Hola, traigo un nuevo capítulo ¿Lo esperaban? Yo sí al menos.
La hora que se acerca
Luego de haber tomado nota sobre la posibilidad de usar un tren para llevar a cabo el tan esperado viaje de regreso al futuro, Mitaku empieza a hacer una serie de investigaciones sobre la totalidad de los planos locales de las vías ferroviarias. Al ser este sistema todavía nuevo, habían todavía caminos en construcción, proyectos incompletos, vías de usos meramente complementarios, e incluso tramos abandonados por inestabilidades del terreno u otros riesgos, factores necesarios para tener un camino despejado para hacer aquel gran intento, pese a los contras presentes. Shinku y Suigintou ayudaron en la investigación: Como la oficina encargada de los planos de la ciudad solía estar fuertemente vigilado, ambas muñecas se acercaban volando desde arriba y entraban por la ventana, buscaban entre los planos que allí se encontraban, y aquellos que conseguían identificar como referentes a las vías del tren se los llevaban. Mitaku, una vez que recibía los planos, se apresuraba a copiarlos para así devolverlos lo antes posible, a fin de impedir daños irreversibles al flujo del espacio-tiempo.
Megu no se quedaba atrás en la planificación. Ella, junto con Shinku y Suigintou, se encargaban de hacer revisiones periódicas al Delorean, aunque Megu únicamente se hacía cargo del condensador de flujos, puesto que era la única capaz de comprender el funcionamiento interno de éste. El día 29 de octubre, la fecha en que se supone que Suigintou terminase cayendo ante las Enju Maiden, se acercaba. Tanto ella como Shinku permanecían alerta, en caso de que Keikotou apareciese antes, y ambas muñecas estaban tan listas como pudiesen, tomando en cuenta que no habían obtenido más datos sobre la fuente de los taquiones, y que no tuviesen consigo a sus espíritus artificiales para ayudarles en caso de necesidad. Las dos muñecas no se dejaban amedrentar ante la incertidumbre, pelearían hasta el final sin importar qué.
Escondite
En cuanto a las Enju Maiden, éstas se encontraban en un oscuro taller en el que se encontraba el propio Enju trabajando arduamente, fabricando piezas de muñecas que más adelante comercializaría. Era el día a día de los integrantes de aquel taller, procurando mantener un bajo perfil para no llamar especialmente la atención de nadie del exterior. Con el ataque fallido a Suigintou y la imprevista intervención de Shinku, lo mejor era esperar a que bajasen la guardia para llevar a cabo el siguiente ataque. El tal doctor Taiki permanecía en un laboratorio secreto detrás del taller de Enju mientras hacía continuas revisiones al cañón de taquiones para asegurar su perfecto funcionamiento en cuanto fuese usado nuevamente en el campo de batalla. Laplace, como cabría esperar, estaba como encargado de las ventas en la tienda que cubría el taller y el laboratorio.
─ ¿En qué estás pensando, Keiko? ─ dice una de las muñecas de Enju.
─ Quiero hacer algo que permita que otou-sama vuelva a confiar en nosotras y vea lo que realmente valemos. Eso es lo que hago ─ responde Keikotou con una hostilidad que no iba dirigida a su hermana ─. Suigintou y Shinku... Ellas han arruinado los planes de otou-sama, y por ello le han hecho pensar que se equivocó al crearnos. Esa humillación no la pienso tolerar, Pinku.
─ Tienes razón. Tampoco yo pienso aceptarlo ─ Pinku hace aparecer una pistola en sus manos y hace como si apuntara con él ─. Nuestro honor y la imagen que tiene otou-sama de nosotras... No podemos dejarlo así. Fuimos creadas con el propósito de superar a nuestras contrapartes creadas por Rozen, y así ser nosotras quienes alcancen la perfección de Alice. Tendremos nuestra revancha, Keiko. Puedes contar con ello.
─ Eso mismo decimos nosotras también ─ aparecen las demás muñecas creadas por Enju ─. Nosotras seremos las vencedoras, y otou-sama volverá a querernos.
─ Suenas optimista Garuda. Tienes razón ─ Keikotou se acerca al resto del grupo, y tras ella avanza también Pinku ─. Esas creídas de Shinku y Suigintou se podrán haber salvado de un intento, pero para la próxima no tendrán escapatoria. Nos apoderaremos de sus Rosas Místicas, y así mostraremos lo que valemos e iniciaremos nuestro camino predestinado: Convertirnos en Alice. No nos detendremos hasta que lo consigamos, Garuda, Kokuyouseki, Aotenjou, Pinku, Kiichigo.
