Capítulo 23: La misión que lo inició todo
—¡Que bueno verlos aquí! —Naruto parecía sorprendido por ver a Itachi y a Hinata, su sorpresa aumentó en cuanto vio el uniforme que ambos portaban.
—Creo que olvidamos las máscaras —comentó Itachi pero debido a la falta de expresividad en su rostro era difícil saber si bromeaba o si sus palabras eran sinceras —. Será mejor que regresemos por ellas.
Para Hinata no fue sencillo disimular sus emociones, una pequeña sonrisa escapó de sus pensamientos antes de seguir a Itachi o al menos intentarlo pues Naruto la detuvo. En cuanto vio sus ojos supo que él quería hablar con ella. Pensó en negarse, el mostrarse ante Naruto fue una decisión arrisgada, si alguien llegaba en ese momento no tendría alguna manera de justificar su presencia.
El no tener que usar una máscara frente a Naruto le hacía sentir más tranquila. Esperaba que con ello Naruto tuviera una mejor actitud para con ellos aunque ciertamente dudaba que fuera diferente. Si antes los rechazaba por no creer necesitar de su apoyo podía llegar a considerarlos amigos y no los custodios que debían ser.
—Me alegra verte —le dijo Naruto, Hinata supo que era sincero —, pero hay algo que me gustaría saber, es sobre Itachi…
—Hemos aprendido a trabajar juntos —le interrumpió Hinata —. No me ha dicho sus motivos pero lo respeto y no lo forzaré a que hable.
—Me alegra escuchar eso. Al principio también pensé lo peor de él, había escuchado la historia oficial pero cuando supe la verdad lo comprendí mejor. Él me pidió que no dijera la verdad pero te puedo asegurar que nadie ama tanto Konoha como él.
Hinata no hizo ninguna pregunta. A pesar de lo extraño que pudieran sonar esas palabras confiaba en él y su experiencia trabajando con Itachi le había confirmado ese punto. Durante las misiones que tuvieron juntos había visto a un shinobi entregado por completo a su aldea, fuerte y decidido a cumplir con las ordenes que le encomendaranm era la clase de ninja que deseaba ser y que su padre esperaba que fuese.
—¿Podrías acompañarme en la cena? —preguntó Naruto y ella tuvo que negarse.
—Lo siento pero tengo una misión que cumplir, cuando todo esto termine tendremos más tiempo.
"Y podremos tener una cita", quiso agregar pero al final las palabras murieron en sus labios. Ella le había confesado sus sentimientos y Naruto los había aceptado pero no habían tenido una cita como tal. Ambos eran novatos en el tema del amor y tenían tanto por aprender, Hinata quería una oportunidad de hacerlo.
—Me asegurare de que no tengas que cuidar de mí, verás lo fuerte que soy ¡de verás!
—Sé que eres fuerte pero no estamos aquí por ese motivo. Hay un protocolo que seguir, no podemos actuar de manera imprudente. Podrían atacarte en cualquier momento, incluso colocar veneno en tu comida, Naruto, eres alguien demasiado valioso.
—Lo sé, Kakashi me lo ha dicho un montón de veces —se quejó Naruto —. Esto es más difícil que enfrentarse a un criminal de rango S.
—Paciencia, Naruto, son cosas que deben hacerse para evitar una guerra.
—Cuando volvamos a Konoha te invitó a un tazón de ramen —fueron las últimas palabras de Naruto.
Hinata regresó por su máscara y en cuanto se la puso comenzó a actuar como la Anbu que debía ser. Ocasionalmente activó su byakugan pero no estaba segura de lo que había encontrado. Encontró a shinobis fuertes pero ese no era motivo para sospechar, podían ser shinobis de Suna que al igual que ella estaban cumpliendo con su trabajo.
Durante la despedida Gaara se mostró sonriente, gesto que logró llegar hasta sus ojos. Si bien había dejado sus intentos de asesinato años atrás nunca había mostrado una sonrisa tan radiante como la que tenía en ese momento. No era difícil saber el motivo, ese día se había unido una nueva integrante, Karura, madre de Gaara, Temari y Kankuro había regresado.
