción.

Era obvio que se trataba de una provocación, y Suigintou procura no dejarse llevar por la rabia. En una situación desconocida, lo mejor era mantener la cabeza fría dentro de lo posible, pues sabía que lo que hacía esa muñeca no podía ser una simple casualidad. No la conocía, pero sabía que algo oscuro estaba buscando.

─ Eres una escandalosa ¿Acaso no sabes hacer otra cosa que balbucear? ─ prueba a decir Suigintou, usando las mismas armas que su enemiga. Parecía que funcionaba, pues la extraña no lo piensa dos veces antes de lanzarse otra vez a atacar, y Suigintou ve su oportunidad para lanzar su contraataque lanzando una nueva ráfaga de plumas. Parecía que lo iba a conseguir, pero la muñeca esquiva el intento de Suigintou, haciendo que ésta chasqueara molesta.

─ Muy lenta, Suigintou.

─ Ya vas a ver qué tan lenta soy, engreída.

Esta vez Suigintou saca su espada. La pelea realmente era seria, y ambas muñecas se mueven a gran velocidad para intercambiar ataques, aunque ninguna de las dos consigue hacerle un daño significativo a la otra. Una y otra se mueven rápidamente y chocan repetidas veces, y la muñeca extraña hace aparecer una espada, sorprendiendo a Suigintou, puesto que no contaba con que aquella provocadora tuviera una.

─ Parece que tenías un as bajo la manga, pero vas a necesitar más que eso si quieres derrotarme.

─ Yo creo que esa es mi línea, Rozen Maiden.

La situación parecía que se iba a complicar más de lo que ya estaba, pero Suigintou estaba segura de que había una forma de obtener la ventaja que necesitaba. Ahora ambas chocan sus espadas y pelean con intensidad, y ninguna cedía terreno. Ambas se lanzaban afiladas miradas que mostraban lo decididas que estaban en vencer. La presión era tremenda, pero Suigintou cuenta con sus alas para lanzar un ataque que consigue desequilibrar a su oponente, y seguidamente aprovecha su oportunidad para atravesarle el pecho con su espada.

Había sido algo complicado, pero al menos la albina había conseguido la victoria. Ya sabiéndose ganadora, saca su espada del cuerpo de la invasora y deja caer su cuerpo inerte al suelo. En otros tiempos soñaba con estar en esa situación frente al cuerpo de Shinku, pero ahora no sentía ese mórbido placer que le solía causar cuando aplastaba a sus rivales. Una nueva señal del cambio en Suigintou.

─ No tengo idea de qué estabas buscando, pero es obvio que ya no lo vas a conseguir ─ Suigintou desaparece su espada y da media vuelta, dispuesta a irse.

La presión era tremenda, pero Suigintou cuenta con sus alas para lanzar un ataque que consigue desequilibrar a su oponente, y acto seguido trata de usar su espada para vencer, pero la extraña muñeca da un salto que le permite retroceder y esquivar la estocada. Suigintou tenía una rarísima sensación de deja vú, pues pensaba que, hasta cierto punto, estuvo haciendo algo que ya había estado haciendo. Pero lo más extraño de todo que aquella muñeca siguiera en pie, pese a que estaba segura de haberla vencido.

─ ¿Qué significa esto? ¿Cómo es que estás viva?

─ Oh, eres mucho más patética de lo que pensaba, Suigintou ─ se burla la muñeca con una mirada cargada de maldad ─. Supongo que ya no tienes más sorpresas. Has jugado todas tus cartas, y eso significa que has resultado más débil y aburrida de lo que me esperaba.

─ ¿Qué cosa?

─ Ya me has oído, Rozen Maiden. Y ahora voy a poner fin a tu sufrimiento... Supongo que de este modo.

Suigintou chasquea la lengua. Pensaba que todo había terminado y que había ganado, pero se lleva la mala noticia de que no es así, y esa extraña así se lo hacía ver. La muñeca desconocida alza entonces su espada y la carga con energía para que así Suigintou no contase con ninguna defensa efectiva.

