Ha pasado un tiempo realmente largo desde la última vez que estuve aquí para actualizar, pero como simplemente no hay excusas para justificarlo, mejor simplemente actualizo ya mismo.
Ante las enemigas más difíciles (y I)
Keikotou cruzaba de manera continua sus ataques con Shinku y Suigintou. Ninguna daba tregua en absoluto. Estaban dando todo para salir victoriosas. Pero Shinku sabía mejor que nadie que era necesario vencer. El tiempo se estaba agotando, y tanto ella como Mitaku corrían riesgo de quedarse encerradas en esa línea temporal por un periodo indefinido, cosa que no podía permitir la rubia, por el bien de ambas.
(Tema de pelea: Fire Away - de Fight Like Sin)
Keikotou y Suigintou chocan sus espadas con salvaje frenesí. Ninguna conseguía sacar una clara ventaja a la otra, por lo que una y otra vez atacaban, y las chispas producidas por aquel choque de espadas volaban de manera irregular frente a ambas. Keikotou iba claramente con la intención de matar, mientras que Suigintou procuraba contenerla y responder de modo que la desarmase, pero definitivamente no estaba buscando eliminarla.
─ ¿Dónde está tu padre? ¿Por qué no da la cara mientras las envía a ustedes a hacer el trabajo sucio? ─ dice Suigintou.
─ Lo único sucio aquí es la presencia de ustedes dos ─ responde Keikotou, y en el acto se lanza para un nuevo ataque.
─ ¿Hasta cuándo vas a dar la pinta de cobarde? Sé que tus otras hermanas están escondidas, usando un arma extraña que hace que nuestros mejores movidas sean echadas hacia atrás y revirtiendo todo ─ Keikotou queda impactada al ver que Suigintou había descubierto su secreto ─. No finjas que esto que digo no es verdad. Shinku y yo lo sabemos, y tus hermanitas hacen esto porque todas ustedes son demasiado débiles para vencernos si dan la cara como se debe.
─ ¡CÁLLATE! ─ Keikotou se enfurece y agita su espada con bastante cólera ─ ¡Ustedes simplemente están destinadas a convertirse en alimento para nosotras, darnos su poder contenido en las Rosas Místicas! ¡Sólo las creaciones de otou-sama merecen convertirse en Alice y no ustedes!
─ No lo entiendes, idiota ─ Suigintou esquiva un nuevo ataque de Keikotou y le responde con un puñetazo en la mejilla ─. Es verdad que nosotras las Rozen Maiden también ignoramos por mucho tiempo la verdad que hay tras la existencia de Alice, pero ahora Shinku y yo lo sabemos, y por esa razón le pondremos punto final al juego de Alice.
─ No digas tonterías ─ nuevamente ambas muñecas chocas sus espadas repetidas veces ─. No creas que nos engañarás con esas bonitas palabras. No son más que mentiras que me estás diciendo para convencerme de no participar en el juego de Alice, pero eso no va a funcionar.
─ Eres bastante irritante ¿Alguien te lo ha comentado?
Mientras Suigintou y Keikotou continúan luchando sin cuartel, Shinku se va acercando lentamente para participar en la pelea, pero dicho avance era bastante lento por dos razones: La primera era que no veía como algo justo una lucha así; y la otra razón, mucho más importante, era que estaba pendiente de su alrededor, intentando encontrar a las otras Enju Maiden. Estaban allí, cerca, y Shinku lo sabía.
─ ¿Dónde estarán? ¿Por qué no dan la cara, si se supone que son más en número? ─ dice Shinku extrañada.
En ese momento Shinku siente que algo se mueve entre los arbustos cercanos, por lo que voltea rápidamente para identificarlo, pero no ve nada. Todo eso causaba en ella un muy mal presentimiento, cuando siente otro movimiento sospechoso, y esta vez consigue deducir la dirección a la que se dirigía. Quien fuera el responsable de aquello, iba hacia Keikotou y Suigintou.
─ ¡Es una Enju Maiden!
Era la única respuesta lógica a aquello, a lo que Shinku se pone a correr para darle alcance a aquello que se estaba moviendo. Suigintou no daba señal alguna de enterarse de que alguien se le acercaba por detrás, así que todo dependía de Shinku.
─ ¡DETRÁS DE TI, SUIGINTOU!