—Gracias, Naruto —le dijo Temari —. Poco a poco la paz está regresando, todavía hay mucho por hacer pero te debemos tanto.
Para muchos fue una sorpresa ver a Karura levantarse de su asiento y abrazar a Naruto, más cuando comenzó llorar. Naruto creyó haber hecho algo mal y se reprochó mentalmente por lo mismo. Sakura le había dicho que debía pensar antes que hablar pero a veces, la mayoría del tiempo, olvidaba hacerlo.
—Gracias, Naruto —le dijo Karura sin dejar de llorar —. Cuando Gaara nació tenía mucho miedo del futuro que le esperaba, no pude hacer nada por él, no pude evitar que introdujeran ese bijuu en su interior pero tú lo has salvado, mis hijos me han contado lo que has hecho, la manera en que inspiraste a Gaara para convertirse en el hombre que es ahora.
—Yo no hice nada —le dijo Naruto con una de sus usuales sonrisas zorrunas —. Todo lo que ha hecho Gaara fue gracias a su propio esfuerzo. Un amigo me dijo una vez que aquel que se convierte en kage, no te hace ser admirado sino que aquel que es admirado es quien se convierte en Kage, no recuerdo sus palabras exactas.
—Me alegra saber que mi hijo tiene amigos tan confiables.
Al principio revelarle la identidad a Naruto no parecía una buena idea. No era solo el hecho de que había roto una de las reglas que les habían dado sino la misma actitud de Naruto. Itachi entendía que Naruto se aburriera, esa misión era todo lo contrario a lo que Naruto estaba acostumbrado, a él que le gustaban las misiones con un alto rango le era entregada una del tipo diplomática. También estaba el hecho de conocer sus identidades, sus bromas para atraparlos se habían detenido por completo pero en ocasiones olvidaba que, se suponía, no debía conocer sus nombres en especial el suyo que, aunque libre de cargos, era considerado un tabú para el mundo shinobi. Sin embargo días después comprobaron estar en lo correcto.
Ocurrió días después de dejar su Suna, antes de llegar a la siguiente aldea. Él y Hinata tuvieron que dejar a Naruto solo durante unos minutos, no creyeron que algo llegara a pasarle. Ellos eran sus guardaespaldas pero estaban conscientes de la fuerza del joven Uzumaki quien era conocido y respetado como uno de los shinobis más poderosos.
Habían dejado a Naruto dormido para ir a buscar provisiones. Esa era una parte de sus tareas. Además e protegerlo debían asegurarse que se encontrara cómodo en todo momento. Cuando regresaron estaba despierto y acompañado de dos personas con el uniforme Anbu, en apariencia eran idénticos a ellos y al tener máscara era más fácil confundirlos.
—¿Están seguros de que es buena idea? —escuchó a Naruto preguntar.
—Completamente, somos tus guardaespaldas, sebemos que es lo mejor para la misión.
—Pero quiero comer primero —se quejó Naruto pero de pronto su actitud pasó a adquirir un tono de desconfianza —. Acepto solo si me dicen cómo se llaman.
—Tú ganas, somos Nana y Haru —respondió la enmascarada, su voz comenzaba a delatar impaciencia.
Un golpe de Naruto la hizo retroceder. El enmascarado que la acompañaba intentó atacar a Naruto con una katana pero el rubio logró esquivarlo, de haberse demorado unos segundos más dicho golpe habría sido certero, el corte en su camisa era la prueba. A penas tuvo tiempo de esquivar el ataque de la enmascarada, "onda de niebla venenosa".
No fue necesario que Hinata e Itachi intervinieran, Naruto creo dos clones y con ello fue suficiente para neutralizar al enemigo. Los impostores intentaron defenderse utilizando combate cuerpo a cuerpo pero un rasengan del rubio los dejó fuera de combate. Itachi sospechaba que ninguno de ellos creyó necesario enfrentarse a Naruto. No parecían débiles, mostraron buenas técnicas de taijutsu e incluso un gran nivel de trabajo en equipo pero nada que pudiera estar al nivel de uno de los grandes héroes de la Cuarta Guerra Ninja.
