Capítulo 19: Tiempo libre
El día de la misión Usagi y Karasu se reunieron en la entrada de la aldea temprano en la mañana pero Naruto nunca se presentó, en su lugar llegó Kushina, la madre de su compañero. No fue necesario que ninguno le preguntara el motivo por el que estaba allí, ella se adelantó.
—Naruto no podrá venir —les dijo después de saludarlos —. Está algo enfermo y Kakashi ha decidido que lo mejor es que guarde reposo.
Aunque Karasu fue el que le preguntó a Kushina si podían visitar a Naruto era algo en lo que estaban de acuerdo. A ninguno le molestaba el que la misión fuera pospuesta pero sí el estado de su compañero.
Cuando llegaron a la casa de Naruto, Kushina les pidió que le entregaran un tazón de sopa de verduras a su hijo. Una mirada bastó para ver que no se encontraba en condiciones para asistir a la misión. Tenía unas marcadas ojeras bajo los ojos y una palidez que resultaba enfermiza.
—Mamá, no quiero sopa de verduras —comentó Naruto con voz débil y llorosa en cuanto escuchó. La puerta abrirse.
—Te hará bien —le dijo Usagi mientras se sentaba a su lado e intentaba darle un poco de sopa.
En cuanto Naruto vio las máscaras de ambos comenzó a gritar lo que parecían disculpas y promesas de ser un buen shinobi. Ambos Anbu le dedicaron una mirada confundida para luego apartarse temiendo que su presencia solo asustara al ninja rubio.
Lo último que vieron antes de dejar la habitación fue al joven Uzumaki comiendo la sopa de vegetales. No fue lo que esperaban pero se sentían aliviados al ver que estaba bien. En la puerta encontraron a Kushina sonriente.
—Siento que hayan tenido que pasar por esto pero Naruto se negaba a comerse la sopa con vegetales —les dijo la pelirroja sin parecer que realmente lo sintiera.
—Una idea muy ingeniosa —le dijo Karasu con seriedad. A ninguno de los dos le molestaba haber sido parte del plan de Kushina.
Después de aceptar una invitación para tomar el té se despidieron. Cada uno tomó un camino diferente y ninguno prestó atención a la dirección que tomó el otro, a pesar de que habían hecho varias misiones juntos no habían hecho ningún intento por conocer las identidades del otro, la máscara que usaban les generaba seguridad y confianza cuando interactuaban.
Itachi no tuvo que ir lejos ya que Naruto seguía viviendo en el distrito Uchiha. Otras familias se instalaron mientras que esperaban tener un lugar en el que vivir pero era poco el tiempo durante el que permanecían dentro de los territorios del clan. En cuanto conseguían una casa o alquilaban un cuarto se marchaban.
Mikoto era una de las que más insistía en que se quedaran. Ella y Kushina eran muy buenas amigas además quería que Sasuke estuviera cerca de su mejor amigo. Su madre apreciaba mucho a Naruto al haberlo salvado de la oscuridad y él también.
En cuanto su madre supo de la salud del hijo de su amiga preparó algo de comida para llevarle y buscó a Sasuke para obligarlo a que fuera. Lo escuchó quejarse acerca de que prefería pasar tiempo con su hermano mayor pero no fue efectivo.
—Los acompaño —les dijo Itachi. Aquellas palabras bastaron para animar a Sasuke.
—Te ves horrible —le dijo Sasuke en cuanto vio a Naruto.
—¡Serás bastardo! —le gritó Naruto.
—Solo digo la verdad, no puedes culparme por eso —continuó burlándose Sasuke —. Cuando te vi creí que eras un panda.
—Tú tienes cara de emo y yo no te digo nada —se defendió Naruto notablemente molesto.
Para Itachi verlos pelear resultaba divertido, ver a Sasuke comportarse como un joven normal hacía que todo por lo que pasó valiera la pena. Sabía que ambos eran buenos amigos, los mejores pero demasiado orgullosos como para no discutir.
Estaban pasando por tiempos de paz pero él la sentía engañosa. Sabía del rechazo que producían los resucitados y estaba dispuesto a hacer todo lo posible por mantener esa paz.
Cuando Mikoto le entregó la comida que había llevado a Naruto lo vio llorar de felicidad y quejarse porque su madre solo le daba comer con vegetales. Itachi esperaba que en poco tiempo recobrara la salud.