Las cosas no parecían ir bien, y eso Suigintou lo sabía muy bien, pero todavía creía que podía lograrlo. La muñeca desconocida salta en dirección a Suigintou y agita su espada para cortarla por la mitad, pero Suigintou se mueve con suficiente rapidez y lanza su contra con plumas que impactan contra la espalda de su enemiga.

─ ¡Ahora!

Nuevamente Suigintou atraviesa el pecho de su enemiga, aunque esta vez lo hace desde atrás. La invasora queda tumbada en el suelo, inerte, y Suigintou vuelve a sacar su espada.

─ Ahora sí has perdido. No te vuelva a levantar...

La muñeca desconocida salta en dirección a Suigintou y agita su espada para cortarla por la mitad, pero Suigintou se mueve con suficiente rapidez y lanza su contra con plumas que impactan contra la espalda de su enemiga.

─ ¡Ahora!

La hoja de la espada de Suigintou estaba por atravesar la espalda de su enemiga, pero esta se voltea rápidamente y rechaza el ataque. Suigintou queda absorta ante la sorpresa que ello implicaba, e incluso fue incapaz de reaccionar cuando la otra muñeca le da un puñetazo en la cara y la manda a volar hasta que choca con un árbol cercano.

─ Oh, ¿ya te has cansado, Suigintou? No me imaginaba que pudieras ser tan debilucha. Jajaja.

Suigintou se levanta con dificultad. Ese golpe realmente le había dolido. Otra vez estaba confundida. Tenía la sensación de haber vencido a esa muñeca, y no una sino dos veces, pero allí estaba, como si nada. Era frustrante aquella situación, y más frustrante todavía era no saber qué rayos estaba pasando. La extraña alza nuevamente su espada, y Suigintou hace lo mismo.

"No sé cómo le hace, pero se las ha arreglado para morir y revivir dos veces, y por alguna razón me parece que me hace repetir algunas acciones. Esta muñeca es demasiado rara ¿Quién es ella?"

La invasora se lanza con violencia hacia Suigintou, con su espada al frente, y Suigintou vuela rápido para esquivar el ataque. Lo siguiente es un ataque con plumas de parte de la albina, pero esta vez la extraña repele el ataque usando su espada, negando así cualquier posibilidad de un ataque consecutivo para que así Suigintou pudiera ganar definitivamente la pela. Esta vez la muñeca de la rosa negra no estaba de suerte.

─ Tsk. Eres realmente fastidiosa.

─ Y tú muy enclenque, Suigintou. Cada vez me decepcionas más.

Aquello no le gustaba nada a Suigintou. Quería terminar con todo de una vez, pero todavía tenía que descubrir lo que estaba pasando. Un nuevo ataque de plumas representa el comienzo de un nuevo intento de parte de la maiden alada, y su enemiga agita su espada para rechazar completamente el ataque, pero Suigintou reacciona en el momento y avanza como una bala para atacar, y ambas chocan sus espadas.

─ ¿Cómo le haces para levantarte otra vez? ¿Cuál es tu truco?

─ Aún si te lo dijese, una muñeca tan inferior como tú no sería capaz de entenderlo ─ la invasora rechaza a Suigintou y retrocede para recuperar su posición de pelea ─. Pero supongo que lo puedo intentar. Ya estás perdida, así que no hará ninguna diferencia ─ esboza una amplia y sádica sonrisa antes de continuar ─. Podemos controlar el gran poder de los taquiones, y con eso haremos caer a todas las Rozen Maiden, y así demostraremos lo patético que es Rozen como creador de muñecas.

(Tema de pelea: My Addiction - de Shallow Side)

Una cosa es que esa intrigante desconocida se burlara de las tentativas ofensivas de Suigintou, pero insultar de ese modo a Rozen iba más allá de lo que Suigintou estuviera dispuesta a tolerar. La rabia iba tomando terreno en cada parte de su cuerpo, y sus alas crecen bastante y adoptan la forma de dragones, pero la desconocida no da muestras de sentirse intimidada ante aquellas imponentes figuras.

