¡Buenas tardes! Lo prometido es deuda, así que aquí está el siguiente capitulo de este fic.
Mañana publicaré otro! este fic está terminado, por lo que no me demoraré.
Muchísimas gracias por sus comentarios! La canción que aparece en este fic, es de un grupo de jpop, llamado Fairies y la canción se llama Hey Hey light me up.
Perdonen todos mis errores!
Disfruten de su lectura!
Suspiró y miró el celular sintiendo ansiedad, hoy era la noche del pre-lanzamiento del Cd drama, los que habían comprado el boleto con anterioridad tendrían el privilegio de obtenerlo antes del lanzamiento oficial que sería el día de mañana. Al parecer la venta de boletos había sido un éxito, pues estaban agotados y según el mensaje que había recibido de Chou, muchas personas habían asistido a este pre-lanzamiento, y también, muchas preguntaron por los Seiyuus. Ya mañana todo el mundo sabría su secreto, fue todo, se había acabado, ahora sólo le quedaba vivir las consecuencias de esto. Sus orbes esmeraldas se fijaron en su escritorio, recordando casi inmediatamente a Sousuke, aquel precioso chico estaba haciendo todo lo posible por cumplir su sueño, ¿Podría tener él, la misma determinación que el de orbes turquesa? No iba a mentir, sentía tristeza, pues estaban comenzando a ser buenos amigos, y la verdad le gustaba sentir la compañía del de hebras azabaches, sin embargo, lo entendía. Sousuke perseguiría su sueño sin darse por vencido, algo digno de admirar, en especial para él, que había dejado su propio sueño a la mitad del camino, si tan sólo tuviera un poco de esa determinación, esa valentía, ¿Sería capaz de luchar por aquel sueño que dejó a mitad de camino? Se acercó al escritorio, y comenzó a revolver las cosas en él, buscando entre ellas, aquello que había comenzado con tanta ambición, pero que fue abandonada cuando el mundo le demostró que no valía la pena. Su novela, aquella que empezó a escribir desde antes de llegar a Tokio, aquella con la que soñaba, le abriría las puertas a anhelos mucho más grandes, aquella que abandonó y la dejó empolvarse junto a ese sueño. Buscó y buscó, llegó a dar vuelta la habitación, pero no había caso, su manuscrito no estaba por ningún lado, ¿Se habría deshecho de ella en esos momentos en los que se sentía como basura? Suspiró profundamente, la había perdido, aunque tenía un respaldo de ella en su computador, no era lo mismo que escribirla con su propia caligrafía. Encendió el computador y entre las carpetas encontró el respaldo, con sus dedos inmóviles sobre el teclado, se preguntó si podría ser igual a Sousuke y luchar por ser la persona a la que siempre quiso aspirar.
Suspiró nuevamente, cuando su celular comenzó a vibrar, indicando que era una llamada del Rey de Roma, algo nervioso contestó, de seguro estaba molesto, pues sólo era cuestión de horas para que todo el mundo se enterara del secreto. Con mucha cautela, saludó al de hebras azabache, pero lo que le dijo el de orbes turquesa lo sacó de contexto, ¿Quería verlo ahora? ¿En Akihabara? No quiso darle muchas vueltas al por qué de esto, así que sólo aceptó.
—Haru, iré a Akihabara, volveré en un rato —Decía mientras se ponía una sudadera— Por cierto, ¿Has visto mi manuscrito donde escribía mi novela?
—Para nada, debe estar en tu habitación, ¿No lo encuentras? —Lo miró dejando de lado el libro que estaba leyendo, Makoto negó con la cabeza algo desanimado— ¿Volverás a escribir?
—Eso quería intentar —Dijo en voz baja—Bueno, me iré ahora, no demoraré.
—Ten cuidado, te esperaré para cenar.
—¡Sí! —Afirmó cerrando la puerta detrás de sí.
Caminó por las calles transitadas a esa hora por Akihabara, Sousuke dijo que lo esperaría al frente del estudio de grabación, pero no había rastro de él, su celular comenzó a vibrar de nuevo, anunciando una llamada. Contestó de inmediato al ver que era del de orbes turquesa, al parecer estaba perdido, pues el lugar que le describía no tenía nada que ver donde grababan, con un suspiro, se dirigió hacia donde le indicaba el nadador, pronto pudo divisar el lugar lleno de luces de colores, tal como se lo había descrito. Había un tumulto de gente reunida, con lightsticks de colores mirando hacia un pequeño escenario improvisado, al parecer, habría un concierto, después de todo, en Akihabara era normal que Idols hicieran presentaciones en pleno barrio. Logró divisar entre la multitud, al chico más alto, que se encontraba en un lugar más apartado. La música comenzó a sonar y la gente empezó a gritar, afanados por ver la presentación, un grupo de cinco chicas apareció en el escenario.