Decidió entrenar con Sasuke. De niño muchas veces le había dicho que lo haría después pero nunca pudo cumplir esa promesa. Teniendo el día libre consideró que era el momento para hacerlo.
Ambos se reunieron en uno de los campos de entrenamiento del distrito Uchiha. La emoción que Sasuke mostraba lo hacía ver como un niño. Él sabía que no lo era, se había enfrentado con él pero no sabía todo de lo que era capaz de hacer. Había escuchado de quienes lo vieron pelear en la Cuarta guerra ninja que era muy poderoso.
No había mucho que pudiera enseñarle. A pesar de que su hermano era un genin tenía un poder mayor al de un kage. Después de calentar un poco le mostró algunas técnicas de espionaje. Cuando Shisui se unió él le enseñó un poco de genjutsu, no conocía a alguien mejor en esa área que él.
—Propongo salir esta noche a conseguir novia —sugirió Shisui notablemente emocionado —. Sé que desean uno y la necesitan, los dos son muy serios.
—Las mujeres son molestas —comentó Sasuke cruzado de brazos.
—También podemos buscarte un novio si es lo quieres.
—Paso —respondió Sasuke sin muchos ánimos.
—Podemos salir un rato solo a divertirnos.
—O tal vez tienes algo con tu compañera —le dijo Shisui burlón pero cambió de expresión cuando notó la mirada de Itachi —. Solo bromeaba, no tienes por qué tomártelo tan enserio.
El entrenamiento tuvo que ser interrumpido pero a diferencia de cuando eran niños fue por Sasuke. Fugaku requería de su hijo menor en la estación de policía. Sasuke no se quejó, era un compromiso que tenía desde antes y sabía no podía cancelar.
El resto del día Itachi lo pasó con su madre. Se dedicaron a ayudar con la limpieza y reconstrucción del clan Uchiha. Si bien muchos habían sido ocupados, no solo por los miembros del clan, otros se habían ido, a otras aldeas o terrenos. Muchos de los que murieron continuaban regresando pero con el tiempo se hacían más escasos.
Al principio Itachi pensó que todos los que murieron y habían sido buenos o encontraron la redención regresarían a la vida, Sasuke le había dicho algo parecido pero en ese momento no estaba seguro. Algunos a pesar de ser las personas más nobles no regresaron, supuso que era por haber tenido una muerte natural, otros de los que murieron por una de las guerras en las que la maldición del odio estuvo involucrada no volvieron, supuso que era porque ellos no eran precisamente víctimas de las circunstancias.
Cuando terminaron de limpiar uno de los pabellones se dirigió al puesto de dangos de sus tíos junto a su madre. Los dangos que ellos vendían eran sus favoritos pero lo que lo hacía más feliz era ver que estaban vivos, asesinarlos fue una de las decisiones más difíciles que tomó.
A pesar de que no ocultó su cara no recibió malas miradas. No sabía cómo pero su clan comprendía lo que había hecho y lejos de verlo como el hombre que los asesinó lo veían como el shinobi que sacrificó todo lo que tenía por su aldea.
—Después de tanto trabajo nos merecemos un descanso —Mikoto llevaba con ella una bandeja con varias bolas de arroz y una sonrisa cálida en su rostro.
Itachi movió la silla para que su madre pudiera sentarse a su lado. Desde que regresó a la vida los momentos simples eran los que más disfrutaba. Toda su vida se había dedicado a ser un shinobi, desde pequeño vivió bajo la presión de ser el genio que todos esperaban que fuera, cargando en sus manos el destino de muchas personas y varias muertes en su consciencia.
Cuando terminaron las bolas de arroz Mikoto decidió que le llevaría un poco de comida a su esposo e hijo. Conocía a ambos y sabía lo obstinados que podían ser cuando trabajaban en algo importante.
Itachi la acompañó. Utilizó un jutsu para ocultar su identidad. Su primera opción fue utilizar su máscara como Anbu pero la descartó al considerar que los aldeanos podrían alarmarse al verlo pasear por las calles, los Anbu por lo general permanecían ocultos de la vista pública.
Para él no fue ninguna sorpresa ver a su padre y hermano trabajando. Las instalaciones de la nueva policía de Konoha se encontraban terminadas y muchos shinobis caminaban por los pasillos pero por lo que pudo escuchar quedaba mucho trabajo pendiente.
