Es el momento de un nuevo capítulo ¿Están listos/as? Si es así, entonces vayamos directo al grano.

Abriendo posibilidades inexistentes

Gracias a que la Megu de aquella época había pedido a la sirvienta de la casa que diese alojo a Mitaku, la chica del futuro fue capaz de contar con un techo mientras se dedicaba a pensar de qué modo detener a Keikotou y también se dedicaba a averiguar la manera de regresar a su tiempo luego de vencer a la Enju Maiden. Por desgracia no se le ocurría nada para solucionar ninguno de los dos problemas. Por un lado, era palpable que los taquiones representaban un problema mayúsculo, insalvable si no encontraban su fuente ni la forma de detenerlos. Luego estaba el asunto de encontrar algo que sirviese como sustitutivo de la gasolina para hacer que el Delorean se pudiera mover.

Dos viajes. Eso era todo lo que era capaz de hacer el Delorean antes que el condensador de flujos se dañe sin posibilidad de reparación. Mitaku era una aficionada de la electrónica casi del mismo modo que lo era por la fotografía y la fabricación de muñecas, pero el condensador de flujos era una tecnología que sencillamente no alcanzaba a entender lo suficiente para poder repararlo o duplicarlo por sí misma. El problema era enorme, y Mitaku se dedicaba a mirar la pared frente a sí cada vez que su búsqueda concluía en frustración.

Por otro lado estaba Megu, la Megu de esa época. La chica en cuestión mostraba una fascinación genuina por el funcionamiento del condensador de flujos. Ella iría relatando el diseño original de dicho aparato y se lo explicaría paso por paso. Era un proceso bastante complicado, supuestamente basado en sueños que Megu había tenido desde su niñez acerca de un aparato que fuese capaz de crear un mejor futuro para sí y su atormentado cuerpo. Shinku y Suigintou también se mostraban ansiosas por comprender el mecanismo ideado por Megu con respecto al condensador de flujos, pero apenas conseguían entender nada en el proceso.

La fecha límite indicada en la foto se acercaba. El 29 de octubre estaba próximo, pero la inscripción permanecía intacta en la foto. Suigintou moriría en esa fecha, y Megu se vería obligada a tallar de algún modo esa inscripción. Mitaku no quería saber cómo. En todo caso ello significaría la consumación de la tragedia.

En medio de sus divagaciones en el techo de aquella destacada vivienda, Mitaku miraba hacia el horizonte, sin prestar atención a nada más, cuando Shinku aparece y toma asiento al lado de ella.

─ ¿Hay algo que te incomode, Mitaku?

─ N-no es nada, Shinku ─ responde la chica con un hilo distante de voz.

─ ¿Te angustia no poder regresar a casa?

─ ¿Angustiarme? Supongo que esa palabra es la indicada para llamar a la manera en que me siento ─ Mitaku envuelve sus rodillas con los brazos, y acto seguido hunde su rostro en sus rodillas ─. Extraño a mi madre, extraño a tía Kana, extraño mi hogar... Es verdad que deberíamos dar prioridad a derrotar a las Enju Maiden para así salvar a todas las Rozen Maiden y al futuro, pero no puedo evitar sentirme desolada. A este paso no volveré jamás a casa, y con toda seguridad mi madre en el futuro se pondrá muy triste si jamás regreso. Tengo miedo, Shinku-chan...

─ Te entiendo. A decir verdad, admito que también tengo miedo...

─ ¿Shinku-chan?

─ Estamos ante un enemigo cuyo verdadero poder no conocemos y que tiene en sus manos un arma que Suigintou y yo sencillamente no podemos imaginar. La incertidumbre nos embarga, aunque Suigintou pretenda no demostrarlo, y sabemos que si no tenemos cuidado, ambas tenemos las de perder ─ Shinku aprieta sus nudillos, y su mirada se pierde en el horizonte ─. Nadie nos había dicho que sería fácil salir de este problema, pero esto sencillamente se escapa de todo lo que hubiese podido esperar. Estamos ante un problema que parece insalvable.

─ Shinku-chan...

─ Es por eso que no nos podemos rendir ─ continúa Shinku como si nada, y se levanta con una decisión que deja boquiabierta a Mitaku ─. Jun me enseñó muchas cosas, y una de esas es que no me debo rendir. Esa vez que peleé contra Suigintou y perdí mi brazo... Esa vez pensé que todo se había acabado para mí, pero Jun salió de su propia oscuridad solamente para ayudarme y darme ánimos. Gracias a él pude seguir adelante y vencer... Y luego estuvo cuando Suigintou y yo tuvimos que enfrentarnos a Suiseiseki... Nuevamente pensé que nada tenía sentido. Me sentía culpable por haber traído desgracias a todos, pero otra vez resultaba que lo que realmente debía hacer era levantarme y seguir adelante, sin importar las dificultades que se atraviesen en mi camino. Todo este tiempo este camino fue una batalla, y posiblemente jamás termine, o tal vez termine mal sin importar lo que hagamos, pero debemos pelear.

