Buenas noches! lamento mucho la tardanza, he estado enferma y no he podido escribir, bien quiero agradecer a todos los que leen mi historia, que nació de un capricho propio. Agradezco a la hermosa criatura que me comentó, te mereces mi amor y el del mundo.

Bien con este capitulo damos pie a lo que se basará el fic en sí, así que denle una oportunidad, despues de dos fics con tanto drama tenía que escribir algo más suave y divertido. Informo que este fic lo subo tambien en Wattpad, que aún no la comprendo de todo.

Ahora me toca actualizar mis otras historias, tengo mucho trabajo, pero lo vale y lo disfruto.

Aman a Makoto? Porque yo si, por eso tantos fics con él. No molesto más!

perdonen mis errores!

Disfuten de su lectura!


Makoto no quería pensar en cómo cambiaría su vida si alguien se enterase de su nuevo trabajo, si bien ser seiyuu era un sueño de todo buen otaku, no era exactamente su sueño el ser seiyuu de un manga yaoi que prometía ser la nueva tendencia y clamarse como el manga de la temporada o incluso del año. Las ganancias que tendría serían favorecedoras, no tendría problemas de paga con la universidad e incluso podría darse sus gustos, todo sería maravilloso si realmente el proyecto resultaba, sin embargo, habría consecuencias, pues su nombre se haría reconocido como el actor de voz que le dio vida a uno de los protagonistas de aquel manga BL, y quizás no quería esa reputación, por lo que debía ocultar aquel trabajo de medio tiempo y mantenerlo en secreto de todos. Por eso es que cuando salió del estudio y vio a sus tres amigos esperando con miradas esperanzadoras, negó dulcemente con la cabeza, mintiendo sobre que no había conseguido el trabajo. Al llegar a casa, Haruka lo recibió con la cena lista, como era de obviarse, el pelinegro también le preguntó cómo le había ido con la búsqueda de trabajo, a lo que nuevamente mintió y dijo que no había encontrado nada, dentro suyo se sentía morir, por una parte porque era tan mal mentiroso que al menos todos se darían cuenta de su secreto más temprano que tarde, y por otra, porque le habían entregado un tomo del manga, el cual tenía que leer e identificarse con su personaje, quien era el protagonista junto a otro personaje más, quien deducía sería otro joven o algún profesional con quien debería trabajar.

—¿Te pasa algo? —La voz de Haruka interrumpió su proceso de pensamientos, tomándolo por sorpresa y derramando un poco de la sopa de miso del pocillo que tenía entre sus manos— ¿Estás bien? —Alzó una ceja mientras miraba como su mejor amigo limpiaba neuróticamente el mini desastre que hizo.

—No… No es nada —Sonrió infaltablemente, era un otaku pero no un idiota, sabía cómo usar sus encantos contra las personas, sin embargo, al mirar al muchacho de orbes oceánicos y ver su rostro estoico, recordó que Haruka no se clasificaba en esa categoría—Sólo… Estoy preocupado por la universidad.

—Puedes usar el dinero de mis padres, no me molesta —Decía volviendo a comer a su trozo de caballa antes de que se enfriara.

—No puedo hacer eso —Bajó la mirada, sintiéndose una carga para el pelinegro otra vez.

—Entonces… ¿Qué hay de tus padres? —Dejó los palillos a un lado del plato, pensando en si debería comer un tazón de arroz más.

—Eso es imposible, se supone que vine a Tokyo a estudiar y a vivir por mi propia cuenta —Aunque vivía con su mejor amigo, pero eran sólo detalles— Deben sentirse orgullosos de mí, no puedo preocuparlos —Decía entregándole su tazón de arroz al ver que el mayor se estaba sirviendo uno más.

—Entonces, seguirás buscando trabajo aun cuando puedes tener soluciones rápidas a la mano —Haruka era áspero para hablar, pero Makoto ya estaba acostumbrado.

—Así es —Recibió el tazón de arroz y se dispuso a comerlo rápidamente, su mejor amigo se estaba volviendo quisquilloso y querría sacarle la verdad—Confía en mí Haru, lo conseguiré —Decía con una determinación no tan fingida.

—Ah —Suspiró— Está bien —Fijó su mirada en el bolso de Makoto que se encontraba abierto, llamándole la atención un libro colorido, que a la vista parecía un manga shoujo— ¿Gastaste dinero en otro manga? —Iba a sacar el manga del bolso del menor para inspeccionarlo, pero Makoto fue más rápido y tomó el bolso para protegerlo entre sus brazos.

