Hora del combate final
Mitaku repetidamente ve la hora en su reloj de pulsera, sabiendo que su hora estaba sincronizada con la que iba transcurriendo en ese momento. Sabía que todavía había tiempo para capturar el tren, pero el combate que iban a tener Shinku y Suigintou contra Keikotou la hacía sentirse bastante insegura. Mira por un momento la fotografía, y ve allí el nombre de ambas muñecas. Eso era una mala señal. Parecía que ambas iban a perder contra la Enju Maiden.
(Tema de pelea: Say - de Stria)
Tanto Shinku como Suigintou esperan a que fuese Keikotou la que diera el primer paso para atacar. Pasa aquello, y Keikotou se lanza con su espada preparada de rebanar y destruir. Las dos Rozen Maiden por su parte contraatacan con plumas y pétalos de rosa que fuerzan a Keiko a retroceder para evitar sufrir el primer daño tan pronto. Sus hermanas se encontraban escondidas, viendo toda la pelea desde las sombras, con el cañón de taquiones listo para usarse, y además ellas mismas estaban listas para intervenir si no había otra alternativa y Keikotou corre serio peligro. Todo estaba fríamente calculado. No había manera de perder.
Keikotou carga su espada con energía y avanza nuevamente para atacar, por lo que la siguiente ráfaga de plumas y pétalos no funciona para intimidarla. Le basta con mover ágilmente la espada para deshacer la ráfaga de las Rozen Maiden y seguir como si nada.
─ ¡Mucho cuidado! ─ advierte Mitaku.
Shinku y Suigintou se dispersan para eludir el ataque de Keikotou, y por separado lanzan nuevamente sus ataques más característicos. Keikotou no consigue esquivarlos, por lo que ambos ataques le impactan con una fuerza devastadora y la hacen retroceder disparada.
Mitaku y Megu sonríen alegres al ver que las dos Rozen Maiden había conseguido hacerle un daño importante a la Enju Maiden. Había sido un primer paso bastante importante, y posiblemente podría servir para encaminar la victoria de Shinku y Suigintou.
─ ¡Excelente! ¡Sigan así! ─ anima Mitaku.
Keikotou se levanta furiosa. Le hacía sentir una tremenda humillación que Shinku y Suigintou lograran encajarle el primer golpe, y a partir de allí deseaba desquitarse con creces de ambas. Otra vez carga su espada con una cantidad grande de energía, y su iracunda mirada estaba fija en sus dos objetivos.
─ Pase lo que pase, sin importar lo que cueste, las destruiré a ambas ¡Ustedes de aquí no van a salir vivas, Rozen Maiden!
─ Eres demasiado escandalosa. Es una tristeza que tengas tan malos modales, Keikotou ─ le responde Shinku.
─ No creo que sea momento de estar viendo el donaire del enemigo, Shinku ─ reprende Suigintou.
Keikotou nuevamente se lanza al ataque, esquivando los nuevos intentos defensivos de las Rozen Maiden. Al agitar su espada despide una onda de corte que resulta sorprendente para todas, puesto que hasta ese momento no había hecho un despliegue semejante. Shinku y Suigintou esquivan por la mínima el ataque, pero no tienen tiempo para lanzar una contra, puesto que Keikotou realiza nuevamente su ataque y lo lanza repetidas veces, por lo que las dos Rozen Maiden deben moverse de manera constante para esquivar esos ataques consecutivos, y Megu y Mitakul veían todo con gran preocupación.
─ Oh, no. Shinku-chan y Suigintou-chan están en serios problemas. Debemos encontrar a las otras Enju Maiden, ahora que tenemos la oportunidad de buscarlas.
─ Estoy de acuerdo, Mitaku-san. Las muñecas nos necesitan ahora mismo.
Mitaku y Megu salen entonces de su escondite para explorar el lugar. Sabían que las Enju Maiden estaban cerca de allí, viendo lo que estaba pasando desde un lugar seguro mientras esperaban a actuar, conforme a las instrucciones que habían acordado con la misma Keikotou.
─ ¿Dónde deberíamos empezar a buscar? ─ dice Megu.
─ Si te soy sincera, no tengo ni idea. Tendremos que empezar en los escondites que estén más cerca, y vamos a tener que dividirnos para cubrir más área y garantizar que encontremos más rápidamente a las Enju Maiden, Megu-san ─ Mitaku mira a su alrededor con atención, pero no da con ninguna señal ─. Bueno, eso es sencillamente lo que hay que hacer, y debemos hacerlo rápido.
