Ahora sí, es el momento de poner fin a esta historia. Debo decir que ha sido toda una experiencia haber estado aquí, compartiendo cada uno de los capítulos de las tres historias que componen esta versión de una de las sagas de ciencia ficción más llamativas de todo el siglo XX. Ahora disfruten de este capítulo, que bien lo merecen.

Cambios de importancia

Mitaku y Shinku habían tenido que ir hasta el hospital caminando, a falta de auto y dinero para costear el transporte. Era una suerte que el hospital no estuviera muy lejos, así que el viaje había tomado algo menos de media hora. Ninguna de las dos tenía idea de qué decir o hacer, pero sí tenían claro que tenían que encontrar a Megu y pedirle ayuda. En ella estaba su última esperanza.

─ En tan poco tiempo siento que han pasado muchísimas cosas ─ confiesa Mitaku ─. Y a pesar de todo... No podría jamás arrepentirme por haber querido acompañarlas en aquella ocasión. Sé que todo fue demasiado repentino y muy brusco, pero me alegro de haber ido con ustedes dos.

─ Lo sé, y todavía estaremos juntas en esto por un rato más ─ Shinku mira hacia las ventanas del hospital ─. Me pregunto en cuál de todas estas estará Megu.

─ Yo tampoco lo sé ─ Mitaku larga un suspiro ─. Nunca fui lo bastante diligente para preguntarle a mi madre en qué habitación de este hospital habría estado Megu-san, y tampoco intenté averigarlo con Suigintou-chan. En estos momentos me hubiera gustado haber sido más curiosa en ese sentido.

─ Tal vez, pero por ahora mejor vamos con lo que tengamos.

─ Sí.


Hospital

A fin de proteger la identidad de Shinku, Mitaku la llevaba cargando junto a su maleta hasta la recepción, donde seguramente podría obtener la información que necesitaba. La mujer que estaba allí daba la impresión de ser bastante atenta y amable, por lo que fácilmente ignora cualquier temor para poder preguntarle.

─ Disculpe, estoy buscando a Kakizaki-san. Me pregunto en qué habitación se encuentra.

─ ¿Kakizaki? ─ la recepcionista claramente estaba confundida.

─ Sí. Kakizaki Megu-san. Me gustaría hacerle una visita para regalarle esta preciosa muñeca ─ Mitaku muestra a Shinku, la cual se mantiene tan inanimada como le sea posible ─. Me dijeron que ella está por aquí, y por eso vine.

─ En ese caso permíteme. Voy a ver si encuentro a Kakizaki en los registros.

─ De acuerdo.

La recepcionista se pone a buscar en cada uno de los archiveros y en la data de la computadora, pero no encontraba nada que sugiriese el apellido o el nombre que Mitaku había mencionado. El desconcierto en su rostro es notado por Mitaku, la cual empieza a preocuparse.

─ ¿Algo anda mal?

─ Pues es muy extraño ─ la recepcionista completa la búsqueda y muestra una cara de decepción ─. No hay nadie de apellido Kakizaki en los registros. Probé también a buscar el nombre de Megu, pero tampoco hay nada. Tal parece que no hay ningún internado en este hospital que responda al nombre que estás buscando ¿Estás segura que es en este hospital?

─ Es muy extraño ─ Mitaku pone cara de pensativa ─. Me habían dicho que sí era aquí. Supongo que tendré que preguntar otra vez. Muchas gracias por su ayuda, señorita.

─ Aquí estamos para ayudar ─ responde la recepcionista con amabilidad.


Calle

Mitaku espera hasta alejarse lo bastante del hospital como para perderlo de vista antes de soltar a Shinku. Ambas estaban sumamente desconcertadas. No entendían lo que estaba pasando.

─ ¿Cómo es esto posible? ─ Mitaku se lleva las manos a la cabeza y se recuesta a una pared ─ Megu-san no está... ¿Qué fue lo que pasó? ¿Por qué no está en este hospital?

─ Tampoco yo lo sé ─ Shinku se pone a pensar en qué pudo haber cambiado el tiempo ─. Tal vez haya sido internada en otro hospital, o esté con tratamiento en su casa.