─ Venceremos a las Rozen Maiden, a todas ─ dice Aotenjou con seriedad y optimismo.
─ ¡Nos vamos a reivindicar ante otou-sama! ─ dice Kiichigo.
Keikotou aprieta sus puños con determinación. Aunque le costase la vida, estaba dispuesta a terminar lo que a las seis había sido encomendado. Pero lo que no sabían era que la labor para sustituirlas ya había dado comienzo. Enju estaba trabajando arduamente para crear a una muñeca que superase a todas sus creaciones previas. Ya su nombre estaba pensado y decidido: Barasuishou. Con su creación finalizada, Enju no vería razón alguna para seguir teniendo a su lado a sus primeras seis muñecas, por lo que tenía pensado deshacerse de todas ellas al finalizar su último proyecto.
29 de octubre
Mitaku estaba profundamente dormida en su futón, babeando ligeramente por estar soñando que ella y su madre tenían en sus manos una supercámara para tomar las mejores fotos a todas las muñecas, sin importar los movimientos y las cosas que se pudieran atravesar en el foco del lente. Shinku sale lentamente de su maleta, tan puntual como suele ser, y ve que la humana estaba bastante contenta, pero sabía que no podía dejarla así. Según los planes que ya habían trazado después de mucho trabajo y revisiones, el primer tren llegaría a las nueve de la mañana, siendo que no había ninguna seguridad de cuál otro tren llegaría a lo largo del día, o si al menos pasaría otro ese día.
─ Mitaku, es hora de despertar ─ llama la rubia, recibiendo un gruñido perezoso en respuesta ─. Una dama que se respete es siempre madrugadora, así que levántate ─ otro gruñido, seguido de un ronquido y un balbuceo ─. Supongo que no tengo otra alternativa... Lo siento mucho, Mitaku, pero tú me estás llevando a este extremo.
Shinku se trepa a un armario cercano, si bien tuvo algunas dificultades para lograrlo, y luego se prepara y salta sobre Mitaku, aterrizando sobre su espalda, y así consigue despertarla.
─ ¡KYAAAAAA! ¿Eh? ¿Shinku-chan? ¿Qué está pasando? ¿Por qué me despiertas de ese modo? ─ dice Mitaku mientras intenta levantarse, aunque el dolor la hace intentarlo con lentitud.
─ ¿Olvidaste en qué habíamos quedado, Mitaku? ─ Shinku dirige una mirada severa a Mitaku ─ A las nueve pasará el tren que necesitamos para regresar al futuro. Tenemos que estar listas para irnos.
─ Oh... oh... Es verdad. Me voy preparando ya mismo, Shinku-chan ─ Mitaku se cambia rápidamente para así salir a la calle, pero como todas sus cosas estaban empacadas en el Delorean, no tenía necesidad de hacer mucho más.
Comedor
Según el reloj principal de la casa, todavía quedaban dos horas para que llegase el tren que Mitaku, Shinku y Suigintou debían interceptar, por lo que todas iban tomando su desayuno a un paso moderado. Nadie quería tomarse demasiado a relajo el asunto, puesto que no tenían idea de cuándo podrían tener otra oportunidad, si es que llegaban a tenerla. Todavía aparecía el nombre de Suigintou en la fotografía que Mitaku había tomado junto a Yuu. Eso no era una buena señal en absoluto, puesto que ello significaba que la amenaza seguía latente y fuerte. Tenían todavía dos horas, pero no habían logrado dar, hasta ese momento, con el paradero de las Enju Maiden. Eso era un problema. No podían irse sin antes derrotarlas, o por lo menos debían destruir el arma de taquiones que poseen para así irse con tranquilidad.
─ Oigan, hay algo muy importante que les debo decir ─ dice de pronto Suigintou con seriedad y con voz algo apagada ─. Ya he tomado una decisión al respecto de este asunto, y es que no viajaré con ustedes al futuro.
─ ¿Lo dices enserio, Suigintou? ─ inquiere Shinku algo triste, pero no sorprendida.
─ Lo digo enserio, Shinku. No puedo sencillamente irme de aquí y abandonar a Megu. Deseo ayudarla, darle apoyo, y quizá encontrar el modo de que esté curada.
─ Suigintou, eso suena bastante noble de tu parte ─ dice Megu halagada ─. Aprecio que quieras ayudarme. Eso significa mucho para mí.
