Capítulo 14: Mi camino ninja

Mientras Itachi investigaba en la fábrica abandonada, Hinata había ido a conseguir información a las aguas termales. Fue recibida por la mujer más joven del grupo con una cálida sonrisa, no parecía tener más años que ella. A pesar de que se sentía incómoda no podía retirarse, estaba en una misión y era su deber recolectar información.

Desde el principio les habían dado información confusa. Recibieron el pergamino el mismo día de la tragedia y la policía no había hecho su misión. Ella no tenía claro porque pidieron explícitamente Anbus pero como kunoichi sabía que nunca se debía subestimar ninguna misión, por más sencilla que pareciera.

Esta podría complicarse o no ser lo que en un principio parecía ser. Sin contar que encada misión estaba en riesgo el prestigio de Konoha y su orgullo como shinobi.

Otro detalle que le inquietaba era el que pidieran ayuda a Konoha. Durante varios años, Takumi no había tenido la mejor relación con Konoha y aunque eso había quedado en el pasado era la primera vez que le encargaban una misión a la aldea.

Supuso que eso era una buena señal, que las aldeas estaban estrechando lazos. O que la situación era más grave de lo que esperaba, eso justificaría todo el misterio con el que estaba envuelta la misión y el hecho de que tenían estrictas indicaciones de no revelar su identidad.

Las aguas termales eran hermosas, a pesar de los tiempos difíciles que había pasado la aldea comenzaba a resurgir, seguían siendo una aldea dedicada a la construcción de armas pero le habían dado espacio al turismo, el lugar en el que ella se encontraba era prueba de ello.

El incidente con los niños los había marcado profundamente, un aire de nostalgia cubrió ese lugar, pudo percibirlo desde el primer momento. La situación se volvió crítica pero fue durante un tiempo breve y no llegó a mayores. Habían propuesto un toque de queda pero lo olvidaron poco antes de que ellos llegaran y cuando se encontró un culpable la paz regresó.

Pero esta era engañosa pues solo era el principio.

—Sazanami fue el culpable —comentó una de las mayores del grupo, se llamaba Naoko y fue ella quien trajo el tema a la conversación, la amargura y el resentimiento marcaban su voz —. Y debería morir.

—Pero dices que fue un accidente, nadie sabía que los niños eligieron ese momento para entrar.

—Fue su culpa, él activo los explosivos y lo niega. Quizás la policía no tome medidas contra él, quizás eso no me devuelva a mi hijo pero me gustaría que lo ejecutaran, pagaría por ver su cabeza empalada en el centro de la aldea.

—Deberíamos cambiar de tema, no hay nada que podemos hacer —comentó la menor del grupo para luego dirigirse a Hinata —. Mi nombre es Fuko, tú eres…

—Hinako Furukawa.

—Tienes mucha suerte, tu esposo es uno de los hombres más atractivos que haya visto —comentó la joven que la había recibido —. Tienes tanta suerte, si ninguno de los estuviera casado no dudaría en acercarme a él ¿en serio te vas a divorciar?

—No seas tan imprudente, Fuko, eso no se pregunta.

—Pero si tú también lo quieres saber, Namiko, de hecho también sé que planeas coquetear con él cuando se divorcien.

—Deberías tener más cuidado con lo que dices, Fuko, a veces tus comentarios son tan inapropiados —respondió Namiko notablemente molesta —. Pero dime ¿Cómo puedes odiar a un hombre tan caballeroso? Escuché que cuidó de ti cuando estabas ebria.

Aquellas palabras provocaron que Hinata se sonrojara, esperaba no haber revelado información de más, en una misión pasarse de copas podría ser realmente peligroso. Desde esa mañana se había reprochado su error y deseaba enmendarlo. Le había causado problemas a Itachi y pudo comprometer la situación. La mayoría de sus recuerdos permanecían borrosos, tenía la vaga sensación de haberle dicho a Itachi que lo quería y eso era lo que más le preocupaba ¿lo habría hecho sentir incómodo? Esperaba que no hubiera malinterpretado sus sentimientos y que eso no afectara el trabajo en equipo.

