Hermosas criaturas, sigo subiendo capítulos para ponerlos al día! Vamos, podemos revivir el fandom de fanfiction!

Perdonen todos mis errores!

Disfruten de su lectura!


—¿Jefa? —Miró a Makoto interrogante, ¿En qué estaba trabajando para que esa niña fuera su jefa?— Ya en serio, ¿Es tu novia?

—No lo soy, Makoto-kun trabaja como se…

—¡Ah, Chou-chan! ¡Es tarde, tus amigas te están esperando! —Dijo el de hebras olivas impidiendo que dijera cualquier cosa, empujándola suavemente para que se fuera. La rubia no lo entendía, pero Makoto parecía demasiado incómodo, ¿Estaba ocultando algo?

—Eh… Sí… Bueno mucho gusto —Hizo una reverencia al pelirrojo— Por cierto, tienes una voz muy sensual.

—Oh bueno… Sí me lo suelen decir —Decía el de orbes escarlata claramente sonrojado, por supuesto que esa era la primera vez que le decían algo así.

—Tus amigas… —Presionó Makoto a la chica.

—Bien nos vemos —Se despidió rápidamente. Makoto suspiró más relajado, pero podía sentir la mirada rojiza clavada en él.

—¿En qué mierda trabajas? —Rin lo miró esperando una respuesta.

—¿Beberemos café? —Sonrió nervioso, debía canalizar el estrés pues ya estaba sintiendo que le venía el ataque.

El agrado de tener a un animal para acariciarlo todo lo que quieras y no ser regañado por ello, era algo que no podía hacer todos los días de su vida, él era una persona que tenía mucho amor que dar, pero parecía que el mundo no quería su amor, cariño ni nada, pues sólo le entregaba desafortunados momentos. Sabía muy bien que estaba ignorando esos infiernos escarlatas que, con expectación disimulada, lo miraban. Rin era un potencial peligro por el sólo hecho de que su mejor amigo era Sousuke, ¿Por qué el mundo tenía que ser tan pequeño? Confiaba en su amigo, pero el chico era algo deslenguado, no podría decirle que guardara el secreto porque quizás en una pelea con el de hebras oscuras, lo soltaría; ahora, realmente fue una suerte muy cruel el tener que haberse encontrado con Chou, era una chica de secundaria, ¿Cómo se supone que trabajaría para ella? Ni que perteneciera a los Yakuza. Aun así, tenía una opción, proteger a Sousuke, admitir que trabajaba de Seiyuu, omitiendo totalmente al de orbes turquesa, y si lo protegía, automáticamente se protegería a sí mismo del enfado del nadador.

—¿Hasta cuándo me ignorarás? —Rin dio un sorbo a su café mientras acariciaba a un gato que se había acostado en sus piernas— Te invité aquí y así me pagas.

—Lo siento Rin —Makoto dejó de lado al felino, entregándole una de sus mejores sonrisas al pelirrojo— Es un lugar muy bonito.

—¿Me crees idiota? ¿Quién era esa chica? —Preguntó pidiendo explicaciones, tal como si fuera su novio.

—Es una amiga… ah —Bien que era lo que podía inventar, vamos era un escritor, podía crear cualquier cosa— La ayudo a escribir la historia de su manga —Sonaba razonable, podría haber creado esta excusa mucho antes y haberse ahorrado algunos problemas.

—¿Por qué dijo que era tu jefa? —Se cruzó de brazos, sí, su mentira era creíble, lástima que él sabía que estaba mintiendo, Makoto sonríe más de lo usual cuando miente, justo como lo estaba haciendo ahora.

—Supongo porque ella es la dueña del manga… —Rio nervioso, por favor, ya no quería dar más explicaciones, ya era suficiente con su desgracia.

—Ah —Suspiró— Está bien, te creeré… Ahora que lo recuerdo, Sousuke dijo que había encontrado un trabajo no muy agradable.

—¿En serio? —Por un segundo sintió un escalofrío recorrer su espalda, bien, él no encontraba desagradable su trabajo, sólo algo problemático.

—Sí, dijo que tenía un compañero muy torpe, Me pregunto en qué trabajará —Apoyó su mentón en su mano con una mirada pensativa.