─ Hay que ver lo impredecible que puede ser el futuro a la más mínima alteración ─ Mitaku tenía dificultades para poner en orden sus ideas ─. Esto no hace sino ponerse difícil cada vez que probamos a hacer algo ¿Qué se supone que hagamos ahora? No podemos recorrer toda la ciudad de Tokyo y revisar cada hospital que exista. Eso es completamente imposible.

─ Es verdad. No hay manera de que completemos una búsqueda así ─ dice Shinku entre frustrada y triste ─. Pero ahora será mejor que vayamos a la casa de Jun y Nori. No podemos quedarnos fuera todo el día, además que necesitamos establecernos durante un tiempo para pensar en un plan.

─ Tienes razón, Shinku-chan. Es todo lo que nos queda ahora mismo ─ Mitaku aprieta los puños durante un rato, y luego se ofrece para llevar la maleta ─. El único consuelo que me quedaría es que podré conocer a Hina-chan y Souseiseki-chan. Siempre quise verlas.

─ Lo sé, Mitaku. Lo vienes diciendo desde la primera vez que nos encontramos.

Mitaku normalmente se reiría por ello, pero en ese momento era lo que menos ganas tenía de hacer. La situación era bastante desalentadora, y en ese momento nada había que le permitiera verlo de otra manera. Lo mejor sería seguir a Shinku y esperar a que una nueva oportunidad se le presente... si es que se iba a presentar.


Residencia Sakurada

El ambiente dentro de la casa era de una calma absoluta. No se oían las peleas de Hinaichigo y Suiseiseki, ni las constantes quejas de Jun, ni nada que se hiciera familiar a los recuerdos de Shinku, y eso le genera una sensación de inseguridad. No sabía lo que le esperaba al otro lado de aquella puerta, pero sí sabía que era necesario intentar entrar. Sólo de ese modo podría despejar el temor que empezaba a surgir dentro de ella.

Mitaku toca el timbre, y en cuestión de pocos segundos la puerta es abierta. Nori se muestra sorprendida al ver a aquella desconocida frente a la casa, y por un momento piensa que se había equivocado de puerta.

─ ¿Nori-san?

─ ¿Eh? ─ al parecer no se había equivocado, pero no comprendía cómo es que esa chica sabía su nombre ─ ¿Quién eres tú?

─ Oh, lo siento muchísimo ─ Mitaku hace una reverencia un poco pronunciada ─. Mi nombre es Mitaku. No quiero revelar mi apellido por motivos personales, así que dejémoslo en que me llamo Mitaku.

─ Erm... bueno ─ cede Nori un poco confundida, cuando ve a Shinku detrás de Mitaku, y en el acto se pone nerviosa, pues piensa que Mitaku no conocía la existencia de las Rozen Maiden ─. P-pero ya que estás aquí, ¿se te ofrece entrar?

─ Pues está bien. Me honra esta bienvenida ─ Mitaku da una breve reverencia y luego mira a Shinku ─. Pues tal parece que no habrá mucho problema para que esté un rato, Shinku-chan.

Nori se queda con la boca abierta al saber que Mitaku sí sabía de la existencia de las Rozen Maiden. No entendía de dónde aquella chica desconocida podía haber sabido de ellas.


Diez minutos más tarde

─ ¿Tú ya las conoces? ¿Cómo?

Nori y Mitaku estaban tomando el té junto con Shinku, y Mitaku decide decirle la verdad a Nori: Le habló sobre su procedencia del futuro, de todas las cosas que tuvo que pasar junto con Shinku y Suigintou, las Enju Maiden, la destrucción del Delorean y la subsiguiente imposibilidad de Mitaku para regresar a su época de origen. Por obvias razones omitió el detalle de que se trataba de la futura hija de Mitsu, y que tiende a ver a Kanaria como su tía. Nori escuchaba su historia de manera atenta, y además creía en la versión que Mitaku le relataba, pese a la ausencia total de pruebas que le pudiera ofrecer para dar veracidad a su historia. Lo único que tenía claro era que Shinku asentía acorde al relato, y eso para Nori era más que suficiente.

─ Ya veo. Entonces debió ser muy difícil llegar a este punto ─ Nori recoge las tazas de Mitaku y Shinku en cuanto se acaba el té ─. No me puedo imaginar las dificultades por las que seguramente habrán pasado, pero les aseguro que les apoyaré lo máximo posible, y ojalá seas capaz de regresar pronto a tu época, Mitaku-chan.

