¡Buenas noches mis preciosas criaturas! Lamento dejar de publicar la historia aquí, pensaba hacerlo cuando ya estuviese terminada, pero no era justo y no me gustaba ver mi perfil este fic con sólo cuatro capítulos cuando ya lleva diez, por lo que subiré todos los capítulos de golpe.

Muchas gracias por sus comentarios! son muy lindos.

También muchas gracias por la corrección que me hicieron! Los amo tanto mis preciosas criaturas.

Así que prepárense para entretenerse con este fic!

Perdonen todos mis errores!

Disfruten de su lectura!


A pesar de estar tenso, daría lo mejor de él en esta oportunidad, no sólo para demostrarle a Sousuke de que podía hacer bien su trabajo, sino porque Chou y el señor Kousuke, confiaban en él. Sólo tenía que concentrarse en su personaje, y aunque le perturbaba la antipatía del chico de orbes turquesa, por la cual le gustaría preguntarle, decidió dejarlo en un segundo o tercer plano. Dio una dulce sonrisa al entrar al estudio, dejando sus cosas a un costado, se había aprendido los textos de memoria por lo que no habría problema; se sentó en su lugar al frente de Sousuke, haciendo contacto visual inevitablemente, y es que la mirada del pelinegro era tan intensa que era imposible no desviar sus ojos a otra dirección, quizás era su percepción, pero, parecía que Sousuke realmente estaba expectante a lo que haría, pensamiento que lo hizo avergonzarse y, por ende, sonrojarse.

—¡Muy bien, los veo animados!, en especial a Makoto-kun, ¿Verdad? —La voz de la chica lo hizo salir del trance, por así decirlo, del que se encontraba.

—¡Ah!, Claro… —Contestó sonriendo nervioso, ¿Por qué Sousuke lo descompensaba?

—Esa es la actitud, entonces comencemos, Makoto-kun adelante —Dijo entusiasta la adolescente, tomando asiento, el hombre a su lado dio el conteo regresivo con sus dedos, y la señal de grabación dio verde.

Makoto tomó el guion entre sus manos, ignorando por completo al precioso chico de orbes turquesa, si calculó bien, hoy deberían grabar un capítulo completo, más la mitad del anterior, eso si salía todo bien. Respiró hondo y comenzó.

—La tarde comenzó más temprano que de costumbre, lo sabía con sólo ver la posición del sol, prácticamente podría dar el día por terminado —Makoto hizo una pausa, para luego suspirar, tal cual como se le decía en el texto— A veces me pregunto, si Takashi-senpai puede ver las mismas cosas que yo, de la misma manera que yo, por ejemplo, el atardecer que estoy apreciando en este instante, de colores intensos con un carmesí concentrado alrededor del sol para expandirse por el cielo matizándose en tonos anaranjados, "Es hermoso", Takashi-senpai, ¿Puedes verlo? En este momento me estoy riendo como un tonto, me gustaría que lo vieras y quizás poder enamorarte de mí, siendo absurdo.

El chico de hebras olivas terminó su estrofa correspondiente, alzó su mirada alarmado de sólo escuchar silencio, encontrándose con las miradas atónitas de todos los presentes, situación que comenzó a darle ansiedad, ¿Por qué lo miraban así? ¿Lo había hecho muy mal? Antes de que dijera cualquier cosa, Chou se levantó del asiento con una gran sonrisa y entusiasmo.

—¡Makoto-kun, eso fue perfecto! —Los orbes esmeraldas brillaron por sí mismos ante el elogio de la rubia— ¡El tono de voz, el dominio de la respiración, y la forma de expresar las emociones en tu voz! Todo fue perfecto, realmente estaba escuchando al protagonista de mi manga.

—Muchas gracias, he estado practicando —Explicaba el chico sintiéndose totalmente validado por su esfuerzo. Miró a Sousuke quien realmente tenía una cara de sorprendido, ¿Podría considerar esta, como su victoria? No sabía muy bien el por qué, pero esperaba que el pelinegro le dijera algo.

—Muy bien, continuemos, Sousuke-kun es tu turno.

