Capítulo 24: Redescubriendo Konoha
Aunque se encontraban de vuelta en Konoha el trabajo no había terminado. En cuanto Naruto se encontró en su departamento tuvo que buscar los libros que Iruka y Kakashi le prestaron. Su primer plan había sido ir a Ichiraku y comprar ramen para llevar pero Iruka lo había descubierto y lo envió a estudiar en cuanto lo vio.
Minato y Kushina no opinaron diferente. Ambos le habían preparado el escritorio y algunos bocadillos para que pudiera comer. A Naruto no le gustaba estudiar, solía aburrirse con mucha facilidad, prefería entrenar su cuerpo pero Kakashi le había dicho que era algo que debía hacer si deseaba ser un candidato para Hokage, en esa ocasión sin embargo fue diferente en esa ocasión, Naruto disfrutó el estudiar con sus padres, más el escuchar sus enseñanzas y consejos.
Hinata e Itachi tuvieron que realizar el informe de la misión. Ambos habían acordado reunirse en la casa de Itachi pues lo consideraron más seguro. No todos en el distrito Uchiha estaban enterados del regreso de Itachi, de hecho solo lo hacían quienes ocupaban una posición importante dentro del clan o podían considerarse cercano a Itachi.
Terminaron con dicha tarea en la noche. Lo que hizo esa tarea complicada era la gran cantidad de información que debían incluir, no podían dejar de pasar ningún detalle por más insignificante que pareciera. Itachi le dijo que dada la naturaleza de la misión era de vital importancia brindar la mayor cantidad de información posible.
—Itachi, cuando terminen de comer lleva a Hinata hasta la casa —Mikoto colocó dos tazones de arroz frito con verduras frente a los shinobis.
—No es necesario —respendió Hinata tratando de no sonar grosera —, lo agradezco pero no tienen porque tomarse ese tipo de molestias.
—No es ninguna molestia —agregó Mikoto, movió sus manos para dar mayor enfasís a sus palabras —, de hecho es la obligación de un caballero, ¿verdad, Itachi?
Itachi asintió a modo de respuesta antes de continuar con el informe. Era un informe considerablemente grueso, contenía una descripción completa de todas las paradas que habían hecho y de todos los percances ocurridos hasta el momento en que regresaron a Konoha. Itachi estaba acostumbrado a realizar informes elaborados y no los consideraba terminado hasta que lo hubiera repetido en varias ocasiones.
—En cuanto a ti, jovencito —Mikoto tomó el reporte y lo hizo de lado —, no te matara el hacer una pausa para comer, estás muy desnutrido.
Aunque Itachi pudo evitar que su madre le pellizcara las mejillas prefirió no hacerlo, dolía un poco pero no era nada comparado con el tacto suave de las manos de su madre y la felicidad que le provocaba el saber que a pesar de lo ocurrido su madre se preocupaba con él y que podía actuar como si la masacre del clan Uchiha nunca hubiera ocurrido.
No hicieron más reviciones. En cuanto terminaron de comer, Itachi invocó un cuervo y le ató el informe a su pata derecha. Luego de eso buscó el disfraz que solía usar cuando necesitaba pasar desapercibido y no estaba dentro de su horario de trabajo. No fue necesario ya que las calles se encontraban despejadas, algo que cambiaría en cuanto terminaran la construcción de varios centros nocturnos.
Neji se encontraba en la salida de la mansión Hyuuga. No estaba enojado pero se notaba que había estado esperando en ese lugar por un tiempo considerable. En cuanto los vio acercarse, dejó su posición para recibirlos. Neji era uno de los pocos que conocía el secreto de Itachi, ambos habían regresado casi de manera simultánea.
—¿Llevas mucho tiempo esperando? —preguntó Hinata.
—No —respondió Neji —, acabo de regresar de una misión. Será mejor que entre, señorita Hinata, es demasiado tarde y debe descansar.
—Usted también, Neji.
Neji asintió a modo de respuesta y se dirigió a la casa después de despedirse con un gesto de mano. Hinata no tardó en imitarlo, no sin antes despedirse de Itachi y agradecerle por haberla acompañado hasta su casa; su primo había tenido razón cuando dijo que necesitaba descansar, se sentía especialmente agotada, física y mentalmente.
