Taquiones

Debido a que no era el lugar ideal para dar la explicación que exigían las dos Rozen Maiden, Mitaku sugirió que mejor se fueran a otro lugar para así hablar más tranquilamente, de ser posible lejos del alcance de Keikotou. Suigintou propone sin dudar que fuesen a la casa de la Megu de esa línea temporal. Shinku y Mitaku normalmente se sorprenderían al saber que la nueva médium de Suigintou se llamaba exactamente igual a su médium en su tiempo respectivo, pero prefirieron dejar la sorpresa para después, cuando estuviesen en la casa de aquella Megu.


Casa de Megu

─ ¿Es aquí donde vive tu médium? ─ Shinku alza ambas cejas mientras veía el edificio.

─ ¿Acaso lo dudas, Shinku?

─ Tiene sentido ─ opina Mitaku ─. La familia Kakizaki es una de las más antiguas e importantes familias de esta parte de la ciudad desde siempre. Aún en mi época sigue siendo de ese modo ─ Mitaku se acerca a la entrada y golpea un par de veces la puerta ─. Y tomando en cuenta la época y el lugar en que nos encontramos, esta casa es una mansión, casi un palacio. Ojalá tenga la suerte necesaria para poder entrar.

Shinku y Suigintou se quedan detrás de Mitaku mientras esperan a que la puerta fuese atendida. Al poco tiempo el llamado de Mitaku es atendido por una chica que, a juzgar por sus ropas de maid occidental, trabajaba como servidumbre en casa.

─ ¿Qué se le ofrece?

─ Buenos días. Vengo para ver a Kakizaki Megu ─ dice Mitaku con voz tan firme y formal como le era posible.

─ ¿Y quién desea ver a la señorita?

─ Mi nombre es Kusabue Mitaku. Es un placer.

─ Lo siento, pero la señorita no ha dicho nada acerca de recibir visitas de alguien con semejante nombre ─ la sirvienta estaba por cerrar la puerta, pero Mitaku atraviesa el pie para impedírselo.

─ Por favor, dígale que vengo con un ángel para ella. Estoy segura que ella lo entenderá y autorizará ni entrada.

La sirvienta estaba dubitativa durante unos segundos, pero finalmente se decide a darle una oportunidad a Mitaku, así que le pide que espere mientras iba a consultar esa información. Mitaku se queda parada frente a la puerta, y las dos muñecas se le acercan lentamente.

─ ¿Un ángel? dice Shinku con extrañeza y curiosidad.

─ Es la médium de Suigintou-chan, y si realmente esa chica es como la Megu del tiempo de ustedes, ella fácilmente sabrá de qué hablo, puesto que la otra Megu identificaba a Suigintou-chan como un ángel.

─ Es vergonzoso. No lo digas ─ dice Suigintou con un leve rubor asomando por su rostro.

En ese momento la sirvienta abre la puerta y autoriza la entrada de Mitaku, no sin dedicarle una mirada inquisitiva, una muestra de obvia sospecha. Mitaku entra como si nada y hace señas a las dos Rozen Maiden para que viniesen con ella. Shinku y Suigintou bien podrían subir por sí mismas hasta la ventana (Suigintou con sus alas, y Shinku con su maleta que portaba Mitaku) pero la afluencia de gente en la calle las disuade de hacer caso a la chica.


Habitación de Megu

─ Ya veo. Ustedes vienen buscando a Suigintou ─ dice la Megu de esa época luego de que Mitaku y Shinku se presentasen ─. Sabía que Suigintou venía de una época distinta a esta. Ya ella me había contado todo con lujo de detalles, pero no esperaba a ver una prueba fuera de aquella carroza autómata.

─ Así es. Tal vez hubiese hecho caso a la recomendación de Suigintou que aparece en su carta, Megu-san, pero cosas muy graves empezaron a ocurrir ─ empieza a explicar Mitaku ─. Hace poco llegamos del futuro, y justo cuando nos encontramos a Suigintou, vemos que el problema posiblemente empieza en esta línea de tiempo.

─ ¿Línea de tiempo? ¿Qué es una línea de tiempo? ─ dice Megu.

─ Simplemente es como una línea imaginaria en la que se ubica un momento o tiempo determinado, pero existe algo más importante que tenemos entre manos, y es que la muñeca que atacó a Suigintou-chan, Keikotou, mencionó que usaba taquiones para luchar.

─ ¿Qué son los taquiones, Mitaku? ¿Para qué sirven? ─ se interesa Shinku.

─ Un taquión es una partícula que se supone imaginaria, debido a una propiedad que es imposible para la materia ordinaria ─ Megu, Shinku y Suigintou interrogan a Mitaku con la mirada, incitándola a continuar ─. Dicha propiedad es la de desplazarse más allá de la velocidad de la luz.

─ ¿Más veloz que la luz? ¿Acaso la velocidad de la luz no es infinita? ─ dice Megu.