—Será mejor empezar cuanto antes con la capacitación de los medic-ninjas, no ha ocurrido ningún asesinato pero debemos estar preparados —comentó Fugaku mientras revisaba uno de los muchos rollos que estaban frente a él —. ¿Ya llegó la respuesta a nuestra carta?
—Sí —Sasuke acomodaba varios pergaminos, por lo que Itachi pudo ver tenían mucho trabajo pendiente —. El Hokage dice que nos encargaremos principalmente de los civiles y de mantener la paz.
—¿Solo eso? —preguntó Fugaku molesto. La mirada que tenía le recordaba a Itachi cuando planeaba dar un golpe de estado contra la aldea, esperaba no tener que pasar por la misma situación —. Es un desperdicio para un clan como el Uchiha.
—No —continuó Sasuke —. En caso de ocurrir un incidente con algún shinobi nosotros intervendremos. También serviremos como apoyo, Kaka —Sasuke se detuvo al notar su error, a Itachi le parecía tierno lo mucho que se esforzaba su hermano por conseguir la aprobación de su padre sin saber que la había obtenido mucho tiempo atrás —. El Hokage nos reconoce como una división oficial y con poder propio para tomar decisiones, creo que lo que planea es que los shinobis se dediquen exclusivamente a las misiones.
—Es hora de un descanso —los interrumpió Mikoto mientras les mostraba la comida que había llevado. Ver los trabajar juntos la hacía sentir orgullosa pero sabía que se esforzaban demasiado por lo que era su deber cuidar que no se olvidaran de comer y descansar.
Después de visitar a Naruto, Hinata se dirigió a su casa. Necesitaba cambiarse pues no deseaba verlo con su uniforme de Anbu. En el camino aprovechó para comprar algunos medicamentos, varias miradas se posaron sobre ella haciéndola sentir incómoda. Sabía que no era común ver a un Anbu caminando tranquilamente por las calles de Konoha pero eso no ayudaba mucho. Agradecía el tener su máscara puesta.
Fue recibida por su madre. Ella estaba regando las flores cuando la vio llegar. En cuanto la vio Hinata se quitó la máscara. Sabía que un Anbu debía ser cuidadoso cuando portaba su uniforme pero estando en su casa no lo consideró necesario.
Cuando su madre notó las medicinas que llevaba se preocupó por ella. Sabía que tenía una misión por lo que verla regresar con medicamentos le hizo pensar lo peor. En cuanto supo para qué las necesitaba le dijo que la ayudaría a verse hermosa para su cita.
Hinata nunca había sido vanidosa. No solía preocuparse por su apariencia pero no pudo decirle que no a su madre. Nunca habían tenido una tarde de chicas y ella quería unirse. Cuando invitaron a Hanabi la vio fruncir el ceño pero supo que aceptaría, no por vanidad sino por el deseo de estar juntas, como buenas amigas.
Los del Consejo no habían indagado en los efectos del sello en los resucitados, Hinata guardaba la esperanza de que eso se debiera a que el clan había cambiado y no el que ignoraran ese detalle. En la guerra ambas ramas trabajaron juntos, eso le hacía creer que todavía quedaba esperanzas para el clan.
Después de maquillarse, Hinata se dirigió a la cocina, quería preparar algo que hiciera a Naruto sentirse mejor. Pensó en una sopa de pollo con verduras pero la descartó al instante, dudaba que Kushina no le hubiera preparado una por lo que escogió unas galletas, no eran saludables pero sabía que lo harían feliz.
—¿Qué haces? —le preguntó su madre y Hinata sintió como sus mejillas enrojecían.
—Son para el novio de mi hermana mayor —respondió Hanabi con una sonrisa divertida provocando que su sonrojo aumentara.
—¿Un novio? —comentó la mamá de Hinata sorprendida —.Tendrás que presentármelo, por ahora preparemos unas galletas y cuéntame de él.
Hinata respiró profundo antes de comenzar a hablar. No estaba enojada con Hanabi por haber hablado de Naruto. No había pasado mucho tiempo desde que su madre había regresado que sentía muchos deseos de hablar con ella, había tanto que contar. Mentiría si dijera que no estaba incómoda pero no era algo que le molestaba, momentos como ese hacían que todo el sufrimiento vivido valiera la pena.
Notas autora:
Si llegaste aquí, gracias por leer este fic.
Feliz año 2017.