─ Suenas muy segura para decir que tienes miedo, Shinku-chan.

─ Y tú suenas muy resignada para extrañar a tu madre, Mitaku.

Eso había servido para mejorar el ánimo de la chica humana. Shinku tenía razón. Estaban todas inmersas en un camino sin salida y ante peligros todavía desconocidos, pero eso no podía significar que se fueran a rendir tan fácilmente. Si a eso se reducía el destino que les tocaba, por lo menos lucharían para no tener arrepentimiento alguno, y esa idea permitió a Mitaku entender un poco mejor a la Shinku que estaba justo a su lado. Sus palabras le habían proveído de nuevos ánimos. Era realmente lo que necesitaba, y por ello sonríe con alivio.

─ Gracias, Shinku-chan. Me hacía falta escuchar eso...

─ Supongo que ahora te sientes mejor, entonces me puedo dar por satisfecha ─ dice Shinku tranquilamente ─ ¿Quieres entrar a la casa? La comida está casi lista.

─ De acuerdo, Shinku-chan.

Ante la sensación templada del viento que soplaba en esa zona, Mitaku se levanta lentamente y da una breve mirada por los lugares aledaños a la casa de la familia Kakizaki. Ese vistazo fue suficiente para que aquella idea urgida llegara a ella. Aquella mirada le da un ánimo nuevo y una igualmente nueva esperanza.

─ ¿Ocurre algo? ¿Qué pasa? ─ dice Shinku en cuanto se detiene, justo a punto de entrar por la ventana.

─ Mira allí, Shinku-chan. Mira ─ Mitaku señala hacia la estación del tren, la cual apenas se podía ver desde allí ─. El tren... El tren es el medio de transporte más veloz que provee la tecnología de esta época. Si estos trenes pudieran alcanzar la velocidad mínima para activar el mecanismo del condensador de flujos, podríamos llevar a cabo el viaje de regreso a casa.

─ ¿Eso es posible? ─ se interesa Shinku.

─ Eso está por verse, pero si así llega a ser, tenemos una oportunidad única ¡Nuestra salvación está justo allí, Shinku-chan!

Shinku mira boquiabierta a Mitaku. Sí, era una posibilidad. La idea era lógica. El medio más veloz y potente que ofrece la tecnología humana era la única posible respuesta a un problema bastante ligado a inconvenientes humanos. Era una oportunidad con nombre de esperanza, y Mitaku sonríe ampliamente.

─ Tenemos que avisar a Megu-san y Suigintou-chan. Vamos, Shinku-chan.

Shinku asiente y deja que Mitaku se metiera rápidamente por la ventana antes de ella misma. También ella sentía que había un atisbo de esperanza tras esa visión apenas discernible de la estación de tren.


Comedor

─ ¿Es posible alcanzar esa velocidad en tren? Yo misma no lo sabía ─ opina Mitaku.

─ Es lo que tenemos, y por ello debemos confirmarlo para crear un plan de escape para que nosotras podamos regresar a casa ─ dice Mitaku mientras se señalaba a sí misma y a las muñecas ─. Desde luego que primero tenemos que hacerle frente a las Enju Maiden, pero al menos ya tenemos una posibilidad, y no puedo abandonarla cuando esta es la única manera que tengo de regresar a casa.

─ Yo estoy de acuerdo ─ apoya Shinku.

Mitaku y Shinku esperaban a que Suigintou también se expresara a favor del plan, pero la muñeca albina permanece en silencio, extrañándolas. Suigintou simplemente se queda mirando la comida frente a ella, como ida, con una mirada que denotaba algo de nostalgia. Megu también se sentía extrañada por aquel silencio, así que se acerca un poco para ver qué le pasaba.

─ ¿Suigintou?

─ Mitaku, Shinku, tengo que decirles esto... Ocurre que no sé si quiera regresar al futuro con ustedes.

─ ¿Qué estás diciendo, Suigintou? ─ dice Shinku escandalizada.

─ ¿No deseas regresar a tu mundo y volver con tu verdadera médium, Suigintou-chan? ─ dice Mitaku.

─ No es eso. Extraño a la otra Megu y todo eso, pero aquí también está Megu, y realmente deseo ayudarla ─ dice Suigintou con sinceridad ─. No sé por qué, pero siento que puedo hacer más si me quedo y ayudo a la Megu que está aquí, independientemente de que aquí estén esas dementes Enju Maiden.

─ ¿A qué viene eso, Suigintou? ¿Estás segura de quedarte aquí? ─ dice Shinku.

─ No lo sé, Shinku. No lo sé. Es solo una sensación, pero eso me hace dudar sobre si realmente me quiero ir ahora.