─ Eso espero, pero hay un problema ─ responde la chica del futuro todavía aflijida ─. Megu-san no se encuentra en el hospital en el que solía vivir en mi línea original de tiempo. Sólo ella podrá construir el condensador de flujos que hace falta para hacer eso posible.

─ Ya veo. Pero en ese caso tendremos que esperar que Megu-chan regrese de la escuela ─ Shinku y Mitaku se sorprender al escuchar lo que dijo Nori ─. Siento mucho decirles esto ahora mismo, pero es que en esta línea Megu-chan jamás ha estado más de una semana consecutiva en un hospital. Ahora mismo está estudiando en la misma escuela que Tomoe-chan y Jun-kun.

─ ¿De verdad? ─ dice Shinku.

Mitaku no estaba menos sorprendida que Shinku, pero la conmoción le había quitado completamente el habla ¿Qué fue lo que pasó para que las cosas cambiaran de ese modo tan drástico? ¿Habría tenido que ver aquella batalla contra las Enju Maiden, aquel momento cuando Suigintou se expuso al desconocido poder de los taquiones? No había manera de saberlo, pero sí era claro que la historia, de un modo u otro, había cambiado de una manera importante. En ese momento se oye un sonido proveniente de la habitación del espejo que llama la atención.

─ Oh, debe tratarse del tío Yuu ─ dice Nori tranquilamente ─. Esta mañana quiso aprovechar su día libre para pasear con las demás muñecas y conocer algunos de esos mundos que conocen como campo N ¿Quieren venir?

Mitaku y Shinku no se lo piensan mucho para ponerse de pie y acompañar a Nori. La verdad es que les entusiasmaba ver nuevamente a Yuu, pues éste les había ayudado muchísimo durante el tiempo que estuvieron conviviendo en el pasado.


Habitación del espejo

Había sido tal y como Nori lo había señalado: Se trataba de Yuu junto con Hinaichigo, Suiseiseki, Souseiseki, Kanaria, e incluso Kirakishou les estaba haciendo compañía, pese a que esta última no había salido del espejo. Mitaku y Shinku estaban completamente sorprendidas. No esperaban ver esa escena, de tantas otras posibles que sí hubiesen podido prever.

─ ¿Mitaku-chan? ¿Qué haces aquí? ─ dice Yuu al reconocer a la chica del futuro ─ Hace años que no te veía, pero supuse que pasarían unos cuantos años más antes de que tenga la oportunidad.

─ Lo siento muchísimo, Yuu-san, pero es que el Delorean fue hecho pedazos, y por esa razón ahora mismo no puedo volver a mi época.

Aquella era la última prueba que necesitaba Nori para atar todos los cabos referentes a la historia relatada por Mitaku, mientras que las muñecas que acompañaban a Yuu no daban muestras de entender nada. Era algo normal, pues en esa línea de tiempo Taiki jamás consiguió aquel hórrido éxito a través de apuestas ya anticipadas y tampoco pudo atacar a las Rozen Maiden, por lo que aquel mundo apocalíptico que habían visto Shinku y Suigntou jamás ocurrió allí. La Suiseiseki que allí estaba volvía a ser la clásica que la rubia recordaba, y obviamente tomaría a Shinku como loca si ésta se atrevía a relatarle aquella trágica desventura. Otro detalle bastante curioso era que Shinku tampoco sentía ya la conexión que había tenido antes con Hinaichigo, lo que daba a entender que aquella batalla cuando se reencontraron jamás tuvo lugar. Habían cambiado muchas cosas, tantas que a Shinku casi la mareaba.

─ ¡Acabamos de regresar del campo N! ─ empieza a decir Hinaichigo enfrente de Shinku, sacándola de sus pensamientos ─ Volvimos a encontrarnos con Kiichigo y las demás, y todas juntas jugamos y nos divertimos mucho-nano.

─ ¿De verdad?

Y las sorpresas no acababan. Una cosa es que las Enju Maiden desistieran de intentar cumplir las ambiciones de su creador de obtener todas las Rosas Místicas, pero lo que su hermanita francesa le acababa de relatar iba más allá de lo que hubiera esperado. Shinku estaba bastante sorprendida, eso fijo, pues se le hacía difícil que aquellas muñecas, otrora enemigas a muerte, aceptaran de buena gana pasar el rato con las Rozen Maiden. Y tomando en cuenta esos detalles, era bastante probable que ya todas supieran por anticipado de la falsedad de Barasuishou (aunque también está el otro detalle de Kirakishou, la cual se despidió de todas antes de desaparecer completamente, así que Barasuishou tampoco podría haber tomado su lugar), y eso significaría que el juego de Alice que intentaría iniciar no se llevaría a cabo. Mitaku también estaba sorprendida, pero esta vez se le dio mejor disimular.

