Capítulo editado.
Capítulo 5: Recolectando Información
Cada vez que salía de misión era algo nuevo, nunca sabía con qué podía encontrarse. En una ocasión había encontrado un desfile en otra no tuvo tanta suerte y se vio en medio de un conflicto entre clanes cuando pidió hospedaje. Salir de la aldea le permitía conocer nuevas aldeas, probar nuevas recetas, conocer gente interesante.
Había encontrado todo tipo de insectos, flores y hermosos paisajes. Cada misión era única, incluso las más sencillas. A Hinata no le gustaba los enfrentamientos por lo que solía preferir sus misiones como gennin, pero para su mala fortuna, eran pocas las misiones de este tipo que le asignaban a su equipo.
Al ser uno de los mejores equipos de rastreo de Konoha muchas veces debían rastrear a peligrosos criminales, personas desaparecidas y también a mascotas extraviadas.
La mayoría de veces las misiones se terminaban complicando y ella debía ser rescatada. O al menos así solía ser en los primeros años, el entrenamiento la había llevado a mejorar, gracias a Neji se había hecho más fuerte. Recordarlo dolía, el pensar que nunca más lo volvería a ver era doloroso, su muerte era una herida que seguía abierta, gracias a su primo dejó de temer a las misiones y encontrar en cada una de ellas algo nuevo.
Siempre era algo nuevo, como en ese caso que se encontraban, rodeados por un grupo de enmascarados y armados. Sí, en definitiva ese no era su día. Algo así no debería suceder, su compañero era Anbu y ella había sido convocada para formar parte de ese grupo pero no podía hacer nada, estaba en una situación crítica.
Ambos se encontraban ocultos tras un árbol, cerca, demasiado quizás, el uno del otro. A pesar de que no podía ver su rostro podía imaginarlo tan rojo como un tomate maduro. Enfrentarlos sería sencillo pero también una imprudencia, no sabían nada de ellos, menos sus habilidades de pelea, podrían tratarse incluso de shinobis en entrenamiento y atacarlos podría considerarse una declaración de guerra. Y pensar el día inició de manera tranquila…
A primera hora del día ambos shinobis iniciaron el viaje, para Hinata fue una sorpresa el ver a su compañero monitoreando la zona, en especial porque no hacía mucho que ambos acamparon. No tenía dudas, estaba trabajando con un profesional en el área. Eso la hacía feliz pues la acercaba más a encontrar a Naruto.
—No suelo dormir en las misiones —le respondió Karasu y Hinata se preguntó si había leído su mente o ella misma se había delatado —. Te vi dormida y no quise despertarte.
Aquellas palabras la hicieron sentir culpable, era su primera misión y no estaba segura de haber causado la mejor impresión. Tal vez no fue la intensión de su compañero pero aquellafrase la hizo sentirse inútil. Supo que debería esforzarse más si quería formar parte de Anbu.
—No sabemos cuándo se necesitara del Byakugan y lo mejor será que tengas suficiente chakra.
Aquellas palabras le hicieron sentir un poco mejor. Feliz de que no le reprochaban el haberse quedado dormida y solo estaba preocupado. En teoría él no sabía su identidad así como ella no conocía su nombre por lo que no tenía razones para pensar que una Hyuga era débil.
Tomó algunos víveres de su bolso y preparó un rápido desayuno. No era para compensar el haber dormido de más, era algo que acostumbraba hacer cuando iba de misión. Kiba y Shino solían decirle que era una gran cocinera. Su compañero agradeció por los alimentos pero no hizo ningún comentario, no sabía si le había gustado pero no tenía ningún motivo para pensar lo contrario.
Lo único que sabía de Karasu era que tenía más experiencia como Anbu y que se le confío el mapa con el último lugar donde vieron a Naruto y a Sasuke. Si estaban vivos o no, eso nadie lo tenía les tomó mucho tiempo llegar a una aldea, allí podrían conseguir algo de información y de paso comprar algunos víveres.
Esa fue la primera vez que se separaron, Karasu, al ser el mayor, decidió que sería él quien iría a la cantina, usando un jutsu podría cambiar su imagen. El aquel momento Hinata no entendía porque era tan cuidadoso con su identidad, ambos eran compañeros, se supone que debían confiar mutuamente pero ninguno conocía la identidad del otro, o al menos eso era lo que pensaba.
Hinata se dedicó a monitorear la zona con su byakugan, podría disimular el color de sus ojos y nadie la reconocería pero no quería gastar demasiado chakra. No tenía mucha información, de hecho lo único que tenía claro era que Naruto desapareció durante la pelea contra Sasuke.
