Buenas noches preciosas criaturas! Lamento haber tardado en actualizar, actualicé primero en la otra plataforma, mis disculpas. Hace mucho no escribía algo más ligero y que no tiene tanto drama akjakjhak estoy ansiosa por mi otra historia, se acerca su final. Bien, los dejo con el capítulo, espero sea de su agrado!
Disfruten de su lectura!
Trataba de no perder la templanza con la cual se caracterizaba, pero cuando se está entre la espada y la pared, era algo difícil mantenerla, pero lo intentaba, pues no sabía muy bien qué explicación darle al rubio que insistente le preguntaba por la situación engorrosa en que lo había descubierto. Ahora con mayor privacidad que la del baño de la universidad, se encontraban en su salón de reuniones "otakus", sólo los dos para mayor comodidad o incomodidad; ahora ¿Cómo poder salir de esta terrible desgracia? Miró al menor que comía muy felizmente su pan de melón que lo obtuvo gracias a él, cada mordida que daba lo hacía mirándolo fijamente, expectante de las palabras que salieran de su boca, era increíble pensar esto, pero Nagisa era intimidante en ese estado, parecía un matón de los que te suelen esperar a la salida de la escuela con esa mirada que le estaba entregando en ese instante, el mundo conspiraba contra él, no había otra explicación.
—Entonces Mako-chan… ¿Por qué estabas encerrado con Sousuke en uno de los cubículos del baño? —Preguntó dándole otra mordida a su pan— Escuché algo sobre dinero, no me digas que…
—¿Qué cosa? —Alzó una ceja esperando escuchar su secreto revelado.
—¿Eres gay por dinero?
—¡¿Qué?! —Eso sonaba incluso peor que ser seiyuu de un manga yaoi— ¿Dónde sacaste eso?
—Lo vi en la televisión —Dijo serio, cruzándose de brazos— Jóvenes que no necesariamente les gusten los hombres rentan sus cuerpos y compañía por dinero. ¿Tan mal te ha ido en busca de trabajo que has caído en eso? —Makoto parpadeo un par de veces intentando entender lo que su amigo le decía— Eso no está bien… Makoto —Ahora lo llamó por su nombre, miró hacia una esquina, la situación si se la tomó muy seria.
—Nagisa… —Cómo poder explicar, ya estaba amenazado por Sousuke de no decir palabra alguna sobre sus grandes trabajos— Estás equivocado, jamás haría algo así.
—Entonces, ¿Por qué estabas con Sousuke encerrados en un lugar tan pequeño? No puedo imaginarme cosas sanas, si están en un espacio tan pequeño es inevitable que sus cuerpos no se rocen —Lo apuntó con el dedo, acusándolo de cosas indebidas.
—¿Rozar? ¿Qué tiene que ver eso? —El de hebras olivas se sobó las sienes, ¿Qué debía hacer? —No estábamos haciendo ninguna de las cosas que imaginas y deja de apuntarme.
—Si no quieres que le diga a Haru-chan, mejor empieza a hablar, saliste muy acalorado de ahí —Bien, si le contaba a Haruka la cosa se iba a poner más fea de lo que ya era.
—Estábamos hablando —Contestó sinceramente, simplemente no tenía que especificar.
—¿De qué estaban hablando? —Nagisa podía ser muy insoportable si se lo proponía.
—Sobre cosas… Nagisa ¿Por qué te importa tanto lo que estaba haciendo con Yamazaki-kun en el baño?
—¿Qué estabas haciendo con Sousuke en el baño? —Ambos se voltearon a mirar a quien preguntaba, se trataba de Kisumi que acababa de entrar al salón, Makoto suspiró, quizás debería ir a un templo a hacerse una limpieza espiritual. La verdad es que estaba acorralado, no podía inventar nada, pues nada explicaba la situación; sinceramente no le importaba Kisumi, pues ya sabía en lo que trabaja, excepto de que Sousuke también trabaja en lo mismo. Cerró los ojos y respiró profundamente, sí, efectivamente quería morir.
