Capítulo 16: La verdad oculta


Mientras Usagi interrogaba a Kageoni, Itachi se dedicó a recorrer el laboratorio. Tenía el presentimiento de que allí encontraría más respuestas y estaba en lo correcto. No fue difícil dejar su puesto en el bar, del mismo modo en que se infiltró pudo retirarse. Tampoco tuvo problemas para seguirlos, la mayoría parecía estar demasiado ocupados en sus asuntos y eso incluía a Kageoni quien parecía más interesado en la mujer que lo acompañaba.

Al principio no encontró nada fuera de lo normal, solo el departamento de un hombre soltero como cualquier otro pero cuando entró a la improvisada biblioteca notó algo extraño. El que tuviera planos de la zona de construcción era entendible, incluso podría decirse que obligatorio pero no eran planos sino mapas.

Aquello no era prueba suficiente para relacionar al dueño del departamento con la muerte de los niños pero sí indicaba que había algo más y que la misión a la que se enfrentaban no era lo que parecía ser.

Continuó revisando los mapas, estos estaban acompañados de los antiguos planos de la fábrica. En teoría esos planes eran inútiles pues se planeaba demoler la antigua fábrica y construir una nueva pero Itachi no tardó en comprender el motivo de los mismos.

Juntando los planos y los mapas descubrió lo que buscaban. Años atrás, antes de que la fábrica fuera abandonada, la aldea Takumi planeaba un ataque directo a Konoha. Las probabilidades de ganar eran mínimas y eso era algo que cualquiera podría deducir pero ellos tenían un plan y él lo había descubierto.

Era un arma de destrucción masiva, esa que aparecía en los mapas. El plan fue olvidado y esa arma quedó olvidada en medio de los escombros de la fábrica. Unos pasos alertaron a Itachi y lo obligaron a esconderse, había llegado demasiado lejos como para dejarse descubrir.

Los documentos que había encontrado eran claros, la construcción de la nueva fábrica solo era una fachada para cubrir la búsqueda de esa arma sin embargo el motivo del porqué necesitaban esa arma seguía siendo un misterio así como la identidad de todos los involucrados.

Desde el lugar donde se encontraba era imposible que lo vieran pero él tenía una amplia perspectiva del lugar. El hombre que había entrado a la habitación era alto y robusto, de apariencia intimidante.

El recién llegado tomó los documentos que había estado leyendo y los guardó mientras murmuraba algunas maldiciones para luego retirarse. Cuando Itachi salió de su escondite ese mismo hombre tenía a Usagi contra el muro. Encargarse de él no fue ningún desafío pero ambos decidieron que era momento de retirarse.

Ambos tuvieron la precaución de llegar a diferentes horas. El pretender estar distanciados les había permitido investigar por separado pero en ocasiones como esa que necesitaban trabajar juntos resultaba un tanto tedioso.

Una vez estuvieron en su habitación compartieron la información reunida y trazaron los pasos a seguir. No era un accidente, ambos lo sabían y precisamente por eso debían ser el doble de cautelosos.

—¿Recuerdas al hombre que murió en el bar? —preguntó Hinata de pronto —. A él tampoco parecían agradarle los resucitados.

—Sí y he estado pensando que nosotros estamos involucrados, no directamente pero sí que debemos investigar más sobre ese hombre. Sus compañeros de trabajo dijeron que había estado tomando de más en los últimos días y su muerto, debió ver algo que no debía.

Descubrir la verdad no había hecho que la misión fuera más sencilla, al contrario, tenían más que investigar y el tiempo era limitado. En un día sería la fecha señalada para asesinar a Sazanami y debían apurarse pues en ese momento sería trasladado a la prisión de máxima seguridad.

Kageoni Mayuri era culpable y su socio también, eso lo tenían claro y debían buscar el momento oportuno para asesinarlo sin involucrar a Konoha en el proceso. Itachi terminó de escribir el reporte que enviaría a Konoha esa noche, a pesar de que tenía poco tiempo no podía arriesgarse y hacerlo antes pues debía aprovechar la noche para que sus cuervos se camuflaran en la oscuridad.

Esa noche Itachi se infiltró en la celda de Sazanami. Usagi utilizó su Byakugan para asegurarse que el área estaba despejada y él su sharingan para sumergir al prisionero en un genjutsu. Sabía que este no hablaría tan fácilmente si se sentía interrogado e incluso que mintiera pero dudaba que lo hiciera ante las caras de los niños que habían sido asesinados en la construcción de su fábrica.

No fue difícil reproducir sus rostros, en la fábrica habían colocado un altar para los niños y en el sitio colocaron los rostros de quienes murieron. El shinobi pudo comprobar el ambiente hostil que se desarrolló en el lugar y la rabia que sentían.

—¿Por qué nos mataste? —preguntó el más pequeño de los "fantasmas".

—Yo no lo hice. Era el día libre de los trabajadores. ¡Qué ironía! ¿Ahora ustedes también me culpan?

