Capítulo editado
Capítulo 10: Antes de la misión
Faltaba poco para que Itachi se uniera a Anbu oficialmente, hubiera querido pasar más tiempo con su familia pero se le hacía raro el dejar de ser un shinobi, para él lo más importante era proteger a su aldea y a su hermano.
Eran tiempos de paz, la guerra había terminado pero su experiencia le había enseñado a no bajar la guardia pues la paz en ocasiones podía ser engañosa.
Cuando fue Anbu su tiempo libre era limitado pero la situación era diferente. Konoha estaba en guerra y él era un doble agente no obstante no podía estar seguir de que tanto había cambiado el sistema shinobi en esos años.
Nunca dudó en su deseo de reintegrarse al cuerpo shinobi de Konoha pues su amor por la aldea no había disminuido en todos esos años. A pesar de saber los secretos que Anbu ocultaba y de no formar parte de sus recuerdos más agradables sabía que era la mejor opción. Con el clan Uchiha de vuelta a la aldea no podría revelar las verdaderas razones que lo llevó a ser responsable de la muerte de sus miembros en el pasado por lo que muchos lo seguirían viendo como a un criminal. En Anbu contaba con una ventaja, podía cubrir su rostro.
Karasu sería su nueva identidad, un hombre sin pasado que se dedica a proteger Konoha y realizar las misiones que nadie más se atreve a aceptar, por peligrosas o por ser de cuestionable moral.
Se encargó de servir la mesa, quería tener algunos detalles con su familia. Todos ellos habían muerto y sin embargo estaban de regreso en el mundo de los vivos. Se les fue entregada una oportunidad que no estaba dispuesto a desaprovechar.
Ese día, temprano en la mañana, Hatake Kakashi los había ido a visitar, supuso que buscaba una respuesta y no se equivocaba. Había tenido varios días para pensar pero tenía claro lo que quería, estaba listo para tomar una decisión. No solo haría lo que el clan esperaba de él sino que también haría lo que consideraba correcto.
Mikoto lo invitó a comer. Desde que supo que el hokage había sido el líder del equipo de su hijo sintió deseos de verlo y poder conversas con él. Había tanto que quería saber, años que anhelaba recuperar. Tenía una nueva oportunidad y no planeaba desperdiciarla.
—Gracias —le dijo Mikoto con una sonrisa en su rostro —. Por no dejar de crear en Sasuke y sacarlo del camino de la oscuridad, por cuidar de él cuando nosotros no pudimos.
—Acepto sus palabras pero no es a mí a quien debe agradecer. Fue Naruto quien nunca perdió las esperanzas en Sasuke y que aunque por la fuerza logró que enderezara su camino.
Itachi notó como su hermano menor estaba notablemente incómodo. Su hermano era demasiado orgulloso por lo que sabía que el reconocer que aquellas palabras eran verdaderas era algo que no haría a menos de encontrarse en una situación que lo obligase.
Al día siguiente regresó a la aldea del Origen. Quería comprobar por sí mismo que ese lugar no representaba ningún peligro y que todo marchaba en orden. Grande fue su sorpresa al ver a Nagato allí pero lo disimuló fácilmente.
—Interesante lugar —le dijo Nagato luego de un silencio algo incómodo —contigo aquí se puede decir que Akatsuki está completo.
Fue en ese momento que Itachi Uchiha tuvo una idea que cambiaría la historia del mundo shinobi para siempre. Si lo que Nagato decía era cierto podía resolver el problema de confianza entre aldeas. Ciertamente habían trabajado juntas durante la cuarta guerra ninja pero había algunos que desconfiaban sobre el gran poder que Naruto y Sasuke poseía. Temía que sus palabras lograran crear roces entre las naciones ninja. Sabía que no sería bien visto pero la aldea del Origen era un punto a favor pues no aceptaba a nadie que representara una amenaza, o al menos así era en teoría.
Pero había algo más que lo motivó a tomar esa decisión e irónicamente él era uno de los motivos. Su sola existencia era algo que no debía ser. Había muerto en dos ocasiones pero seguía en el mundo de los vivos, como uno de ellos y no como una marioneta. Grandes cambios se habían dado y cambios más grandes estaban por darse.
Regresar a la Aldea del Origen no fue especialmente complicado, el encontrar a Nagato fue un poco más que un golpe de suerte. Las gárgolas no se mostraron más permisivas que la primera ocasión pero con un simple genjutsu logró conseguir la entrada.
Lo primero que notó fue que la población había aumentado. No era algo que le sorprendiera, ya tenían sospechas de que algo así sucedería, pero debía admitir que el cambio era drástico. Las casas pequeñas dieron lugar a grandes edificaciones y muchos negocios nuevos fueron instalados.
A pesar de las extrañas circunstancias en que regresaron muchos de ellos se habían adaptado bien a sus nuevas vidas, otros incluso regresaron a sus vidas habituales en las aldeas que los vieron nacer.