—Kisumi, ¿Puedes cerrar la puerta con seguro? —El chico le hizo caso y se acercó a la mesa donde estaban sentados, Makoto apoyó ambos codos en la mesa y entrelazó sus dedos, poniendo su mejor mirada seria— Deben prometer que no se lo dirán a nadie y no hablarán de esto.
—Wow, pero qué tensión —Decía Kisumi mientras se sentaba, sacando su celular— Makoto mantente así por favor, necesito capturar esa mirada tuya.
—¡Kisumi! —Se quejó volviendo al Makoto normal que era la representación de la diabetes.
—Me debiste haber visto, yo si estaba actuando muy bien, hasta le dije a Mako-chan, Makoto —Nagisa también volvió a su estado natural risueño.
—¿Estabas actuando? —El hermoso muchacho de orbes esmeralda se sentía estafado— Hasta te compre un pan de melón.
—Que fue muy bien disfrutado —Le guiñó un ojo, para luego volver a ponerse serio— Ahora di lo que ibas a decir o en serio le diré a Haru-chan.
—Yo y Yamazaki-kun somos seiyuu de un manga yaoi, Yamazaki-kun me llevó al baño porque no quiere que nadie lo sepa y me advirtió que no le dijera a nadie —Perfecto lo dijo todo, ahora debería morir en paz.
—¡¿Sousuke es tu compañero?! —Preguntó el de hebras rosáceas sorprendido, a lo que Makoto asintió simplemente— Ese chico tiene suerte.
—Esperen un momento —Nagisa se levantó de su asiento sin creer mucho en lo que decía el más alto— ¿Cómo sé que esa es la verdad? —El muchacho de hebras olivas sacó de su bolso todo su material del trabajo, el menor lo miró bastante asombrado, entonces aquel día si había encontrado trabajo, leyó el guion de Makoto y la verdad es que no podía imaginárselo— ¡¿Eres el uke?!
—¿Pueden simplemente quedarse callados? Es un secreto, nadie más debe saberlo —Tomó sus cosas para volver a guardarlas, los dos chicos asintieron firmemente, prometiendo que no dirían nada a nadie.
Lo malo de la situación de aquel precioso chico de orbes esmeralda, es que un secreto dejaba de serlo cuando era compartido, por lo que las consecuencias de esto, se vendrían una tras otra. Después de ese momento tenso, se dirigió a sus clases de géneros de literatura, no pensó que iba a ser tan difícil mantener el secreto sobre su trabajo, con un gran suspiro se sentó en una de las esquinas que estaban al lado de la ventana, si no hubiera sido tan orgulloso y aceptado la ayuda de Haruka, quizás todo este embrollo se podría haber evitado, pero tampoco era una solución vivir a costas de su mejor amigo, siempre era protegido por este o por todos, ya era hora de que comenzara a protegerse por sí mismo, lidiaría con este secreto a toda costa, además, no quería a un Sousuke muy enojado con él, tan sólo pensarlo le daba escalofríos. La verdad es que quería que las horas avanzaran lento, no tenía ganas de ver el precioso chico de hebras azabaches, menos tener que actuar tan sumiso frente a él, ahora que lo pensaba, sólo tenía el guion de tres capítulos, por lo que no sabía que debía hacer después de eso, como buen gato miedoso y curioso cómo le solía decir Rin, sacó el manga de su bolso, y se dispuso a averiguar, qué sucedía en la historia, pasó las hojas hasta llegar al capítulo cuatro, mirando a ambos lados para asegurarse de que nadie lo estuviera mirando, se dispuso a leer, hasta ahora todo era normal, la historia seguía su curso con lejanas aproximaciones entre los protagonistas, hasta que llega a la escena en la que su personaje llega a casa, encerrándose en su habitación, Makoto apostaría que lloriquearía como siempre por no ser correspondido, pero esta situación era distinta, pasó a la otra hoja, empezando a sentir como el calor se le subía a la cara, pasó a la siguiente… y abruptamente cerró el manga, haciendo un ruido al hacerlo y llamando la atención de todos en el salón.
