Buenas tardes! mis amores perdonen mi demora, sé que he demorado mucho, estuve de vacaciones para luego estar ocupada con la universidad y también en actualizar mi otra historia, ahora que terminé este capítulo comenzaré con juegos de seducción, recuerdo que esta historia la público simultáneamente en wattpad.

Mis criaturas hermosas, estoy muy contenta con sus comentarios, me encanta leerlos siempre, de verdad muchas gracias!

Sobre el capitúlo no tengo nada que decir, sólo pobre Makoto.

Perdonen todos mis errores!

Disfruten de su lectura!


Podía sentir la tensión en el aire y no era un invento, sentado allí frente a la intimidante presencia de Sousuke, ¿Era esto obra del karma? ¿Fue por decirle que no a esos vendedores del supermercado? ¿O por aquella vez que se demoró un día en entregar un libro prestado de la biblioteca? Sea lo que fuese, no lograba encontrar una explicación a su mala suerte. ¿Por qué tenía que ser Sousuke su compañero? Suspiró resignado, quizás debía renunciar, aunque necesitaba el dinero. Miró tímidamente al muchacho que estaba al frente de él, ni si quiera se veía incómodo, sólo se encontraba leyendo su libreto como si nada pasase, ni siquiera le dirigía la mirada.

—Muy bien chicos ¿Están listos para grabar? —El director habló por el micrófono, esperando la aprobación de ambos muchachos, Sousuke sólo levantó su pulgar sin despegar su vista del guion, mientras que Makoto suspiró nuevamente para luego asentir tímidamente—Bien, Makoto-kun comienzas tú, primera línea página cuatro.

—De acuerdo… —Susurró nervioso, miró la página por unos largos segundos, la verdad es que le costaba un poco leer las letras— Bien…

—¿Sucede algo Makoto-kun? —Preguntó la chica rubia al ver que el de hebras olivas no comenzaba aún.

—Disculpen… —Se levantó para buscar algo entre su bolso, Sousuke por primera vez levantó la mirada para ver qué hacía el de orbes esmeralda, sin embargo, cuando el chico se sentó frente a él, no pudo evitar desviarla inmediatamente— Necesitaba mis gafas para leer —Decía mientras entregaba una dulce sonrisa, usando unas gafas de marcos negros.

—Te ves muy adorable con gafas ¿Verdad chicos? —Elogió la adolescente mientras miraba a los dos hombres que estaban a parte de Makoto.

—Te quedan muy bien —Dijo el director sonriendo.

—Ah, gracias…

—¿Qué hay de ti Sousuke-kun? —Preguntó la muchacha directamente, provocándole taquicardia al de hebras olivas.

—Se ve igual… —Contestó desinteresado, Makoto sólo bajó la mirada, no estaba esperando un cumplido por parte de él después de todo— ¿Podemos continuar?

—Sí, dame un segundo —Chou entró al estudio donde estaban ambos chicos dejando unos libros sobre la mesa —Makoto-kun, cuando en el guion leas que tienes que arrojar los libros de la mesa, lo haces con fuerza, ¿Está bien?

—¿Por qué debo tirar los libros al suelo? —Preguntó curioso el mayor.

—Efectos de sonido —Le guiñó un ojo, para luego salir de la sala e ir al estudio— Bien, ¿Preparados? —Miró a ambos muchachos quienes asintieron en silencio—Grabando, Makoto-kun te escuchamos.

Makoto miró el guion, sin evitar ponerse nervioso, la presencia de Sousuke y las atentas miradas del director como de la chica, no ayudaban mucho, tomó aire y lo contuvo por un momento, Sólo tenía que leer en voz alta, no debía mirar a nadie.

—Hoy… Es mi segundo día de clases, y… El tercero que…

—Makoto-kun… —Lo interrumpió el director— ¿Puedes levantar la voz un poco más? Y no te tapes el rostro con las hojas, tu voz tiene que dirigirse al micrófono.

—Lo siento —Efectivamente, quería morir—Voy de nuevo.

—De acuerdo.

