CAPÍTULO 19: ¿EL FINAL... O EL PRINCIPIO?

No sabía cómo había sobrevivido a la primera semana. El doctor Kusama era exactamente lo que parecía, un tipo a quien se le podía confiar incluso los secretos más oscuros, atendía a Ryu con una sonrisa amable y se mostraba dispuesto a escuchar.

-Buenos días. Siéntese, por favor.
-Buenos días, doctor.
-¿Isaka Ryuichiro? Está aquí por amnesia disociativa, ¿correcto?
-Verá, las cosas han cambiado un poco...
-Cuénteme.
-La cuestión es que... Recientemente, recuperé mis recuerdos, pero por ahora no me interesa que nadie lo sepa. Aparte de usted, claro está. ¿Puedo confiar en su obligación de secreto profesional?
-Como usted dijo, es mi obligación. Aunque, ¿su familia no pedirá informes?
-Puede dármelos a mí personalmente. De todas maneras, aún queda para eso...
-Tiene razón... Le sugiero algo. Empiece por hablarme de usted mismo, lo que sea...

Ryuichiro obedeció, y le contó al doctor algunos pasajes de su vida, que hicieron que éste último empezará a comprender por qué su paciente quería mantener en secreto la recuperación de su memoria. Isaka Ryuichiro no había tenido una vida fácil, aunque sonaba como alguien muy seguro de sí mismo, posiblemente necesitaba más ayuda psiquiátrica o psicológica que otros.

-Eso es todo por hoy. Vuelva la semana que viene...

Las sesiones de rehabilitación lo dejaban agotado, pero no podía sentirse tranquilo. No cuando tenía a Kaoru a su lado, comportándose como un perfecto asistente, acompañándolo a todos lados. No cuando el perfecto Kaoru se había ganado la confianza de toda la residencia Isaka. No cuando Ryu era el único que lo conocía y el único que sabía cuánto daño era capaz de hacer... O eso creía.

Sería muy fácil vengarse de él desde su situación. Podría enviarlo a cumplir alguno de sus caprichos imposibles, podría alegar frente a sus abuelos que no cumplía con sus obligaciones como chófer y tendría toda la credibilidad, sería su palabra contra la de él. Podría desacreditarlo, y ahora que el hijo de puta de Sudou Kenji había salido de prisión, Ryu podría acudir a la prensa y hablar sobre lo buen padre que fue y los amigos que tenía, en especial Kaoru.

Pero ¿qué conseguiría con ello? Sería simplemente una venganza vacía. El accidente y la primera sesión con el doctor Kusama le habían servido para madurar, y se daba cuenta de que la venganza no era la solución a sus problemas.

Tal vez podría dejarlo un tiempo más... Y luego, despedirlo y marcharse, como era su intención. En América empezaría de nuevo, no era tarde.

Unas semanas después, Ryu progresaba a pasos agigantados. Apenas cojeaba, y si seguía así pronto terminaría con la rehabilitación, cosa de la que se alegraba. Pero sus sesiones con el psiquiatra eran otra historia. Aún no se sentía preparado para revelar que había recuperado su memoria, pero trabajaba en otros aspectos de sí mismo que debía mejorar.

Asahina Kaoru se sentía inquieto. En parte le alegraba ver los progresos de Ryu, no tardaría en volver a ser el hombre enérgico de siempre, pero le preocupaba su memoria. No parecía recuperar ningún recuerdo, ¿y eso en qué afectaría a Kaoru? El Ryu de ahora lo trataba de forma totalmente impersonal y no hablaba con él más de lo necesario, pero el Ryu de antes posiblemente hubiese buscado la ocasión perfecta para hundirlo en la miseria. Y se lo merecía. No lo había tratado bien, y aunque ahora rectificase, podría ser tarde.

Y además, estaban los planes de Ryu de abandonar Japón, posiblemente de manera definitiva. Una de las tardes en que fue a recogerlo, pudo oír lo que parecía una conversación telefónica.

-... sí, estoy muy bien. Ya casi no cojeo, y la verdad es que no necesito los recuerdos que perdí.

