Capítulo 15: Clases de seducción

Cuando volvieron a reunirse para hablar de la misión prepararon los detalles. Itachi le mostró a Hinata la última versión del Icha Icha, Hinata lo reconoció como uno de los libros de Jiraiya pero era lo único que sabía, nunca los había leído. En una ocasión quiso hacerlo pero Kō no se lo permitió, le dijo que no era el tipo de libros que una señorita como ella debía leer, Hanabi le había dicho que en una ocasión lo había visto leyéndolos pero no quiso indagar más en el tema.

—Me lo envió un amigo —le dijo Karasu omitiendo todo lo que expusiera su identidad y los comentarios de Shisui, en especial las bromas que le había hecho.

Y es que Shisui no pudo evitar pasar la oportunidad de molestarlo. Incluso le dijo que estaba orgulloso de que se estaba convirtiendo en un hombre y que él podía darle algunos consejos, se vio tentado a decirle que se trataba de una misión pero no podía correr el riesgo de que esa información llegara a infiltrarse. Quizás lo haría en un futuro.

Conforme Hinata iba leyendo el libro, el tono de sus mejillas adquiría un color más rojizo. Solo el imaginar que debiera comportarse como la protagonista se sentía al borde de un desmayo. No era la primera vez que le hablaban de usar técnicas de seducción, desde que empezó su enseñanza como kunoichi le habían enseñado que su belleza sería su principal arma así como técnicas para crear ramos de flores pero hasta el momento no había tenido que usarlas.

—¿Te sientes bien? —le dijo Itachi y tuvo que hacer grandes esfuerzos para asentir. Debía ser fuerte, de ello dependía el éxito de la misión.

—Estaré vigilándote por lo que no debes preocuparte pero para ello antes debes estar preparada y deberemos pretender que tenemos una discusión especialmente grande. Supongamos que soy Kageoni Mayuri.

Hinata se acercó a Itachi de forma coqueta, deslizó su dedo sobre el abdomen de su compañero y abrió su boca tratando de decir algo pero de su boca no salió ninguna palabra. Abrió y cerró su boca en repetidas ocasiones pero no encontró las palabras que necesitaba.

—No puedo —murmuró varias veces con las mejillas teñidas de rojo.

El entrenamiento fue suspendido cuando Hinata se desmayó. Itachi supuso que tendría que cambiar de técnicas, si Usagi se desmayaba durante la infiltración tanto su seguridad como la misión correrían un grave peligro.

Nuevamente llamó a Shisui, quizás su primo no era un experto en el tema pero era la persona a la que le tenía más confianza y también quien más sabía del tema.

Cuando su cuervo llegó con el pergamino comenzó a considerar su decisión sobre pedirle ayuda pero más sobre el rumbo que tomaba la misión. Solo era una línea la que estaba escrita pero con eso era suficiente.

«Cómprale ropa interior sexy. La ropa sexy te hace actuar de forma sexy»

Ese día había estado ensayando técnicas de seducción con Usagi, no habría considerado dicha opción de no ser porque nuevamente se había desmayado. Los avances que tuvieron fueron pocos, lograba mantenerle la mirada e incluso hacerle cumplidos pero no era atrevida, en vez de sensualidad todo en ella despertaba ternura.

Cuando le entregó la ropa interior, la mirada de Usagi era confusa. En sus ojos podía leerse las dudas y las preguntas que no lograba formular, el que su compañero le entregara ropa de interior ni cómo eso influía en la misión.

Salió de la aldea y compró la ropa interior. Usó un jutsu para pretender ser una mujer y pasar desapercibido. Comprar lencería en apariencia era algo sencillo pero un hombre que lo hacía no era algo que pasara todos los días y las reacciones que provocaba eran opuestas.

—Debes ser más sensual —le dijo Karasu sin abandonar su inexpresividad —. Mañana comienza la infiltración y debemos estar preparados, del resultado de esta misión.

Hinata asintió antes de tomar la ropa que Itachi había comprado y probársela, era cómoda, no lo podía negar. La ayudaba a moverse con mayor libertad pero no la hacían sentir sexy. Supuso que tendría que tomar medidas drásticas.

—Puedo hablar con las chicas que conocí en las aguas termales, no tendría nada de extraño que una mujer quiera consejos para seducir a su esposo y salvar su matrimonio.

—Conseguiré mi disfraz. Mañana en la noche, en el bar, pondremos en acción el plan —respondió Karasu, Usagi no necesitó de más palabras para saber que contaba con su aprobación.

