CAPÍTULO 17: TU ÁNGEL DE LA GUARDA
-¿Quién eres? -Ryu se había despertado y miraba a Kaoru con los ojos muy abiertos. Su pregunta parecía sincera... Ryu no era del tipo que hacía esa clase de bromas. Kaoru no supo qué contestar, pero Ryu volvió a preguntar.
-¿Quién eres tú? ¿Dónde están mis abuelos?
-Escucha... Tus abuelos te dejaron a mi cargo por si despertabas, iré a llamarlos enseguida. Un momento...
Una enfermera entró en la habitación al cabo de pocos instantes. Kaoru aprovechó para hablar con ella en voz baja, y la chica dijo que llamaría al doctor para que se ocupase de la aparente pérdida de recuerdos de Ryu.
Un hombre joven, bajito, castaño y con gafas entró en la habitación.
-Hola, soy el doctor Iwasaki. ¿Cómo te sientes? ¿Recuerdas cómo te llamas?
-Isaka... Ryuichiro.
-¿Tu edad? ¿Cumpleaños?
-Tengo 27 y cumplo el 28 de enero.
-¿Puedes contarme algo de tu familia?
-Vivo con mis abuelos, los Isaka. Mis padres murieron cuando era muy pequeño... No los recuerdo. Tampoco sé quién es ese tipo que estaba en mi habitación hace unos instantes... -Kaoru había salido al pasillo.
-Bueno, Isaka Ryuichiro, todo parece estar bien. Tendrás que ir a rehabilitación, pero en el transcurso de esta semana es posible que te mandemos a casa ya. -El simpático doctor salió a hablar con Kaoru, que lo estaba esperando.
-Parece que no recuerda algunos fragmentos de su vida, y se ha inventado otra realidad, menos traumática para él. Tampoco sabe quién es usted. ¿Se conocen?
-Nos conocemos desde hace bastantes años. -El doctor no quiso indagar nada, no era asunto suyo.
-Parece que el paciente presenta síntomas de amnesia disociativa. Posiblemente estuviera tratando de olvidar algo, o sometido a mucha presión. Pero, de todos modos, será temporal. No deben forzarlo a recordar, sólo ayudarlo, lo hará gradualmente. En los próximos días recibirá el alta. -El pequeño doctor se marchó y Kaoru llamó a los abuelos de Ryuichiro. Debía avisarles sobre su estado.
-Ryuichiro, hijo, ¿cómo te sientes? -El matrimonio Isaka llegó en cuanto pudo.
-Un poco, ¿cómo decirlo? Desorientado... Pero este hombre ha cuidado de mí. -Señaló a Kaoru. Con el pijama del hospital y el cabello revuelto, Ryuichiro parecía muy joven e inocente y Kaoru se sintió conmovido. Podría hacer tantas cosas... Pero Ryu había perdido la memoria. ¿Qué pasaría si la recuperaba? Y lo más importante, ¿quería Kaoru que Ryu recuperase sus recuerdos... o no?
La visita no fue muy larga. Una enfermera entró en la habitación y los mandó a todos a sus casas.
-Hay demasiada gente aquí, deben irse. Este paciente necesita tranquilidad.
-Es cierto, señorita, disculpe. Ryuichiro, buenas noches... Mañana volveremos a visitarte. No tardarán en darte el alta.
-Buenas noches. -Kaoru se despidió y salió después del matrimonio.
Cuando estuvieron fuera del hospital, los ancianos se dirigieron a Kaoru.
-¿Sabes algo más? No te hemos preguntado delante de nuestro nieto para no alterarlo, pero todo indica a que se ha inventado una realidad que para él es mejor que la que tiene... Cuéntanos, Kaoru.
-Él cree que sus padres murieron cuando nació. Cree que siempre ha vivido con ustedes, y recuerda bastante bien su carrera en el extranjero y su trabajo en Onodera.
-Pero no a ti.
-En absoluto. Él cree que aún están buscando nuevo jefe... Él borró todos los recuerdos que le hacían sufrir, su padre, Izanami... Y yo. -Kaoru terminó su frase en voz muy baja, pero los ancianos lo escucharon perfectamente.
-Tal vez sea para bien. -Kaoru miró a la señora Isaka atentamente. -Míralo desde este punto de vista: ahora tienes la oportunidad de crear nuevos recuerdos con nuestro nieto... Ahora puedes estar a su lado, por lo menos hasta que recupere la memoria, ¿no?
-Estaré con él... Pero tengo miedo...