Aquel grito resultó ser bastante oportuno, pues Suigintou rápidamente alza vuelo y consigue esquivar un disparo que provenía de un arbusto cercano. Aquel disparo claramente iba dirigido hacia ella. Un ataque por la espalda.
─ Parece que esta vez no será solo una ─ dice Suigintou ─. Pues mejor así. Esta pelea estaba comenzando a aburrirme.
─ ¿Cómo te atreves a decir que soy aburrida? ─ escupe Keikotou con rabia ─ Puedes presumir todo lo que te dé la gana, pero jamás conseguirás vencer en esta pelea. Tú y Shinku sencillamente no pueden contra nosotras.
En ese momento otro disparo surge del interior del mismo arbusto, y Suigintou se desplaza rápidamente por el aire para impedir ser impactada por los proyectiles. Daba igual que no pudiera ver a la responsable de aquello, pues el ataque en sí delataba su posición. A Suigintou le bastaría usar sus alas y lanzar ráfagas de plumas con fuego para forzarle a aparecer, y así implementa su plan.
El resultado de aquel plan de Suigintou es que del arbusto finalmente surge la muñeca que había intentado atacarla por la espalda. Efectivamente, se trataba de una Enju Maiden, y nuevamente presentaba un parecido notorio con Shinku, del mismo modo en que Keikotou se parecía a Suigintou, y Barasuishou en el futuro habría de parecerse a Kirakishou.
─ Di tu nombre ahora mismo ─ exige Shinku, la cual estaba justo detrás de su equivalente.
─ Yo soy Pinku, y soy la quinta Enju Maiden ─ responde tranquilamente la muñeca ─. Keiko, estas dos parece que han venido muy bien coordinadas. Saben demasiado de nosotras, y ahora tenemos que pelear juntas para tomar sus Rosas Místicas.
─ Ya veo. Entonces a este extremo terminamos llegando ─ Keikotou agarra con fuerza su espada ─. Esperaba deshacerme de ambas por mi cuenta, pero está claro que estas dos han logrado averiguar nuestro secreto. No sé cómo le hicieron, pero eso ya no importa. Lo importante sigue siendo que sus Rosas Místicas nos pertenecerán.
─ ¿Y todavía insistes? ─ bufa Suigintou con molestia.
Ahora la pelea era de dos contra dos. La situación era más equilibrada, cosa que tanto Shinku como Suigintou en realidad no veían mal, aunque eso significaba que la pelea tendría que durar más, y eso iba en contra del tiempo con que disponían.
─ No tenemos otra opción. Esto cae bastante mal al plan ─ se lamenta Shinku ─. Pero igual no hay razón para cambiar el procedimiento. Las vamos a derrotar a todas, y así cada quien podrá regresar a su casa.
(Tema de pelea: Burn It to the Ground - de Nickelback)
Nuevamente Keikotou y Suigintou chocan sus espadas. Pero ahora el detalle novedoso era que también Shinku y Pinku chocaban sus armas. Shinku intentaba ser rápida y efectiva para impedir que Pinku pudiera usar su pistola para dispararle, puesto que la distancia entre ambas haría imposible que Shinku la esquive. Pinku por su parte intentaba hacer algo de distancia para que Shinku no representara ningún impedimento para ella, pero eso no estaba funcionando. Forzosamente ambas tenían una pelea frente a frente, y Shinku así lo iba a mantener, sin importar lo que le cueste hacerlo.
─ "Vamos Megu, Mitaku. Detendremos a estas dos, así que apresúrense y encuentren a las demás" ─ dice mentalmente Shinku mientras continúa su ataque cercano.
Suigintou por su parte toma una táctica más evasiva y se pone a esquivar los furiosos tajos que lanzaba Keikotou. Intentaba por todos los medios encontrar la manera de acabar con la pelea, pero no podía centrarse del todo por estar alerta, no vaya a ser que otra vez regresaran el tiempo para darle a Keikotou y Pinku una ventaja injusta, cosa que veía bastante probable. Las espadas chocan una y otra vez, dando una muestra de fuerza y violencia incontenida Suigintou y Keikotou. También Shinku y Pinku tenían una pelea bastante intensa y movida. Desde ambas luchas las contrincantes se empleaban a fondo a nivel estratégico, todas empecinadas en conseguir la victoria.
