Nuevamente un saludo para todo aquel que llegue a ete punto a leer. Estamos más y más cerca del final de este fanfic, y por esa misma razón es que pretendo darle el desenlace más épico posible, obviamente sin desvariar demasiado de la historia de Volver al futuro, saga de películas que sirvieron de inspiración de este fanfic.

La llegada del tren

En un taller de venta de muñecas se encontraba Shirosaki acercándose a Enju, el cual se encontraba ocupado en su trabajo de desarrollo para la creación de Barasuishou, su esperada obra magna. Normalmente se limitaría a mirarlo, pero la forma humana de Laplace tenía que darle una noticia un tanto inquietante y que no podía posponerse.

─ Enju-sensei, tengo que notificarle que las seis muñecas que envió fallaron en su misión.

Enju de pronto detiene su trabajo y mira fijamente a Shirosaki, como exigiendo una explicación.

─ ¿Perdieron? ¿Las seis juntas no pudieron contra Shinku y Suigintou?

─ Las creaciones de Rozen cuentan con muchas más sorpresas de las que yo mismo hubiera sospechado ─ dice Shirosaki encogiéndose de hombros ─. El cañón especial creado por el doctor Asamiya Taiki fue destruido, y sus muñecas han decidido traicionar sus designios. No pelearán otra vez para obtener las Rosas Místicas de ninguna Rozen Maiden.

─ ¿Me traicionaron? ¿Cómo pudo eso ser posible? ─ Enju estaba evidentemente molesto.

─ Shinku y Suigintou resultaron ser bastante más persuasivas de lo que parecen ─ Laplace en su forma humana no tenía ninguna intención de revelar la verdad, pues sabía que Enju también desconocía el verdadero secreto de Alice ─. Pero en cualquier caso, lo mejor sería que nos vayamos, pues uno de los médiums de esas muñecas seguramente habrá averiguado dónde estamos nosotros.

─ Tienes razón ─ Enju se levanta, visiblemente decepcionado ─. La elaboración de Barasuishou tendrá que esperar un poco más, y si el cañón que el doctor Taiki no fue suficiente para derrotar a dos Rozen Maiden, pues ya no necesitamos para nada a ese científico loco. Recogeré mis cosas, y luego nos iremos de aquí.

Shirosaki permanece en silencio, viendo cómo Enju guardaba todas las piezas completadas y las herramientas de trabajo. Pensaba que era una lástima no ver un poco más de aquellas batallas que estaba esperando contemplar, pero sería para otro momento. No le inquietaba. Sin importar cuántos años, o cuántas décadas transcurran, una nueva oportunidad surgiría, de eso estaba plenamente seguro.


Cerca de la estación de trenes

Mitaku, Shinku y Suigintou ya estaban en el punto en que interceptarían el tren para poner en marcha el Delorean. Era el momento definitivo para las tres, y Megu, por alguna extraña razón, había decidido regresar a su casa. Posiblemente se deba a que quería anunciar a su familia y al personal de servicio que estaba completamente curada, y tal vez se sienta confiada en tener tiempo suficiente para regresar a despedirse, aunque esa idea no convencía del todo a Suigintou.

Ya estaba todo listo, y solo quedaba llevar a cabo el secuestro del tren. Las propias Shinku y Suigintou se harían cargo de ello. Ambas se elevan para así vigilar la salida del tren (Shinku usando su maleta, y Suigintou obviamente volando), y se quedan allí por un breve rato hasta que el tren empieza su marcha. Ambas muñecas aprovechan que el tren empieza su marcha de manera algo lenta y se meten en la cabina del conductor, el cual se sorprende al ver a dos muñecas entrando por la ventana.

─ Detén este tren ahora mismo ─ Suigintou saca su espada, y Shinku blande su bastón, pero igual eso también sirve para asustar al conductor.

─ No puede ser ¿Esto es acaso un robo?

Shinku y Suigintou se miran a la cara. Era un tanto incómodo el tener que responder a esa pregunta, y definitivamente no había manera que aquel hombre les creyese que iban a usar el tren para llevar a cabo un viaje en el tiempo, así que sólo les queda usar un recurso que más bien sale por improvisación.

─ Esto en realidad es un experimento. No pregunte de qué se trata ─ dice Shinku ─. En cualquier caso, frene ahora mismo del tren, bájese y desconecte los eslabones de los demás vagones. Sólo nos interesa llevarnos esta parte del tren.

La exigencia era bizarra, pero el hombre prefiere no discutir con dos muñecas y hace exactamente lo que le exigen. En cuestión de solo dos minutos, ya el tren estaba completamente dipuesto para las dos Rozen Maiden. Sin tener que lidiar con los demás vagones ni con testigos fisgones, Shinku toma el control del tren y lo pone en marcha para encontrarse más adelante con Mitaku. La verdad es que empezaba a agarrarle gusto a estar conduciendo. Desde aquellas lecciones de Yuu había empezado a acostumbrarse a ello.