─ No es de extrañar que lo creas, Megu-san, pues en esta época todavía los avances científicos de medición no han permitido descubrir que la luz se desplaza a una velocidad medible y no infinita ─ Mitaku mira de forma alternativa a Megu y a las muñecas ─. La velocidad de la luz en mi época está estimada en un aproximado de 300000 kilómetros por segundo, suficiente como para rodear el ecuador terrestre unas siete veces y media en ese diminuto espacio de tiempo.

─ ¿Tan veloz es la luz? ─ Shinku abre bastante los ojos por la sorpresa.

─ Así es, pero eso no es todo lo que hay con respecto a la luz ─ las palabras de Mitaku hacen que sus oyentes se sientan aterradas ─. El saber que la luz posee una velocidad medible hace que las cosas que vemos más lejos requieran más tiempo para que la luz que reflejen o emitan llegue a nuestros ojos. Esto significa que los objetos que vemos más cerca son también más antiguos en comparación con los objetos que están cerca.

─ ¿Más antiguos? ¿Eso significa que las estrellas también son más viejas de lo que aparentan? ─ dice Megu.

─ Exacto. Algunas quizás ya ni existan, pero su luz sigue llegando a la Tierra, debido a la distancia que nos separan. Esto en el futuro permitirá descubrir que "al mismo tiempo" y "simultáneamente" en realidad no son la misma cosa. Todo esto señala que en realidad el tiempo es relativo, puesto que ambos términos no van en sincronía perfecta, como se cree en esta época.

─ Todavía sigo sin entender nada ─ se queja Suigintou ─ ¿Qué es lo que implica esto? ¿Qué tiene que ver la luz con esa arma que decía usar esa impertinente de Keikotou?

─ En la relatividad del tiempo, Suigintou-chan. El límite posible para determinar el tiempo está configurado por la velocidad de la luz, y eso es así porque se supone que ningún tipo de materia con mayor masa que la luz puede superar su velocidad, a menos que cuente con una cantidad infinita de energía. Es por eso que se creía que es imposible la existencia de los taquiones. Los taquiones, al ser más veloces que la luz, son capaces de ir más allá de la relatividad del tiempo determinada por la luz. Una partícula con una velocidad semejante tiene la capacidad de viajar por el tiempo, burlando las leyes de la física aplicada convencional, no puede sino traer problemas.

─ Ahora recuerdo que Yuu una vez había dicho algo parecido ─ dice Shinku muy seria ─. Dijo que sólo había dos maneras de viajar por el tiempo: una era logrando activar el condensador de flujos del auto, y la otra manera era con el apoyo de partículas superlumínicas.

─ Exactamente, Shinku-chan. Superlumínica significa que supera la luz, y los taquiones son precisamente lo único que puede alcanzar velocidades superlumínicas ─ continúa Mitaku ─. Sólo un taquión lo bastante veloz sería capaz de escapar de la atadura gravitacional de un agujero negro. El uso de una cosa tan extraña y peligrosa implica retorcer el flujo normal del tiempo, forzando la repetición y modificación de ciertos eventos para cambiarlos por otros más favorables.

Suigintou se levanta bruscamente, empezando a ver sentido al hecho de que se repitieran determinados momentos en su batalla contra Keikotou. Entonces esa era la función de los dichosos taquiones, pero todavía había algo que no cuadraba. Keikotou tal vez pudiese poseer los susodichos taquiones, pero no había manera que ella pudiese darles uso si caía muerta en batalla. Eso todavía tenía varios agujeros.

─ Es posible que Keikotou no estuviera sola ─ dice Mitaku, sorprendiendo a Suigintou, pues parecía que le había leído la mente ─. Para usar los taquiones hace falta un poder más allá de lo que haya yo imaginado jamás, o bien sería algún aparato sumamente especializado para acumular y disparar taquiones. Un cañón de taquiones, pero Keikotou no tenía nada de eso consigo, y por eso creo que ella estaba con alguien más, y ese alguien estaba manipulando los taquiones.

─ ¿Hay más? ¿Acaso serán las otras Enju Maiden? ─ Shinku estaba boquiabierta, sorprendida por ello ─ Si esto es así, significa que nuestros problemas son mayores de lo que esperábamos.

─ Pero todavía hay un detalle más ─ interviene Megu ─ ¿Quién podría haber creado un arma de esa clase, si aún en tu tiempo la existencia de los taquiones se sigue considerando como una ficción?

─ No sé quién lo pudo hacer, y eso sólo hará más difícil la misión de regresar todo a la normalidad ─ Shinku y Suigintou abren bastante los ojos ante la seriedad de Mitaku ─. Me hubiese gustado buscar la manera de regresar a mi época sin gasolina, pero primero tendremos que detener a Keikotou y a quien sea que la esté cubriendo, o las desgracias que esto causará en el futuro ocurrirán de forma inevitable.

─ ¿Qué quieres decir? ─ dice Suigintou.