—Debe darle muchos problemas —Miró al gato que se acariciaba contra sus piernas, ¿Había algún motivo por el cual sentirse mal ante esas palabras? Lo peor de todo es que Sousuke estaba haciendo todo el trabajo solo en su ausencia, era inevitable sentirse una carga. Debería compensarlo de alguna manera.

—Makoto… —El chico de orbes esmeralda alzó su mirada para conectarla con la rojiza— No te esfuerces demasiado.

Makoto ladeó la cabeza sin entender mucho a lo que se refería Rin, pero asintió con una sonrisa. Después de una tarde más relajada junto al pelirrojo, el de hebras olivas se separó de él en el tren, estaba agradecido con él, se sentía más aliviado y realmente le encantó estar rodeado de gatos bastante gordos, fue verdaderamente placentero. Caminó hasta llegar al departamento, le hubiera traído un regalo a Haruka, pero no andaba con dinero suficiente, procuró comprarle algo después. Abrió la puerta anunciando su llegada, pero se topó con la sorpresa de que no había nadie, de seguro el pelinegro había ido de compras para la cena. Se dirigió a su habitación, ya el lunes tenía que volver al trabajo y realmente no tenía idea de cómo afrontaría la situación, pero no podía escapar más de ella, así que sólo quedaba esperar a que llegara el momento.

Se oyó el sonido de las llaves y de la puerta abrirse, por lo que fue rápidamente a recibir a su amigo.

—Bienvenido, Haru —Le sonrió cálidamente.

—¿Llegaste hace poco? —Haruka puso algunas bolsas sobre el mesón de la cocina, se dio cuenta de que Makoto estaba más relajado, al parecer la idea de Rin no era tan mala— ¿Todo bien?

—Sí, fue muy divertido, fuimos a un café donde había muchos gatos —El pelinegro sonrió, estaba bien si Makoto se divertía. Miró un papel que tenía dentro de una de las bolsas, rápidamente lo sacó y dobló para guardarlo sin que su amigo se diera cuenta.

—¿Qué quieres para cenar? —Le preguntó mientras preparaba la cocina. Makoto había tomado su tejido y sentado en la sala de estar.

—Cualquier cosa que Haru cocine será delicioso —Ahí estaba de nuevo ese lindo chico que conocía desde que tenía memoria, no podía negarse a esa dulzura.

—De acuerdo —Dijo mientras pensaba en lo que hizo, sintiendo que era lo mejor para el de hebras olivas.

El tan esperado día había llegado, Makoto caminaba lentamente y con gran ansiedad, su mente le decía que se fuera a casa, pero no podía huir, además si más rápido pasaba, más fácil lograría salir de la lamentable situación. Llegó al lugar, entrando tímidamente y en silencio, la verdad es que se sentía avergonzado por haber faltado al trabajo por tanto tiempo.

—¡Makoto-kun! —Chou salió de la otra sala para recibirlo con una sonrisa. El chico miró a la sala donde tenía que grabar, y para su fortuna, Sousuke aún no había llegado— ¿Ya estás mejor para grabar?

—Sí, lamento las molestias que les provoqué a ti y Kousuke-san —Hizo una reverencia avergonzado por haber causado preocupaciones.

—Tranquilo, estábamos esperando el regreso de nuestra estrella —La chica sonrió mirando al otro hombre que asentía en silencio— Puedes instalarte, esperaremos a Sousuke-kun para comenzar —Dijo pasándole su libreto.

—Está bien —Makoto se sentó en su lugar y hojeó el libreto, provocando que sus temores le revolvieran el estómago, pues efectivamente hoy tendría que grabar "esa escena". Suspiró con resignación, no había nada que hacer. Se estaba empezando a poner muy nervioso, por lo que decidió sacar su tejido del bolso y empezar a tejer para que los nervios se calmaran un poco.

Habrían pasado unos veinte minutos y Sousuke no aparecía, el chico de hebras olivas sentía una pequeña preocupación por su retraso, quizás estaba tan molesto con él que no quería verlo, pensar en eso sólo lo angustiaba más, y su tendencia a sentirse culpable por todo lo malo que pasaba estaba picoteándole la espalda. Realmente tendría que disculparse con el chico de hebras azabache, después de todo, lo dejó haciendo todo el trabajo él solo. Tal vez también estaba estresado o quizás renunciaría y ya no volvería más; peor aún, le pudo haber pasado algo en el camino, ¿Un accidente? ¿Un asalto?