─ No tienes ningún derecho a hablar de ese modo de otou-sama ¿Qué te has creído, estúpida?

─ ¿Qué ocurre? ¿Acaso te ofende que diga la verdad sobre el fraude de Rozen? Acéptalo. Tu creador no es más que un patético fraude, y ustedes, las Rozen Maiden, son la prueba de ello.

Suigintou explota entonces y envía sus dragones de plumas para aplastar a su enemiga, pero esta consigue evadir los ataques y mantiene una distancia prudencial para no ser dañada. Los monstruos oscuros formados por Suigintou eran rápidos y feroces, pero su objetivo resultaba bastante escurridizo, y su espada imbuida de energía le permitía protegerse de los ataques. Suigintou lo intenta varias veces, pero nada funciona, lo que la irritaba todavía más. La extraña se notaba alegre ante la frustración de la muñeca albina. Quería enfurecerla para agotarla y para que perdiera coordinación al momento en que pudiese atacarla otra vez. El plan parecía sencillo, y además estaba surtiendo efecto poco a poco.

Suigintou blande su espada y se lanza al ataque, pero sin dejar de lado el ataque con sus alas, y la otra muñeca detiene el ataque y se prepara para patear a Suigintou, pero una aguja de color carmesí consigue sorprenderla y le fuerza a retroceder, lejos del alcance de Suigintou.

─ ¿Un pétalo? ¿Qué demonios...?

─ Veo que he llegado justo a tiempo.

Suigintou podía reconocer esa voz. Ya tenía algún tiempo sin oírla, pero era inconfundible. Cerca de allí se encontraba Shinku, la cual se encontraba rodeada de algunos pétalos de rosa, todos listos para ser lanzados en dirección a aquella muñeca que estaba peleando contra Suigintou.

─ Otra de esas patéticas Rozen Maiden. Vaya fastidio.

─ ¿Shinku? ¿Qué haces aquí?

─ Vine del futuro porque pensé que necesitabas ayuda, Suigintou. Es mejor que no te pongas muy grosera por esta acción mía.

Suigintou no podía creerse que Shinku hubiese viajado al pasado por ella. Pensaba que había sido algo bastante imprudente. La aparición de Mitaku tras la rubia sólo significó la confirmación de lo que tanto se temía la albina. Las cosas no podían sino ir a peor, por lo visto.

─ ¿Qué demonios haces aquí, Shinku? ¡Pensé que la carta decía claramente que no vinieras!

─ La culpa no es de Shinku-chan, sino mía ─ interviene Mitaku ─. Muchas cosas terribles pasarán en el futuro, y por eso tuve que traer a Shinku-chan para investigar lo que está pasando.

Suigintou no entendía lo que Mitaku estaba diciendo, pero en ese momento la muñeca desconocida era el obligatorio foco de su atención. Shinku también la mira fijamente, e inmediatamente se prepara para pelear. Mitaku por su parte mira a la muñeca con sorpresa, e incluso la señala estupefacta.

─ Tú... No me lo puedo creer...

─ Maldición. No esperaba que viniesen refuerzos. Esto lo complica todo ─ dice la desconocida con disgusto.

─ No puede ser. Tú no puedes ser...

─ ¿Qué pasa, Mitaku? ─ dice Shinku.

─ Esa muñeca... Esa muñeca es Keikotou, la primera Enju Maiden.

Shinku y Suigintou reciben una tremenda impresión ante la revelación de Mitaku. Ya habían oído antes que Mitaku señalara a Barasuishou como la séptima Enju Maiden, pero jamás había hablado sobre las otras que supuestamente conformaría aquella serie misteriosa. La muñeca señalada como Keikotou frunce el ceño con rabia. Había sido divertido mientras se mantenía el misterio y la intriga, pero ahora el factor sorpresa se había arruinado. No comprendía quién era esa niña, y tampoco entendía cómo es que ella podía saber tanto de su existencia y de las muñecas creadas por Enju, pero sí estaba claro que le resultaba harto desagradable que esa pequeña entrometida estuviese hablando de más. También estaba el hecho de tener que pelear contra dos Rozen Maiden a la vez. Una era factible, pero ante dos el problema era considerablemente mayor, y en ese momento era mejor no sacar sus mejores cartas. Era necesario esperar.