El chico de orbes turquesa parpadeó un par de veces, tratando de concentrarse en su trabajo, Makoto prácticamente le había hecho tragar sus palabras, pues lo había hecho muy bien. Ahora que lo pensaba, la voz de aquel chico era muy dulce y tierna, en sí no era molesto escucharlo, quizás debería felicitarlo.

—No logro entender —Al momento de leer, su voz era algo más grave pero sólo un poco, miró al frente para ver a Makoto quien leía atento su libreto, no es que quisiera que lo mirase a él, sólo quería demostrar que también hacía un buen trabajo— Las relaciones de pareja, son muy complejas, el amor en sí es muy complejo. Hoy también se me han declarado, no lo entiendo… Pierden su tiempo intentando querer algo conmigo, no estoy hecho para eso, nadie puede cambiar mi forma de pensar en este tema; hay personas que nacen para amar, yo no pertenezco a ese grupo por supuesto.

—¡Perfecto! Bien pasemos a la segunda hoja —Decía la chica mientras seguía el guion con los dos universitarios.

—Muy bien chicos, ambos lo han hecho fantástico, ahora los personajes deben interactuar entre ellos —Explicaba el hombre de hebras grises— Por favor traten de hacerlo lo más natural posible, recuerden que deben trasmitir emociones a través de la voz, aquí deben trabajar en conjunto, mirarse y hablarse mutuamente, así que no se ignoren, ¿Entendido? —Miró a ambos chicos que asintieron en silencio— Bien, entonces empezaremos nuevamente contigo, Makoto-kun.

Makoto leyó rápidamente la pequeña introducción en la que decía "Las clases han terminado y los alumnos salen del establecimiento dirigiéndose a la salida, Satoru ve entre a ellos a Takeshi que va solo, por lo que grita su nombre". Parpadeó tratando de entender lo que tenía que hacer, ¿Acaso tenía que gritar? ¿Realmente tenía que gritar?

—Kousuke-san… —Llamó la atención del mayor— Aquí dice que debo gritar, ¿Es necesario hacerlo?

—Por supuesto, tienes que hacer todo lo que el guion indica, si tienes que gritar, debes hacerlo, si tienes que reír, también, ¿De acuerdo?

El chico de hebras olivas suspiró en comprensión, esto era vergonzoso, miró a Sousuke que al parecer también estaba algo incómodo. Esto era distinto a hacer un monólogo, tener que mirar e interactuar con el pelinegro ya lo hacía mucho más difícil, si a eso le agregamos tener que hacer cosas vergonzosas, era peor. Respiró profundamente, se había sonrojado hasta las orejas, miró nuevamente al de orbes turquesas, no era su idea, aquel chico también estaba sonrojado, ser seiyuu no era muy fácil, sin embargo, no le quedaba de otra, así que simplemente tenía que hacerlo muy a su pesar.

—¡Ta-Takeshi-senpai! —Gritó como si estuviera asustado, en vez de estar llamando a alguien, Sousuke se encogió ante el grito del muchacho y éste sólo quiso morir de la vergüenza. Lo peor es que el pelinegro debía contestar de inmediato, pero le costaba que las palabras salieran de forma tan espontánea.

—A-Aho-Ahora qué… —Apoyó su frente en su mano izquierda, ahora estaba compitiendo con Makoto sobre quien estaba más rojo.

—Está bien, eso estuvo horrible… —decía el hombre de hebras grises, en el fondo se podía escuchar la risa de la chica quien lo acompañaba— Volveremos a grabar.

Después de una intensa jornada de grabación, el trabajo había llegado a su fin y los chicos se preparaban para irse a casa, nuevamente habían dejado la mitad de un capítulo por grabar, y es que tener que representar las interacciones de los personajes fue un arduo trabajo para ambos. Makoto tomó su bolso, pero antes de despedirse se le acercó a la muchacha para preguntarle una cosa al oído. Al salir del lugar, ya con su duda aclarada, no le quedaba más que suspirar como si su alma se escapara de su cuerpo, la respuesta de Chou no fue para nada alentadora, dirigió su mirada a Sousuke que al parecer lo estaba esperando, se le quedó mirando por unos segundos, notando un poco de quizás ¿Nerviosismo? Bueno no lo sabría si no le hablaba o intentaba hacerlo.