Encontrarlos no fue difícil, a pesar de la gran cantidad de personas que habían, de los nuevos, ellos sabían cómo hacerse notar y también como pasar desapercibidos, en esa ocasión había usado la primera opción.
—¿Estarían dispuestos a ser un grupo nuevamente? —preguntó con cautela.
—A pesar de que todos nosotros hemos muerto, Akatsuki no se ha disuelto ¿Qué planeas, Uchiha Itachi? —le preguntó Nagato, intrigado ante aquellas palabras.
Itachi le contó todo su plan. Si bien no habían sido amigos en el pasado, él era el líder del grupo, o al menos el que conocía, y quien lo acompañó la última vez que vio a Naruto.
—Deberías hablar con Yahiko, él es el actual líder —respondió Nagato sin perder su semblante serio —, ten por seguro que aceptara tu propuesta.
Teniendo el resto del día libre, Itachi decidió hacer algo que no hacía en años, entrenar con su hermano menor. Caminar por las calles de Konoha era algo que en el pasado consideraba imposible pero ahora era diferente, tenía una oportunidad que no planeaba desaprovechar.
Sabía que a pesar de vivir en tiempo de paz no todo sería sencillo. Algo grave estaba por suceder y no era solo un presentimiento suyo. Poco después de que entregaron los resultados de la misión en la aldea del Origen, Kakashi Hatake le había pedido que investigara a Orochimaru y a sus subordinados pues no confiaba en él.
Comenzó con Suigetsu, Karin y Juugo pues eran los más cercanos a su hermano quería saber cómo eran. No fue difícil, en cuanto a Orochimaru, él desapareció del mundo shinobi después de saquear todos sus laboratorios. Mentiría si dijera que confiaba en él pero prefería dejarlo pasar por alto, en ese momento su prioridad era lograr que Akatsuki se reintegrara a la sociedad.
Si bien ninguno de ellos fue un miembro oficial de Akatsuki eran potenciales opciones. Shinobis que no contaban con vínculos con ninguna aldea y que encajaban en el perfil que buscaba.
Convencerlos fue relativamente difícil, con cado uno de ellos tuvo que negociar. Juugo fue el menos complicado, solo pedía ayuda, con su sharingan podía controlar sus impulsos homicidas, Suigetsu no aseguró aceptar pero si participar, no había dejado de lado su objetivo de reunir a los Siete Espadachines.
—¿Me acompañas a entrenar? —le preguntó a su hermano mientras almorzaban —. Desde que aparecí en la aldea del Origen son pocas las oportunidades de tener un entrenamiento decente con las que he contado.
—Supongo que tienes razón, no quisiera oxidarme —respondió Sasuke con expresión seria mas no logró engañar a Itachi pues él sabía cuánto le alegraba esa idea. Un Uchiha no expresaba fácilmente sus sentimientos pero podía amar con una intensidad como pocos lo hacían.
Se dirigieron al campo de entrenamiento del antiguo equipo siete. Aunque solo era un lugar quería recuperar el tiempo perdido con su hermano, estar en los sitios importantes para él lo hacía sentir más cercano.
Itachi estaba orgulloso de lo que había logrado su hermano. Había logrado desarrollar su Mangekyo Sharingan y junto a Sakura y Naruto lograron superar a los tres legendarios Sannin, ellos fueron los héroes de la Cuarta Guerra Ninja. Sin embargo no podía sentirse del todo tranquilo pues también le gustaría que su hermano se olvidara del odio y los rencores del pasado pero sabía que era algo que solo se conseguiría con el tiempo.
—Practicaremos taijutsu —les dijo Itachi mientras adquiría una posición de combate —. Solo un pequeño calentamiento, no querrás oxidarte.
—Eso debería preocuparte a ti, yo no he sido el que ha estado muerto.
—Tengo varias cartas bajo la manga —le dijo con absoluta seriedad—. Esta es una técnica de defensa de Akatsuki que te hará luchar contra tu doble.
—Será interesante —comentó Sasuke con aires de superioridad.
Antes de que el combate diera inicio, un pergamino llegó a manos de Itachi. Esta la había enviado el sexto Hokage. Realizó una serie de sellos para decodificar el mensaje que contenía, sin duda era la primera misión que realizaría junto a Usagi.
La llamó y entre los dos leyeron la carta. Esta no se parecía en nada a la anterior, tal vez no más peligrosa pero sí más complicada. Cuando terminó de leer quemó la carta y llamó a Sasuke con un gesto de mano, igual a lo que hacía cuando era niño.
—Lo siento, Sasuke, será la próxima vez —le dijo después de golpearlo con los dedos.
—Siempre dices lo mismo —respondió Sasuke, no hizo un puchero como cuando era niño pero para Itachi fue imposible no recordar esos días.
—Tengo mi primera misión como Anbu, regresare en unos días y entrenaremos.