No había pasado mucho desde que la guerra terminó pero muchos acontecimientos extraños sí. Naruto y Sasuke desaparecieron sin dejar rastro, si bien varios gennins los buscaron, ninguno obtuvo siquiera una pista. Era evidente que allí se desarrolló una batalla entre fuertes adversarios, incluso las estatuas de MadaraUchiha y HashiramaSenju sufrieron las consecuencias siendo decapitadas.
Pasaron varias horas antes de que se decidiera a desactivar su técnica sucesoria. No había extraño, pocos chakras estaban entrenados y los que lo estaban tenían un nivel demasiado bajo. El lugar en el que estaba era todo un misterio pero ya tenía algo claro, no era una aldea shinobi.
También supo que Karasu estaba rodeado de mucha gente, solo podía ver su chakra pero uno como el de su compañero no pasaba desapercibido para su ojo blanco. Estaba rodeado de otros chakras, aunque poco entrados, en cantidad era una amenaza que debía considerarse.
Por un momento estuvo tentada de abandonar su posición de vigía pero descartó esa idea de inmediato. Una voz en su interior le decía que solo estorbaría y que a diferencia de ella, su compañero tenía experiencia como Anbu.
—Tengo información —le dijo Karasu cuando llegó —. Logré conseguir un mapa, no puedo asegurar que Sasuke y Naruto estén allí pero es lo más probable, es el epicentro de estos eventos extraños.
—¿Fue allí donde apareció?—preguntó Hinata arrepintiéndose al instante de su pregunta pues la mirada de su compañero la hacía sentir tan indefensa, no puedo evitar preguntarse si sucedía lo mismo con todos los miembros de Anbu. Incluso deseó descubrir el rostro debajo de esa máscara pero descartó la idea al instante, si lo hiciera tendría que mostrar su rostro y no quería renunciar a la seguridad que le brindaba la máscara.
—Sí —se limitó a responder.
—Estaba cerca de Kumogakure cuando desaparecieron, la última pelea fue el Valle del Fin. Quedaba lejos pero Katsuyu pudo comunicarle a Shizune que enviara a unos Gennins para revisar la zona.
—El lugar al que nos dirigimos está lejos pero eso no es lo más importante, estuve allí por poco tiempo pero dudo que nos dejen entrar fácilmente.
—Si estabas allí ¿Por qué te retiraste?
—Necesitaba ver por mis propios ojos Konoha, me alegra que a pesar de la guerra las cosas marchen bien.
Ante aquellas palabras Hinata sonrió. No conocía la identidad de su compañero pero la forma en que hablaba le hacía sentir confianza. No preguntó, él no diría nada más y ella no lo forzaría. De hacerlo solo complicaría la relación entre ellos, sí es que había una. Necesitaban trabajar en equipo si deseaba volver a ver a Naruto. Podía ser egoísta pero no le interesaba, por años había esperado poder estar a su lado, lo amaba como no había amado a nadie más, tan solo deseaba su felicidad.
Quedarse estaba de más por lo que ambos se pusieron en marcha de inmediato. Sin embargo ninguno contaba con ciertos inconvenientes que dificultarían su camino. En la salida de la aldea un motín se estaba dando.
—¿Ves algo que pueda servir para identificarlos?
—No, ni siquiera tienen un chakra entrenado.
—En ese caso debe de tratarse de una pandilla.
—Lo mejor es que salgan de ahí —escuchó como los llamaban.
—Sí y también que entreguen su dinero.
—Y yo que quería evitar contratiempos —comentó Karasu dejando escapar un suspiro cargado de aburrimiento.
En pocos segundos el Anbu de la máscara de cuervo había dejado fuera de combate a más de la mitad de sus adversarios, podían tratarse de simples criminales pero al ser tan numerosos tenían cierta ventaja. Ella se encargó del resto, era la primera vez que luchaba con tantos enemigos a la vez por lo que no pudo esquivar uno de los kunais con los que la atacaron.
—Nos vamos, Usagi —le dijo el Anbudespués de dejar a esos criminales fuera de combate. Tratándose de una misión encargada a un equipo Anbu no parecía especialmente complicada ni mucho menos algo que otro shinobi de menor rango no pudiera realizar.
—Sí.
En ese momento Karasu notó la herida en su compañera. No corrió pero tampoco demoró en llegar a su lado. Le parecía una imprudencia el que quisiera continuar su misión, planeaba regañarla pero sabía que no sería del todo correcto pues él había luchado en peores condiciones.