—Buen trabajo, Yamazaki-kun —Hizo una leve reverencia en forma de cortesía— Hoy fue más difícil que los otros días —Hubo un silencio que le decía a Makoto que ya debería irse— Bueno… Ya me voy a casa, nos vemos —Estuvo a punto de irse cuando el pelinegro lo tomó de la muñeca, deteniendo su andar.

—Tachibana… —Makoto estaba algo asustado, quizás qué advertencia le daría ahora— Disculpa por haber sido duro contigo —A Sousuke le costaba expresarse y era soberbio, pero sabía reconocer los errores que cometía, ahora el pedir perdón por ellos, ya dependía más de otras circustancias— Hoy, hiciste un buen trabajo —El chico de hebras olivas parpadeó un par de veces intentando procesar la información, ¿Sousuke lo estaba halagando? ¿Cómo se supone que debería reaccionar?

—¿De verdad crees que lo hice bien? —Por supuesto, la inseguridad ante todo— Arruiné todo cuando tuvimos que interactuar…

—Yo también lo arruiné —Se sinceró un poco menos tenso, Makoto transmitía calma, le apenaba un poco el haberlo tratado tan rudamente, por supuesto no iban a hacer amigos, pero podían ablandar su relación en el trabajo— Creo que esta vez, es un empate.

—Si tú lo dices —Sonrió el más bajo, el chico de orbes turquesa no era tan atemorizante si se lo proponía.

—Bien nos vemos —Palmeó el hombro del muchacho de orbes esmeraldas y siguió su camino entre la gente que transitaba por Akihabara. Makoto miró hacia el cielo que estaba volviéndose nocturno, quizás hoy avanzó un pequeño paso, de los miles que tendría que dar; con estos pensamientos, se fue a casa.

Haruka miró la hora, si bien no era tan tarde, quizás sí para un chico de hebras olivas, podría mentir y decir que le preocupaba, pues realmente no sabía en lo que andaba metido, y la verdad la curiosidad lo estaba picando de a poco, pero seguiría confiando en Makoto, hasta el momento que le decidiera contar la verdad. Ordenó los platos en la mesa, al menos cuando su amigo llegara, la cena estaría lista, en esta ocasión preparó curry verde, dejando de lado la caballa que usualmente cocinaba, estaba sacando el arroz de la arrocera cuando la puerta se abrió con la llegada del más alto, con tan sólo mirarlo pudo saber que tuvo una buena tarde, era muy expresivo después de todo.

—¡Estoy en casa, Haru! —Saludó con su sonrisa única, recibió un "bienvenido" por parte del pelinegro que estaba concentrado en armar los platos— Vaya, ya tienes lista la cena ¡¿Es curry verde?! Eso es genial —Haruka simplemente sonrió levemente ante el entusiasmo de Makoto al ver uno de sus platos favoritos.

—Ve a cambiarte para cenar —Dijo el pelinegro terminando de servir, ahora sólo faltaba poner la tetera para disfrutar de un relajante té verde, le gustaba cuando Makoto estaba alegre, de alguna forma esa alegría se le contagiaba, además como era el mayor, se sentía un poco responsable de él, pues sus padres no estaban aquí y aunque el de orbes esmeralda ya no era un niño, a veces actuaba como uno, tal vez haya sido el ambiente más brusco de la universidad, pero se había retraído bastante y tener una actitud más deprimente; por ello verlo alegre lo hacía sentirse tranquilo.

Ambos chicos cenaron tranquilamente, al parecer a Haruka le estaba yendo muy bien en el equipo de natación, convirtiéndose en el nadador principal y favorito del entrenador. Por otro lado, Makoto había dejado de lado un poco sus estudios, sólo que no lo ha revelado aún, lo peor es que no tenía idea de lo que han estado pasando en clases por andar de distraído, tampoco podía bajar sus notas o definitivamente le quitarían por completo la beca, ya le habían quitado la mitad y estaba en caos, no podía imaginarse teniendo que pagar por completo la universidad. En base a esto, se puso a pensar por qué Sousuke necesitaba el dinero, los del equipo de natación siempre solían ser becados e incluso auspiciados, le daba mucha curiosidad.

