¡Buenas noches mis preciosas criaturas! Realmente no sé por qué me he demorado tanto en actualizar este fic cuando ya está terminado, perdonenme! Muchas gracias por sus comentarios y por leer!
Perdonen todos mis errores!
Disfruten de su lectura!
¿Qué era lo que estaba esperando?
Sabía que esto ocurriría tarde o temprano, lo sabía y aun así estaba temblando de miedo, ¿Cuantas veces le había pasado esto en lo que lleva su vida universitaria? Otra vez estaba siendo pisoteado por personas que se creían, tenían el poder de hacerlo sólo porque él era más pasivo. Lo peor es que no había nadie quien lo rescatara de esta vez, pensó de forma automática en Haruka, cómo le gustaría que estuviese ahí, sentirse protegido como siempre… No podía, no podía actuar como una princesa en apuros esperando a su príncipe azul, había otra opción; recordó todas las palabras que le habían dicho últimamente. Recordó las del señor Kousuke.
"No puedes dejar que siempre te estén molestando sólo por tener un estilo distinto, debes defender lo que eres"
Luego las palabras de su mejor amigo, que siempre le había dado apoyo incondicional.
"Makoto, tu sueño puedes alcanzarlo cuando quieras. Qué importa lo que piensen los demás, no cualquiera puede ser un escritor como tú, eres único en lo que haces"
"Eres Makoto después de todo"
Alzó sus hermosos orbes esmeralda, mirando directamente a su hostigador, no tenía que esperar a que lo rescataran, ni tampoco tenía que esperar paciente a ser humillado siempre, fue entonces en que las palabras de Sousuke resonaron en su cabeza.
"¿Y qué te impide hacerlo?"
"Usa tu voz para defender tu sueño y callar todos esos comentarios que no necesitas"
Lo entendió, en ese instante entendió que no debía estar esperando nada, pues para que las cosas empezaran a cambiar, debía partir por él, dejar de esconderse detrás de las espaldas de los demás. Con miedo que, a pesar de su determinación, no pudo dominar bien, se soltó del agarre de los demás matones y con un empujón, separó la distancia que tenía con el líder de la pandilla, logrando que se sorprendieran de tal acto.
—Si tanto quieres escucharlo… Entonces debes comprar mi Cd —Dijo entregándole una bella sonrisa, como si no le importase quien tenía a frente. Cosa que hizo enfadar más al otro chico quien siempre le acosaba.
—Tienes agallas, Tachibana, eso es nuevo —Hizo una señal para que el resto de acosadores lo tomaran de los brazos— Vamos al baño para tener más privacidad —Makoto tragó saliva ante esto, sabía lo que venía.
Cayó fuertemente sobre las frías baldosas, manchando su blancura con algunas gotas de sangre, se preguntaba cuántas veces le habían roto el labio en lo que llevaba en la universidad. Dolía, sí, pero era un dolor al que se acostumbró, miró a los chicos que tenía en frente, un grupo de cuatro que pertenecían al equipo de Rugby, nunca les había hecho algo para que lo tratasen así, pero se convirtió en su objeto de burla, no los culpaba, ser tan idiotas debe ser difícil.
—Pueden golpearme las veces que quieran, pero… ¡No seguiré escondiéndome! ¡Cumpliré mi sueño y seré mejor que ustedes! —Dijo asustado, con adrenalina en su cuerpo, pero era suficiente, no le importaban los golpes, las crueles palabras, no se iba a dejar marchitar por personas que ni siquiera se tomaron la molestia de conocerlo ni tenían idea de todo lo que luchó para poder ingresar a tan prestigiosa universidad; su esfuerzo no iba a ser tratado como basura.
—Estás hablando demasiado, te haré usar esa boca para otra cosa —El líder de la pandilla comenzó a desabrocharse el cinturón, gesto que lo aterrorizó, quería salir de ahí, pero lo inmovilizaron y aunque tratara de zafarse, ellos tenían mucha más fuerza, cerró los ojos, sólo le quedaba resistir todo lo posible.
—¿Qué mierda creen que hacen? —Abrió los ojos al escuchar aquella voz, encontrándose con unos infiernos escarlata que en cuanto los miró, sintió un gran alivio.
—Piérdete Matsuoka, no es tu asunto.
—Te equivocas, él es mi asunto —Rin apuntó a Makoto, quien lo miraba esperanzado— Así que pueden joderse e irse de aquí —Decía con una postura firme, sin dejarse intimidar por los otros.
—¿Crees que te tengo miedo? —Lo tomó del cuello de su chaqueta, el chico que dirigía la pandilla era mucho más alto que él y Makoto, pero, aun así, Rin no cambió su semblante. Lo miró y sonrió mostrando sus dientes de tiburón.
—Deberías tenerlo…
—¡Oh no, ya están saliendo todos de sus salones! ¡Debemos salir de aquí antes que algún profesor nos atrape! —Dijo uno de los chicos que vigilaba la puerta, en una primera instancia no quiso dejar pasar a Rin, pero su cara de pocos amigos lo lograron intimidar— ¡Ya vámonos, nos meteremos en problemas!
