Capítulo 17: La otra misión
El plan era sencillo, Itachi se encargaría de atrapar a los responsables de la tragedia y Usagi conseguiría las pruebas necesarias para establecer la verdad de lo ocurrido.
Él atrapó a Shire Tokashiki usando un genjutsu que le impidió presentarse a la reunión con Kageoni Mayuri, siendo el más peligroso de los dos era mejor mantenerlo alejado. Usagi se hizo pasar por Shire Tokashiki para presentarse en la reunión y obtener el informe que necesitaban para completar la misión.
Shire Tokashiki era un ninja que había tenido sus incidentes en el pasado por lo que no podía acceder fácilmente a la fábrica y lo más importante al arma con un alto nivel destructivo. El informe podría parecer no tener ningún objetivo en específico más que arruinar la operación, una idea de Shire Tokashiki para controlar a Kageoni Mayuri y asegurarse de que hiciera su trabajo así como todos los involucrados.
Su presencia implicaba una complicación para una misión que más que complicada era delicada pero no fue algo con lo que Karasu no pudiera lidiar, razón por la que prefirió encargarse del asunto personalmente.
La misión consistía en matar a los responsables de la muerte de los niños, eso ellos lo sabían, demostrar que no era Sazanami no cambiaba mucho, quizás el que tendrían que asesinar a dos personas diferentes y demostrar que tenían a los verdaderos responsables.
Karasu y Usagi se reunieron en el lugar donde su cliente lo había indicado, llevaron a los principales involucrados y los ataron. Se colocaron sus máscaras y deshicieron el jutsu que usaron para cubrir sus identidades.
El cliente entró y Usagi fue la primera en comprobar su identidad, era Naoko, la mujer que había conocido en el hotel. Ella entró y golpeó a Sazanami, sedienta de venganza. Tuvieron que separarlos pues la mujer estaba dispuesta a matarlo.
—Él mató a mi hijo —gritó Naoko tratando de liberarse —. Debe pagar, quiero justicia.
—No fue él —le dijo Usagi mientras le entregaba el informe —. Solo era un distractor.
—¿Entonces quién mató a mi pequeño? Alguien debe pagar con su vida la de mi hijo ¿Fueron ellos? —preguntó mientras señalaba a los otros hombres, no deseaba leer el informe.
—Sí —respondió Usagi mientras trataba de calmar a la mujer.
—Quiero que mueran, que paguen lo que les hicieron a mi hijo.
—Así se hará —respondió Karasu antes de ejecutar a los dos hombres que participaron en la muerte de los niños de la fábrica, fue un corte limpio. Aquello hizo sentir incómoda a Usagi, sabía que ese era el objetivo de la misión, que alguien tendría que morir, como shinobi sabía que tendría que mancharse las manos pero no se sentía preparada para asesinar a alguien desarmado.
Nuevamente se cuestionó si era lo correcto para ella estar en Anbu. Varias veces le habían dicho que se necesitaba de mucha dureza para entrar en Anbu pero ella continuó, no deseaba defraudar a su clan menos cuando su padre le había dicho estar orgulloso de ella.
Naoko se acercó a los cuerpos sin vida de los principales responsables de que perdiera a su hijo y comenzó a llorar. No se sentía mejor, ellos murieron pero su hijo no volvió a la vida y no era seguro que lo hiciera.
—¿Creen que mi hijo regrese? —preguntó entre sollozos —. Si muchos regresaron él también tendría que hacerlo. Era el niño más lindo y tierno que haya visto y no lo digo porque sea su madre, si hay alguien que merece vivir es él.
—Depende de lo que decida la aldea del Origen —agregó Karasu indiferente —. Eso no es algo que podamos decidir, estuve en ese lugar pero es demasiado caprichosa como para lograr entenderla.
—Sé que será mal visto por muchos, que algunos incluso lo odiaran pero no importa —continuó hablando Naoko sin prestar atención a las palabras de Karasu —. Yo lo protegeré de quienes quieran hacerle daño, de todos los que odian a los resucitados. Si mi hijo vive, deben hacer hasta lo imposible por detenerlos.
Itachi y Usagi no pudieron obtener más respuestas. Naoko no pudo decir ninguna palabra y ellos no intentaron forzarla pues no era mucho lo que sabía. Ambos estaban seguros de que en ese lugar se había originado el odio a los resucitados y que el mayor plan se había desarrollado en el mismo lugar pero no podían decir que este no se había expandido a otras zonas.
Usagi volvió a adquirir la apariencia de Hinako y llevó a la mujer hasta el hotel. El día siguiente ambos se marcharían pues la misión había terminado. Podrían hacerlo ese mismo día pero Karasu quería observar mejor el lugar, investigar más sobre la forma en que veían a los resucitados.
Demostrar la inocencia de Sazanami e investigar la situación de los resucitados no era algo que formara para de la misión pero era algo que deseaba hacer pero que realizó después de buscar a todos los involucrados en el grupo anti-resucitados y que indirectamente habían asesinado a los niños en la fábrica abandonada cuando buscaron el arma más grande.
Antes de despedirse de ambas mujeres hizo una pregunta que consideraba de gran importancia para el resto de la misión. Kageoni y Tokashiki no eran los únicos involucrados en aquella misión y de Naoko dependía si vivían o no.
No se demoró demasiado. Naoko no deseaba observar como Karasu realizaba su tarea. Ver morir a los principales responsables no había cambiado nada en ella pero no por eso estaba dispuesta a perdonar a los otros involucrados.