Mitaku y Shinku no dicen nada por el momento. Preferían esperar a que Suigintou se expresara antes. La muñeca albina misma se toma un tiempo para decir algo al respecto, aunque su voz recupera algo de vida.
─ Sé que suena bastante loco y egoísta, y puede que todas las demás Rozen Maiden verían esto como una locura, pero es una determinación que he tomado con mucha seriedad. Shinku, Mitaku, les prometo que viviré hasta que nos podamos ver, y entonces seremos capaces de cambiar nuestra historia con respecto al juego de Alice. Ya no más peleas, sólo seremos las hermanas que se supone que somos.
─ Suenas demasiado cursi para ser tú, Suigintou ─ responde Shinku con una sonrisa ─. Comprendo tus razones, y aunque sea verdad que piense que eso es una locura, quiero que sepas que te apoyo. Si sientes que este es tu destino, pues que así sea, y yo también espero que nos encontremos nuevamente para empezar de cero, y que todas podamos estar juntas sin necesidad de luchar otra vez.
Mitaku estaba bastante conmovida. Shinku y Suigintou habían cambiado mucho desde aquella primera vez que se encontraron, cuando las muñecas viajaban de forma errática en busca de alguna manera de regresar a su hogar. Antes no se llevaban bien y vivían en una frágil tregua que era estrictamente necesaria, pero ahora eran verdaderamente hermanas, unidas, como podrían haber sido alguna vez. Esa unión era la esperanza de Mitaku de ver a Hinaichigo y Souseiseki, las únicas muñecas faltantes en su línea temporal.
─ Como sea, las ayudaré para regresen a casa. No podemos perder más tiempo ─ Suigintou termina su desayuno para estar lista para la acción.
En cuestión de segundos ya habían todas terminado de comer, y Megu le dice al personal de servicio que iba a salir por un rato y que estaría acompañada, para que así advirtiesen a sus padres si estos reparaban en su ausencia. Debido a que Megu no era físicamente fuerte para mantener una caminata larga, Mitaku la estuvo llevando con una silla de ruedas durante la mayor parte del recorrido, y Shinku llevaba su propia maleta para no ponerse demasiado exigente, mientras Suigintou se limitaba a llevar una bolsa llena de herramientas, en caso de que ocurriera un imprevisto de último minuto.
Cerca de la estación de trenes
─ Muy bien, todavía contamos con una hora para que el tren abarque en la estación, así que mejor hagamos los últimos correctivos para asegurarnos que todo esté bien ─ anima Mitaku rebosante de energía ─. Shinku-chan, Suigintou-chan, ustedes se encargan de vigilar el lugar por si acaso aparecen las Enju Maiden ─ las dos muñecas asienten, pero luego voltean cuando escuchan una rama partirse cerca de allí.
─ No creo que haga falta. Aquí me tienen, lista para quitarles sus Rosas Místicas, Shinku, Suigintou.
Las dos humanas se asustan al ver que se trataba nuevamente de Keikotou, y en el rostro de la muñeca se notaba una gran furia. Claramente todavía estaba picada por haber tenido que retirarse en la pelea anterior, y ahora quería la revancha.
─ ¿Acaso las demás se están escondiendo otra vez, o es que ahora sí vas a pelear tú sola? ─ dice Suigintou retadora.
─ Sigue pretendiendo que eres valiente, Suigintou. Vamos a ver de qué te valdrá eso cuando haya acabado con las dos... ─ Keikotou hace aparecer una espada, señal de que Suigintou y Shinku también tenían que blandir sus respectivas armas.
Mitaku y Megu se ven obligadas a retroceder hasta estar cerca de donde tenían escondido el Delorean. Mitaku disimuladamente mira a su alrededor, tratando de dar con el paradero de las restantes creaciones de Enju. Si ellas estaban allí, con toda seguridad tendrían el arma de taquiones que estaba destinado a traer desgracias a las Rozen Maiden. La batalla final estaba dando comienzo.
CONTINUARÁ...
Muy bien, he de decir que me costó un poco más de lo normal darle cuerpo a este capítulo, pero afortunadamente lo terminé con tiempo de sobra. Ojalá les guste el capítulo, y la pelea final ya está por empezar (no habrá cuarta parte, puesto que la película no pareciera que fuera a salir nunca. Hay cómics que hacen de secuela, pero sinceramente no he conseguido leerlos todavía, y no era esa la manera en que buscaba la inspiración que me hacía falta para ello).
Hasta otra