Megu asiente y se separa entonces de Mitaku para llevar a cabo la búsqueda, ignorando deliberadamente su delicado estado físico. No iba a prestar atención a su propias limitaciones cuando Suigintou, su primera verdadera amiga, la necesitaba urgentemente. Mitaku por su parte sentía un terrible apuro por dar fin a la pelea lo antes posible. El tiempo iba corriendo, y las Enju Maiden fácilmente podían hacer que éste corriera a su favor.
(Tema de pelea: Breathing - de Yellowcard)
Keikotou se bate en duelo con Shinku y Suigintou, siendo capaz de mantener el pulso de soportar sus ataques conjuntos, cosa que sorprendía bastante a las dos Rozen Maiden, pues no era cosa de todos los días encontrar a un rival que pudiera hacer eso (obviamente haciendo a un lado a Taiki). Una y otra vez se lanzaban ataques, pero del lado contrario mostraban gran agilidad para esquivar los ataques, por lo que ninguna se hacía un daño importante. Pero Keikotou sí empezaba a resentir ese esfuerzo continuo de pelear contra dos muñecas al mismo tiempo. No sabía por cuánto tiempo podría aguantar, pero esperaba que fuera el tiempo suficiente para derrotarlas usando muy pocas veces el cañón de taquiones. Sabía que Shinku y Suigintou estaban al pendiente de la situación para localizar a las demás Enju Maiden, por lo que Keikotou se esforzaba al máximo para impedir aquello.
─ ¡Muy lenta! ─ Suigintou usa una de sus alas para golpear a Keikotou y lanzarla con fuerza a varios metros de distancia.
─ ¡Tienes mucho que aprender si realmente pretendes vencernos! ─ Shinku se adelante rápidamente y le da un puñetazo en el rostro a Keikotou antes de que tuviera tiempo de levantarse, haciéndola volar varios metros más.
Keikotou queda tirada en el suelo, teniendo dificultades para levantarse. De pronto la situación había cambiado, y ahora estaba cerca de perder contra sus dos objetivos. No iba a permitirlo. Pase lo que pase, obtendría sus Rosas Místicas y acabaría con ellas, todo con tal de que Enju las pudiese reconocer como muñecas dignas de su cariño. Esa idea la impulsa a levantarse nuevamente, mientras veía a Shinku y Suigintou acercarse a ella con cautela.
─ Esto no se ha acabado, y no lo hará con mi derrota, sino con la de ustedes ─ dice Keikotou con rabia.
─ ¡Muy lenta! ─ Suigintou estaba cerca de golpear a Keikotou, pero ésta consigue esquivarla y le lanza un puñetazo que consigue derribar a la maiden alada ─ ¡Ugh! No otra vez...
─ No van a vencerme tan fácilmente. Las Enju Maiden hemos sido creadas con el propósito de superar a las Rozen Maiden. Derrotarlas es la razón de nuestra existencia, y nada podrá cambiar ese destino, sin importar qué intenten.
Shinku se lanza con su bastón, y Keikotou consigue esquivar su golpe y los que siguen a éste. Shinku no muestra tregua con sus ataques, afanada en derrotar a Keikotou, la cual mantiene la evasiva con cierta dificultad. Suigintou se levanta rápidamente para acompañar a Shinku en sus ataques, pero antes mira en todas dirección, intentando en vano localizar la procedencia de lo que sea que causó aquel retroceso en los sucesos.
─ Rayos. No pude ver de dónde salió aquello. Habrá que intentarlo otra vez...
La espada de Suigintou yacía a un lado del pasto, lo bastante cerca para que Suigintou lo volviese a agarrar sin tener que desplazarse mucho, así que nuevamente estaba lista para pelear. Antes de hacerlo pudo ver a Megu moviéndose entre unos arbustos apartados, adivinando en el acto que ella estaba buscando a las otras Enju Maiden. Eso se veía como un grandioso plan al parecer de Suigintou, pero mentalmente deseaba que Megu tuviese cuidado, puesto que tomaba mucho en cuenta su delicado estado.
Mientras tanto, Shinku consigue detener un ataque de Keikotou y le golpea con su bastón en el estómago, haciendo que Keikotou volara por el aire hasta chocar con un árbol. Nuevamente las Rozen Maiden tenían la ventaja en combate, pero no conforme con ello, Shinku va a toda velocidad hacia Keikotou y la golpea un par de veces antes de que ésta terminara de caer al suelo. Keikotou nuevamente estaba contra las cuerdas, y Shinku no pareciera haber terminado con ella.