─ Me parece que hay hambre, así que debería empezar a hacer algo delicioso ─ Nori se dirige a la cocina de inmediato.

─ Yo voy contigo, Nori ─ dice Yuu.

Unos segundos de silencio, pero lejos de ser tensos, estos eran más bien tranquilos y apacibles, y permitían a Shinku y Mitaku procesar un poquito más toda la nueva información que habían obtenido. Realmente lo necesitaban.

─ ¿Y dónde está Suigintou? ─ dice Suiseiseki ─ Puede que todavía siga siendo una pesada, pero nos hubiera acompañado en este paseo, y también hubieras venido-desu ─ culmina señalando a Shinku con la mirada.

─ Pues... Estábamos ocupadas con otras cosas. Simplemente eso.

No tenía corazón para decirles a todas que habían viajado por el tiempo y que no le fue posible traer a Suigintou junto con ella. Eso era sencillamente demasiado.

─ ¿Hm? ─ Kanaria se acerca a Mitaku, la cual la mira algo nerviosa ─ No sé por qué, pero te pareces muchísimo a Micchan ¿Será que acaso son parientes-kashira?

─ Q-quizás, tía Ka... quiero decir, Kanaria-chan ─ responde Mitaku atropellando sus palabras.

─ Pues es curioso, pues nunca me había contado de ningún pariente que ella tenga que se le parezca tanto-kashira.

En ese momento se escucha un estruendo que proviene de afuera, y nadie en la casa había quedado indiferente a ello. No tenían idea de qué fue lo que pasó, pero sí era claro que aquello podría haber llamado la atención de todo el vecindario, así que se apresuran a ver qué estaba pasando.


Calle

Afortunadamente no habían muchos vecinos cerca, pero igual lo que acababa de aparecerse había captado la total atención de todos los que allí estaban. Nori y Yuu son los primeros en salir, y los ojos se les abren como platos al ver de qué se trataba.

Era un tren. Se trataba de uno de los primeros modelos existentes cuando llegaron las primeras líneas ferrocarrileras a Japón, cosa que hacía todavía más impresionante aquello. Del tren se baja una mujer joven que llevaba consigo una maleta bastante parecida a las que poseen las Rozen Maiden.

─ Siento mucho la entrada tan indiscreta que estoy haciendo, pero es que no poseo ninguna referencia sobre cómo estará este lugar en el futuro ─ se excusa la mujer con una sonrisa ante Nori y Yuu ─. No sé si ustedes me conozcan, pero igual aprovecharé para presentarme: Me llamo Kakizaki Megu, y provengo de finales del siglo XIX.

─ ¿Kakizaki... Megu? ─ Yuu estaba boquiabierto ─ No me lo puedo creer... Entonces tú eres la inventora del condensador de flujos, la herramienta que hace posible el viaje en el tiempo.

─ Vaya, parece que soy mucho más famosa de lo que esperaba ─ Megu suelta unas risas para luego entregarle la maleta a Nori ─. No sé si Shinku les acaba de contar, pero desafortunadamente Suigintou n había podido acompañarla en su viaje de regreso a esta época, por lo que tuvo que quedarse conmigo durante casi diez años mientras estuve trabajando en la creación del condensador de flujos para así regresarla a su tiempo.

─ ¿D-d-diez años? ─ Nori no tenía control pleno de su capacidad del habla.

─ Sí. Es que en mi tiempo la tecnología es posiblemente más rudimentaria que en éste, además que supongo que ahora es menos complicado calcular el funcionamiento de un aparato antes de ponerlo en marcha. Sin duda fue un trabajo en el que varias veces sentí que me quebraría la espalda.

─ Pero hay algo que no comprendo ─ Yuu estaba completamente descolocado ─ ¿Qué te ha hecho venir hasta aquí?

─ Sencillo; les presento la razón para que me tomara todas estas molestias ─ Megu presenta la maleta a Nori y Yuu, la abre un poco y deja que se viera parte del rostro de Suigintou ─. Supongo que ustedes ya la conocen.