Hey Hey c'mon, it's oh my love
Hey Hey c'mon, it's oh my love
—¡Sousuke! —Se acercó el de hebras olivas al nadador— ¿Qué haces aquí?
—Creo que me perdí —Dijo sobándose la nuca— Quería ver el pre-lanzamiento del Cd Drama, pero Akihabara es extraño de noche —Observó la multitud que hacía movimientos con los brazos y las barras de colores— ¿Qué están haciendo?
—Oh, eso es Wotagei, digamos que son una especie de Otakus de Idols, y los movimientos con las luces es su forma para animarlas —Explicó mirando el concierto— Nunca había visto una presentación en vivo, todo es muy colorido y animoso —Sonrió viendo el espectáculo, Sousuke se le quedó mirando y también sonrió.
Look what you started, oh my love
Tomerarenai atsuku moeteku
Is this gonna happen,
Nani mo kamo ga seishi ga zou
—Eso está mejor —El chico de orbes esmeralda lo miró sin entender lo que quiso decir el más alto— Tu sonrisa, no es fingida —Explicó.
—Yo… No estaba fingiendo —Se excusó perdiendo su mirada entre las luces— La verdad, es que estoy impresionado… Tú determinación de querer cumplir tu sueño, de luchar por él… Eso es increíble —Sus orbes esmeraldas se conectaron con los turquesas que lo miraban intensamente, como siempre— Realmente… Te admiro.
Kokoro ni hi wo tsukete
Yakedo mo kawanai
Kowareteshimai sou yo
I need you yo know
Kizuite yo
Sousuke se sorprendió ante las palabras de Makoto, era la primera vez que alguien le decía que lo admiraba, se sintió algo avergonzado por ello, él no había hecho nada para que lo admirasen, o eso creía, pero para Makoto sí, el simple hecho de que tuviera la convicción y fuerza suficiente para creer en su sueño y que no le importara nada, ya era digno de admiración. No podía dejar de compararse, él se había rendido tan fácil, le sensación de fracaso no lo abandonaba.
—Me pregunto si podré cumplir mi sueño algún día —Suspiró con un semblante algo triste.
—¿Cuál es tu sueño? —Preguntó ladeando la cabeza, quizás eran efectos de las luces y la música, pero ante sus ojos, Makoto se veía hermoso, muy a pesar de que la tristeza lo invadiera.
—Quiero ser novelista, escribir novelas y que sean tan buenas que hasta quisieran animarlas —Sus esmeraldas tomaron un brillo único, lleno de ensueños.
—¿Y qué te impide hacerlo?
—¿Eh?
Hey Hey c'mon, it's oh my love
Motto soba de sou sasayaite yo
Hey Hey c'mon, it's oh my love
Ai no imi wo So you know it
Hey Hey c'mon, it's oh my love
Kan'nen shite honey kore ga destiny
Hey Hey c'mon, it's oh my love
Misete ageru
I'll show you my love, Hey !
La pregunta de Sousuke lo descolocó, pues no tenía una respuesta concreta para ello, porque si se lo preguntaba a fondo, ¿Qué era lo que realmente le impedía cumplir su sueño? ¿El miedo? ¿Por qué se dejó influenciar por otros hasta abandonar lo que más quería?
—Tienes que usar tu voz —Sousuke se cruzó de brazos mientras miraba a las idols que cantaban y bailaban— Usa tu voz para defender tu sueño y callar todos esos comentarios que no necesitas —Ahora lo miró directamente— Eso es lo que yo hago —Sonrió levemente.
—Entiendo… —Ahogó un suspiro, la noche estaba totalmente iluminada con vivos colores y un viento fresco corría— Realmente las Idols brillan por sí solas, me gustaría poder brillar como ellas.
Sousuke miró al muchacho y pensó, que Makoto ya brillaba por sí solo, pero que también, era él mismo, el que se opacaba. La música seguía sonando, el chico de hebras olivas estaba absorto mirando el show, mientras que él se dedicó a mirarle, contemplarlo. Aquel chico, en ningún momento cambió su forma de ser, aun cuando en un principio fue rudo con él, ese muchacho simplemente continuó con su boba sonrisa en el rostro, tan tierno… Y lindo. De pronto las señales de peligro desaparecieron, ahora podía apreciarlo en su totalidad, sin restricciones.
—Ma…
—Realmente deseo, que triunfes y cumplas tu sueño allá en Estados Unidos, estoy seguro que así será —Lo interrumpió, entregándole una de las más dulces miradas y sonrisa.
—Makoto… —Lo tomó de los hombros, ¿Por qué estar con él lo desequilibraba tanto? ¿Por qué le hacía pensar cosas que no debería? Fijó sus orbes turquesa hacia los labios del más bajo, bien lo admitía, le gustaban las sonrisas que esbozaba con ellos.