—Hoy… Es mi segundo día de clases, y… El tercer día en que me encuentro con él… —Sus manos temblaban, en realidad todo su cuerpo estaba temblando del nerviosismo y estaba haciendo un gran esfuerzo para que eso no se notara en su voz— Me pregunto si esto es a lo que llaman destino o es mera coincidencia… Como sea, yo sé que no soy su destino —había terminado sus insufribles líneas, ahora era el turno de Sousuke, leyó el guion, se supone que su personaje estaba caminando por los pasillos de la escuela, y accidentalmente choca con el personaje de Sousuke… Como le había pasado hoy en la universidad. Alzó la mirada y se dio cuenta que la chica le estaba haciendo señas, algo que ver con los libros sobre la mesa, alzó una ceja sin comprender, poniendo una mano sobre los libros, ciertamente tenía que hacer algo con ellos, pero su nerviosismo hizo que se le olvidase lo que Chou le había explicado. Sousuke chasqueó la lengua y aburrido de la torpeza de Makoto, estiró su brazo para tirar él los libros, el de orbes esmeralda reaccionó un segundo antes lanzando los libros con fuerza y rozando sin querer la mano del pelinegro— ¡Woah! ¡Lo siento! —Se disculpó avergonzado y acercando su mano al pecho y cubriéndola con la otra. Sousuke parpadeo un par de veces, sin saber si su disculpa era sincera o era la del guion, de todas formas, ¿Por qué se disculpaba? ¿Por ser idiota? Miró el notorio sonrojo en el rostro de Makoto, no quería admitirlo, pero era lindo ver a un chico sonrojándose de tal forma.

—Sousuke-kun, es tu turno —Recordó la rubia al ver que el joven nadador no hacía nada. El chico más alto cerró los ojos, el tonto del frente le había hecho perder la concentración, le molestaba.

—¿Eres un idiota o qué? —Dijo con un tono que realmente se mostró molesto, Makoto se removió en su asiento incómodo, realmente le quedaba el papel a Sousuke— No puedes andar por los pasillos chocando a la gente —Tomó uno de los libros que encontraba en el suelo y se lo entregó a Makoto, quien lo recibió tímidamente— Ten más cuidado para la próxima.

—Lo siento —Se sentía intimidado, se preguntaba si Sousuke era así diariamente o sólo estaba actuando, su cuerpo seguía temblando, ahora venían sólo monólogos de su parte, bebió un poco de agua, volteó la página del libreto, y comenzó nuevamente, sin embargo, algo era distinto esta vez, unos hermosos orbes turquesas lo estaban mirando y eso no era para nada agradable— E-Es di-fícil… —Muy bien, empezó a tartamudear— Disculpen… Bebió un poco más de agua, conectó su mirada por un segundo con la del pelinegro para volverla inmediatamente al papel— Es difícil… Pensar en ser correspondido, yo lo sa-sabía… —Dios, no podía con la ansiedad, la mirada de Sousuke era demasiado intensa, era igual de intensa que la de Haruka e incluso se atrevería a decir que un poco más— Yo lo sabía, pero, aun así, mi corazón… Mi corazón quería intentarlo… ¿Podría alguien como yo, enamorar a Takashi-senpai?

—Está bien Makoto-kun, puedes terminar ahí —Dijo el director, llamando la atención de ambos muchachos— Creo que podemos dejarlo hasta aquí por hoy.

—Ya… ¿Terminamos? —Preguntó el de hebras olivas, a lo que el hombre mayor asintió.

—Ciertamente no son profesionales, y me atrevo a decir que es la primera vez que hacen este tipo de trabajo, no podemos presionarlos y grabar un capitulo completo en una tarde, en especial tú, Makoto-kun, estás muy nervioso… Creo que, si sigues por hoy, enfermarás.

—Perdón… —Hizo una reverencia, lo había arruinado… Se dirigió a recoger sus cosas, estaba decepcionado de sí mismo y triste a la vez. Quizás debía renunciar.

—No te desanimes Makoto-kun —La rubia se acercó al de hebras olivas— Es sólo cuestión de práctica, además no dejaré que nadie más le de voz a mi personaje, sólo tú puedes —Lo animó entregándole un sobre— Es un pequeño adelanto —Sonrió mientras le entregaba otro a Sousuke— Van a la misma universidad, ¿Verdad? —Los dos chicos asintieron con pocos ánimos— ¿Por qué no ensayan juntos?

—¡¿Eh?! —Makoto gritó para luego taparse la boca con ambas manos.

—Eso es imposible, no tengo tanto tiempo libre como Tachibana, estudio algo importante —Dijo el pelinegro arrogante, haciendo una reverencia y marchándose del lugar.