─ En el momento en que nos llegó la carta que nos enviaste, mi cuerpo se hizo pedazos y perdí el conocimiento ─ empieza a explicar Shinku, sorprendiendo a Megu y Suigintou ─. Barasuishou en el futuro robará mi Rosa Mística, y además me llegó a mostrar tu Rosa Mística, Suigintou. La razón que nos trajo aquí es que Keikotou te iba a derrotar si te quedabas sola, y desde ahí las Enju Maiden irían en busca del resto de las Rosas Místicas.

─ No... Eso es imposible... ─ Suigintou se deja caer al suelo, y es que descubrir todos esos detalles le hizo darse cuenta de algo bastante terrible y desagradable de saber ─ Eso significa que mi presencia en esta época desencadenó todo... Las Enju Maiden me han descubierto aquí, y de algún modo se hicieron con los fulanos taquiones para capturarme...

─ Así es. Por eso ya no nos podemos ir de aquí ─ responde Mitaku ─. Debemos detener a Keikotou y destruir lo que sea que le permite controlar los taquiones, o las Rozen Maiden en el futuro correrán serio peligro.

─ Sólo nos quedaría saber una última cosa ─ dice Megu ─ ¿Quién pudo crear un arma de semejante naturaleza, y cómo fue que lo hizo?

Mitaku, Shinku y Suigintou no dicen nada. Ya era bastante lo que sabían que estaba pasando, y esa infinidad de dudas que tenían no estaba ayudando a mejorar nada. Parecía que tenían que empezar esa desventura desde cero, y eso no les agradaba en absoluto.


En otra parte

Keikotou se encontraba sentada en la mesa de un taller de elaboración de muñecas, y frente a ella se encontraba un hombre rubio que estaba trabajando en darle forma a una pieza que todavía no se notaba de qué era. El hombre no parecía demasiado animado.

─ Dices que no acabaron con Suigintou...

─ N-no... No completé la tarea... Es que Shinku intervino y...

─ No quiero oír excusas, Keikotou ─ dice el hombre con voz fría y suave, portando una amenaza que deja de piedra a la muñeca ─ Te dije que quería que le quitaras a Suigintou su Rosa Mística. Sencillamente eso ¿Acaso eso es tan difícil de entender?

─ P-perdóname, otou-sama. La próxima vez no se repite ─ dice Keikotou con una voz cargada de miedo.

─ Más te vale. No me hagas arrepentirme por haberte creado a ti y a tus hermanas.

Keikotou temblaba en el sitio donde estaba, y tras ella se encontraban otras cinco muñecas que, al tiempo que mostraban un miedo similar al de Keikotou, también miraban a su hermana mayor con una pizca de compasión, puesto que tenía que ser precisamente ella la primera que tenía que darle la cara a Enju. El fabricante de muñecas detiene sus labores y se retira de allí sin decir nada ni dirigir la mirada a sus seis creaciones. Pese a ello, la ida de Enju no significaba ningún alivio para las Enju Maiden. Todavía tenían pendiente aquella misión de destruir a Suigintou.


Con Enju

─ Vaya, veo que te encuentras muy ocupado ─ aparece Laplace sentado en la cabecera de una amplia y brillante mesa de madera ─. He tenido que ocuparme personalmente de nuestra visita, y además te has perdido de las galletas.

─ Es que he tenido que ocuparme de las inútiles de esas muñecas de las que me avergüenzo de haber creado. No pudieron hacer algo tan simple como aplastar a Suigintou ─ dice Enju con un desdén tremendo ─. Todavía estoy trabajando en el diseño de una muñeca que sea más hermosa y más fuerte que esas seis, pero mientras tanto tengo que seguir lidiando con ellas. Por otro lado ─ Enju voltea a ver a un hombre que estaba al otro lado de la mesa, y que portaba una larga y mugrienta bata que alguna vez fue blanca ─, tengo que admitir que su trabajo ha resultado muy útil. Los datos de la recreación de los poderes que sólo se conciben en el campo N han resultado interesantes y satisfactorios.

─ No hace falta que digas nada, Enju ─ responde el sujeto de la bata ─. El descubrimiento de esas interesantes cosas llamadas taquiones me ha servido de mucho para crear el cañón. Es normal que los resultados sean interesantes, inéditos.

─ Ya lo creo ─ opina Laplace.

─ Todavía tengo que ensayar un poco más. Un poco más, y mi muñeca, mi verdadera muñeca, estará completa, y hasta entonces el cañón de taquiones estará optimizado a su máximo nivel, cosa por la que confío en usted, doctor Taiki.

El hombre de la bata sonríe, irradiando un aura oscura que resultaría bastante característica de sus descendientes, más de un siglo después.

CONTINUARÁ...


¿Qué les pareció este capítulo? Ahora estoy combinando el esfuerzo de Enju y la extraña actitud de Laplace con la nefasta ambición de mi OC más característico en los dos fanfics anteriores del Viaje temporal de Shinku y Suigintou ¿Qué opinión merece esto? Muy pronto vengo con la continuación, así que no se preocupen mucho ;D.

Hasta otra