Disclaimer: Naruto y todos sus personajes son obra de Masashi Kishimoto.
Capitulo 1:
Ese verano
El vuelo de Hinata había aterrizado hacía ya más de 3 horas, eran las 10 de la mañana en Londres, pero ella seguía en el aeropuerto, sin saber qué hacer. Recordaba vagamente la casa en la que vivía con su madre, que ahora, seria suya. A pesar de la discusión que tuvo con su padre, y la oposición de este a que ella realice el viaje, le había entregado los papeles de la casa, que ahora estaban a su nombre, lo que hacía un poco más fácil el viaje, al menos tenía a donde ir. Cuando se decidió en reaccionar, fue a buscar un taxi que la llevaría hasta allí, su casa.
La casa no estaba mal, estaba exactamente como la recordaba, aunque ahora parecía más chica, y más solitaria. Empezó a retirar las sábanas blancas que cubrían los muebles, sacudir el polvo de ellos… mientras mas pronto limpiara el lugar, menos sombrío le parecería. Ya estaba anocheciendo, cuando decidió que eso seria todo por hoy, y salió a comprar cosas para llenar la alacena y la heladera.
Cuando partió para Japón, había dejado muchos amigos atrás, con los que mantuvo contacto un tiempo, pero poco a poco fue perdiendo comunicación. Ahora, se sentía como si nunca hubiese conocido a nadie allí, no sabía a quién contarle que había vuelto, tampoco tenia familia viviendo cerca, solo contaba con el recuerdo de su madre, y la esperanza que le producía conocer un poco mas de ella.
A la mañana siguiente, se levantó temprano, ese día, tendría una entrevista de trabajo, que había conseguido antes de llegar. Era en una librería-café, donde su mama había trabajado en su juventud, y donde siempre la llevaba cuando era más pequeña.
Cuando estuvo en frente, se dio cuenta que no había cambiado en nada, seguía teniendo ese aire romántico y un poco rustico, que te incitaba a entrar, agarrar un libro, pedir un café y perderte en las paginas para siempre. Respiró hondo, y entró.
− Buenos días, soy Hinata Hyuga, vengo por la entrevista de trabajo – dijo a la gerente del local.
− La dueña todavía no llega – le respondió la mujer – puedes esperar en una mesa, y yo te llamo para la entrevista.
Mientras esperaba, no pudo evitar ponerse nerviosa, por mas que estuvo tantas veces en ese lugar, ya hacia mucho de ello, y tampoco conocía a nadie que trabajara ahí, sus antiguos conocidos, por lo visto habían dejado el lugar.
− ¿Hinata Hyuga? – escuchar su nombre de repente, la había sobresaltado, y casi hace volar su carpeta con sus datos.
Al darse la vuelta para ver quien la había llamado, aparece una cara que le parece un poco familiar, aunque ahora se ve un poco más vieja, pero aun así, no le sería imposible reconocer.
− Kurenai-sensei! Pensé que ya no trabajaría aquí, si lo hubiera sabido, habría preguntado por usted. – respondió la Hyuga acercándose a la antigua amiga de su madre.
− Bueno, a decir verdad, no trabajo aquí, ahora soy dueña de este lugar. – contó la mujer mientras tomaba con cariño los hombros de la pelinegra – No sabía que habías vuelto… Desde lo de tu mamá, ya no supe nada de ustedes.
− Yo… - Hinata realmente no sabía cómo reaccionar, cuando ella aún vivía ahí, Kurenai solo era una mas de los que preparaban café, estaba muy sorprendida.
− Así que tu eres la niña que esta buscando empleo. Pues obviamente, deberás empezar ahora.
Hinata y Kurenai pasaron la mañana poniéndose al día, la pelinegra le contó cómo fueron los últimos años de su mamá. Aunque normalmente es un tema un poco triste para ella, esta vez sentía como que su madre estaba con ella mientras ellas hablaban. De pronto, de sentir que estaría sola un buen tiempo en ese país, ya se sentía como si nunca se hubiera ido, su maestra, como a ella le gustaba decirle, le contó sobre algunos conocidos con los que ella seguía en contacto.