─ Ya ríndete, Keikotou. No puedes ganar esta pelea.
─ Cállate. Ustedes van a quedar en el suelo. Ya lo van a ver ─ responde Keikotou con rabia.
─ ¿Es que no has aprendido nada? ─ Shinku empezaba a impacientarse ─ Esta pelea no tiene ningún sentido. No vas a ganar nada si sigues con esto, y tus hermanas tampoco van a conseguir nada.
─ ¿Y tú qué vas a saber? Ustedes las Rozen Maiden fueron creadas para luchar para así convertirse en Alice. Nosotras no tenemos esa posibilidad, puesto que no poseemos una Rosa Mística, y por esa razón se las debemos quitar para mostrar que somos dignas de serlo.
─ No lo entiendes. Estás completamente equivocada ─ Shinku nota que Suigintou acaba de estar a su lado, pero no la mira ─. Es verdad que nosotras pensábamos que el juego de Alice era lo que daba significado a nuestra existencia, y que sólo de ese modo podríamos alcanzar a la muñeca perfecta. Fue un error, y nosotras mismas nos hemos orillado a la destrucción a causa de nuestra insensatez y ambición. Ya ríndete, que aún ganando jamás lograrás lo que quieres.
A pesar de la sinceridad de Shinku, Keikotou no cree en sus palabras. Estaba convencida de que estaba en la senda correcta, y unas cuantas palabras conmovedoras no iban a ser suficientes para convencerla de lo contrario, y la misma historia era con las otras Enju Maiden.
─ No pretendan engañarme. Otou-sama jamás nos mentiría. Ustedes sson enemigas, son nuestros objetivos, y por eso las voy a romper en pedazos.
─ Si no hay manera de que nos entendamos, entonces ya no se hacer nada más ─ se lamenta Suigintou ─. Shinku, no podemos detenernos. El tiempo se acaba, y nuestras médiums están haciendo lo que pueden para encontrar a las demás. Debemos acabar con esta pelea rápidamente.
─ Lo sé, Suigintou.
Keikotou nuevamente estaba lista para la pelea, al igual que Shinku y Suigintou. Ambos bandos se atacan con todas sus fuerzas. Keikotou usa su espada con gran agresividad, si bien eso no es suficiente para alcanzar a las dos Rozen Maiden. Shinku y Suigintou combinan nuevamente sus ataques de pétalos y plumas, a lo que Keikotou lo esquiva con gran dificultad, pero al hacerlo no ve que Suigintou le da un rodillazo seguido de un puñetazo de la estampa nuevamente contra el árbol. Ambas Rozen Maiden se preparan para capturar a Keikotou para así dejarla inhabilitada para seguir peleando. Ya estaban por atraparla...
Shinku y Suigintou combinan nuevamente sus ataques de pétalos y plumas, a lo que Keikoto lo esquiva con gran dificultad, pero esta vez se mueve con mayor rapidez para que Suigintou no la alcanzara, además que carga nuevamente su espada con energía para lanzar su afilado ataque. Suigintou se defiende con sus plumas, y Shinku ataca con pétalos a toda velocidad, pero la distancia permite que Keikotou reaccionara a tiempo y esquivara ese ataque.
Era frustrante que nuevamente se cambiaran los sucesos. Shinku y Suigintou estaban furiosas ante la manera tan tramposa en que las Enju Maiden ayudaban a escondidas a Keikotou.
─ Vamos, encuentren rápido a las demás ─ dice Suigintou entre dientes.
─ Ustedes van a morir. Ustedes y no nosotras ─ Keikotou vuelve a cargar su espada ─. No solo no van a convencerme de desistir del sueño de todas nosotras, sino que ustedes no lograrán salir vivas de aquí. Sus Rosas Místicas estarán en nuestras manos...
─ ¿No te cansas de decir lo mismo, idiota? ─ bufa Suigintou ─ Hay que ver que eres realmente pesada. Me estás crispando los nervios.
─ No pierdas la paciencia, Suigintou. Esta pelea no termina, así que debemos mantener el enfoque ─ Shinku mira con mucha seriedad a Keikotou ─. Si no vas a detenerte, pues te detendremos nosotras.
─ ¡Eso en sueños, Rozen Maiden! ─ Keikotou vuelve a lanzar su ataque, a lo que Shinku y Suigintou se escudan con pétalos y plumas ─ ¡Mueran ahora!
CONTINUARÁ...
Y así termina otro capítulo. Si les gusta lo que han leído, pues dejen sus apreciaciones en comentarios, y nos leemos en el siguiente capítulo.
Hasta otra