—¿Qué pasa con esa actitud? —Decía la adolescente mientras miraba al pelinegro irse, dirigió su mirada a Makoto quien claramente se veía muy desanimado— No te preocupes, puedes practicar con tus amigos, si tienes dudas puedes preguntarme, ¿Intercambiamos números?

—Está bien —Makoto sacó su celular, sintiéndose algo avergonzado— Es la primera vez que intercambio mi número con una chica… —Bien, eso no debía haberlo dicho en voz alta, ahora nuevamente quería morir. Chou simplemente rió.

Iba en el bus ya devuelta al departamento que compartía con Haruka, su tarde no fue para nada exitosa, realmente fue a hacer el ridículo, lo peor fue que estaba Sousuke presente, parecía más arisco de lo normal, ¿Acaso no era de su agrado? Se revolvió las sedosas hebras, ya no tenía cabeza para pensar más en lo que había pasado. Se bajó una parada antes, no estaba con ánimos algunos, la verdad es que no tenía ningún talento y tampoco presencia, ni carácter...

—Makoto… —Dirigió su mirada hacia donde escuchó su nombre, encontrándose con los hermosos orbes oceánicos de su mejor amigo.

—Haru —Cambio inmediatamente su rostro, entregándole una sonrisa, se acercó a él y se dio cuenta que llevaba varias bolsas— ¿Fuiste al supermercado? Déjame ayudarte —Tomó algunas bolsas para caminar junto a su amigo— ¿Cómo estuvo tu día?

—Estuvo bien —Lo miró de reojo, estaba sonriendo como siempre, si cualquier mortal lo viera, diría que Makoto se encontraba bien, pero él lo conocía un poco demasiado y sabía que algo le había ocurrido. Caminaron hasta llegar al departamento, el más alto lo ayudó a ordenar la despensa que estaba quedando vacía— Gracias, prepararé la cena.

—De acuerdo —Makoto se fue a sentar en la mesa, sacando entre su bolso, un libro de sopas de letras, realmente no recordaba si tenía una tarea pendiente. Miró a Haruka quien se encontraba de espaldas ya cocinando, ni si quiera en eso lo podía ayudar, volvió su vista al libro, cerrándolo, definitivamente no había ánimos. Contuvo un suspiro, no quería llamar la atención del de orbes oceánicos, pero y es que se sentía un fracaso total, estas situaciones no le ayudaban para nada a su autoestima que ya era baja desde un principio— Oye Haru… Los nadadores profesionales son mucho más importantes que alguien que simplemente estudió literatura, ¿Verdad?

—¿De qué hablas? —Se volteó para conectar su mirada con la de Makoto, pero éste la esquivó olímpicamente, sin embargo, no era necesario mirarlo a los ojos para darse cuenta de lo que le pasaba, ese muchacho se encontraba triste por algún motivo— ¿Te están molestando? —Queriendo o no, Makoto ya obtuvo toda la atención de Haruka, pues había dejado de cocinar y ahora se dirigía hacia él.

—No es eso… —Negó con las manos, tratando de que el pelinegro no lo leyera como siempre lo hace—Es sólo que… Olvídalo, no te preocupes Haru, estaré estudiando en mi habitación —Se levantó para huir del lugar, pero Haruka lo tomó de la muñeca, dándole aquella mirada intensa, que le recordó a la de Sousuke, pero que era totalmente distinta.

—¿Qué estás ocultando? —Makoto se mordió el labio inferior, ¿Era válido llorar por sentirse un inútil? Fijó su esmeralda mirada en sus pies, no podía decirle todo lo ocurrido, aunque quisiera— Makoto…

—Me hubiera gustado saber nadar para estar contigo —Sonrió sin querer hacerlo realmente— Pero me da miedo… Ni siquiera puedo entrar en una piscina o ver el mar. Lo único en lo que soy bueno es en la literatura, pero no sirve de nada, a veces… Me gustaría poder ayudarte a cocinar, pero termino por quemar todo… Incluso en la universidad, si tú no estuvieras yo…

—Makoto —Lo interrumpió severamente— Puedes aprender a nadar, como también puedes aprender a cocinar, son sólo pequeñeces, yo no puedo escribir una historia como tú lo haces, no puedo ser amable ni sonreír de la forma en que sólo tú lo haces, Makoto, tienes cualidades que no cualquier persona puede tener, no sé por qué te sientes inútil ni porque estás triste —Soltó su agarre, mirando directamente a aquellos bosques que cristalizados no querían desbordar ninguna lágrima— Pero esperaré hasta el momento en que me lo digas —No había abrazos de por medio, pero el de hebras olivas sabía de sobra que no eran necesarios, esa era la forma de dar apoyo de Haruka y lo agradecía.