− Entonces cariño, me gustaría que te tomes esta tarde, y empieces mañana. – dijo Kurenai mientras se levantaba. – Deberías descansar, todavía no hace un día que llegaste.
Al volver a su casa, Hinata se tumbo en su cama, tenía tantas cosas en la cabeza, cosas del pasado, como cosas que le sucedían en el presente. No podía dejar de pensar en su hermana. No hacía un año que también había perdido a su madre también, y se refugio completamente en ella, pero Hinata estaba segura que Hanabi era muy fuerte, como la castaña también le había dicho. Pero como ella también había pasado por lo mismo, y conociendo el dolor y la oscuridad en la que uno puede caer, no podía dejar de preocuparse. Así que esa noche decidió llamar a su media hermana.
− Hanabi, al fin contestas… − después de algunos intentos, una adormilada Hanabi contestó es teléfono.
− Hinata, deberías tener en cuenta la diferencia horaria – decía una castaña no muy feliz.
− Pe-perdón… − la ojiperla no pudo evitar sonrojarse. −Es solo que ya te extraño, me encantaría que pudieras estar aquí conmigo.
− Ya se, yo también, pero todavía tengo cosas de las que ocuparme en el colegio, y ya sabemos de memoria lo que dice papa… "Este es el viaje de tu hermana" – remedo Hanabi al padre de ellas. – Pero estoy feliz por ti hermana, pensé que nunca papa dejaría que fueras. Incluso pensé que te escaparías antes de que el considerara apoyarte.
− Hablando de papá, ¿cómo se encuentra? Sé que fue difícil para él… para todos, en estos últimos años han pasado demasiadas cosas, pero sé que el está cambiando. – la pelinegra estaba recordando todo lo que vivió desde que fue a vivir con su papa y su hermana. Nunca los había visto mas que en fotos, hasta el momento que llego a Japón.
− Ya sabes como es, solo piensa en el trabajo, pero nunca pierde una oportunidad de preguntar que tal estoy. Sé que está pasando por lo mismo que yo, así que es como si nos apoyáramos mutuamente. – Hanabi dio un bostezo, y luego agregó – en fin, prometí a Neji que iría a visitarlo, cuídate y no te olvides de hablar seguido.
Cuando dejaron de hablar, Hinata se hizo un ovillo en la cama y empezó a llorar, dudaba de la decisión que había tomado, nunca había estado sola, no sabia como estar sola. Extrañaba a su madre, hacia años que la extrañaba, pero también extrañaba a la familia que dejo en Japón. Pero sabia que lo que hizo fue lo correcto, siempre extrañó este país, siempre quiso volver, recorrer los lugares que había visitado con su madre, conocer nuevos lugares… conocer personas nuevas. Se prometió dejar tanta timidez de lado, se daría una oportunidad de conocer, y ser conocida.
…
Ya habían pasado 4 semanas desde que había llegado a ese país, por ahora, sus días solo se basaban en servir café, quedarse a leer en la librería luego de acabar su turno, y volver a casa una vez que Kurenai haya cerrado la tienda.
Ese día, no había tantas personas, cunado alguien se le acercó y le hablo.
− ¿Tienen el libro Dark memories de Beth H.? – Hinata levanto la vista y se encontró con un muchacho que parecía estar esperando que ella reaccione mas rápido, tenia el cabello negro, realmente negro y los ojos más oscuros aún. − Entonces…
Hinata se quedo sin palabras, no por el muchacho en si, sino por lo que había dicho. Beth H. era su madre, Dark memories era un libro suyo. Realmente no había muchas personas que conocieran las obras de su madre.
− S-sii! Yo… yo te lo traigo enseguida. – respondió Hinata luego de salir del asombro −puede sentarse en una mesa mientras voy a buscarlo. ¿Desea que le sirva algo?
− Café. Negro. Sin azúcar.
Ese día, Hinata conoció a Sasuke.
Ese día, Sasuke se animó a entrar y hablar a Hinata.
Aquí les dejo el primer capitulo, la historia irá un poco lenta, pero ya legaremos al momento que todos vimos en el prologo. Todo a su debido tiempo.
Se agradecen reviews :)