—No lo odio, no podría odiar a Taichi —respondió Hinata tratando de parecer indiferente, no le gustaba ser el centro de la atención, más cuando cualquier palabra que dijera pudiera afectar la misión —. Es solo que no lo nuestro no funcionó.

—Debes seducirlo y hacerlo tuyo, no puedes perder un hombre así.

Aquellas palabras provocaron que las mejillas de Hinata se tiñeran de carmín, no se imaginaba seduciendo a Karasu o a cualquier hombre a pesar de que fue una de sus primeras lecciones como kunoichi.

Les enseñaron a ser vanidosas, a cuidar de su apariencia y a hacer ramos de flores. Las entrenaron para que en apariencia fueran como delicadas rosas pero peligrosas como sus espinas. De su clase era Ino la que destacaba, ella prefería ocultarse y pasar desapercibida.

—Deberías ser más discreta, Fuko.

—No seas hipócrita, Namiko, tú solo quieres a Taichi para ti —respondió Fuko molesta.

Aquella situación comenzaba a tornarse incómoda. No porque estuviera celosa, ella tenía en claro sus sentimientos ni tampoco porque la mayoría eran mujeres adultas y probablemente con una familia, sino por la forma en que se expresaban, tan despreocupada y que en ocasiones parecían olvidar que Taichi era su esposo, o al menos en imagen.

—Me retiro —comentó Naoko mientras salía del agua sin ningún tipo de pudor, su voz denotaba una profunda amargura —. Será mejor que pase por la policía y averigüe que ha sido del asesino de mis hijos.

Después de que Naoko se retirara el lugar se sumió en un profundo silencio. Fue Fuko quien acabó con el mismo. Hinata notó que de las mujeres que se habían reunido ella era la más imprudente y la que decía las cosas sin ningún tipo de reserva.

—Deberían disculpar a mi hermana —comentó Fuko y por primera vez no se notaba esa energía con la que había hablado —, desde que Ren y Yasushi murieron ha estado actuando extraño, no la culpa, todavía no puedo superar lo que ha sucedido con mis sobrinos pero ella parece estar tan necesitada por encontrar a un culpable.

—Pero ya lo encontraron —se aventuró a preguntar Hinata —. Dicen que fue ese Sazanami.

—La policía se niega a atraparlo, dicen que no tienen pruebas pero es demasiado obvio, dijo estar reunido con Kageoni Mayuri pero él se había reunido con los trabajadores para pagarles el salario, además era uno de los únicos que podían acceder al territorio.

—¿Quién más podía?

—Kageoni Mayuri ¿No crees que haces demasiadas preguntas?

—Lo siento —se apresuró a responder Hinata —. Es solo que todo esto es tan terrible.

—Lo entiendo, Naoko dice que muy pronto el culpable recibirá el castigo que merece.

Hinata consideró que ese era el mejor momento para retirarse. Debía reunirse con Karasu y discutir sobre la información que había conseguido. Cuando a ellos le asignaron la misión era poco lo que se sabía pero durante el tiempo en que llegaron a la aldea se hicieron muchas revelaciones y se extendieron muchos rumores. La policía había estado haciendo su trabajo y cuando atraparan al culpable, si no lo hacían ellos antes, deberían asesinarlo.

Cuando llegó al hotel, Taichi la estaba esperando. Cuando Itachi pidió que no los interrumpieran ella no pudo hacer menos que sonrojarse pues al ver las miradas de los demás comprendió lo que ellos imaginaron que harían.

—Recibí una respuesta —le dijo Karasu en cuanto estuvieron en la habitación —. Dicen que debemos enfocarnos en nuestro actual sospechoso y que de estar involucrado, sea accidental o no debemos asesinarlo.

—Eso es horrible —comentó Hinata, le horrorizaba la idea de asesinar si no era por defensa propia.

