Disclaimer: todos los personajes de Naruto son de Masashi Kishimoto.

Capítulo 4:


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10 años atrás

Hinata y Sasuke llevaban una semana saliendo, estaban yendo lentamente, deseaban conocerse y entender al otro, no estaban apurados, creían tener todo el tiempo del mundo para empezar a sentir cosas por el otro.

La pelinegra tenía libre ese fin de semana, cortesía de su jefa Kurenai, así que decidieron ir a una cabaña que pertenecía a la familia él, Itachi había sugerido la idea a Sasuke.

− La cabaña esta en perfecto estado, van personas a limpiar al menos una vez por semana, así que no será problema. – decía Itachi mientras observaba un plano que estaba extendido en su escritorio.

− Me arrepentiré de preguntar esto, pero ¿quieres ir? – el estaba observando a su hermano mayor, que parecía muy concentrado en lo que estaba haciendo, hasta que se dio cuenta lo que le había preguntado.

− Trabajo, igual que tú, solo que yo si lo tomo en serio. Pero iré el domingo. – ahora si el mayor estaba mirando a Sasuke – Además, debo velar por Hinata, no confío mucho en ti.

− Tsk… Solo necesito que Hinata confíe en mí. – Sasuke esbozo un a media sonrisa – Hinata y yo iremos mañana. Tomare prestado tu auto. – informo mientras daba media vuelta y salía de la oficina.

Hinata estaba preparándose para salir del trabajo, cuando vio entrar a Sasuke. Esa tarde no había ido, últimamente estaba ocupado, encargándose de lo necesario para inscribirse en la universidad, dentro de unas semanas empezaría el semestre.

− ¿Lista para ir a tu casa? – preguntó el pelinegro mientras se recargaba en la barra y la observaba. Hinata no pudo dejar de admirar la sonrisa coqueta que le regaló el, ese día parecía estar de muy buen humor y también estaba bastante atractivo. Se había puesto una camisa y un saco, ya que tenia una entrevista en la universidad, y le daban un aire un poco mayor.

− ¡Sasuke-kun! Nunca saludas cuando entras a mi café – Kurenai salía de la parte de atrás de la barra para saludarlo – Hinata me aviso que mañana hacen un pequeño viaje. Como amiga de su madre, es mi responsabilidad cuidarla. Así que muchachito, mas te vale no tratar nada raro con mi Hinata-chan. – dicho esto, se colocó en un ángulo donde la nombrada no podía verle, y le guiño un ojo a Sasuke.

Al salir del lugar, Hinata se disponía a seguir el camino que siempre tomaban para ir a su casa, cuando la mano de Sasuke la detuvo y la hizo volver. Ella lo miro extrañaba, y él solo se limito a apuntarle con la cabeza un auto que estaba en frente, y empezó a caminar con ella de la mano.

− Tomé prestado el auto de Itachi. – dijo a modo de explicación. Una vez en marcha, se dispuso a explicarle los planes para el día siguiente. – El lugar esta un poco lejos, así que pasaré por ti temprano. Seria mejor si preparas tus cosas esta noche. – Se detuvo en un semáforo, y tomo la mano de la Hyuga entre la suya. – Y no te preocupes por nada más, el lugar tiene todo, al menos eso fue lo que me dijo Itachi. Hablando de él, espero que no te moleste, pero se unirá a nosotros el domingo.

− No me molesta, Itachi-kun me cae muy bien. – dijo Hinata riendo, sabiendo la reacción que tendría en el pelinegro.

Al llegar, Hinata se despidió y estaba por bajar del auto, cuando Sasuke el agarro del brazo con poca fuerza y la hizo girar, acercándola a él, la miro a los ojos un momento y rozo sus labios con los de ella, para luego besar su frente. Se alejo, y se despidió, dejando que la chica se baje del auto. Una vez que la vio ingresar a su hogar, puso en marcha el auto.

A las 7 de la mañana, Sasuke estaba esperando frente a la casa de la Hyuga. Cuando la pelinegra salió de su casa, él se acerco para ayudarla con sus cosas. Una vez hubiesen subido todo lo que necesitaban, empezaron su viaje.

− Ahora que lo pienso, nunca hablamos de nuestros gustos musicales. – decía una emocionada pelinegra, buscando una estación en la radio que pase una música de su agrado.

− No es como si tuviera un gusto en particular, no suelo escuchar bastante la radio. – dijo, mirando de reojo a su novia.

− Entonces tendrás que conformarte con mis gustos.

− Tonta.