El líder de la pandilla soltó a Rin molesto, dirigió su mirada a Makoto quien se limpiaba la sangre de su labio.
—Escucha Tachibana, la basura siempre será basura, no lo olvides —Dijo marchándose del lugar.
—Y la mierda siempre será mierda —Le contestó el pelirrojo. Cuando vio que ya no había peligro alguno, soltó un gran suspiro, los de Rugby sí que intimidaban a cualquiera— Qué suerte, por un momento pensé que se iba a armar la grande y terminaríamos todos golpeados —Se acercó a su amigo, agachándose para estar a su altura— Dios, mira esa cara, ¿Te hicieron algo más? —Preguntó preocupado.
—No… Sólo me golpearon como siempre —Bajó la mirada, intentó defenderse lo mejor que pudo, por fuerza ellos ganaban, pero al menos lo intentó, no se quedó callado— Gracias, no sé qué habría pasado si no hubieras llegado.
—La verdad es que fue mera casualidad, pero realmente no quiero imaginarlo —Se levantó ofreciéndole la mano— Vamos, hay que ir a la enfermería —Makoto miró los panfletos que estaban dispersos por el suelo, por lo que los recogió y tomó la mano de Rin.
Caminaban directo a la enfermería de la universidad, a pesar de tener miedo y haber sido golpeado, no se sentía tan mal como otras veces, quizás se debía a que por primera vez él tomó las riendas y logró protegerse por sí mismo, aunque no logró mucho, no se quedó con la sensación de que no hizo nada.
—Rin —El nombrado se volteó a mirar al chico de orbes turquesa quien lo había llamado.
—Ah, Sousuke —El más alto se acercó, pero en cuanto vio a Makoto no pudo evitar impactarse, ¿Por qué esa diabetes andante estaba todo golpeado y con el labio sangrando? ¿Qué le había ocurrido?— Acompaño a Makoto a la enfermería.
—¿Qué… Te sucedió? —Ver a Makoto lastimado era una imagen que no dejaba de impresionar, y que realmente no le gustaba para nada.
—Bueno, fui golpeado como siempre —El chico de hebras azabaches vio el afiche que le estaba entregando y lo miró a él, quien le entregó una sonrisa muy a pesar de su condición, cosa que lo dejó sin palabras— Mañana habrá una obra en el auditorio, estás invitado.
La enfermera limpió el labio del muchacho con cuidado, como también trató los otros golpes. Le dio unos antiinflamatorios para los dolores que de seguro lo atacarían en la noche. Ahora estaba sentado en una de las camillas, acompañado de Rin y Sousuke, descansando un poco, le habían dicho que lo mejor es que se fuera a casa una vez que se sintiera un poco mejor.
—Me alegra que estés mejor —Dijo el de orbes escarlata, entregándole una cálida sonrisa— Sé que me dirás que no quieres que Haru se entere, pero sabes que se termina enterando igual.
—Descuida, no se lo ocultaré esta vez —Sonrió bebiendo del té que le dieron. Sousuke estaba a su lado en silencio sintiéndose un idiota. En un principio también había tratado mal a Makoto, ¿Qué lo diferenciaba de esos imbéciles que le hicieron daño?— Debo contarle mi hazaña.
—¿Hazaña? —El de orbes turquesa lo miró sin entender.
—Seguí tu consejo… Usé mi voz para defenderme y callar todos esos comentarios innecesarios, tus palabras como la de los demás, me ayudaron mucho —Lo miró conectando su esmeralda mirada, y es que ahora parecía que eran aquellos orbes esmeraldas los que estaban llenos de intensidad— Muchas gracias.
Sousuke estaba atónito, fue humillado, golpeado, tratado como basura, y aun así no perdía esa hermosa sonrisa y mirada, no había rabia, rencor ni frustración, es más, parecía como si hubiera salido todo victorioso de la situación, fue entonces en que se preguntó, si Makoto era real y no una ilusión.
—Cielos, lo olvidé, debo ir a Akihabara a comprar algo que me pidió Gou —Decía Rin mientras veía su celular— Tengo que irme, Sousuke, ¿Puedes llevar a Makoto a casa? Te lo encargo —Tomó sus cosas, sacando de él una barra de chocolate, dándosela al chico de hebras olivas.
—Gracias por la ayuda, Rin —Le agradeció Makoto a lo que el chico de orbes escarlata sólo sonrió.
—No tienes que agradecer, cuando estés en problemas otra vez no dudes en llamarme o a Sousuke, ¿Verdad? —El muchacho de hebras azabache miró un poco descolocado a su amigo, pero asintió, no quería ver a Makoto como ahora, otra vez— Bien, nos vemos —Se despidió de ambos universitarios.
—No es necesario que me lleves a casa —Dijo el chico de hebras olivas a un callado nadador— Ya me siento mucho mejor, así que puedo ir solo.