—¿Sucede algo? —Lo miró inocente, sin saber que era culpable de todo lo que le estaba pasando al pelinegro en ese instante— ¡Ah! Mira la hora, es tarde, debo volver a casa, Haru me está esperando para cenar —Dijo sacándolo de todo pensamiento— Deberíamos irnos.
—Claro…
Sousuke miró hacia el cielo, logrando ver algunas estrellas entre tantas luces, y avergonzado por pensar en querer estar más tiempo con Makoto, cerró los ojos y suspiró. Mañana ya era oficial el lanzamiento del Cd Drama, por lo que su secreto iba a ser revelado, y si era sincero, ya no le importaba.
Ya era otro día en Tokio, Makoto no quiso salir en toda la mañana del salón dónde tenía su club, pues la verdad estaba asustado, no quería toparse con ningún matón y ser el ojo de las burlas, por lo que se dedicó a tejer la bufanda que había prometido hacer. Estaba en compañía de Nagisa y Rei, quienes jugaban con sus consolas de Nintendo.
—Muy bien Rei-chan, es tu turno de hacer una apuesta para el perdedor de esta batalla Pokemon —Decía Nagisa concentrado en hacer una estrategia para ganarle a su amigo.
—Bien, esta vez el que pierda tendrá que vestirse de chica —Respondió sin despegar la mirada de la pantalla de su consola, ocultando sus claras intenciones.
—Vaya, eso sería muy vergonzoso… De acuerdo Rei-chan, no perderé, dame con todo.
—Encantado… Qui-Quiero decir, ¡Sí!
—¡Makoto! —Kisumi entró dirigiéndose directamente hacia el muchacho de hebras olivas, tomando una silla y sentándose a su lado— No lo puedo creer, ¡Eres increíble! —Tomó su mano entre las suyas— Tu voz… Me hiciste tener los mejores sueños anoche —Dijo coquetamente.
—¿De qué hablas? —Makoto retrocedió un poco ante la cercanía del de hebras rosáceas.
—¡De tu Cd Drama, por supuesto! —El chico sacó de su mochila, el Cd que había comprado en el pre-lanzamiento— Debía ser uno de los primeros en obtenerlo, después de todo soy tu fan número uno —Le guiñó el ojo— Anda, fírmame mi Cd, después le pediré a Sousuke que también lo firme.
—¡Cierto! Hoy salía oficialmente a la venta el Cd Drama de Mako-chan, ¿Debería comprar uno también? —El rubio puso una expresión pensativa mientras esperaba el turno de Rei para atacar.
—¡No lo compren! —Su sonrojo ya era notorio para todos, esto era demasiado vergonzoso, sabía que debía morir hoy— Creo que me iré a casa.
—No entiendo nada de lo que hablan —Rei miró a sus amigos alzando una ceja, Makoto suspiró, claro, el chico de orbes violetas no había descubierto su secreto.
—Es una larga historia…
La hora de almuerzo había terminado, y ahora se encontraba entregando panfletos por toda la universidad, a petición de Kisumi, quien iba a actuar en una obra y estaban buscando a personas para que asistieran a verla. La verdad es que no supo cómo terminó aceptando, pues estaba muy ansioso y sólo quería irse a casa; si estaba paranoico o no, la sensación de que todos lo miraban de manera acusatoria, no se la quitaba nadie. No estaba para nada cómodo, por lo que decidió entregar los panfletos lo más rápido posible, para poder irse a casa a esconderse y llorar un poco, por qué no.
—Hola, mañana se estará haciendo una obra en el auditorio a las siete, están todos invitados —Dijo amablemente a un grupo de chicos que se encontraba en los pasillos.
—Pero miren a quien nos encontramos —En cuanto Makoto escuchó aquella voz, supo que no se trataba de nada bueno, era uno de esos matones que le encantaba molestarlo— El gato miedoso de Tachibana ¿Qué te sucedió? ¿Al fin te diste cuenta que tu carrera de escritor no vale nada y te pusiste a grabar cosas de homosexuales? —Su cuerpo comenzó a temblar por completo, lo que no quería que pasara, estaba ocurriendo. Trató de calmarse y sonar firme.
—Espero puedan asistir —Sonrió— Si me disculpan —Estaba dispuesto a irse cuando lo tomaron del brazo y lo empujaron a la pared, viéndose rodeado por el grupo de matones.
—Oí que gemías muy lindo —Dijo el que era el jefe de la pandilla, lo tomó de la barbilla obligándolo a que lo mirase— Quiero escucharlo en vivo.
Makoto sintió terror ante esas palabras, miró por todos lados para ver si había algún rostro conocido que lo ayudara, pero nada, estaba solo.
Y aquí fue el momento, en el que se arrepintió de haber salido de casa.
Eso es todo! les gustó?
Nos leemos en el siguiente capítulo.
Hasta entonces, se despide su servidora.
Aiiri.
¡Muchos kissus llenos de amor virtual!