Pinku hace un nuevo intento por hacer distancia para así tener un mayor margen de maniobra para vencer a Shinku, pero ésta se mantiene cerca y aprovecha un mínimo instante de distracción para así darle un golpe en el mentón. Pinku, completamente sorprendida, termina rodando por el suelo a causa del golpe, y Shinku la persigue rápidamente para luego hacerse con la pistola de su equivalente.
─ No permitiré que des uso a este truco tan sucio. Vas a tener que pelear de la manera correcta si deseas vencerme.
Pinku rechina los dientes con rabia. Le frustraba que tan pronto cayese ante su objetivo, pero eso no le preocupaba demasiado. Todavía tenía su manera de voltear la situación, por lo que se pone de pie sin dejar de mirar a Shinku.
─ No te hagas ideas erróneas. No pienses que por haberme golpeado una vez ya has ganado esta pelea. Todavía no se ha terminado nada, pero muy pronto lo hará...
Pinku hace un nuevo intento por hacer distancia para así tener un mayor margen de maniobra para vencer a Shinku, pero ésta se mantiene cerca e intenta aprovechar un mínimo instante de distracción para darle un golpe a Pinku, pero ésta consigue esquivarla y trata nuevamente de alejarse. Shinku por su parte mantiene la cercanía con todo su esfuerzo, pero igual le molestaba haber fallado al intentar golpearla.
─ ¡Deja ya de usar trucos sucios y pelea como es debido, Pinku! ¿No te da vergüenza actuar de esa manera tan deshonrosa? ─ dice Shinku con molestia.
─ Eso es lo de menos ─ responde Pinku ─. Con tal de obtener la aceptación de otou-sama, nosotras estamos dispuestas a hacer lo que sea. No nos importa ensuciarnos las manos o pelear sucio ante contra quien sea, si esa es la voluntad de otou-sama, pues que así sea.
─ Me das lástima.
─ ¿Cómo? ─ Pinku creyó oír mal lo que dijo Shinku.
─ Me has escuchado bien, Pinku ─ Shinku le dirige a su enemiga una mirada bastante seria ─. Eres realmente lamentable. No entiendo cómo puede alguien hacer cosas tan horribles a cambio de la aceptación de otra persona. Puede que las Rozen Maiden también hubiésemos cometido nuestros errores al buscar el cariño de nuestro otou-sama, pero al menos la mayoría de nosotras mostramos cierto respeto a nuestros adversarios, cosa que, por lo que veo, ustedes no poseen. Son realmente lamentables, Enju Maiden.
─ ¡No necesito la lástima de una muñeca a la que voy a romper ahora! ─ Pinku se enfurece y se lanza contra Shinku ─ ¡Las Enju Maiden somos superiores en todos los sentidos a las Rozen Maiden! ¡Ustedes deberían temblar ante nuestra presencia!
Pinku intenta darle un golpe a Shinku con su arma, pero Shinku la esquiva y contraataca con su bastón, forzando a Pinku a retroceder, y luego Shinku le da un nuevo golpe a Pinku, otra vez quitándole su arma. Pinku termina rodando varios metros, y Shinku se acerca a la pistola de su enemiga para finalmente romperla, dejando a Pinku totalmente desarmada.
─ ¡NOOO! ¿Qué ha hecho? ─ Pinku se desespera al ver lo que Shinku había hecho.
─ Te noto bastante angustiada. Parece que ya lo tengo ─ dice Shinku más para sí misma que para su enemiga ─. Creí que sería imposible encontrarlo, pero ahora lo logré... El secreto de ustedes.
─ ¿De qué... estás hablando? ─ Pinku empieza a temblar, delatando que sentía pánico en ese momento.
─ Lo sabes muy bien, Pinku. Me refiero al secreto que se esconde tras la herramienta que ustedes para manipular los taquiones. Ya no hay sorpresas para mí.
Pinku se queda de piedra, viendo que Shinku estaba en lo cierto. También Keikotou y Suigintou escucharon lo que había dicho Shinku, y Keikotou palidece, también asustada.
─ Shinku, realmente lo has hecho excelentemente ─ dice Suigintou en un susurro.
CONTINUARÁ...
Capítulo finalizado, y les prometo que no me tardaré tanto para la próxima actualización, que se supone que nos vamos acercando poco a poco al final de esta parte, la última de esta saga. Nos vemos muy pronto, así que cuídense.
Hasta otra