Naoko no quiso saber del tema, Fuko fue la única que le ofreció su ayuda, la idea de mostrar sus técnicas en seducción le emocionaban. Aquello hizo a Hinata dudar pero no lo expresó en voz alta, sus palabras podrían poner en riesgo su misión.

—Tienes un buen cuerpo por lo que no debes preocuparte, muestra más piel y lo tendrás a tus pies, relájate un poco y lo volverás loco.

Fuko mostró una actitud sumisa y le dijo que era lo que debía hacer. Mostrar que ella era una traviesa y que quería jugar. Hinata estuvo a punto de desmayarse, ensayar y escuchar opiniones no lo hacía más sencillo.

También le mostró una actitud dominante. Le dijo que a los hombres les gustaba una mujer que sabía lo que quería y lo obtenía. Aquello la dejó confusa, necesitaba seducir a un hombre para conseguir información pero no sabía cómo hacerlo.

—Si no muestras la mercadería, no vendes —insistió Fuko y la llevó a comprar la ropa.

Todos los diseños eran atrevidos, la mitad se los dejó ella. Muchas miradas se posaron sobre ella y no pudo evitar sonrojarse. Fuko la felicitó por ello y hasta le comentó que muchos se habían quedado mirando con intensiones poco decentes.

—Podríamos buscar más opciones —le dijo Itachi en el momento en que se reunieron —. Pronto será el Matsuri y podemos revisar su casa.

—No es necesario —le interrumpió Hinata, desde que había ocultado su identidad se sentía con más confianza —. Con el plan que tenemos podremos obtener mucha información, más de la que se obtendría en su casa.

No tuvieron tiempo para ensayar. Ambos se prepararon para el Matsuri, tenían que estar presentables, especialmente Hinata ya que ella tendría un papel relevante en la misma.

—Me infiltrare como mesero, así me asegurare de que el alcohol no te afecte pero debes pretender estar bajo un profundo estado de ebriedad.

Ambos asistieron al Matsuri como pareja. No se tomaron de la mano pero a nadie le pareció extraño. Si bien desde el principio llamaron la atención nadie dudaba que fueran un matrimonio con muchos problemas. En esa ocasión lo confirmaron.

—¿Cómo pudiste? —gritó Hinata logrando que varias miradas se pusieran sobre ella, aquello estuvo a punto de salirse de personaje, incluso tartamudeó antes de continuar —. No quiero volverte a verte nunca.

Itachi se retiró pretendiendo estar indignado. Lo último que dijo era que estaba cansado de tratar de mantener ese matrimonio y que lo mejor era terminarlo. Varias miradas se posaron sobre ellos y con ello acabó la calma del lugar.

Hinata no pidió una bebida hasta que estuvo segura de que Karasu estaba del otro lado de la barra de bebidas y Kageoni Mayuri se ofreció a pagar las bebidas, todo iba marchando de acuerdo al plan.

Después de varias copas comenzó a fingir estar mareada. Kageoni no se separaba de ella y eso lo hacía más sencillo, también tomó varias copas por lo que se encontraba bastante accesible. Contó varias veces antes de comenzar con la siguiente fase.

—Taichi es un tonto —murmuró mientras se aferraba a la botella —. Quería que nuestro matrimonio funcionara pero me ha engañado. Soy una llama fea y gorda.

La reacción de Kageoni fue de lo más predecible, la abrazó y le dio varias palabras de aliento pero era evidente que tenía otras intenciones. Se sintió asqueada pero en ningún momento lo apartó de su lado.

En todo momento pretendió ser una mujer despechada y él lo creyó, incluso trató de aprovecharse de la situación. La llevó a su departamento y ella no opuso resistencia, incluso tropezó varias veces para sustentar su fachada.

Le molestaba la actitud que presentaba ese hombre pero la agradecía pues no estaba completamente segura de poder seducirlo y el parecer frágil era algo que podría desempeñar con mayor facilidad, de hecho no podía negar que ella era frágil mas no inútil.

En cuanto llegaron lo primero que hizo fue llevarla a su habitación. En el momento en que Kageoni le dio la espalda para servir unas copas de sake activó el byakugan. Se sintió más tranquila al saber que Karasu estaba cerca.

—Ponte cómoda —le dijo Kageoni mientras le entregaba una copa, no se veía tan ebrio como minutos antes lo estaba.

Hinata pretendió estar demasiado ebria como para sostener la botella, necesitaba mantener la farsa pero no podía ingerir alcohol.

—No seas tímida —le dijo mientras se acercaba a ella. Hinata se sintió mareada por el olor a alcohol que ese hombre desprendía —. Es que acaso no quieres vengarte.

