The Malfoy Twin 2.
En solo una semana el nombre de Pandora Malfoy estaba en boca de todos los estudiantes de Hogwarts y no solo por su poderoso apellido, sino por la singularidad y elegancia que demostraba en cada palabra que decía o movimiento que hacía. Definitivamente su mayor atributo para muchos eran sus profundos ojos grises que denotaban una pizca de sensualidad y misterio, como si su función era confundirlos mientras que la miraban a la cara. Durante esa semana Pandora se había acostumbrado a escuchar murmullos de ella por los pasillos desde malos hasta positivos, pero aun así nunca les prestó atención a ninguno de los dos.
Ahora mismo se encontraba andando a paso rápido al Gran Comedor para el desayuno, una vez en la amplia sala toma asiento junto a su hermano en la mesa correspondiente y luego observa con detenimiento a que el plato de comida aparezca mágicamente ante ella.
– Buenos días. –saluda su hermano–. ¿Cómo has pasado la noche?
– El parloteo de cierta señorita no me ha dejado dormir. –gruñe la gemela observando con rabia a la castaña frente a ella–. Parkinson, la próxima vez que quieras llorar por el desamor de Draco, hazlo en completo silencio. Tus chillidos aturden.
La mesa vuelve a arremeter en risas contra la chica, quien simplemente actúa como si no la hubiese escuchado.
– Papá me recomendó que me zafara de adivinación, ¿es tan mala clase?
– Naturalmente la profesora Trelawney intentará convencerte de que algo terrible te ocurrirá en un par de semanas u horas. –contesta Astoria–. Deberías hacer caso a tu padre y zafarte de la clase, después de todo he escuchado que tus calificaciones son perfectas.
– La asignatura sumará dos puntos extra a tu boletín. –comunica Draco apoyando su cabeza en su mano–. Astoria y yo cursamos la clase por eso mismo.
– Ven con nosotros, y si no te agrada puedes salir de clase. –dice la chica con suavidad–. ¿Te apuntas?
– Solo por diversión, supongo que sí.
– Nos toca después del desayuno, así que comamos de prisa. Todos querrán sentarse en los últimos puestos.
– Claro, solo iré al tocador y los veo en clases.
Se incorpora de su lugar y comienza a andar con elegancia hasta el baño femenino, una vez allí se apoya en el lavabo mientras que peina sus cabellos rubios con sutileza, luego humecta sus labios con un suave ton rojo y seguidamente alisa su túnica con sus manos. Pandora Malfoy reamente era una mujer preciosa, de dominantes ojos grises y belfos gruesos. Indiscutiblemente había heredado los rasgos de su madre.
– ¿Admirándote en el espejo? –inquiere una chica de rasgos asiáticos adentrándose al baño.
Pandora la reconocía perfectamente, era Cho Chang de la casa Ravenclaw. Apenas la observó por el rabillo del ojo sintió las náuseas azotar con su esófago y arrugó la nariz en señal de disgusto.
– Tú no podrías hacer lo mismo. –contrataca a la par que continuaba peinando sus cabellos–. No todas tienen la suerte de haber nacido atractivas.
– No hay duda de que eres una Malfoy, sumamente arrogante.
– Tan jodidamente perfecta, lo sé. –sus labios se encorvan en una sonrisa–. Envídiame tanto como quieras, mejor para mí.
– ¿Podrías apartarte? El lavabo no es solo tuyo.
– Podría comprar el castillo si quisiera, pero no vale la pena con tanta sangre sucia. –contesta ella terminando de peinar su cabello y es entonces cuando se gira a mirarla–. Hazte a un lado.
Pandora se retira del baño femenino con las manos metidas en los bolsillos de la túnica, a cada uno de sus pasos los estudiantes se le quedan mirando. Unos con admiración, otros con asco y finalmente con indiferencia.
– Deberían tomar una foto, será más duradera. –comenta la chica en voz alta, causando que todos los presentes vuelvan su atención a sus propios asuntos.
.
Los gemelos Malfoy caminaban con la cabeza en alto acompañados por Astoria Greengrass, en completo silencio toman asiento en su lugar correspondiente a espera de la docente que impartía la materia de Adivinación. Ciertamente los tres aborrecían esa clase, pero decidieron presentar los exámenes de ÉXTASIS para una mayor calificación general. La alocada profesora se presenta ante los estudiantes y les indica las instrucciones, en entonces cuando Pandora bebe el té de Astoria y viceversa. Entonces la profesora coge la taza de porcelana de la rubia y una expresión anonadada se dibuja en su rostro. – ¿Me moriré la semana de arriba o qué? –inquiere Pandora frunciendo el ceño. Draco la observa con curiosidad a la par que recarga su mentón en el hombro de su hermana, debido a que él se encontraba sentado detrás de ella. Sybill Trelawney visualiza el resto del té con desquicio. – Veo confusión en tu interior, una persona muerta que te atormenta. –comienza la profesora–. Lo has perdido hace ya bastante tiempo, pero no puedes sacarlo de tu cabeza. Él es la verdadera razón por la que hayas entrado a Hogwarts. – Considero, profesora Trelawney, que debería leer el té correctamente –comenta la rubia–. Si volteamos la taza podemos observar que efectivamente algo asombroso me sucederá en menos de una semana, es como un horóscopo. Su gemelo lanza una pequeña risita antes de alejarse de ella, por otro lado la profesora gira la taza para examinar que las palabras eran reales. Claro que no lo eran, porque Pandora había hechizado la tacita para que pareciera correcta su afirmación. El timbre resuena en la institución y es entonces que el trío de Slytherin se levanta de sus asientos para salir del aula de clases en medio de risas.