—¡Ah! ¡Recordé que tengo que hacer un informe y enviarlo por mail antes de la medianoche! —Se excusó levantándose de la mesa— Lamento dejarte cenando solo, Haru. Si quieres yo lavo los platos cuando termines —Decía mientras se dirigía a su habitación— ¡Gracias por la cena, estaba deliciosa! —Terminó por decir antes de encerrarse por completo. Haruka alzó una ceja sin comprender el nerviosismo de Makoto, suspiró y frunció el ceño, esa actitud era extraña en el de hebras olivas, pero no quiso darle más vueltas al asunto, por lo que sólo se encogió de hombros y se dispuso a terminar su cena.

Makoto ya encerrado en su habitación sacó el manga del cual su voz era protagonista y dejo caer su bolso a un lado, no quería ni imaginar si Haruka se enterara de que era el nuevo seiyuu de un yaoi. Se acercó a su escritorio encendiendo la lamparita de noche, tenía la obligación de leer el manga, y aun avergonzado por ser su primera vez leyendo de ese género, se atrevió a abrir el libro y comenzar su lectura. Todo comenzaba desde la narración y perspectiva de su personaje, quien en características se parecía mucho a él, lo que le incomodaba, pero a la vez le intrigaba, como buen estudiante universitario de literatura, pudo reconocer que se trataba de un cliché romántico, algo normal y que nunca deja de gustar, en especial entre los adolescentes. Conforme pasaba el tiempo, Makoto se entró más en la historia, sacando el perfil de su personaje que no dejaba de asemejarse a él, sólo que este era más sumiso que él, pues el lindo muchacho de orbes esmeralda no se encontraba para nada sumiso, al menos él lo creía así. Hasta ahora las escenas eran normales, no entendía porque el manga estaba clasificado para mayores de 18 años, pues en los capítulos que llevaba leyendo, sólo veía al protagonista sufrir por un amor no correspondido, un alumno de secundaria que estaba enamorado de su superior. Decidió dar un paso más, y leer en voz alta las frases que decía su personaje.

—"¿Por qué…No lo puedo mirar a los ojos?" —Leía sonrojándose inevitablemente— "¿Qué puedo hacer para que él me tome en cuenta?"

—Makoto… —El nombrado se sobresaltó al escuchar a su amigo tocar la puerta; abrió lentamente la puerta para mirar al pelinegro de pie frente a él con una bandeja con una taza de té y algunos bocadillos— Te traje té y unos dulces… —Decía mientras ladeaba la cabeza, intentando mirar hacia dentro de la habitación del más alto, sin embargo, éste se lo impedía— Como estarás hasta tarde escribiendo tu informe.

—Gra-gracias Haru —Sonrió incómodo, bien se dio cuenta de que Haruka no se había tragado su horrible mentira— ¿Por qué no aprovechas de darte un baño? Mañana tienes práctica con tu equipo, te ayudará a relajar el cuerpo.

—¿Cómo va tu informe? —Se negó a moverse de la puerta.

—AH… Bien, va bien —Dijo sin borrar su sonrisa nerviosa— Es mejor que te des el baño ahora, más tarde te puedes pegar un resfriado.

—¿De qué trata? —Insistió y Makoto ya le habían entrado las ganas de morir.

—So-sobre romance, debo escribir sobre un género literario y elegí el romance —Realmente esperaba que esto convenciera al más bajo.

—¿Romance? Pero a ti te gusta la fantasía —Estrechó la mirada, ¿Acaso creía que era un tonto? —¿Puedes hacer un informe de algo que no tienes idea?

—¿A qué te refieres? —Makoto quitó su sonrisa y la cambió por una mirada de confusión.

—¿Cómo vas a escribir de algo que ni siquiera conoces? —Fue brusco no lo negaba, sabía que se arrepentiría después— Me iré a dar un baño, no te quedes despierto más de la cuenta —Le entregó la bandeja y se encaminó hacia el baño— Buenas noches.

—Tú tampoco te quedes tanto tiempo en la bañera —Dijo aún confundido— Buenas noches, Haru… —No entendía que quiso decir su amigo, pero se le notaba molesto. Dio un largo suspiro y se quedó mirando la bandeja que sostenía entre sus manos, a veces Haruka solía dejarlo con dudas existenciales.

