He regresado luego de una larguísima ausencia. Ocurre que estuve durante todo el mes de noviembre llevando a cabo un reto autoimpuesto para subier varios OS con lemmon, pero a ahora vamos a lo que importa. Rozen Maiden, sus distintas temporadas y mangas, sus personajes y las muñecas no me pertenecen, aunque no sé qué hago con decirles algo tan obvio.

Ante las enemigas más difíciles (y II)

Mitaku y Megu buscaban con apuro a las demás Enju Maiden, puesto que la aparición de Pinku en el campo de batalla había servido para confirmar lo que ya todas sabían, y era que aquellas muñecas se encontraban cerca, controlando la batalla por medio de un supuesto cañón de taquiones que les permite cambiar el rumbo de la pelea cada vez que Shinku y Suigintou consigan obtener alguna ventaja.

─ Suigintou y Shinku ya tienen un buen rato peleando, y nosotras todavía no conseguimos dar con el paradero de ellas. Estoy empezando a agotarme ─ dice Megu respirando con algo de dificultad.

─ ¿Te encuentras bien, Megu-san ─ se preocupa Mitaku al ver que Megu empieza a palidecer y se apoya en un árbol para no caerse.

─ Estoy bien... Solo necesito... algo de descanso...

─ Rayos, esto no se ve nada bien ─ Mitaku ayuda a Megu a sentarse en el pasto y mira alrededor con gran preocupación ─. Aguanta, Megu-san. Voy a buscar ayuda. Te vas a poner bien.

─ No te preocupes por mí, si igual ya estoy acostumbrada a estar así ─ Megu sonríe débilmente ─. Lo que es importante ahora mismo es ayudar a Shinku y a Suigintou. Ellas son las que están verdaderamente en problemas.

─ Pero Megu-san...

─ Estoy bien. Esto no es nada ─ Megu toma la mano de Mitaku mientras mantiene su sonrisa ─. Les prometimos que las ayudaríamos, y esos es lo que haremos, pase lo que pase.

Mitaku no veía bien el hacer que Megu se sacrificara de ese modo, dado a su frágil salud, pero tampoco veía de qué manera podría convencerla para que cambie de opinión. Megu se endereza nuevamente con dificultad, pero luego se tiene que apoyar nuevamente, y Mitaku la sostiene preocupada.

─ Lo mejor será que descanses mientras yo busco a las Enju Maiden. No debes sobreesforzarte, o de lo contrario le darás un disgusto a Suigintou-chan.

─ M-Mitaku...

─ Megu-san, le suplico que confíe en mí. Puedo hacerlo, y te prometo que no fallaré en encontrar a esas muñecas y revelar su paradero a Shinku-chan y Suigintou-chan ─ Mitaku pone sus manos sobre los hombros de Megu y la mira con determinación a los ojos ─. Todo estará bien, no hay forma de que falle en esto. Ya lo vas a ver.

Megu sufre un nuevo mareo y apoya todo su cuerpo al árbol mientras se deja caer, por lo que no le queda otra opción que creer en las palabras de Mitaku. Le molestaba mucho no ser de utilidad a otras personas, maldecía su propia discapacidad y constantemente cuestionaba el propósito que tenía su vida. Mitaku podía ver esos sentimientos en el rostro de la chica que tenía enfrente, pero en ese momento nada se le ocurría para reconfortarla. Mitaku va entonces a buscar sola a las Enju Maiden, y Megu la ve alejarse, conmovida por aquella determinación que ella no era capaz de tener.

─ Ojalá... Ojalá yo fuera así de fuerte...


Con Shinku y Suigintou

(Tema de pelea: Someone Like You - de Hollow Point Heroes)

Pinku hace un gran esfuerzo para golpear a Shinku, pero la quinta Rozen Maiden era más veloz que su enemiga y consigue responderle con un golpe que la hace volar un par de metros hacia atrás. Sin su pistola a mano, Pinku parecía mucho más débil y tenia menos ideas para luchar contra Shinku, por lo que no tenía otra opción que intentar alcanzar a Shinku con sus puños, pero hasta ahora sólo había fallado en sus intentos.

─ No puedes vencerme, Pinku, y además veo que tus compañeras no pueden ayudarte con el arma que destruí ... ─ Shinku le dirige una retadora e intimidadora mirada a su contraparte ─ ¿No será que el cañón de taquiones que ustedes usan tiene un límite en su uso? Supongo que sería eso, porque de otro modo ya deberían haberte repuesto el arma.

─ ... Pinku sudaba frío, viéndose descubierta por Shinku.

─ Tomaré tu silencio como un "tienes razón" ─ Shinku da un par de pasos adelante, y Pinku retrocede esos mismos pasos ─. No sé el verdadero motivo por el que ustedes realmente quieran pelear contra nosotras, pero no creo que "pelear por otou-sama" sea una respuesta adecuada. Sencillamente no me convence.