Ante la mirada incrédula su compañero de misión le vendó el brazo. Silenciosamente agradeció ese gesto. No quería perder más tiempo, si confiaron en un escuadrón Anbu debía tratarse de algo serio.
No habían avanzado más de una hora cuando empezó a sentirse débil. Aquello era extraño, desde que inició su labor como kunoichi estaba acostumbraba a recorrer varios kilómetros sin detenerse, en ocasiones se necesitaba que un shinobi recorriera grandes distancias en poco tiempo, muchas veces llevando un coche sobre sus hombros o incluso siguiendo a uno por sus propios medios. A los clientes no les importaba si no podían seguir el ritmo de un caballo o si necesitaban descansar, la mayoría de veces los clientes solo pensaban en llegar a su destino, aunque no siempre fuera de ese modo.
Cuando tropezó, su compañero también se detuvo. No tardó en colocarse a su lado. Quiso disimular su molestia pero no contaba con su compañero lo descubriera tan pronto. Temía no aprobar la prueba y defraudar a su clan, a Naruto.
—Debería revisarte esa herida —le dijo el joven Anbu a la vez que revisaba su brazo, era evidente que no pedía opinión y que solo le estaba avisando —, no soy medic -ninja pero tengo algo de conocimientos, el kunai que te lastimó estaba envenado.
—¿Envenenada? ¿Por qué harían algo así?
—Suele ser un truco usual en los pandilleros para compensar sus deficiencias en el combate, lo mejor será que regresemos a la aldea. Viajar en grupos numerosos no es la única táctica que utilizan.
—No será necesario, con algo de ungüento será suficiente.
Karasu negó moviendo la cabeza. No podía verse su rostro pero a Hinata le parecía que sonreía bajo la máscara. Nada lo haría cambiar de opinión y eso la sabía. Odiaba discutir y en esa ocasión con más razónpues el veneno comenzaba a marearla. Lo último que vio antes de caer en la inconsciencia fue una máscara de cuervo.
Cuando despertó lo primero que notó fue que el sol había cambiado de posición. Karasu no estaba cerca así que no era una opción preguntarle por cuánto tiempo había estado dormida. Solo podía limitarse a observar, estaba en una cabaña de madera, humilde pero parecía tener lo necesario para vivir en ella y también efectuar algunos tratamientos médicos.
La puerta se abrió e instintivamente llevó sus manos al rostro. Fue un alivio el ver su máscara en su lugar, solo quedaba un asunto por resolver ¿Dónde estaba Karasu?
—Señorita, me alegra que haya despertado —. Escuchó decir a la anciana que había entrado por la puerta. Soy KuriyamaKyoko, no te preocupes, no es necesario que te presentes.
Intentó levantarse pero rápidamente perdió el equilibrio. Ya no sentía dolor en su brazo pero la debilidad seguía presente en ella. Quiso preguntar por su compañero pero antes de que pudiera formular su pregunta la amable anciana decidió hablar.
—Tu compañero salió hace poco, no me dijo a dónde iba pero sí que regresaría pronto.
Aquellas palabras la hicieron sentir más tranquila. Por un momento creyó que la había dejado atrás, él podía hacerlo, después de todo estaba a prueba y ella estaba herida.
Kyoko había permanecido a su lado hasta ese momento. Verificando su temperatura y extrayendo los últimos residuos de veneno. Gracias a ella pudo recuperarse y cuando lo hizo decidió ayudarla con la comida, considera que era lo mínimo que podía hacer.
—Eres una gran cocinera, Usagi, he atendido a varios shinobis pero ninguno ha preparado una comida tan buena —le dijo la anciana antes de retirarse.
No fue hasta que anocheció cuando Karasu regresó. Cargaba con varias provisiones. Inmediatamente le preguntó por el motivo de su ausencia, era su compañero de misión, tenía derecho a saberlo.
—Buscaba información. Según escuché decir no soy el único que ha regresado. Varios de los habitantes vieron regresar a sus amigos y parientes caídos.
—¿Crees que eso esté relacionado con Naruto y Sasuke?
—Es lo más probable, Sasuke tiene el rinnegan que puede revivir a los muertos.
—¿Partimos mañana?
—Solo si te encuentras recuperada.
Aquellas palabras le bastaron para entender que el día siguiente partirían. Se había encariñado con aquella anciana pero entendía que en ese momento la misión era su prioridad. En el futuro podría visitarla.