—Perdón la tardanza —Su hilo de pensamientos trágicos se cortó al escuchar la voz del lindo chico de orbes turquesa, el alivio se hizo un pequeño lugar en su corazón que era más bondadoso que el de los ángeles— Unos profesores de la universidad necesitaban hablar conmigo —Decía dirigiéndose a su lugar cuando se encontró con aquellos orbes esmeraldas que lo miraron por unos segundos de manera alegre, pero que rápidamente se desviaron a cualquier lugar de la sala.

—Descuida Sousuke-kun, como ves, Makoto-kun está de vuelta con nosotros, ¿No es eso bueno? —La rubia miró al más alto, viendo cómo se incomodaba un poco.

—Supongo… —Contestó sobándose la nuca. Se sentó frente a Makoto dándose cuenta de que tenía algo entre sus manos— ¿Qué es eso? —Preguntó alzando una ceja y mirando con extrañeza lo que hacía el otro chico.

—Estoy tejiendo una bufanda —Sonrió dulcemente, aun así, estaba nervioso, pues la ya conocida intensidad de aquella mirada lo sacaba un poco de su zona de confort.

—Ahora que lo pienso, es el mismo color que el de los ojos de Sousuke-kun —Opinó la chica, divertida por la incomodidad del pelinegro.

—Es cierto —Makoto miró el color de la lana y miró los ojos de Sousuke que desvió rápidamente la mirada, fue entonces en que se le ocurrió una gran idea para compensar todo el arduo trabajo que el pelinegro estuvo haciendo en su ausencia— Cuando la termine, te la daré, en forma de disculpas por hacerte trabajar el doble. Me esforzaré para que quede bonita.

—No… —¿Qué mierda era esto? ¿La dulzura en su máxima expresión? Makoto era un idiota muy… Tierno ¿Lo estará haciendo a propósito?

—¿No la quieres? —Ladeó la cabeza con una expresión de tristeza, sus orbes esmeraldas deslumbraban con su brillo, era una imagen simplemente hermosa y muy dolorosa de admitir, al menos para él que estaba en una posición de rechazar todo lo que viniera del de hebras olivas, pero se le hacía muy difícil.

—Digo… Sólo si te queda bien la aceptaré —Esto era totalmente injusto, en primer lugar, ¿Por qué estaba tan avergonzado? Makoto estaba jugando sucio para provocarle esa inquietud— Como sea, ¿Vamos a grabar o qué? —Ahí estaba nuevamente, esa rudeza con la que siempre se demostraba.

Chou sólo sonrió, a pesar de que aquellos chicos eran mayores que ella, se comportaban como verdaderos adolescentes en plena pubertad, simplemente las relaciones entre hombres eran fascinantes.

—Muy bien chicos —Kousuke se puso los audífonos junto a la muchacha que ya estaba a su lado— Empezaremos a grabar desde la escena dos, Makoto-kun, ¿Estás listo? ¿Quieres hacer una prueba primero?

—Me gustaría —Bien, aquí estaba, había llegado la hora. Se puso sus gafas y tomó el libreto entre sus manos— Miró discretamente a Sousuke quien revisaba su propio guion. Bueno, al menos no lo estaba mirando, sin embargo, ¿Realmente tenía que hacer eso frente al pelinegro?— Disculpa… Yamazaki-kun no tiene nada que ver contigo —Dijo ya totalmente nervioso— ¿Es necesario grabar esta escena con Yamazaki-kun presente? —Le preguntó al hombre que dirigía todas las grabaciones. Sousuke se encogió de hombros, realmente no le importaba estar o no, la verdad es que se sentía un poco incómodo, no es como si quisiera escuchar al de hebras olivas estar gimiendo… Aunque le daba cierta curiosidad.

—En estricto rigor, no es necesario, pero ustedes no son profesionales, por lo que grabar estas escenas frente al otro los ayudará para más adelante cuando tengan que grabar juntos una escena así —Explicaba amablemente mientras veía como los colores se le subían a la cara al pobre chico de orbes esmeraldas— Debes estar tranquilo Makoto-kun, recuerda que esto es un trabajo, nadie te dirá algo malo ni te incomodará. Bien hagamos una prueba, ¿Puedes jadear mientras te presentas?