—Te llevaré igual —Contestó metiéndose las manos a los bolsillos de su pantalón— Makoto… —El más bajo ladeó la cabeza, esperando las palabras del pelinegro— Toma —Sacó algo de su bolsillo y se lo entregó sin dirigirle la mirada. Makoto en cuanto lo vio no pudo sorprenderse más, era un llavero de "Bitter Rabbit" que pertenecía a la franquicia de "Kuroshitsuji", realmente estaba maravillado.
—¿Cómo supiste que me gustaba?
—Se lo pregunté a Rin… —Contestó avergonzado, la verdad es que cuando lo llamó a Akihabara, era para entregarle aquel presente en muestra de disculpas por haberlo tratado mal cuando comenzó a trabajar con él, con el tiempo se había dado cuenta que Makoto realmente era un chico muy dulce y amable, no le desagradaba para nada, incluso cada vez que estaba con él se sentía tan tranquilo, que hasta sentía cierta atracción por así decirlo, pues le gustaba mucho la calma que le entregaba— Perdón…
—¿Eh? —El lindo muchacho de orbes esmeralda se sorprendió un poco, ¿Por qué le estaba pidiendo perdón?
—Sabes… Cuando escuché el motivo por el cuál no querías que se enteraran que eras el Seiyuu de un manga Yaoi, pensé que era estúpido, tener miedo a que te molesten, ¿Por qué deberías temer si puedes simplemente defenderte? Pero ahora sé, que ese miedo no era sólo por unas simples burlas, si no que a algo más complejo. Ser golpeado hasta dejarte sangrando… ¿Qué mierda les pasa?
—No te preocupes, es algo a lo que ya me acostumbré…
—¡Pero no está bien! —Alzó la voz, estaba molesto, quería golpear a los que le habían hecho eso a alguien tan noble, tan lindo…
—Muchas gracias por el regalo, realmente me gustó —Le sonrió transmitiéndole calma otra vez —Sousuke se le quedó mirando, para luego sonreír también.
—Qué idiota…
Ya estando en casa, buscó por enésima vez su manuscrito, no podía creer que lo había perdido, no le quedaba otra opción que continuarlo en la computadora, no le gustaba mucho la idea, pero tenía que seguir escribiendo su novela a cualquier costo. Los efectos de los antiinflamatorios se habían ido y ahora le dolía todo el cuerpo, se preparó un té cuando la puerta se abrió enunciando la llegada de Haruka, quien en cuanto lo vio, frunció el ceño. Makoto había sido golpeado.
—¿Fueron los de Rugby otra vez? —Preguntó dejando su bolso en el suelo y acercándose a su amigo para verlo mejor.
—Bienvenido, ¿Quieres té? —Le ofreció amablemente.
—Makoto…
—Ah —Suspiró— Sí, fueron ellos otra vez, pero esta vez fue diferente.
—¿Por qué? —Preguntó buscando el botiquín, extrañamente Makoto estaba de buen humor, por lo general cuando pasaban estas cosas se deprimía mucho.
—No creerás lo que hice… —Dijo radiante mientras se sentaba en el sillón, sirviendo una taza de té al de orbes oceánicos. Haruka alzó una ceja sin comprender, se sentó a su lado y se dedicó a curarle las heridas, el acoso a Makoto debía parar, debería haber alguna forma en que ellos pagaran todo lo que le habían hecho a su mejor amigo.
—Así que te defendiste.
—Sí, aunque terminé golpeado igual, pero al menos pude hacer algo por mi propia cuenta —Contaba entusiasmado, mientras que el pelinegro que ya había terminado de curarle las heridas, ahora se encontraba cocinando uno de sus platos favoritos.
—Realmente detesto que te golpeen, pero me alegra que hayas tomado el valor para protegerte —Esbozó una pequeña sonrisa— No tienes que dejar que nadie te trate mal, ni siquiera yo.
—Haru es el que mejor me trata —Rio preparando la mesa.
—Ah, por cierto, me encontré con tu profesor de literatura, como te fuiste temprano no pudo entregártelo, así que me lo pasó a mí —Decía Haruka yendo a buscar algo dentro de su bolso.
—¿Qué cosa? —Makoto miró el papel que le entregó su amigo, era su examen, el que se había desvelado para estudiar. Estaba sorprendido, tanto que su corazón sintió un acongojo.
—Obtuviste la mejor puntuación, felicidades —No lo podía creer, eso se significaba que todo su esfuerzo valió la pena— Dijo que, si seguías así, podrías recuperar por completo la beca… Makoto, no todo está perdido.
—S-Sí… —Y no pudo más, simplemente dejó sus lágrimas caer, Haruka lo miró con ternura y acarició su espalda en modo de consuelo.
Pero había algo más que destacar, y es que por primera vez en mucho tiempo, ese llanto no era de tristeza, sino… De un gran alivio.
Eso es todo mis preciosas criaturas!
Nos leemos en el siguiente cap!
Hasta entonces, se despide su servidora.
Aiiri.
¡Muchos kissus llenos de amor virtual!