Al día siguiente Makoto despertó tarde, pues se había trasnochado practicando en voz baja las líneas que supuestamente debería empezar a grabar hoy. Se vistió rápidamente para salir, dándose cuenta de que Haruka le había dejado preparado su bento antes de irse, tal vez aún seguía molesto con él y por eso no lo despertó cuando se fue a la universidad. Corrió por las calles de Tokyo, para no llegar tan tarde a su clase, no sacaba nada en esperar el bus, pues siempre las calles estaban congestionadas de automóviles, lo que ocasionaba un taco. Al llegar a la universidad, se encaminó rápidamente por los pasillos, tropezando accidentalmente con un chico al que conocía bastante, pero no tan bien.

—Lo siento mucho, Yamazaki-kun —Se disculpó haciendo una reverencia.

—Ten más cuidado —Respondió de forma áspera mientras se arreglaba su chaqueta. Estaba acompañado por un pelirrojo con característicos dientes de tiburón y que secretamente era el último miembro del club de literatura.

—Al fin veo a mi otaku favorito —Decía Rin mientras se colgaba a su cuello— Oye, ¿Le sucede algo a Haru? Ha estado de mal humor toda la mañana.

—Creo que está molesto conmigo —Se revolvió el cabello, tuvo un escalofrío cuando sintió la mirada de Sousuke sobre él— Bueno me tengo que ir, voy tarde —Se soltó del agarre de Rin y se despidió de ambos muchachos.

Ya en la hora de almuerzo, Makoto que se encontraba solo en el club de literatura, decidió ver vídeos sobre seiyuus haciendo su trabajo en su celular, realmente eran unos profesionales, se sentía el sentimiento que le ponían a las voces de sus personajes, nada comparado a lo que estaba practicando él. Se sentía incapaz de realizar el trabajo a la altura. Siguió mirando vídeos cuando sintió una mano sobre su hombro, alzó su mirada para encontrarse con los orbes morados de Kisumi, quien le sonrió dulcemente, se encontraba ahí para almorzar con él.

—¿Te gusta el trabajo de los seiyuus? —Preguntó mientras desenvolvía su bento— Si te interesaba pudiste haber estudiado actuación como yo.

—No soy tan histriónico —Negó suavemente, dejando de lado su celular para comer junto a su amigo— Pero… ¿Crees que podría ser seiyuu?

—¡Claro que puedes serlo! Además, tienes un tono de voz bastante lindo — Partió un poco de su tortilla de huevo y verduras para compartirla con el de ojos verdes— ¿Te interesa trabajar como actor de voz? Puedo ayudarte si quieres.

—¿En serio? —Makoto aceptó la tortilla del chico de hebras rosáceas, pero no que se la diera en la boca. Kisumi era bastante bueno actuando, lo había visto en varias obras que su carrera realizaba, podría decirse que era todo un "Drama Queen", quizás aceptar su ayuda no sería tan malo, si es que prometía ser confidencial— ¿Puedes mantener un secreto? Pero es algo serio.

—Claro, me honra que puedas confiar en mí —Kisumi miró a su amigo quien se encontraba algo acomplejado— Tranquilo, te lo prometo —Ofreció su meñique, a lo que Makoto aceptó.

—"Promesa del meñique, si miento me tragaré mil agujas" —Dijeron al unísono, Makoto suspiró y sacó entre sus cosas el manga para el cual fue contratado como seiyuu. Le explicó todo al chico de orbes amatista, de que en realidad si había conseguido empleo y que aquella chica era la autora del manga.

—Vaya, felicidades por conseguir trabajo —Lo felicitó Kisumi mientras leía el manga— Así que le darás tu voz al protagonista, nunca pensé que protagonizarías un yaoi.

—No lo digas tan fuerte —Se quejó el muchacho de orbes olivas, avergonzado al verse expuesto.

—Entonces, tienes que empezar a grabar desde hoy —Al parecer el adolescente no tenía ningún prejuicio, pues se mostraba muy entusiasmado— ¿Haru lo sabe?

—No, y nadie más debe saberlo.

—Está bien, tu secreto está a salvo conmigo —Le tomó la mano para besarla, pero Makoto se la quitó, a lo que sólo suspiró— ¿Quieres practicar?

—Ehm… —Dirigió su mirada a la puerta de la sala, acercándose para cerrarla y así nadie entrara— E-Está bien.