Justo cuando las dos Rozen Maiden se juntan para darle pelea, Keikotou retrocede y guarda su espada, dejando estupefactas a las dos muñecas.

─ Esto lo dejamos por ahora, pero para la próxima tomaré sus Rosas Místicas para demostrar lo superiores que son las Enju Maiden con respecto a las Rozen Maiden ─ la oscura mirada de Keikotou no permitía comprender lo que realmente estaba pensando ─. Disfruten cada segundo de vida que les queden, porque muy pronto las voy a eliminar para siempre. Ya lo van a ver.

─ ¡No voy a permitir que escapes! ─ Suigintou se lanza con su espada, pero Keikotou es repentinamente envuelta por una luz y desaparece de vista.

Para la próxima no seré tan gentil con ustedes ─ se oía la voz de Keikotou proviniendo de ninguna parte ─. Shinku, Suigintou, sus Rosas Místicas muy pronto estarán en mis manos.

─ ¿Qué...? Eso fue raro ─ dice Mitaku.

─ ¿Enju Maiden? ¿De verdad esa muñeca es del mismo hombre que creará a Barasuishou? ─ Shinku estaba tan confundida como Suigintou.

─ No me imaginaba que Keikotou ya existiera en esta época, pero parece que llegamos justo a tiempo ─ dice Mitaku.

─ ¿Quién es Keikotou, y cómo es que esa engreída es igual a Barasuishou? ─ pregunta Suigntou muy seria.

─ Esa es una buena pregunta. Pues básicamente es una de las creaciones de Enju, quien a su vez fue discípulo de Rozen. A fin de superar las habilidades de Rozen y la belleza de sus creaciones, Enju había fabricado siete muñecas que se parecían en cierto modo a sus versiones creadas por Rozen, aunque cada una está diseñada a un estilo único, revelando la firma distintiva de su creador.

─ Keikotou y Barasuishou... ¿Cuáles son las demás Enju Maiden que forman parte de esa peligrosa combinación? ─ se interesa Shinku.

─ Garuda, Kokuyouseki, Aotenjou, Pinku y Kiichigo. El fabricante Enju pretendía imitar el estilo de su maestro, pero a la vez quiere hacer algo que él pueda señalar como superior, y ahí está precisamente el peligro, pues cada una de esas muñecas absorbe para sí aquella obsesión por ser superior a ustedes, las Rozen Maiden.

─ Y también hay algo bastante extraño en esa tal Keikotou, y es que parece que revive cada vez que la derrotaba ─ dice Suigintou, sorprendiendo a Shinku y Mitaku ─. Esa idiota había dicho algo sobre usar tacuones o algo así, pero no entendía lo que quiso decir.

─ Oh, Dios mío... ─ las dos Rozen Maiden miran extrañados a Mitaku, la cual reflejaba un tremendo terror en su rostro ─ ¿De verdad ella dijo "taquiones"?

─ Sí. Creo que así fue como les dijo.

─ ¿Qué son esas cosas, Mitaku? ¿Por qué te sorprende tanto? ─ se interesa Shinku, teniendo el presentimiento de que lo que iba a oír no le resultaría agradable en absoluto.

CONTINUARÁ...


Ahora es cuando realmente empieza el drama que ha dado sazón a cada una de las partes de esta historia ¿Qué les parece? Espero que les haya resultado genial, y ahora les digo que subí a mi perfil una encuesta que me gustaría que leyesen para que den su opinión al respecto. Les aseguro que no se arrepentirán de ello.

Hasta otra