—¿Puedo ayudarte a preparar la cena? —Dijo tímidamente.

—¿No tenías que estudiar? —Sonrió levemente, su mejor amigo realmente era único, sabía que quería llorar y aun así no lo hacía.

—El estudio puede esperar…

Al día siguiente, Makoto se sentía un poco mejor de lo ocurrido en la tarde anterior, si bien Sousuke realmente le intimidaba, no se iba a dejar deprimir por su culpa, iba a demostrar que podía ser un buen seiyuu, y quitarle esa mirada de arrogancia al pelinegro. Estaba abriendo su casillero cuando sintió una presencia detrás de él, asustado por la creencia de que atrás había un fantasma, se volteó lentamente, asustándose aún más por lo que se trataba realmente.

—¡Ya-Yamazaki-kun! —Decía pegándose al casillero, no esperaba encontrárselo hasta la tarde.

—¿Tienes un minuto? —La intensa mirada turquesa lo paralizó por completo, por lo que sólo asintió levemente.

Y quizás se pase todo el día preguntándose cómo llegó a parar a tal situación, encerrado en el mismo cubículo del baño de hombres, con Sousuke muy cerca de él, que perfectamente podía ver con detalle su cuello, que aclaraba no es que le llamara la atención, sino que era donde llegaba su vista, era incómodo estar en esa posición, además de que estaba acostumbrado a ser el más alto de todos, pero esta vez, Sousuke le ganaba en altura y tal vez en todo. Internamente quería gritar, el pequeño cubículo se estaba volviendo muy caluroso y él estaba rojo como un tomate o más, ¿Se preguntaba dónde había quedado su determinación?

—Ah… Yama… —El pelinegro le tapó la boca con su mano, mientras se cercioraba de que ya nadie estuviera en el baño de hombres, cuando estuvo seguro de que nadie se encontraba en el lugar, decidió quitar su mano, mirando al más bajo que estaba bastante acalorado.

—¿Te sientes bien? —Alzó una ceja mientras el de hebras olivas recuperaba el aire.

—S-Sí… —Suspiró para mirar al de orbes turquesa— ¿Por qué estamos aquí? —No iba a mentir, si estaba nervioso, demasiado.

—¿No es obvio? —Puso un brazo al lado de la cabeza de hebras olivas para poder apoyarse— No quiero que nadie me vea hablando contigo, Makoto tragó saliva, asintiendo en comprensión— Escucha, yo no quería aceptar ese trabajo, pero necesito el dinero como tú también lo necesitas —Miró al muchacho que trataba de no hacer contacto visual con él— Tachibana mírame —Dijo molesto— Nadie debe saber de esto, menos Rin, ¿De acuerdo? —Se acercó hasta quedar a sólo unos centímetros de su rostro, Makoto terminaría con un colapso ahí mismo— Si alguien se entera… Realmente me enfadaré, ¿Entendiste? —El de orbes esmeralda sólo asintió, entrándole las ganas de morir— Bien —Dijo alejándose y saliendo del cubículo, asegurándose de que no hubiera nadie— Nos vemos —Hizo un gesto con su mano y salió del lugar. Makoto rápidamente salió para apoyarse en el lavamanos, su cuerpo temblaba por completo.

—¿Qué demonios fue eso? —Se decía a sí mismo abriendo la llave del agua para mojar su rostro que estaba ardiendo.

—¿Mako-chan? —Makoto paró en seco su actuar y dirigió su mirada hacia la esquina del baño, donde se encontraba Nagisa que también estaba saliendo de uno de los cubículos— ¿Por qué estabas encerrado en el baño con Sousuke?

Ah, la vida era muy injusta.


Bien eso es todo por ahora, espero haya sido de su agrado!

Ahora debo preparar algunas cosas para la universidad y comenzar a escribir el capitulo nuevo de Juegos de seducción, sé que muchos esperan esa actualización.

Muchas gracias por su cariño! los amo!

Hasta entonces, se despide su servidora.

Aiiri.

¡Muchos kissus llenos de amor virtual!