Itachi y Hinata se encargaron de atrapar a alguien que los observaba de lejos. No fue difícil adivinar su presencia, Karasu había notado algo extraño en los impostores cuando insitieron en llevar a Naruto hasta otra zona. Se encontraban en un lugar apartado por lo que pudieron aprovechar el momento en que se habían alejado.
Solo pudo relacionar a una, la que se hizo llamar Nana era hija de Shire Tokashiki. Había notado algo extraño en ella y el que asistiera a gran parte de los discursos de Nartuo lo confirmaba. Ellos los habían estado siguiendo, esperando el momento adecuado para atacarlos. Itachi sospechaba que eran los últimos miembros del grupo contra los resucitados pero sabía que el detenerlos no sería el fin del todo, mientras los prejuicios y el odio existieran no podían considerar esa batalla ganada.
Itachi invocó a uno de sus cuervos y lo envió a Konoha, antes de actuar necesitaba la aprobación del Hokage. Contrario a lo que esperaban, a Naruto le molestó la idea de acampar aunque entendían sus motivos, ellos también extrañaban Konoha y a las personas que habían dejado atrás. Lo primero que hicieron fue asegurarse de que los prisioneros no pudieran escapar, no era solo lo peligrosos que podían ser, era la información que poseían.
—¿Por qué hacen eso? —les preguntó Naruto en cuanto despertaron.
—¿No es obvio? —le preguntó Nana con evidente sarcasmo, su compañero no mostraba tanta seguridad —. No es solo el continuar con lo que mi padre comenzó, es para proteger nuestro estilo de vida y bienestar. Vas por el mundo diciendo que es posible vivir en armonía, que veamos esto como una oportunidad pero no es así. Muchos han regresado a la vida y sin tener un motivo siquiera, su tiempo acabó y ahora es el nuestro. Nos quitan nuestras proviciones, el espacio, conforme continuén llegando más difícil será substir, no habrásn recursos y todos moriremos de hambre ¿es lo que quieres? ¿Condenarnos a todos?
—No tiene por qué ser así —le dijo Naruto y su determinación no había disminuido —. No niego que será difícil pero avanzar es la única opción que tenemos y si no se puede hacer nada pues se inventan esas forzas. Este es el inicio de una nueva era, quedarse atascados en el pasado no servirá de nada.
—¿De verdad te crees eso o te lo dices para sentirte mejor? Eres culpable de todo lo que ocurre, de lo que ocurrirá. Te ciegas en el optimismo, creyendo que con solo desearlo basta para que todo esté bien y aunque seas fuerte eso no cambiará nada. Le dices a la gente lo que quiere escuchar, ellos ven con buenos ojos el recuperar a sus seres queridos pero no ven lo que significa, es el inicio de todo, el apocalipsis.
—Sí, lo creo ¿por qué los odias tanto?
—¿Qué te hace creer eso?
—La forma en que hablas, es demasiado pronto para decir que no quedará nada por nosotros.
—¿Sabes cuál ha sido el motivo de las guerras? El poder, los que ahora son alíados, en el pasado pelearon para evitar que las otras naciones ninjas crecieran y se quedaran con todas las misiones. Cada nación necesitara más dinero para poder mantener a sus habitantes y cuando inicie la escazes también lo hará la guerra, después de todo no se puede negar que es un buen negocio.
—Quizás así fue en el pasado pero los tiempos han cambiado, he visto varias aldeas y en cada una de ellas parece posible.
La llegada de Itachi interrumpió la conversación de ambos. Al poseer la máscara era difícil saber lo que estaba pensando aunque ciertamente el no tenerla no hubiera representado una diferencia significativa. A su lado estaba Hinata, también usaba máscara pero la forma en que jugaba con sus manos parecía indicar algo importante por lo que no dudó en acudir a su llamado. Los dos se habían encargado de preparar el campamento y mientras lo hacían habían conversado, no pudo escuchar nada de lo que decían.
—Tendremos que hacer una pausa —le dijo Itachi —. Estos dos deben ser llevados a su aldea natal para que sean juzgados. Cuando terminemos regresaremos a Konoha para tomar un descanso.