─ ¿Y qué tal si te convenzo con esto? ─ Pinku lanza una ráfaga de pétalos rosados, pero Shinku la detiene sin demasiado esfuerzo.

─ Alguien que no se entiende a sí mismo y es sincero en sus razones para luchar jamás podría derrotar a una Rozen Maiden ─ Shinku no parecía en absoluto preocupada por los ataques consecutivos que empieza a lanzar a la desesperada ─. No estás coordinando tus ataques para nada, y tu agitación hace que te salgan más y más débiles ¿Cómo esperas hacerme algo de esa manera?

─ ¡Cállate! ¡No hay manera de que una Rozen Maiden pueda entendernos! ─ Pinku lanza un puñetazo, pero Shinku la esquiva sin problemas y le devuelve el golpe.

─ Claro que no hay manera. Ni ustedes mismas lo saben ─ responde Shinku con tono mordaz.

Mientras en la otra pelea, Suigintou estaba mostrando llevar cada vez mejor el ritmo salvaje de Keikotou, la cual estaba desconcertada al ver que nada de lo que hacía estaba surtiendo efecto. Suigintou es capaz de detener la espada de Keikotou y luego le da una patada que la hace retroceder, pero Keikotou consigue mantenerse de pie de alguna manera, aún con la furia que la estaba caracterizando en aquella pelea.

─ Esto no sirve ─ suelta Suigintou de golpe ─. Cometiste un grave error al creer que podrías vercenos a Shinku y a mí tú sola, y ahora no puedes vencernos aunque tengas el apoyo de una de tus hermanas. Al final demostraste que las Enju Maiden no son tan especiales como tú misma andabas parloteando desde un primer momento.

─ ¡Cierra la boca o te la cierro yo! ─ Keikotou se lanza con su espada, y a Suigintou le basta con alzar vuelo para esquivarla.

─ Patético. Esta pelea es una absoluta pérdida de tiempo ─ dice Suigintou con tono aburrido ─. Supongo que no podía esperar ya otra cosa. No eres capaz de mostrar nada nuevo para pelear contra nosotras, y además ya hemos confirmado a plenitud el método del que te vales para hacer trampa. Sus juegos sucios al final no les ha dado la victoria, y ahora te aseguro que nunca lo hará.

─ Eso lo veremos ─ gruñe Keikotou.


Keikotou se lanza con su espada, así que Suigintou alza vuelo para esquivarla, pero Keikotou da un fuerte salto para que así ella no se le escapara.

─ ¡Ja! ¡De esta no te escapas!

─ ¿No escuchaste nada de lo que dije?

La espada de Keikotou termina por chocar con un sólido muro de plumas negras, el cual reacciona y lanza varias plumas que hacen que Keikotou salga disparada al suelo. No se podía creer que la estrategia de manipular el tiempo y el espacio ya no estaba funcionando.

─ Ese truco ya me lo conozco, y te digo que ya empieza a aburrirme ─ Suigintou aterriza nuevamente y se acerca lentamente a Keikotou, con su arma al frente ─. Si no puedes entender la razón por la que tú misma haces esto, definitivamente no hay manera de que puedas ser una rival digna, así que mejor deberías rendirte y retirarte junto con Pinku.

─ Nadie aquí se va a retirar ─ Keikotou se levanta con dificultad y dirige una mirada cargada de odio a Suigintou ─. Lo único que va a pasar es que nos haremos con sus Rosas Místicas y... ─ de pronto se detiene porque Suigintou se mueve rápidamente hasta estar frente a ella y la abofetea.

─ No entiendes absolutamente nada. Supongo que no puedo culparte. No es posible conocer el futuro si no vas allá, y que ninguna de ustedes sabrá que en la época de la que yo provengo ustedes no existen.

─ Vaya tontería... ─ Keikotou se toca la parte en la que recibió el golpe ─ Deberías intentar algo más creíble si de verdad esperas convencerme, aunque igual lo mejor es que entiendas que algo así jamás va a pasar ─ Keikotou se prepara nuevamente para la batalla ─. Ya te has burlado bastante. A ver si eres tan valiente y parlanchina luego de que te demos la paliza más grande que hayas sentido jamás.

─ ¿Demos? Eso significa que las demás finalmente se dignarán a salir ─ Suigintou se pone en guardia, sabiendo que ahora la pelea sería mucho más difícil.

De pronto, justo detrás de la muñeca alada aparecen tres muñecas, las cuales no esperan ni un segundo y atacan a Suigintou. A la albina le basta con erigir un escudo de plumas para defenderse del ataque, pero eso no quitaba que le sorprendía esa entrada en escena tan veloz.

─ Las Rozen Maiden deben morir, y así nosotras lograremos nuestro objetivo ─ dice una de las recién llegadas, la cual era Garuda.

─ Y nuestro objetivo es complacer las expectativas de otou-sama ─ dice la segunda muñeca en aparecer, Kokuyouseki.

─ Tú serás el primer sacrificio que hemos de ofrecer a otou-sama para demostrarle lo valiosas que somos ─ dice la tercera muñeca, Aotenjou.