—Quiero olvidarme por esta noche que soy una mujer casada —respondió tartamudeando mientras sostenía la mano del hombre. Acalla situación se tornaba cada vez más incómoda.

—Te haré olvidar incluso tu nombre —le dijo mientras se soltaba de su agarre con brusquedad y rodeaba su cintura con el mismo brazo para luego acercarla con violencia hasta su cuerpo.

Con un ágil movimiento Hinata se separó del hombre y se colocó a su espalda. Desde su posición lo abrazo, no quería que la tocaran pero no podía mostrarse demasiado evidente. Escuchó las risas del hombre que la acompañaba y supo que su decisión no estuvo del todo equivocada.

—Eres una niña traviesa, me gusta.

Cuando Kageoni estuvo a punto de abrir su kimono escucharon un ruido que provenía desde afuera. Hinata aprovechó la ocasión para separarse y hablar del tema que le interesaba.

—No tienes miedo —le dijo mientras que se abrazaba a sí misma —. Que los niños asesinados por Sazanami vengan en busca de venganza.

—Los vuelvo a matar —respondió mientras comenzaba a retirarse el yukata —. Si les da por contradecir a la naturaleza como los otros resucitados también morirán.

Aquellas palabras dejaron a Hinata desarmada. La forma en que hablaba de asesinar no era algo nuevo, el hecho de que no tenía nada en la parte superior de su cuerpo era incómodo pero no era eso lo que la tenía en ese estado.

La misión solo estaba comenzando. No era un accidente o una venganza, era algo más que debía descubrir. Sospechaba que los resucitados estaban involucrados. Directa o indirectamente no era la primera vez que los escuchaba mencionar durante esa misión.

—Pero no hablemos de temas aburridos, venimos aquí para algo más interesante ¿O acaso lo olvidaste? Estás aquí por una venganza.

—Muy listo de tu parte, culpar a Sazanami —comentó Hinata mientras deshacía su peinado.

—Nunca fue el plan, necesitaba del arma que estaba escondida en ese lugar, Sazanami era solo una coartada. Lo bueno es que nadie sospecha. Pero dejemos de palabras, esta noche serás mía y cuando amanezca te mataré porque sabes demasiado.

Aquellas palabras bastaron para que Hinata comprendiera que la misión se había complicado y que debía irse de allí cuanto antes. Tomó un frasco con somnífero dentro de su kimono e hizo que Kageoni se lo tomara, no tuvo problemas para hacerlo, ese hombre no era especialmente fuerte.

Cuando Ino le dio ese somnífero le dijo que debía administrarlo en pequeñas cantidades pero que no debía preocuparse si lo aplicaba en alguien que había consumido alcohol pues eran estos quienes se aplicaba con mayor frecuencia.

Arreglo su ropa y se retiró, hasta ese momento todo había parecido tranquilo mas su suerte no duró demasiado. Uno de los hombres de Kageoni se encontraba en el pasillo y se veía más peligroso que su jefe.

Intentó huir, no quería llamar la atención pero fue en vano. Él fue más rápido y fuerte. Antes de que pudiera reaccionar este la había estrellado contra el muro.

—Maldito Mayuri, le dije que no se trajera a sus amiguitas. No puedo asegurar que no hayas estado de fisgona pero mejor me aseguro. No es nada personal pero si te dejo vivir puedes interferir en nuestra noble misión.

Un golpe seco y el poder moverse le indicaron que el peligro había pasado. Karasu estaba a su lado, él se había encargado de dejar inconsciente al hombre que la había atrapado. Ambos lo arrastraron de los pies y lo llevaron a la cocina. Colocaron una botella vacía de sake en su mano y se encargaron de borrar todas las evidencias de que habían estado en aquel lugar.

Ninguno dijo ninguna palabra cuando se retiraron del lugar. Ambos entendieron el mensaje que no fue pronunciado, cuando llegaran al hotel tendrían mucho de lo que hablar, la misión había dado un giro inesperado.


Notas autora:

Sazanami no es culpable, o al menos de la muerte de los niños. Con este nuevo descubrimiento la misión de Itachi y Hinata ha cambiado completamente y una nueva amenaza está por surgir.

Recomiendo leer los capítulos desde el principio, no solo para retomar el hilo de la historia pues me he demorado mucho en actualizar sino también por los cambios que he estado haciendo el fic. La mayoría son pequeños, corrigiendo el guión pero hay uno importante, ninguno de los dos protagonistas conoce la identidad de su compañero de Anbu, esto es debido a que quería darles mayor facilidad para comunicarse mediante una máscara y porque me pareció apresurada la manera en que se revelaron sus identidades originalmente.

Gracias por leer.