Más adelante

Mitaku miraba la hora en su reloj. Ya era hora para que las muñecas hayan regresado con el tren. El plan ya empezaba a mostrar un ligero retraso, pero esperaba que eso no fuera a significar que el tren haya dejado atrás a las muñecas, pero al final consigue ver la estela de humo que suele dejar atrás el tren cuando está en marcha. Ya habían llegado.

─ Parece que tuvieron problemas.

─ No realmente ─ dice Shinku mientras se baja del tren. Simplemente parece que el tren salió un poco atrasado, y además tuvimos que esperar a que dejaran suelta esta parte del tren para así poder llevarlo sin problemas, tal y como nos habías dicho.

─ En ese caso, lo mejor será ir preparando el terreno. No podemos quedarnos mucho más tiempo ─ Mitaku se sube al depósito de troncos que servían para hacer arder la caldera que ponía en marcha el tren ─. Como no tenemos otros medios para hacer que el tren combusitone mejor, lo que podemos hacer es bajar toda la leña que podamos, y en cuanto estemos en marcha ponemos toda la leña en la caldera, procurando que funcione. Supongo que sí lo hará, pues estaríamos disminuyendo el peso del tren y estaríamos haciendo que el tren queme combustible como loco, haciendo que la máquina funcione al máximo de su capacidad.

─ Eso suena bien, pero hay un pequeño problema al respecto, y es que ni Shinku ni yo podemos desplazarnos tan rápido desde el tren hasta el auto ─ objeta Suigintou al momento de analizar el plan ─. La batalla contra las Enju Maiden nos ha dejado bastante cansadas, así que hacer una cosa como esta es bastante complicado.

─ Ya lo sé, y por esa razón me toca a mí hacer algo ─ la respuesta de Mitaku sorprende a Shinku y Suigintou ─. Ya ustedes han hecho bastante, y lo justo es que por una vez descansen mientras yo me hago cargo de este asunto.

─ Mitaku...

─ Estoy segura que mi madre haría lo mismo si estuviese en mi lugar, y como toda célebre Kusabue, mi deber es dar lo mejor de mí para ayudar a unas muñecas tan adorables como ustedes.

─ Gracias, Mitaku ─ dice Shinku feliz por la gran lealtad que mostraba la humana en un momento como ese ─. Tu determinación es algo bastante raro de ver entre la mayoría de los humanos, o al menos entre la mayoría de aquellos que hemos conocido antes de esta época. Sin duda este viaje será exitoso, y todas estaremos de regreso en nuestras casas al terminar el viaje.

─ ¡Kyaaaaa! ─ Mitaku se lanza sin previo aviso sobre Shinku y Suigintou y las abraza con fuerza ─ ¡Por ustedes haría lo que fuera! ¡Siempre podrán conmigo, Shinku-chan, Suigintou-chan!

Aquello era bastante embarazoso, pero por una vez Shinku y Suigintou dejaron ser a Mitaku hasta que las suelta y se ponen todas en sus posiciones para llevar a cabo el viaje. Tal y como había planteado, Mitaku baja una cantidad considerable de leña y lleva toda la que puede hasta la cabina para prepararse a lanzarla a la caldera, y el resto la deja afuera para que no hiciese peso extra, y Shinku y Suigintou toman asiento en el Delorean. Shinku iba en el puesto de piloto, preparada activar el condensador de flujos en el momento indicado. El viaje definitivo para las tres estaba por dar comienzo.


Con Megu

Había regresado tan rápido como había podido a su casa. La propia Megu estaba sorprendida al ver lo que había sido capaz de correr (aunque luego se cansó y siguió el camino a caballo), y también el personal de servicio en la casa se llevó una tremenda sorpresa al verla corriendo cuando entraba en la casa. Algunos dijeron que había ocurrido un milagro, pero Megu no prestaba atención a aquello. En ese momento le importaba más hacer cierta cosa que, pensaba, estaba pendiente.

Una vez en su habitación, Megu se apresura en tomar la maleta que correspondía a Suigintou. Nunca le había preguntado qué ocurría con la maleta de una Rozen Maiden si ésta no la conservaba consigo, y la verdad es que no quería correr riesgos, así que pretendía llevar la maleta, esperando llegar a tiempo, si bien sabía que el mismo se estaba acabando. Ya con la maleta de Suigintou en mano, Megu sale nuevamente corriendo y sin dar explicaciones al servicio de la casa, aunque les promete responder a todas sus preguntas en cuanto regrese.

─ ¡Vamos, que el tiempo se acaba! ─ ordena al caballo, y éste suelta un bramido antes de emprender una furiosa carrera.

El tiempo se acababa. Habían tardado mucho en la batalla contra las Enju Maiden, de eso no había ninguna duda, pero Megu no estaba dispuesta a detenerse por nada, con tal de alcanzar a Suigintou y deolverle su maleta.