(Tema de pelea: The Night - de Disturbed)

─ No me digan ─ Suigintou deshace su escudo y mira fijamente a las nuevas muñecas, las cuales se parecían mucho a Kanaria, Suiseiseki y Souseiseki ─. Para que su padre las quiera tienen que pelear todas juntas contra mí. Eso sencillamente no me convence ─ las recién llegadas se extrañan ante las palabras de Suigintou ─. Si su padre realmente las ama, pues no necesitan ensuciarse las manos destruyendo a otras muñecas. Yo misma no lo comprendí, pero hoy sé que otou-sama sí me había amado, pese a que tardó mucho tiempo para completar mi cuerpo, pero ahora sé la razón por la que me creó... Él deseaba que yo quedara bien hecha, completada de la mejor forma posible, pero yo terminé alejándome sin saber ello ─ en ese momento Suigintou se toca el abdomen, escuchando internamente los sentimientos que le llegaban a través de aquella pieza ─. Otou-sama jamás deseó realmente que nosotras, las Rozen Maiden, peleáramos en el juego de Alice, pero nosotras lo terminamos malentendiendo todo e intentamos matarnos entre nosotras para alcanzar la perfección con la que otou-sama soñaba. Pero ahora sé que no era la manera de hacerlo. Casi fue demasiado tarde cuando Shinku y yo nos dimos cuenta, pero ahora les mostraremos a ustedes el error que están cometiendo.

─ ¡No necesitamos tus rídiculos sermones! ─ Keikotou se lanza al frente para atacar, pero Suigintou la esquiva sin problemas.

─ Su ignorancia me resulta impresionante ─ dice Suigintou para sí misma.

Kokuyouseki, Aotenjou y Garuda también atacan a Suigintou. Al ser ellas más y tener sus energías más frescas, exigen mucho más a Suigintou para salir librada del ataque, pero igual no le había significado demasiado problema. Kokuyouseki saca una enorme guadaña e intenta cortarle el cuello a Suigintou, pero ésta la detiene usando su espada, aunque el esfuerzo que hace para ello era tremendo. Kokuyouseki era mucho más grande que las demás, y su fuerza no desmeritaba en absoluto.

─ A ver por cuánto tiempo vas a seguir hablando ─ Keikotou se lanza por la espalda hacia Suigintou, aunque no contaba con que aparecería Shinku para ayudarla ─ ¿Qué?

─ Tres contra una es demasiado injusto. Ustedes no tienen sentido del honor ─ dice Shinku antes de obligar a retroceder a Keikotou.

En ese momento también aparece Pinku, la cual se notaba bastante agotada. No había sido capaz de mantenerle el ritmo a Shinku y se le terminó escapando en el momento más crucial. Keikotou estaba rabiosa. No entendía cómo es que todavía no habían acabado con ellas. Se suponía que el plan para emboscarlas y arrebatarles sus Rosas Mísitcas era a prueba de errores. Todo estaba calculado, hasta el más mínimo detalle. Habían procurado limar hasta la más mínima de las flaquezas que habrían observado en la pelea anterior, y ahora no solo parecía que iban a fallar nuevamente, sino que hizo falta que se reunierán casi todas para evitar la derrota. Shinku y Suigintou es habían dado una sorpresa descomunal. No entendían cómo es que ellas sabían del cañón de taquiones que ellas habían usado, y que además tenía una limitante en su uso, y es que después de cada uso tienen que esperar un minuto para volverlo a utilizar. Aprieta los puños con frutración. Si las cosas seguían complicándose, tendrían que hacer que Kiichigo también entre a la pelea, pero eso significaría que no habría nadie disponible para usar el cañón de taquiones.

Aotenjou ataca a Shinku y casi la alcanza, pero Shinku consigue lanzarle un contraataque de pétalos que la manda a volar y choca contra Garuda. Pinku y Kokuyoseki por su parte se abalanzan sobre Suigintou, la cual alza nuevamente vuelo y lanza sus llamas azules para forzarlas a retroceder. Todavía era temprano para cantar victoria. Ambas Rozen Maiden sabían que todavía quedaba una Enju Maiden sin revelarse, y esa tenía que ser la contraparte de Hinaichigo, pero la desventaja numérica tan obvia hacía que no pudieran poner nada de su atención en intentar encontrarla. Sólo les quedaba confiar en que Mitaku y Megu lo lograsen. Sus esperanzas estaban en sus manos.

CONTINUARÁ...


Ahora sí he concretado mi regreso luego de una prolongadísima ausencia. Como sea, esta historia lentamente se acerca a su final, pero no creo que vaya a ser en tres o cuatro capítulos, sino en algunos más, todo depende de cuántas largas le dé a esta pelea final entre las Rozen Maiden y las Enju Maiden. Y ahora, sin nada más que decir, me despido de ustedes hasta el siguiente capítulo, el cual será el último de este año 2018.

Hasta otra