—Tachibana-kun —Llamó el profesor— ¿Te sientes bien? Tienes la cara muy roja.
—La verdad es que no me siento muy bien —No mentía, pero se sentía muy avergonzado en ese momento.
—Está bien, puedes salir de la clase y descansar en la enfermería, ahora si te sientes muy mal, deberías irte a casa —Esta era la libertad de la universidad, si querías podías irte en medio de la clase sin excusa alguna.
—Gracias profesor, disculpe las molestias —Hizo una leve reverencia y salió del salón, Hoy se supone que deberían grabar todo el guion para seguir con los siguientes capítulos y era terrible porque estuvo practicando para que le saliera bien y no atrasar las grabaciones, según Chou, a fin de mes se debía lanzar el cd drama con la mitad de los capítulos del primer tomo, definitivamente era una locura.
Caminó hacia el salón marginado que era su refugio, iba con la mirada gacha, por lo que no se dio cuenta y tropezó con un chico más alto que él, que no tenía cara de buenos amigos, lo peor que por su culpa hizo derramar la bebida que el chico llevaba, vio su chaqueta, era del equipo de natación de la universidad; el muchacho lo tomó por el cuello de su camisa , notoriamente molesto, sabía lo que venía, siempre pasaba, de seguro iba a ser golpeado sin importar cuantas veces se disculpara por lo que sólo cerró los ojos, pero su golpe nunca llegó, Makoto abrió los ojos y se dio cuenta que increíblemente Sousuke había intervenido sujetando el brazo del otro chico.
—No te manches las manos por tan poca cosa —Dijo serio, empujándolo para que continuara caminando, Makoto iba a agradecer, pero el pelinegro siguió de largo, por supuesto, no quería tener ninguna relación con él, lo entendía.
Ahogó un suspiro, mejor seguir su camino, no había posibilidades de que fueran amigos, ni aquí ni en otro universo. El chico dobló por uno de los pasillos y quizás lo mejor del día era lo que se encontraba ahí, su mejor amigo, que al parecer recién se dirigía a almorzar.
—¡Haru! —Los orbes oceánicos se alzaron al escuchar su nombre, encontrándose con un sonriente y dulce Makoto, quien corrió hacía él— ¿Vas a almorzar? —Se puso a su lado para caminar junto a él.
—Sí… ¿No deberías estar en clases? —Lo miró extrañado a lo que Makoto sólo desvió la mirada avergonzado al recordar aquella escena del manga.
—Bueno, no me sentía bien —Se revolvió las sedosas hebras olivas — Preferí darme un descanso, pero ahora que te vi, decidí acompañarte.
—Si no te sientes bien, deberías irte a casa —Decía el pelinegro mientras se encaminaba a los comedores de la universidad, algo desconocido para Makoto, quien nunca come en ese lugar, pues era un peligro inminente a exponerse a burlas y molestias por los más populares, Haruka sintió la incomodidad de su amigo, por lo que se detuvo— Podemos comer en el salón que usas para tu club.
—No te preocupes… Vaya, no recordaba que este lugar fuera tan grande —Makoto miraba el lugar ansioso, ya habían personas que lo miraban extraño, este no era un lugar para él.
Los dos muchachos se sentaron en una mesa apartada, donde no había tanta gente, Haruka comía tranquilamente mientras que el más alto miraba por la ventana, se preguntaba cómo reaccionaría el pelinegro si le decía que trabajaba con Sousuke, ¿Se enfadaría? ¿Le daría igual como lo hace con todas las cosas? Eso era imposible, cualquier cosa que tenga que ver con él, para Haruka era muy importante.
—¿Te irás a casa? —Los orbes esmeraldas se conectaron con los oceánicos, no podía ir a casa ahora, pues tenía que ir a grabar.