En las vías

Todo estaba en posición y dispuesto para el viaje. Mitaku calculaba que tenía menos de un minuto antes de tener a las autoridades de la ciudad siguiéndoles el rastro por el secuestro del tren, así que tenía que ponerse en marcha lo antes posible. Shinku le hace señas de estar lista para empezar, si bien Mitaku tiene alguna dificultad para notarlo por lo cortos que eran los brazos de la rubia. En todo caso, el tren empieza su marcha, y Mitaku desde un primer momento se pone a llenar la caldera con leña para provocar que la temperatura suba al máximo y aumente su rendimiento tanto como sea posible.

─ Ya empezamos. Ahora todo tiene que ir tal y como lo planeamos ─ se dice la humana mientras sigue echando leña a la caldera.

Shinku y Suigintou por su parte encienden el condensador de flujos y confirman que la fecha fijada sea la correcta. El auto da evidencia de estar siendo empujado por el tren, y eso era la señal de que ya no había vuelta atrás. Era todo o nada. Las dos Rozen Maiden como Mitaku se la tenían que jugar a partir de este punto.

─ La marcha empieza bien. Vamos acelerando ─ observa Suigintou mirando fijamente el velocímetro ─. A este paso alcanzaremos los 140 kilómetros por hora antes de llegar al puente.

─ Eso está bien ─ responde Shinku ─. Vamos a buena marcha, además que estamos a buen tiempo también. Por cierto ─ ahora mira a Suigintou ─, ¿ahora crees que será lo correcto dejar a la Megu de esta época? Quiero decir, estabas muy preocupada por ella.

─ Lo sé, pero ahora está bien, y por esa razón ahora pienso que ya no me necesita tanto ─ responde Suigintou con ligero pesar ─. Quería estar a su lado para que no estuviese sola en el tormento en que vivía, pero ahora que su corazón sanó, sé que ella será capaz de andar por sí misma y que posiblemente conocerá a otros humanos, posiblemente hasta haga amigos, por lo que mi trabajo ha terminado en este punto.

─ Ya veo ─ Shinku suspira largamente ─. Ya Megu tiene la capacidad para hacerlo, aunque estoy segura que nunca te olvidará. Uniones así de especiales son capaces de trascender el tiempo, las distancias, e incluso la propia vida.

─ Tienes razón, y espero que Megu también pueda verlo de ese ─ Suigintou esboza una leve sonrisa, alzando la mirada por unos segundos antes de volver su atención al velocímetro ─. Dejé atrás mi maleta. Supongo que creerá que se me olvidó, aunque es obvio que no la traje porque en un principio pretendía quedarme. Ahora supongo que se quedará como un recuerdo. Solo espero que Megu decida esconderlo en un lugar donde yo pueda encontrarlo fácilmente en el futuro.


Con Mitaku

─ Vamos... ya casi...

Mitaku estaba bastante agotada. Los leños era cada vez más pesados, producto del agotamiento que significaba cargar y lanzar tantos, pero Mitaku ya estaba echando los últimos al fuego. La caldera quemaba a tal punto que parecía la entrada misma al infierno, y el tren aceleraba más y más. Ya habiendo echado el último trozo de madera, Mitaku no se da tiempo para extender los brazos, pues ahora tenía que ir hasta el Delorean, tarea que definitivamente no era nada sencilla.

─ Ok, tú puedes, que eres la hija de Mitsu Kusabue. Los imposibles no existen ─ se anima a sí misma al momento de empezar el complicado proceso de ir hasta el auto.

Era una fortuna que hubiese asas y otras cosas para sostenerse, pues habría sido definitivamente imposible lograrlo si tuviera que agarrarse directamente de la cubierta externa de la caldera. Las ruedas hacian un ruido bastante insufrible, y el camino era largo. El tiempo seguía corriendo. En un minuto o dos el tren llegaría al final de camino, y para entonces Mitaku debería estar dentro del auto, lista para viajar al futuro, así que trata de ser lo más rápida posible sin meter la pata en el proceso.

Shinku y Suigintou finalmente voltean. Mitaku las podía ver. Ya ellas sabían que la humana estaba en la épica tarea de regresar con ellas para así dar punto y final al plan, y Suigintou es quien abre la puerta del Delorean para que Mitaku sea capaz de subir una vez las alcance. Mitaku pudo ver que Suigintou le gritaba algo, pero el ruido del tren le hizo imposible oír nada, así que simplemente avanza.

Aquella era la hora de la verdad, y Mitaku demostraría ser capaz de lograrlo, costase lo que costase.

CONTINUARÁ...


Creo que a esta historia le faltan dos capítulos. Sí, lo veo más factible de ese modo. En fin, el fin se acerca, y muchas cosas nuevas vendrán de cara a los próximos fanfics que vaya a hacer. Todavía no es momento de hablar de ello, así que simplemente les dejo hasta el siguiente capítulo.

Hasta otra