En algún momento del viaje, Hinata cayo dormida, Sasuke no pudo evitar dar un suspiro. Cada vez que el semáforo daba en rojo, él la miraba dormir, todavía sin creer que ella fuese parte de su vida desde ahora. Había cosas que ella no sabía de él sobre su vida en Japón, pero ella no preguntaba, no parecía preocuparle la clase de persona que fue, sino quien era ahora, con ella. Y eso realmente le gustaba de ella.

− Llegamos, Hinata. – dijo Sasuke mientras tocaba su hombro – Sabía que eras bella, pero ¿durmiente? – ese comentario hizo sonrojar a la pelinegra, quien se estaba estirando después de una hora de siesta más o menos.

La cabaña quedaba cerca de un pueblito, pero apartada como para que solo se vieran arboles alrededor. Era bastante grande para ser considerada una cabaña, y muy hermosa. Hinata pensaba que visitar ese lugar en invierno seria realmente mágico.

− Entremos – dijo Sasuke después de bajar todos los bolsones del auto. Entraron y observaron que todo estaba preparado como para su llegada, las luces ya estaban encendidas y había una pequeña fogata en la chimenea. – Era demasiado suponer que habría cosas en la heladera. Dentro de unas horas será medio día. Es mejor ir al pueblo a comprar lo necesario.

A Hinata le encantaba ese lugar, el pueblo parecía haberse quedado en el tiempo, las casitas eran bastante rusticas, hechas de piedra y con algunos toques de madera. Encontraron un pequeño mercado que se extendía por la calle, y decidieron que comprarían las cosas de ahí.

− ¿Qué quieres almorzar? Así compramos en base a eso. – preguntó Hinata con pequeña sonrisa, mientras tomaba su mano. A Sasuke le sorprendió esa acción, y también la pregunta, no pudo evitar sentir como si eso fuera lo mas normal para ambos, sentía que podía hacer esto con ella por siempre, una vida juntos.

− Lo que quieras. −dijo un poco tosco. Todavía estaba sorprendido ante la acción de ella y mas aun de sus emociones. Sentía que ese no era el Sasuke que había vivido en Japón. Trato de apartar esos pensamientos, y dio un apretón en la mano de la pelinegra. – Me refiero a que lo que elijas estará bien.

Volvieron y Hinata empezó a preparar el almuerzo. Sasuke decidió tomar una siesta mientras ella se dedicaba a eso, en venganza de la que ella había tomado de venida. Después de casi una hora, el pelinegro despertó y fue a la cocina, al llegar vio que Hinata ya estaba poniendo la mesa.

− Tengo hambre – fue lo único que dijo y se sentó en la mesa.

− Justo a tiempo bello durmiente. – dijo Hinata mientras reía y servía la comida. − ¿Qué tienes planeado para hoy?

− Hay una laguna hacia el fondo del terreno, tiene un pequeño muelle. Podemos llevar una manta y sentarnos a leer. – respondió el pelinegro levantando los hombros, restándole importancia. – Realmente no planeé nada, así que podemos hacer lo que tú quieras. – agrego mientras le guiñaba un ojo.

− Me gusta el primer plan.

Llegaron al lugar que había mencionado Sasuke, la laguna no era tan grande, pero si bastante hermosa. Se sentaron al final de muelle sobre una manta que extendió el pelinegro.

− ¿Solías venir mucho aquí? – pregunto la Hyuga, al ver a Sasuke absorto en sus pensamientos.

− De niño. Venia con mi madre, y ella me leía en este mismo lugar. – a Hinata esa respuesta le hizo sentir un calor en el pecho, por mas que Sasuke no diga sus emociones en voz alta, el hecho que la haya invitado a hacer eso mismo que hacia con su madre, le tenía un enorme significado.

− Mi madre también solía leerme. A veces me leía lo que estaba escribiendo, me decía que era su mayor fan. – dijo con una sonrisa cargada de nostalgia. Sasuke la miro por unos segundos, y se recostó, colocando su cabeza sobre las piernas de ella.

− Creo que deberías leerme. – dijo el, y le paso un pequeño libro de poemas.

Hinata había leído unos cuantos, cuando se percato que Sasuke ya no la escucha, sino que estaba profundamente dormido. No pudo evitar reír ante esto, parecía un niño pequeño. Como acto reflejo, llevo su mano hasta la cabeza del Uchiha, y empezó a acariciar su cabello. Después de un rato, retomo su lectura.

No sabía cuánto había pasado, hasta que empezó a sentir algunas gotas, miró el cielo y pensó que pronto empezaría a llover. Cuidadosamente empezó a mover el hombro de Sasuke para que se despierte.