Al terminar de cenar, Makoto se quedó en la mesa tratando de ponerse al día con sus materias, no era difícil para él, pero estaba algo descontextualizado y al no tener amigos, tuvo que recurrir a Kisumi, con el que compartían al menos un curso. El chico de hebras rosáceas era tan sociable como un buen actor lo debe ser, por lo que le preguntó si podía conseguirse las materias que le hacían falta, a lo que el chico aceptó amablemente. No entendía por qué a Haruka no le caía bien, Kisumi realmente era muy amigable. Continuó concentrado en su deber, hasta que recordó la pequeña escena que debía de recrear con su dulce voz, realmente tenía que hacer la voz del chico masturbándose y eso no era para nada agradable; a parte de ser vergonzoso, no tenía ni la más mínima idea de cómo hacerlo ¿Cómo se supone que debería escucharse alguien cuando se masturba? No es que él fuera un ángel caído de los cielos, pero nunca se había tocado, si había tenido esas animosas subidas de su pequeño amigo como todo hombre al despertar, pero no ha caído en la tentación, y no, no era un abstemio de lo sexual, sólo nunca tuvo la privacidad que un adolescente hormonal necesitaba y ahora como un joven adulto, ya era más por desinterés. Esto era todo un tema que le inundaba la cabeza.

—Te ves acomplejado, ¿Necesitas ayuda? —Preguntó Haruka quien miraba a su amigo algo consternado, miró el cuaderno donde estaba escribiendo y se sorprendió como a la vez sonrojó al leer lo escrito. Makoto se dio cuenta del sonrojo de su amigo y miró su cuaderno, dándose cuenta que inconscientemente había escrito la palabra "Masturbar" y es que el chico de hebras olivas tenía la costumbre de escribir todo lo que pensaba, una buena herramienta para un escritor como él quería ser, pero que esta vez provocó una desafortunada situación.

—Tengo una explicación… —Makoto estaba muerto de vergüenza, debía inventar algo rápido aunque sabía que Haruka no se lo tragaría— Ne-Necesito escribir un relato erótico —Fue lo primero que se le ocurrió, el pelinegro se trapicó con el té, por lo general el de hebras olivas no era tan directo.

—Ya veo… —Un silencio incómodo los rodeó, ambos estaban sonrojados, pues en toda su vida, jamás se dieron el tiempo de hablar sobre cosas sexuales. Por lo que este podría ser un buen momento; Makoto era como un gato, curioso hasta la muerte, ahora se preguntaba si su mejor amigo se ha masturbado alguna vez, pensar en Haruka masturbarse le hizo que los colores se le subieran por completo— ¿Por qué me miras así? —El pelinegro se sintió expuesto, sabía lo que el de orbes esmeralda estaba pensando— No te lo diré —Desvió la mirada.

—Entonces, ¿Lo has hecho?

—¡Makoto! —Haruka estaba sintiendo mucha vergüenza, por las preguntas imprudentes de su amigo— ¿Qué hay de ti?

—Bueno… —Bajó la mirada, no sabía que era más vergonzoso, admitir que tiene una nula sexualidad o decir que sí se ha tocado.

—En serio nunca te has… —Pero el lindo chico de orbes oceánicos podía leer su mente, lo que le provocaba una desventaja. Haruka tenía más que claro que Makoto era virgen, pero no sabía hasta qué punto de virginidad máxima se encontraba el muchacho, prácticamente era un santo— Makoto…

—No me veas con lástima —Esto era demasiado vergonzoso, definitivamente descartaba a Haruka para pedirle ayuda— Mejor olvida todo esto.

—No… Espera —Lo tomó de la muñeca, ¿Cómo se supone que debería abordar temas sexuales con su amigo? ¿Era esto lo más parecido a ser padre? Dio un gran suspiro para mantener su serenidad— Puedo ayudarte si quieres.

Makoto parpadeó un par de veces, preguntándose a qué tipo de ayuda se refería su mejor amigo, lo que no sabía el precioso muchacho, es que este era el comienzo de una cadena de sucesos muy incómodos.


Eso es todo mis amores! Espero les haya gustado.

Subiré el siguiente capítulo de inmediato antes de que me lleve el sueño.

Hasta entonces, se despide su servidora.

Aiiri!

¡Muchos kissus llenos de amor virtual!