─ ¡Suigintou-chan! ─ Nori se tapa la boca con ambas manos, sorprendida completamente al ver a la muñeca.

─ No me quiero imaginar cómo habría sido cuando conociste a Shinku ─ dice Suigintou desde el interior de su maleta.

─ Mejor les dejo a Suigintou. Por favor cuiden de ella ─ Megu le entrega la maleta a Yuu, y luego da media vuelta para regresar al tren ─. Tengo que decir que estoy muy agradecida por haber conocido a las Rozen Maiden. Ellas han cambiado mi vida literalmente, y también me han permitido tener esperanzas. Antes pensaba que mi vida se reduciría a simplemente ver a los demás viviendo su vida desde mi ventana. Era una perspectiva muy desalentadora, y nada había que pareciera dar un cambio a mi vida, cuando Suigintou llegó a mi vida, y a partir de ahí tuve a mi primera amiga. Y luego Mitaku-san y Shinku me dieron el impulso que necesitaba para finalmente ponerme a trabajar de manera práctica con los planos que había diseñado, y ahora puedo utilizar mi invento para ayudar a alguien.

─ Megu... ─ Suigintou se asoma fuera de su maleta, mirando fijamente a su ahora ex-médium.

─ Suigintou, para mí eres un ángel, uno que iluminó mi vida y me permitió tener una vida que estaba condenada a nunca disfrutar. Gracias a ti soy feliz y tengo una perspectiva del futuro.

En ese momento Mitaku se acerca corriendo. Era el momento para ella regresar a su época, y aprovecharía esa oportunidad.

─ ¡Megu-san! Por favor, necesito que, antes de que usted regrese a su época, me lleve a la mía.

─ ¿Mitaku-san? ─ Megu alza las cejas al ver a Mitaku ─ ¿Qué fue lo que pasó con aquella carroza que usaron Shinku y tú? Creí que habías regresado a tu tiempo.

─ Es una larga historia, pero el hecho es que no puedo regresar a mi tiempo por mí misma. Necesito ayuda ─ responde Mitaku un poco avergonzada.

─ De acuerdo. No hay ningún inconveniente. La locomotora funciona más que bien para poder realizar los viajes que hagan falta.

Mitaku sonríe ampliamente, voltea hacia la casa, mirando fijamente a las Rozen Maden que allí se encuentran, y murmura un "gracias" a Shinku antes de irse definitivamente con Megu. En ese momento tanto Mitaku como Shinku recordaban aquellos momentos que habían pasado juntas, todas aquellas aventuras y desventuras que estaban seguras recordarían de por vida. Muchas cosas habían pasado desde que se encontraron por primera vez en el futuro, aquel encuentro fortuito que había significado un giro imprevisto para ellas y para Suigintou. Lo que sentían en ese momento, aquel instante en que debían despedirse, no había manera de expresarlo con palabras, pero tampoco hizo falta decir nada. Los cambios que había traído aquel último viaje seguramente haría que todo fuese mejor, sin las consecuencias atroces del juego de Alice, en ese sentido, la propia Shinku estaba tentada también a darle las gracias a Mitaku. Su aporte había sido significativo para reescribir su interpretación de la manera de convertirse en Alice.

Una vez en la locomotora, la Megu adulta pone en marcha el aparato, el cual acelera rápidamente, apenas pareciendo que pasaba por el suelo, al punto que ni siquiera dejaba marcas en el pavimento. Ya al alejarse un par de manzanas, el tren es envuelto en un repentino y enceguecedor destello para luego desaparecer completamente, ante la mirada estupefacta de todos los vecinos.

─ Tal parece que la discreción no es el fuerte de esa chica ─ dice Yuu rascándose la nuca.

─ Definitivamente no lo es ─ Suigintou sale finalmente de su maleta, aprovechando que nadie estaba viendo hacia ella ─. Muchas veces he tenido que lanzar plumas para asustar a chiquillos traviesos para que no hicieran daño a ese tren, pues sabía que tendría que regresar a esta época por el camino largo si aquello no funcionaba, además que quise cerciorarme que Mitaku haya regresado a su casa.

─ Pues ya puedes sentirte segura de ello, Suigintou ─ responde Yuu animado ─ ¿Quieres tomar el té con todos? Jun, Tomoe-chan y Megu-chan están por regresar de la escuela.