-... Mientras recuerde mi nombre, mi familia y mi trabajo, lo demás es secundario. Y pienso irme tan pronto como tenga el alta...

-¿Que te ofrecen trabajar en la televisión? No me digas. Bueno, me da igual, igual pienso irme. Algo encontraré...

-No, no hace falta que vengas a visitarme. Tengo que irme, la dichosa rehabilitación. Hablamos más tarde.

No quiero que se vaya...

Y finalmente, Ryu tomó una decisión. Por fin, revelaría delante de sus abuelos que volvía a ser el de antes, y luego se iría. Le daba un poco de pena, pero no había sido feliz en Japón, y debía pensar en su felicidad.

En la última sesión de rehabilitación, como siempre, Kaoru lo llevó y lo recogió sin decir nada, aunque lo miraba de manera extraña.

Ese día, como el del alta hospitalaria, los señores Isaka querían celebrar el alta de su hijo y sugirieron que Kaoru se quedase a cenar con ellos.
-Esto es por el servicio que nos has prestado. Kubo no puede hacer tantos viajes, ya se va haciendo mayor...

Después de la cena, Ryuichiro salió un momento al jardín. Quería infundirse valor, ese día diría la verdad y no habría vuelta atrás. Respiró hondo y...

-Deberías volver al comedor. Tus abuelos te están esperando.
-¿Y te envían a ti para avisarme? Pues lo siento, pero hoy terminan tus servicios.
-He venido a hacerte una pregunta.
-¿Qué quieres? -Kaoru se detuvo unos momentos, como si buscara las palabras adecuadas. Ryuichiro se giró para marcharse, pero Kaoru lo detuvo.

-¿Es verdad que te marchas de Japón?
Maldito sea, ¿cómo lo sabe?
-¿Cómo lo sabes?
Mierda, hablé demasiado. Ryuichiro continuó. -¿Ahora escuchas mis conversaciones privadas también?
-No hables donde puedan oírte, y no las escucharía.
-¿Por qué no te vas de esta casa?
-Mis servicios aún no han terminado...
-Tus servicios terminan cuando yo lo diga. ¿Cuándo vas a dejar de hacer el tonto, Asahina Kaoru?
-¿Y tú cuando vas a comportarte como un adulto?

Hubo silencio. Kaoru se arrepintió enseguida de lo que dijo, pero siempre era igual con Ryu. Éste lo provocaba, y Kaoru aún caía en su juego, haciéndolo sentir mal, hiriéndolo. Cerró los ojos, suponendo que Ryu se marcharía sin decir nada y les contaría a sus abuelos.

-Recuperé la memoria.

Kaoru abrió los ojos de golpe, no se esperaba eso.

-¿Como dices?
-¿Eres sordo? Me has oído bien. Recuperé la memoria y sé perfectamente quién eres, Asahina Kaoru. Por eso, quiero que te vayas inmediatamente de esta casa... Tienes una hora.

Ryuichiro, esta vez sí se dispuso a irse. Pero unas manos lo sujetaron fuertemente por los hombros.

-No me voy.
-¡¿Cómo?! -Ryuichiro se estaba alterando. El rostro de Kaoru mostraba una determinación nunca vista hasta ahora.
-Que no me voy... Y tú tampoco te irás.
-¡Maldito seas! ¡Voy a llamar a alguien para que te eche...!
-Puedes echarme todas las veces que quieras, pero yo volveré... Siempre.

El tono de voz de Kaoru era muy diferente del frío e inexpresivo que solía utilizar, parecía otro hombre y Ryu no se atrevió a enfrentarlo. Sólo susurró.
-Volverás... A romperme, como hiciste antes.
-No volverá a pasar. -Kaoru lo miraba a los ojos, pidiéndole una confianza que sabría que no obtendría... Al menos, no en aquel momento.
-Supongo que... -Ryu estaba recuperando el aplomo. -Podría utilizarte como mi esclavo, hasta que me canse... O lo hagas tú.
-Nunca me cansaré.

Después de eso, volvieron al comedor en silencio. No hubo beso, ni promesas de amor eterno... El día a día determinaría hasta donde llegaría su relación.

FIN