—Jadear… —Hasta decirlo se oía obsceno, está bien, debía permanecer tranquilo, sólo tenía que actuar, sólo eso. Comenzó a respirar profundamente, para luego exhalar el aire, a un ritmo rápido, para que diera el efecto de estar jadeando— Ah… Me… Llamo Ta... Tachibana Makoto… —Esto era tan vergonzoso ¿Podría esconderse en algún lugar?

—Está bien, eso suena muy forzado, debe ser más fluido y natural, realmente no pareciera que estás jadeando ni gimiendo —Le decía el hombre de hebras grises, Makoto ocultó su rostro tras el libreto, no tenía que ser tan explícito para decir las cosas.

—Descuida Makoto-kun, estuve averiguando y encontré una técnica que te puede ayudar —Chou se levantó y sacó algo de su bolso y se dirigió a la sala donde estaban los muchachos y le entregó una cuerda para saltar al de orbes esmeralda.

—¿Qué quieres que haga con esto? —Preguntó Makoto sin entender nada, Sousuke también miró extrañado la escena.

—Salta la cuerda hasta que no puedas más —Indicó la rubia. Makoto la miró desconcertado, iba a hacer el ridículo ante todos, ¿Con qué fin?

—Se cansará al segundo —Sousuke cruzó sus brazos detrás de la cabeza, preparándose para la escena que iba a presenciar.

—Puede ser que no sea un deportista, pero tengo buen físico —Se defendía el de hebras olivas quitándose las gafas y poniendo una expresión seria, después de todo vivía con un nadador, no había día que no comiera saludable. Sousuke sólo sonrió, esperando a que se lo demostrara — Muy bien…

La verdad es que nunca en su vida había saltado la cuerda, pero ya estaba en esta situación y no podía salir de ella, al menos había visto a su hermanita saltarla y no se veía nada difícil, lo podría hacer y salir victorioso por primera vez en algo. Tomó la cuerda con ambas manos y con gran determinación, terminó por enredarse con ella y cayendo sobre su trasero, acto que provocó las risas de Sousuke, bien… Quizás fue algo ambicioso pensar que le resultaría en el primer intento. A veces pensaba que había llegado a este mundo a sólo pasar desgracias, ya veía a la depresión dándole la bienvenida.

—Realmente… Eres muy torpe… —Decía entre risas, aunque se detenía a pensar, su torpeza era bastante linda, pero no, era mejor reírse de ella.

—No te rías —El de hebras olivas se levantó avergonzado, pero listo para intentarlo de nuevo, pues aún tenía dignidad.

—En primer lugar, lo estás haciendo mal —El chico de hermosos orbes turquesa se levantó de su asiento y se puso al lado de Makoto— Debes tomar la cuerda así y saltar con los dos pies al mismo tiempo —Explicaba mientras tomaba las manos del más bajo para recrear el movimiento de la cuerda— ¿Entiendes? —Lo miró para encontrarse con esas radiantes esmeraldas que también lo miraban, fue entonces en que se dio cuenta de lo cerca que estaban.

—¿No era mejor hacerlo saltar sin la cuerda? —Susurró el hombre mayor a la chica que estaba a su lado.

—Kousuke-san, ¿Acaso no ve la intensidad de este momento que estamos presenciando? —La rubia lo tomó del brazo, muy emocionada por lo que estaba viendo.

Makoto entró en pánico en cuanto sintió el tacto de Sousuke, su sonrojo era notorio y su mente entró en alerta, ni siquiera había escuchado lo que éste le decía, sólo pensaba en que estaban cerca y que lo estaba tocando. El pelinegro decidió tomar distancia, y evitar esas emociones extrañas, aquel chico de sonrisa angelical era peligro puro.

Después de unos extensos minutos, Makoto logró dominar la cuerda y ahora se encontraba saltándola con un poco de torpeza, pero saltándolo a fin de a cabo. Fue cuando ya le faltaba el aire y estaba sudando que Chou le dijo al chico que ya era suficiente y volviera a su puesto.

—Bien Makoto-kun, preséntate de nuevo, pero no trates de recuperar el aire ni hacer pausas.

—Mi… ahm… Mi No-nombre… ah —Suspiró cansadísimo, el joven nadador que estaba frente a él, estaba sorprendido, Makoto realmente se escuchaba como… Excitado— Ah… Ahm, Ta… Tachibana… Makoto… —Simplemente era impactante el cambio, ahora entendía el porqué de cansarlo, de pronto el ambiente se empezó a sentir un poco más denso.