─ ¿Megu ya no está en el hospital? ─ Suigintou reacciona sorprendida.

─ Yo también estuve así cuando me di cuenta ─ dice Shinku ─. Tal parece que nuestra pelea con las Enju Maiden tuvo efectos significativos en la descendencia de la Megu del pasado, y por eso la del presente parece ser más fuerte y sana.

─ Ya veo. Me alegra mucho que sea así ─ Suigintou suspira contenta ─. Esto significa que tiene esperanza de seguir adelante. Es bueno saber eso.

─ ¿De qué están hablando-nano? ─ Hinaichigo interviene en la conversación.

─ De algunas cosas ─ responde Shinku tranquilamente ─. Ya vamos a sumarnos para tomar el té, así que espérennos.

─ ¡De acuerdo-nano!

─ Tan infantil como siempre ─ dice Suigintou entre risas.

─ Ahora parece que te tienen más confianza que antes, cuando solíamos pelear a muerte ─ Shinku estaba alegre por este nuevo orden en las cosas, pero la curiosidad en ese momento le podía más ─. Aunque hay algo que me inquieta un poco ¿Cómo le hiciste para que las demás confíen en ti? No me digas que hiciste algo especial mientras estuviste durante esos diez años.

─ Pues sí te digo ─ Suigintou se cruza suavemente de brazos ─. Aproveché para buscar a mi yo de aquella época, aunque obviamente tuve cuidado de no dejarme descubrir. Me aconsejé a distancia, tratando de convencer a mi yo de ese entonces a no luchar contra las demás. Fueron diez largos años en los que me dediqué a hacer que mi otro yo olvidara sus intentos de odio contra Shinku y las demás, y al final hube logrado hacer un cambio importante, acabando definitivamente con el juego de Alice. No ha sido fácil, pero valió la pena.

─ Tú lo has dicho ─ Shinku tenía su mejor sonrisa al momento de decir aquello ─. Ha sido toda una aventura, pero será mejor que nunca intentemos algo así otra vez.

─ Eso no te lo discuto.

─ Ahora vamos. Nos están esperando para tomar el té.

Era verdad. Incluso Yuu y Nori habían entrado a la casa, y tanto Shinku como Suigintou estaban allí sólo porque el jardín no permitía ángulo alguno para que fuesen vistas por los vecinos. Ya estaban por entrar a la casa, cuando unos pasos les llaman la atención, y ven que se trataban de Jun, Tomoe y Megu. Suigintou se queda boquiabierta al ver por primera vez a la Megu de aquella época con una complexión tan sana, fuerte y feliz. Las cosas realmente habían sufrido un cambio radical.

─ Hola, tenshi-san ─ dice Megu con una linda sonrisa.

─ Al menos en eso jamás cambias ─ dice Suigintou haciendo un esfuerzo por no llorar.

─ ¿Hm? ¿Acaso nos estamos perdiendo de algo? ─ dice Jun completamente perdido en el tema.

─ Simplemente pasamos por algunas cosas, pero eso ya no importa ─ responde Shinku, llevándose una mirada extrañada de Jun y Tomoe ─. Ahora mismo estábamos por tomar el té ¿Se animan a acompañarnos?

Ninguno de los humanos se atrevió a negar esa invitación, especialmente porque les parecía interesante. Jun se acerca a Shinku y la carga del modo indicado, para luego ser el primero en ingresar a la casa. Luego de él entra Tomoe, y al fondo se escuchan los entusiastas gritos de Hinaichigo. Sólo quedaban Megu y Suigintou.

─ ¿Vamos?

─ Té sabes que sí ─ Suigintou despliega sus alas para empezar a volar, acompaña de manera cercana a Megu hasta el interior de la casa para acompañar a las demás.

Fin


Sinceramente ha sido una experiencia todo esto. Muy conmovedor y todo lo demás, eso es innegable, pero hasta aquí llega la historia. Si alguien desea elaborar una secuela por su lado, sinceramente puede hacerlo con todo el gusto del mundo. Trataré de volver de vez en cuando con algún OS, puesto que por ahora no hay posibilidad de publicar fanfics largos por aquí. Un saludo a todos ustedes, y les deseo lo mejor. Ojalá hayan disfrutado de esta lectura.

Hasta otra