El genjutsu terminó y Sazanami siguió durmiendo. Al día siguiente pensaría que todo era una pesadilla, quizás lo olvidaría pero ellos debían buscar más pistas. Evidencia concreta para culpar a Kageoni y salvar a Sazanami.

—Tendremos que descubrir la identidad del socio de Kageoni Mayuri. Él debe ser la cabeza de todo este complot y también la pieza clave para resolver este caso —le dijo Itachi a Usagi mientras acomodaba su máscara —. Iremos al registro y buscaremos la ficha de delincuencia. Dudo que se trate de un criminal rango S, no aparece en el libro Bingo pero tampoco que sea inocente, de lo contrario descubrir su identidad no sería tan difícil.

Usagi le indicó a su compañero el camino más seguro para llegar al registro. Karasu tuvo que usar las tuberías ya que el guardia nocturno se encontraba en esa zona y Usagi llamarlo fingiendo una emergencia.

Itachi usó su sharingan para copiar toda la información disponible. No podía detenerse a analizarla pues sabía que el guardia no se demoraría en descubrir que la llamada era falsa y regresar. No podía permitirse ser descubierto y el levantar sospechas sería demasiado vergonzoso para un Anbu.

La llamada de Usagi confirmó sus sospechas. El guardia estaba furioso y se dirigía al lugar, al parecer había olvidado sus llaves. No era algo que le importara, él tenía la información que necesitaba y se encontraba junto a Usagi.

Esa fue una larga noche pero fue productiva. Tal y cómo lo había sospechado la identidad de su hombre misterioso estaba en el libro. Su nombre era Shire Tokashiki, estuvo arrestado por unos días debido a sus manifestaciones contra los resucitados y por agredir a un grupo de estos además de que fue sospechoso de matar a Shuu, el hombre que les habló sobre los resucitados en el bar y que poco después murió, nunca encontraron pruebas suficientes para inculparlo.

—Debemos ponernos un poco violentos —le dijo Itachi —Tenemos fuertes motivos para sospechar y un hombre al que no podemos dejar ir mas me temo que este es el inicio de algo grande.

Comenzaron a trazar un plan, inmediatamente descartaron la participación de Hinata pues el socio de Kageoni ya la había visto y era muy probable que la considerara una amenaza. La llegada de un pergamino complicó más la misión, el cliente quería estar presente durante la ejecución de Sazanami y que esta se efectuara el día siguiente, en el parque a la medianoche.

—Cuando veas a las otras diles que me he marchado —le dijo Itachi —. Estaré en el bar recogiendo información pero Taichi necesita desaparecer completamente del mapa.

—Entendido —respondió su compañera antes de retirarse.

Esa noche en el bar se hizo pasar nuevamente por un cantinero. No había un festival pero tampoco fue algo complicado, con robar un traje y cambiar su llamativa cabellera rosada fue suficiente. En aquel lugar no prestaban atención a la gente y eso lo hacía un lugar perfecto para reunir información.

No obtuvo ningún tipo de información útil hasta la medianoche cuando Kageoni hizo acto de aparición. No fue difícil notarlo, andaba predicando el haber tenido una aventura de una noche con la hermosa de Hinako. Aquellas palabras no le agradaron pero lo asumió al hecho de que era su compañera de la que hablaban.

Se aseguró de servirle el sake que había pedido y de mantenerse cerca. Él sabía que todo lo que decía era mentira pero no por aquello resultaba menos molesto el escucharlo hablar de ese modo sobre una mujer que le había demostrado ser una persona correcta.

En repetidas ocasiones le sirvió alcohol y por un largo lo escuchó hablar sobre Usagi, muchos lo felicitaron por lo que supuestamente había hecho pero cuando el alcohol se le subió a la cabeza lo dejaron solo.

Itachi se acercó a su lado cuidando que nadie lo viera. La mayoría estaba bajo un profundo estado de alcohol como para prestarle atención y los que estaban sobrios se retiraban del lugar. Cuando estuvo lo suficientemente cerca le susurro que necesita un informe de la misión.

—Te lo daré mañana a las diez de la noche, en la zona de construcción, deja de molestar.

Con aquello Itachi se alejó. No tenía el nombre que necesitaba pero sí algo más importante, un lugar donde reuniría toda la información que faltaba. Al día siguiente a la media noche aquella misión estaría terminada.

Le hizo llegar una invitación de un admirador secreto indicando el lugar donde se verían. Podría enviarle un pergamino pero prefería no hacerlo, después de descubrir que lo que en apariencia era un trágico accidente se trataba de los daños colaterales de una conspiración le era inevitable tomar mayores precauciones.

Usagi no tardó en llegar y ambos crearon el plan. Ambos sabían que debían ser extra cuidadosos, no solo era el hacer justicia por los niños que murieron por estar en el lugar equivocado en el momento equivocado, también debían salvar otras vidas, las que estaban amenazadas por ese plan.