—Pero debemos hacerlo, como Anbus es nuestro deber cumplir con las misiones que los otros shinobis no tomarían. No solo cumplimos con las misiones más complicadas sino que también hacemos el trabajo sucio de Konoha, ese es nuestro camino ninja.

Hinata no agregó nada más pues estaba consciente de que Karasu tenía razón. Suponer que en Konoha solo realizaban misiones de escolta, envío de mensajes y captura de criminales sería algo ingenuo pero hasta ese momento no había tenido que lidiar con ellas.

Tampoco imaginó que en su primer misión como Anbu tuviera que asesinar a un conocido ni tampoco que su camino ninja fuera puesto a prueba.

De niña quería ser fuerte como su padre y amable como su madre pero cada vez sentía que era más difícil. Como kunoichi tendría que ser una herramienta para su aldea, cumplir con todas las misiones que le encargaran y en ocasiones su amabilidad podía ser una debilidad o inclusive un impedimento.

Como shinobi debía estar preparada para morir en una misión, era algo que tenía en claro desde que realizó las pruebas chunin por primera vez y reafirmó cuando participó en la guerra. Fueron muchos los shinobis que murieron y muchas las veces en que se enfrentó a la muerte, sin embargo Naruto la había salvado, él los salvó a todos.

Las fuerzas Anbu eran diferentes a las demás. Se hacían misiones y tareas de las que no se les hablaron en la Academia y cada vez que usaba una máscara debía olvidarse de su humanidad. No tenían rostro ni nombre, ser Anbu era convertirse en una herramienta de la aldea.

Y por primera vez se cuestionó el estar en Anbu. De cumplir esa misión satisfactoriamente tendría que cumplir con más misiones, probablemente secuestrar o asesinar por una pelea entre las partes involucradas o por un orgullo mancillado.

—No podemos estar seguros de que Sazanami sea el culpable a pesar de que es el principal sospechoso—continuó hablando Karasu —. Pero tenemos un testigo que puede brindar información segura, Kageoni Mayuri, dicen que su mayor debilidad son las mujeres, allí es donde entras tú.

—¿Yo? —preguntó Hinata tratando de no mostrarse tan confundida como se sentía.

—Deberás seducirlo y sacarle la información. Mi trabajo será verificar que no corras ningún tipo de peligro.

—No tengo experiencia seduciendo —respondió Hinata con dificultad, temía que la misión fracasara por ello.

—Entonces tendré que ayudarte con ello —comentó Itachi inexpresivo, de todos los posibles escenarios no imaginó el tener que brindar ese tipo de lecciones aunque sabía que debía entrenar a su compañera al ser una novata.

Aquella misión se había complicado más de lo que Hinata pensó en un principio. Sabía que sería difícil y que enfrentaría grandes desafíos pero no creyó que esos fueran consigo misma. Necesitaría de mucha preparación mental si no quería defraudar a su clan.

Había llegado demasiado lejos pero un error como ese podría borrar todo su esfuerzo. No quería volver a sentir las miradas cargadas de desaprobación ni deshacer lo que había sido su camino ninja.

Antes de que pudiera agregar algo Karasu se encontraba besándola y antes de que pudiera reaccionar él se había separado. La puerta se abrió de golpe y ella entendió el motivo de su precipitada acción.

—Creí haber dicho que no queríamos ser interrumpidos —comentó Karasu de mal humor provocando que los dos hombres en la puerta comenzaran a temblar. Ella intentó controlar sus nervios.

—En verdad lo sentimos —respondieron al unísono mientras se colocaban de rodillas —. Solo veníamos a invitarlas al Matsuri mañana.

—Veremos si podemos ir, por ahora estamos tratando de salvar nuestro matrimonio —agregó Itachi de mal humor provocando que ambos se retiraran rápidamente. Cuando se quedaron nuevamente solos retomó su inexpresividad —. No es coincidencia que vinieran aquí, ellos sospechan de nosotros.


Notas autora:

Después de mucho tiempo traigo un nuevo capítulo, sí, esta historia no ha sido olvidada.

Gracias por leer y pido disculpas por el retraso en actualización.