-Es normal, Kaoru. Nosotros también. Pero debemos pensar en positivo. Ryuichiro está bien y eso es lo más importante. Nos vamos a descansar, tú deberías hacer lo mismo. Hasta mañana.
-Buenos días, ¿cómo has pasado la noche?
-Hola, ¿Kaoru? Pues he soñado cosas raras... -Ryuichiro se veía un poco pálido y había desayunado poco. Kaoru se acercó a él, sin tocarlo, y susurró.
-Cuéntame, ¿qué te preocupa?
-Es que... Soñé que dormía en una habitación pequeña y oscura y tenía un cuchillo escondido en la cómoda, porque una vez vino un hombre a atacarme... -El maldito catedrático. Asahina apretó los puños disimuladamente. -No debería preocuparme, fue sólo un sueño. Pero... Me duele la cabeza.
-¿Quieres que llame a la enfermera? ¿A un médico?
-Sí... Pero sigo sin entender qué haces aquí. ¿No deberían estar mis abuelos? ¿O vienes de parte de ellos? No necesito que me entretengan, no soy un niño pequeño... -Ryuichiro se iba poniendo nervioso y Kaoru llamó a la enfermera, que no tardó en llegar.
-Buenos días, ¿qué ocurre?
-Me duele la cabeza... No me encuentro bien... -Ryuichiro volvió a abatirse.
-Normal, Ryuichiro-san. Le voy a dar esta pastilla y luego debe dormir un rato. Le hará mucho bien...
-Debes hacerle caso a la enfermera. -Kaoru le tendió un vaso de agua para la medicina.
-De acuerdo... Pero aún no me dijiste quién eres.
-Digamos que soy alguien que se preocupa por ti. Una especie de ángel de la guarda. -Kaoru intentó sonreír, y algo se iluminó en la mente de Ryuichiro.
-Pingüinos...
-¿Eh? -Ryuichiro estaba a punto de dormirse, pero había dicho algo interesante.
-Me gustan... los... pingüinos...
-Deberías dormirte ya, Ryuichiro.
-Sí, pero cuando despierte... Tráeme galletas... En forma de... Pingüinos...
Recordó las galletas. Eso es buena señal, pero ¿y si lo recuerda todo? Podría enviarme a la mierda con abuelos y todo... Pero me da igual. Es un riesgo que hay que asumir.
-Ryuichiro... Hagamos una cosa.
-Dime...
-Tú te duermes un ratito... Y cuando despiertes, estaré aquí con una caja de galletas en forma de pingüino, ¿te parece bien?
-Muy bien... Pero... Trae también te verde...
-De acuerdo. Nos vemos en un rato. Procura descansar.
Kaoru no tenía más obligaciones que comprarle lo prometido a Ryu. No estaba trabajando, cuando manifestó su deseo de dejar de ser jefe y permanecer como un simple editor, también decidió utilizar sus días de vacaciones. Así que sólo tuvo que ir a la tienda más cercana y comprar las galletitas y el té. Ryu se alegraría.
Más tarde, volvió al hospital. Ryu estaba despierto, acompañado por sus abuelos, y parecía más animado que por la mañana.
-Buenas tardes.
-Kaoru... ¿Me has traído las galletas?
-Aquí tienes. También tengo té. ¿Ustedes quieren? -Kaoru, educado, preguntó a la pareja de ancianos.
-Lo siento, en otra ocasión. Se nos ha hecho tarde... Volveremos mañana, cuídate Ryuichiro.
Vaya excusa para dejarnos a solas. Ryu hubiera pensado eso, pero en su condición de amnésico temporal sólo se quedó un poco extrañado. El que pensó esa frase fue Kaoru, que llenó dos vasos de té y abrió la caja de galletas.
-¡Me encantan! ¿Dónde las has comprado?
-En la pastelería P, está en esta calle, verás... -Kaoru se dispuso a explicarle detalladamente dónde se encontraba la tienda, pero fue interrumpido.
-No recuerdo haber ido nunca... Pero creo que ya había comido esas galletas antes.
-Puede que sí.
-Vaya, Kaoru. ¡No dices nada! Deberías ayudarme a recordar...
-Deberías recordar por ti mismo. Ya sabes lo que dicen los médicos.
-Lo sé, pero es frustrante. Estoy bien, pero a veces me duele la cabeza, y siento que hay algo que se me escapa... Y casi siempre es cuando estoy contigo. -Pensó la última parte. Estaba seguro de que Kaoru tenía algo que ver con él, no era simplemente un cuidador. Pero no podía averiguarlo.
CONTINUARÁ