− Ya ya, estoy despierto. – dijo el pelinegro levantándose y rascándose un ojo, tratando de despertarse mejor.

− Creo que está por llover −dijo ella, y como si lo hubiera invocando empezó a llover. Empezaron a correr para llegar lo más rápido a la cabaña, pero eso no les salvo de terminar completamente empapados.

Al entrar en la cabaña, Hinata se saco el suéter que llevaba puesto, porque estaba mojado y frio, cuando estaba por ir a buscar unas toallas para ambos, la mano de Sasuke la detuvo, y la atrajo hacia él. La mirada se Sasuke reflejaba fuego, estaba absorto observando a su novia, era realmente hermosa, pero por primera vez, la estaba mirando con deseo. Hinata podía sentir el calor de la mirada del pelinegro, ella se veía reflejada en los ojos negros de él, y le gustaba como la miraba, nunca se había sentido tan observaba.

Se quedaron mirándose unos segundos o minutos, hasta que ella cerró los ojos, esperando a que el Uchiha la bese. Y la besó. Fue un beso distinto a todos, fue un beso que transmitía emociones, Sasuke la agarro de las mejillas, para poder profundizar el beso. Se separaron un momento para tomar aire, y se quedaron con las frentes pegadas, respirando. Hinata subió las manos y agarro la remera del pelinegro por los costados, y él entendió, que quería continuar el beso. Estuvieron así un buen tiempo, hasta que un trueno resonó bastante fuerte, e hizo que se separaran.

− Iré a buscar toallas. – dijo Sasuke, y dejo la sala.

Esta vez le tocó a Sasuke preparar la cena, coloco algunas verduras y carne en el horno, y los dejo ser. Se dirigió hacia Hinata, y se sentó a su lado, estaba buscando en la tele una película para ver.

Ya habían cenado, y visto dos películas, cuando Sasuke atendió que Hinata estaba nerviosa y alargaba el momento de ir a dormir. Y creía saber por qué. Al llegar, cada uno había elegido un cuarto, ya que cada uno necesitaría su intimidad, pero después de lo ocurrido, él no quería pasar la noche lejos de ella, y esperaba que ella pensara igual.

− Vamos a la cama. – dijo él, tomando el control y apagando la tele. Le extendió su mano para ayudarla a levantarse. Ella estaba completamente sonrojada, y sabia que tenia que ser directo o no llegarían a nada. – No tiene que pasa nada, no estoy esperando que pase nada. – Dijo estirando el brazo de ella, haciendo que se levante. La acerco a él y la abrazo. – Solamente no quiero estar lejos de ti. − Hinata escondió su cara en el pecho de él, y respondió el abrazo.

− Ya lo sé. Tampoco yo. – dijo casi en un suspiro.

Se cambiaron, y fueron a la cama. Una vez acostados, Sasuke se acerco a Hinata y a abrazo, haciendo que ella quedara recostada sobre su pecho.

− Buenas noches Sasuke. – dijo ella después de un tiempo, casi con un bostezo.

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En la actualidad

− Ryo-kun, es hora de dormir, no lo repetiré. – grito Hinata para que su hijo lo escuche desde afuera, donde estaba despidiendo al mayor de los Uchiha. – Gracias por hoy, sé que fue culpa tuya haber visto a Sasuke, pero sin eso… nunca hubiese estado lista para afrontar la verdad.

− No fue el primer intento, pero si el primero en resultar. – dijo Itachi en forma de burla. La miró a los ojos, y subió su mano para acariciarle la mejilla. – Ojalá las cosas hubiesen resultado de manera distinta. – Itachi seguía mirando a Hinata, aguantando las ganas que tenia de besarla, pero se aparto y metió las manos en los bolsillos.

− No me arrepiento de nada, tengo a Ryo-kun. −dijo ella con una sonrisa – Y nunca sabremos qué pudo ser, es mejor no pensar en eso.

−Siempre muy madura para tu edad Hyuga. – dijo mientras se dirigía a su auto, pero se detuvo y giro para ver a la joven. – Estos días estaré de viaje, pero te buscare al volver.

Hinata vio alejarse el auto del pelinegro, y pensó en lo ultimo que le dijo. "Te buscaré al volver". Sasuke también le había dicho lo mismo. 10 años y seguía en el mismo lugar, con los mismos problemas. Pero esta vez las cosas deberían ser diferentes, ya todos eran adultos, y había un niño en medio de los tres.

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Nota de la autora.

Aquí les dejo este nuevo capítulo, me encantaría saber que opinan, así que espero sus reviews 😊