—No te pongas tan nervioso —Le sonrió levantándose de su asiento— Haré el papel del otro protagonista, por lo que vi, tú eres el uke, ah… Esto es cómo uno de mis antiguos sueños— Suspiró mientras se llevaba el manga al pecho.

—¿Qué es un uke? —Preguntó sacando a Kisumi de su ensoñación.

—¿Aceptaste trabajar en un manga yaoi y no sabes lo que es un uke? —Lo miró sorprendido, a lo que el de hebras olivas sólo asintió avergonzándose aún más—Bueno… Es cómo para definir los roles en la relación, tú haces el papel de uke y quien trabaje contigo hará de seme… —Al ver que Makoto no entendía palabra alguna, decidió acercársele a su oído y darle una explicación más "explícita"

—¡¿Qué?! —La descripción de rojo hasta el infierno, no hacía justicia a como Makoto se encontraba realmente, Kisumi sólo reía por la exageración de su amigo.

—Relájate, ni como si fuera real —Le palmeó el hombro para luego voltearlo y apoyarlo a la pared— Bien, ¿Practicamos? —Y nuevamente a Makoto le entraron las ganas de morir.

—De-De acuerdo —Suspiró, trabajo era trabajo. De pronto sintió como el aura cambiaba, casi como a esas escenas típicas de lo shoujos que había vistos, donde todo se tornaba rosa y con flores.

—"Entonces… ¿Qué quieres de mí? ¿Por qué cada vez que volteo me estás mirando?" —Decía Kisumi con una voz algo mucho más grave de lo usual. Makoto no sabía si estaba actuando o no, pero la situación ya era comprometedora. El muchacho orbes morados al ver que el más bajo no sabía qué hacer, le indicó las líneas que tenía que leer.

—"Eh… Esto… Senpai…" —Makoto lo dijo con una timidez y una fina voz espectacularmente sugerente, que Kisumi tuvo que cubrirse la nariz, para que no viera que le había ocasionado una hemorragia nasal — ¿Estás bien, Kisumi?

—Nunca he podido estar mejor —Decía mientras se limpiaba la sangre con un pañuelo— Makoto… —Puso una mano sobre su hombro— Serás un gran seiyuu —Alzó el pulgar en signo de aprobación.

—Pero qué dices…

Al terminar la jornada universitaria y después de practicar unas horas con Kisumi, el hermoso muchacho de hebras olivas se dirigía a su nuevo trabajo, se paró frente al estudio, le agradaba que quedara en Akihabara, pues podía disfrutar de mirar las distintas tiendas que habían. Ahogó un gran suspiro y entró, al instante fue recibido por la chica, quien lo saludó amablemente he hizo pasarlo a la sala de grabación inmediatamente, al entrar vio que había un bolso y unas cosas en una esquina, y en la mesa donde colgaba el micrófono, se encontraban dos sillas de frente, dos botellas de agua y al parecer dos guiones, uno para él y el otro debería ser para la otra persona. Miró al frente y saludó al director quien también le sonrió cordialmente.

—Puedes dejar tus cosas ahí —Decía la rubia mientras señalaba una de las esquinas de la sala— Me alegra que hayas venido, Hoy conocerás a tu compañero, deberán trabajar en conjunto prácticamente todo el tiempo, así que espero se lleven bien.

—Claro… —Sonrió nervioso— y ¿Dónde está?

—Fue al baño, ya debe…

—Estoy de vuelta —Al mirar quien entró a la sala y al escuchar aquella voz, Makoto se dio cuenta de que su mala suerte podría ser crónica, de toda la gente del mundo, su compañero de trabajo tenía que ser alguien de la misma universidad, sino que también alguien que conocía.

—¡Ya-Yamazaki-kun! —Makoto estaba algo más que impactado al ver a Sousuke en la misma sala que él, el mundo era una caja de sorpresas.

—¿Tachibana? —Sousuke estaba igual de sorprendido que el más bajo.

Y es que quizás, morir no era una tan mala idea, o al menos así pensaba el pobre chico de hebras olivas.


Bien eso es todo! Qué les pareció? Se vendrán escenas muy incómodas y entretenidas.

Mantengamos vivo el fandom de Free!

Este fic es el último en actualizar por orden, por lo que tengan paciencia.

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Bien me despido.

Hasta entonces, se despide su servidora.

Aiiri.

Muchos kissus llenos de amor virtual!