—Perfecto Makoto-kun, ahora lee tu libreto y trata de poner algo de tu cosecha —Kousuke sonrió satisfecho, la voz del de orbes esmeralda era perfecta en ese estado. El chico asintió y prosiguió, estaba bastante cansado para sentir vergüenza.

—Senpai… ahm, me gus-gustaría… ah… ah, que…

Sousuke desvió la mirada, incómodo y algo sonrojado, estaba escuchando en vivo cómo aquel muchacho gemía interpretando una masturbación, ni siquiera podía mirarlo a la cara, escucharlo era algo muy sensual, aquella voz tan dulce siendo profanada así, no lo iba a negar, era algo estimulante. No hicieron parar a Makoto hasta que terminara por completo su libreto, el pelinegro ya no podía más, el de hebras olivas había hecho un trabajo increíble, lo tenía mareado por completo, esa voz así era un deleite de dioses, si así se oía cuando se masturbaba, ya quería imaginar cuando sus personajes estuvieran haciendo eso, Dios, esto era tan embriagador.

—Ya-Yamazaki-kun… —Volvió a la realidad al oír al muchacho llamarlo.

—Llámame Sousuke —Contestó inconsciente, tal vez por un deseo oculto de escuchar su nombre entre gemidos de aquella voz. Negó con su cabeza, de seguro le dio fiebre— Digo… Puedes decirme Sousuke y yo te llamaré por tu nombre… Si quieres —Había quedado como idiota, pero al ver la sonrisa de Makoto se dio cuenta de que eso le había agradado.

—De acuerdo, pero ¿Te sientes bien? Estás muy rojo —Y como el instinto maternal del de hebras olivas florece en cualquier momento, estiró su mano para tocar la frente del pelinegro y comprobar si tenía fiebre. Sousuke se estremeció ante el toque de Makoto. Lo miró directamente a aquellos ojos que lo miraban preocupados— Estás algo afiebrado, ¿Te sientes mal?

"Tú me tienes así, idiota". Pensó mientras se quitaba la mano del más bajo y desviando la mirada.

—Sólo tengo un poco de calor… —Contestó algo brusco, pero luego se arrepintió de ello— No te preocupes, estoy bien.

—Muy bien chicos, eso es todo por hoy, Makoto-kun lo hiciste increíble, creo que todos nos sentimos algo excitados, ¿Verdad Kousuke-san? —Decía Chou alegre por el avance que habían hecho.

—No sentí nada —Contestó el adulto— Pero debo felicitarte Makoto-kun, hiciste un buen trabajo, así lograremos terminar de grabar el Cd Drama para la fecha establecida, lo están haciendo bien muchachos —Los felicitó a lo que los dos jóvenes agradecieron.

Ambos chicos se despidieron, Makoto ya estaba sintiendo la vergüenza de haber hecho tal escena frente a todos, pero estaba satisfecho, al menos había sido felicitado por ello, así que valió la pena. Estaba contento, realmente muy contento, por lo que le dijo un "no" a la depresión por el momento. Y como si fuera por poco, ahora estaba caminando junto a Sousuke hasta la estación, al fin tendría un descanso de todos sus eventos desafortunados que ha estado sufriendo hasta ahora.

—Trataré de terminar la bufanda pronto y dártela, aún me siento apenado por hacer que trabajaras el doble por mí —Se disculpó ya llegando a la estación donde debían separarse.

—Está bien… Makoto —No pudo evitar sonreír al escuchar ser llamado por su nombre— Nos vemos ma…

—Makoto-senpai —Bien, podía reconocer esa voz, pues se trataba de Rei, realmente era una mala suerte que lo viera junto a Sousuke, pero podría explicarlo de alguna manera que no saliera ninguno de los dos perjudicados. Se volteó tratando de mantener su sonrisa, pero en cuanto lo hizo, su sonrisa fue borrada de inmediato al encontrarse que su amigo estaba acompañado de unos hermosos mares.

—Haru…

Entonces pensó en aceptar la bienvenida de la depresión.


Espero les haya gustado! Por favor, quiero que le pongan especial atención a este capítulo, pues explica muchas cosas que pasarán al final del fic.

Nos leemos en el siguiente.

Aiiri.