—Debo quedarme, quede con los chicos a…
—Encontraste un trabajo, ¿Verdad? —Makoto sonrió un poco decepcionado de su poca capacidad de ocultar cosas de Haruka, quien como siempre tan asertivo, lo había descubierto— ¿De qué se trata?
—Es algo vergonzoso… Pero sí encontré trabajo —Se lo confirmó un poco apenado — Disculpa si te mentí, no puedo decirte de qué trata el trabajo, no me siento preparado todavía para decírtelo, aun así… —Tomó la mano del más bajo para luego entrelazar sus dedos meñiques—Te prometo que te lo diré, sólo dame un poco de tiempo.
—¿Era por el trabajo que estabas triste? —Haruka no mostraba expresiones de enfado, sólo de comprensión, mientras mantenía su meñique entrelazado con el menor.
—Algo así —Recordó cuando fue un total desastre el día de ayer, hoy se supone debería ser todo lo contrario y sorprender a todo el mundo, en especial a Sousuke.
—No te sobre exijas —Dijo simplemente, separando sus manos para volver a comer, Makoto sonrió, Haruka era comprensivo, pero sabía que estaba preocupado por él, por lo que se esforzaría mucho para que su mejor amigo no tuviera preocupaciones de más.
Caminaba entre las calles de Akihabara, tenía muchas preguntas sobre los capítulos que venían después, en especial por esa escena; como iba con tiempo se detuvo en varias tiendas, pensaba en llevarle un regalo a Haruka, quizás un delfín de peluche que encontraba muy tierno le gustaría, por lo que decidió entrar a la tienda y comprarlo, tenía ánimos y realmente esperaba que los nervios no le jugaran en contra, siguió caminando entre las calles, hasta dar con un cartel en una tienda de mangas, lo especial de este cartel, es que se anunciaba el Cd drama del manga que era partícipe, ¿Podrán tener todo grabado para fin de mes? No quedaba mucho para que se terminara.
—Al menos no pusieron nuestros nombres —Makoto se volteó para encontrarse con Sousuke que estaba detrás de él, un escalofrío le recorrió la espalda— Hay que dirigirse al trabajo, ¿Qué haces perdiendo el tiempo?
—Estaba mirando tiendas de paso —Desvió la mirada para luego seguir avanzando, Sousuke se encogió de hombros, para luego caminar a un paso tras de él.
—Espero no lo arruines esta vez —Decía desinteresado, pero sabía que esas palabras no le gustaban para el de hebras olivas.
—No lo arruinaré, Yamazaki-kun —Contestó algo molesto, pero también nervioso— Estuve practicando mucho, así que puedes estar tranquilo.
—Oye… Tachibana —Makoto se detuvo para mirar al de orbes turquesas— ¿Cómo lo harás para grabar los próximos capítulos?
—¿De qué hablas? —Se hizo el desentendido, entregándole una dulce sonrisa, que se fue quitando mientras el más alto se acercaba a él hasta usar su espacio personal y susurrarle para que nadie escuchara más que ellos.
—Ya sabes, la escena dónde tu personaje se masturba —Fue tan directo, que no pudo evitar sentirse avergonzado al máximo, así que Sousuke ya había leído ese capítulo, esto era simplemente horrible para él— ¿Qué pasó? —Preguntó separándose del más bajo y teniendo una distancia normal, lo que Makoto agradecía mucho en ese momento, pues ya le estaba entrando el pánico— ¿Tan rápido se esfumó tu seguridad? Deberías relajarte, lo único que tienes que hacer, es no arruinarlo todo —Dicho esto, Sousuke continuó su caminata dejando a un Makoto, inseguro y con una gran presión sobre los hombros.
En ese momento se consideró, como una persona totalmente incapaz de hacer el trabajo.
Eso es todo! Espero que les haya gustado, perdonen mis errores!
Bien eso es todo, hasta que actualice Dolor de pérdida.
Hasta entonces, se despide su servidora.
Aiiri.