Mitaku y Shinku se quedan mirando a Suigintou. Era comprensible que dudara. Mitaku sabía perfectamente que en su línea de tiempo original Suigintou no fue capaz de salvar a Megu de aquella muerte que mucho había tardado en llegar, pero eso no le impide sentirse bastante triste por ello. Sinceramente quería ayudarla, y sabía que para ello sería un buen comienzo mejorando la salud de la Megu que estaba justo al lado de ellas, pero no se podía imaginar cómo. Se supone que las Rozen Maiden tienen poderes asombrosos que escapan a la comprensión de la mayoría de los humanos, pero eso no le daba las luces que necesitaba.

─ Aún tenemos tiempo para tomar una decisión definitiva, Suigintou-chan ─ dice finalmente Mitaku ─. Por ahora lo mejor sería ir a la estación de trenes para confirmar que de verdad una de esas locomotoras sea capaz de alcanzar los 140 kilómetros por hora que necesitamos, ya luego, mientras ideamos un plan, también veremos qué hacer para que Megu-san mejore. Suigintou-chan tiene razón, debemos ayudarla si queremos que su futuro mejore, y luego se podrá preocupar por la Megu-san de su tiempo.

Suigintou estaba perpleja ante ese razonamiento de parte de Mitaku. Había sido un detalle invaluable de su parte. Las manos y el labio le temblaban. No creía que un simple gracias fuese suficiente para expresar la gratitud que en ese momento sentía por ella, pero sí tenía claro algo, y es que las ayudaría hasta el final con el arreglo del viaje al futuro, sin importar lo que pasase.


Estación de ferrocarriles

Ya estando ahí, y con ropas bastante adecuadas para no destacar demasiado, aunque el tamaño de Shinku y Suigintou las obligaba a agarrarse de las manos para "no perderse" entre las multitudes de importantes usuarios del neonato sistema ferroviario de Japón. Mitaku mira en todas direcciones, buscando al encargado de la estación para hablar con él.

Casualmente lo encuentra. Se trataba de un hombre bastante entrado en años que se encontraba al lado de una cabina, vendiendo las entradas para las salidas de tren programadas para los próximos días. Era la persona indicada para darle la información que tanto necesitaba, así que se le acerca, aprovechando que ya no había nadie acaparando su atención.

─ Disculpe, señor ─ el hombre voltea a ver a Mitaku ─ ¿Es usted el encargado de aquí?

─ Así es, niña ¿Se te ofrece algo?

─ Es que hay una duda que tengo, y me gustaría que usted la aclarase ─ dice Mitaku, bastante contenta de ver que sí tenía a la persona que quería ─ ¿Cuáles son las velocidades máximas que alcanzan los tres de esta línea?

─ ¿Las máximas? Mmm, por lo general los trenes viajan a una velocidad máxima de 80 kilómetros por hora, aunque hace un par de semanas oí de un tren que iba muy atrasado y logró superar los 110 kilómetros por hora ─ responde el hombre haciendo un esfuerzo por memorizar.

─ ¿Y no hay acaso alguna posibilidad de que un tren de esos alcance los 140?

─ ¿140 kilómetros por hora? ¿Lo dices en serio? ─ Mitaku asiente firmemente, y el hombre duda un poco antes de responder ─ Esa sería una apuesta bastante seria. El riesgo de descarrilamiento sería muy grande si alcanzase semejante velocidad, pero creo que sí sería posible alcanzar esa velocidad si el tren tuviese que atravesar un tramo liso para que las curvas no ralenticen la marcha ni hubiese la necesidad de maniobrar más de lo estrictamente necesario. También habría que reducir el peso de carga tanto como fuese posible, y así el tren podría ir ligero, mejorando las posibilidades. Otro requisito sería haciendo arder la caldera del motor al máximo, poniendo a prueba su capacidad con una temperatura que rivalizaría con el mismísimo infierno. Pero como te estoy diciendo, pequeña, eso representaría un riesgo demasiado exagerado para pensarlo siquiera.

─ Ya veo... Pues muchas gracias por la información. Me ha sido de mucha utilidad.

Mitaku se aleja del hombre y se acerca a Shinku y Suigintou, las cuales habían estado viendo el último tren irse lleno de pasajeros. Era un medio de transporte rápido, ellas no lo podían negar, pero no pensaba que esas cosas pudieran conseguir la aceleración que el condensador de flujos necesitaba. Suigintou es la primera en darse cuenta de la llegada de Mitaku, y ambas se acercan también para que les dijese qué había pasado.

─ ¿Y bien? ¿Podemos confiar en esas cosas? ─ dice Shinku.

─ Ya tenemos esta parte asegurada. Ahora tenemos que hacernos con un mapa del sistema ferroviario local ─ dice Mitaku bastante animada.

CONTINUARÁ...


Sí, una posibilidad se ha abierto para Mitaku y las dos Rozen Maiden. Esta historia sigue en marcha y sin descanso. Nos volveremos a ver muy pronto, ya lo van a ver.

Hasta otra