Los buscó a todos y con excepción de uno logró encontrarlos. Matarlos no fue algo complicado, ninguno lo esperaba pero aun estando informados de lo ocurrido era poco lo que podían hacer, solo eran civiles.
Al terminar regresó al hotel, en esa ocasión utilizó el traje de un camarero. Con la misión terminada debía ser más cuidadoso pues cualquier error por más pequeño que fuera podría borrar todo lo que habían logrado.
La aldea de Takumi no tenía las mejores relaciones con Konoha si bien no eran malas era mejor que nadie supiera que Anbu estuvo en ese lugar y menos lo que había hecho. Usagi lo estaba esperando, por la expresión de su rostro supo que tenía mucho que decirle.
—No deberías ser tan expresiva —le dijo —. Un Anbu no puede permitirse el lujo de mostrar sus emociones, somos quienes hacemos el trabajo sucio en Konoha y al igual que los kages trabajamos desde las sombras.
Usagi asintió y notó la duda en ella. Sus palabras podrían ser fuertes pero él las consideraba necesarias. Ser Anbu no era lo mismo que ser un shinobi y aunque él confiaba en ella sabía que tenía mucho por mejorar.
—Mañana regresamos a la aldea.
—Preguntaban si ocuparía ayuda con las maletas, le dije que no sería necesario porque no tengo muchas pertenencias. Me dijo que podía llamarlo si cambiaba de parecer o beber algo de sake ¿Crees que sospeche?
—Lo dudo, solo quería una cita contigo.
—¿Conmigo? —preguntó Usagi nerviosa mientras jugaba con sus dedos, el sonrojo regresó a sus mejillas con mayor intensidad—. ¿Por qué querría algo así?
A Itachi le pareció tierna la reacción de su compañera. Era una kunoichi fuerte y hábil, lo había comprobado mientras trabajaba con ella. No era la más fuerte pero no se quejaba de tenerla como su compañera y estaba dispuesto a ayudarla.
Después de que la misión terminara, Hinata regresó con Naoko. Ella no deseaba hablar con nadie por lo que Usagi la llevó directamente a su habitación. Cuando estuvieron allí Naoko comenzó a llorar nuevamente.
—¿Cómo se llamaba tu hijo? —preguntó y Naoko no pudo evitar verla.
—Ryuken —respondió tratando de dejar de llorar, fue en vano.
—A él no le gustaría verte llorar de ese modo. Sé que lo que sucedió fue terrible, en verdad una tragedia pero debes continuar y no lo olvides, aunque físicamente no esté siempre vivirá en tu corazón.
—Pero no es sencillo.
—Nadie dijo que lo fuera, cuando mi primo murió sentí que el mundo se desmoronaba junto a él pero sabía que tenía que ser fuerte, estábamos en una guerra, no podía permitir que su muerte fuera en vano.
—Tienes razón —Naoko limpió sus lágrimas y continuó hablando —. ¿Qué haría si me viera así? Debo ser fuerte para cuando regresé, solo así podré protegerlo de quienes odian a los resucitados.
—¿Por qué lo harían? Volver a ver a los seres queridos debería ser motivo de alegría.
—Tú lo ves de ese modo, otros lo ven como enemigos que vienen por lo que es de los vivos, otros como una abominación, algo que está en contra de la naturaleza tal vez lo sea pero solo quiero a Ryuken de vuelta.
Hinata se retiró después de que Naoko se quedará dormida. No tenía ningún motivo para quedarse con Naoko menos para hablar con ella, la misión había terminado y debían retirarse pero tanto ella como Karasu habían estado de acuerdo en quedarse e investigar más, si estaban en lo correcto una nueva misión podría comenzar.
Decidió recorrer el lugar e interrogar a los que encontraran de una manera discreta, no quería que nadie se sintiera incómodo y menos que sospecharan lo que ellos planeaban. Encontró muchas opiniones diferentes y algo más, las huellas de una conspiración que comenzaba a desarrollarse.
El ocultar su identidad le había ayudado a relacionarse con mayor curiosidad, supuso que ese era el efecto de las máscaras, renunciar a la identidad propia y aceptarse como miembro de Anbu, era algo a lo que le costaba acostumbrarse.
Pero también estaba Karasu, él había sido un gran apoyo en la misión. Si bien no podía decir que lo conocía tenía la seguridad de que era un genio y le alegraba trabajar a su lado y el no sentirse como una carga para él. Hinata deseaba seguir siento su compañera pero no estaba segura de que pudiera ser así.
No fue interrogando que obtuvo la información más importante, fue por suerte, se dirigió al bar y se dedicó a escuchar conversaciones. Muchos se le acercaron a hablar por ser una mujer sola pero ella supo cómo mantenerlos al margen. La seducción era una técnica que había aprendido antes de ser genin, no era algo que le gustara pero sabía que debía usarla, no por la misión sino por la paz que se veía amenazada.
Ninguno de ellos estaba involucrado en el plan pero habían escuchado acerca de lo que planeaban hacer, declararle la guerra a los resucitados.
Antes de que Karasu regresara le informó al recepcionista del hotel que se marcharía al día siguiente. Él fue amable con ella pero se sintió incómoda pues parecía estar más atento con ella que de los otros clientes.
—Debemos hablar con el hokage, hemos detenido una manifestación pero estas irán creciendo con el tiempo, depende de nosotros el detener esta guerra antes de que empiece.
Al día siguiente ambos emprendieron el viaje a Konoha. Karasu fue el primero en partir y en la salida ambos se reencontraron. Después de asegurarse que nadie los seguía deshicieron el jutsu que ocultaba sus identidades. La misión había terminado pero en sus manos tenían otra misión.