Al día siguiente Hinata e Itachi recibieron dos cartas. Una era de Kakashi informándoles que tendrían unas vacasiones por tiempo indefinido y la otra era de Naruto quien los invitaba a dar un recorrido por la aldea y poder ver cuanto había cambiado durante el tiempo en que estuvieron ausentes. Ninguno de los dos se negó, no tenían planes y tanto Hinata como Itachi sentían curiosidad por ver los cambios de los que habían escuchado a Naruto hablar.
Naruto no se presentó al lugar de la reunión. En su lugar envió a un clon para avisarles que se retrasaría un poco. Había estado practicando algunos jutsus de sellado con su madre y por lo que dijo el clon cometió un error que le impedería salir de su casa en un tiempo considerablemente largo.
—¿Qué te parece si vamos a la panedería del distrito Uchiha? —le preguntó Itachi —. Allí podemos esperar a Naruto?
Hinata asintió a modo de respuesta. Varias veces había pasado por el distrito Uchiha, especialmente para visitar a Naruto pero en ninguna de esas ocasiones había podido ingresar a esa panedería a pesar de que el olor la había tentado en más de una ocasión. Recordaba haber visto un pequeño negocio, apenas unas cuantas mesas pues estaban empezando y se preguntó cuánto había cambiado durante su ausencia.
Lo primero que notaron fueron los edificios. Ya los habían visto antes, eran demasiado grandes para ignorarlos pero Hinata estaba segura de que antes de dejar la aldea contaban con menos pisos. Los señaló con la mano y los contó, no tardó en comprobar que Itachi hacía lo mismo. Algunos tenían plantas y otros carteles por lo que asumieron que eran zonas mixtas, Naruto había dicho que esa era la forma en que aprovechaban el espacio.
Pudieron notar varios edificos en proceso de construcción y otros que estaban por ser demolidos, estos últimos por lo general eran antiguos y estaban acompañadas por carteles en los que se veían imágenes de lo que se planeaba construir. Incluso pudieron ver de mejor manera los edificios que en el futuro se convertirían en bares y discotecas.
—Dicen que aquí se harán las mejores fiestas —les comentó Shisui quien acababa de llegar, parecía ilusionado con aquella idea —, convencí a Sasuke y a Naruto de venir, no piensen que aceptare una respuesta negativa por parte de ustedes.
Itachi soltó un bufido a manera de respuesta. No había ido nunca a una fiesta, desde joven había tenido que lidiar con una guerra y luego convertirse en un doble agente. No tuvo la oportunidad de experimentar lo que para otros jóvenes de su edad era normal pero tampoco tenía la intensión de hacerlo.
—No pongas esa cara —le dijo Shisui, más que enojado parecía divertido por la reacción de Itachi —, no sabrás si te gusta o no hasta que lo intentes. Aprende de Hinata, ella tiene más espíritu fiestero.
Ante la mensión de su nombre Hinata no pudo evitar sonrojarse. Hasta ese momento había tratado de mantenerse aparte. No había asistido a una fiesta y dudaba que se tratara de una buena idea. A pesar de que había pasado poco tiempo en Konoha había escuchado las quejas de los ansianos del Consejo, según ellos esos lugares no eran más que antros de perversión y libertinaje.
—Además no querrás decepcionar a una linda jovencita —continuó hablando Shisui, si notó lo incómoda que estaba o no, Hinata no pudo saberlo.
Al final los dos no tuvieron más opción que aceptar. Shisui no era solo uno de los mejores en genjutsu y un genio shinobi, también podía ser muy convincente cuando se lo proponía. Ese día Hinata pudo comprobar por sí misma lo poco dispuesto que estaba a aceptar un no por respuesta.
Shisui los acompañó a la panadería. Durante el camino recibieron varias miradas curiosas pero no se detuvieron a preguntar por el motivo de las mismas. Hinata sospechó que Itachi y Shisui eran el motivo. Las chicas que los veían parecían más fascinadas que atemorizadas y sus risas no eran nada discretas.
Los dueños del establecimiento los recibieron con una sonrisa e inmediatamente los hicieron pasar. Había varios clientes, la mayoría eran Uchihas, habitantes del distrito, supuso Hinata, aunque también reconoció a personas de otros sitios. No era algo que le extrañaba, aquel lugar se veía agradable y el olor era mucho mejor.
Posó su mirada sobre Itachi y notó que estaba algo incómodo. Su rostro permanecía tan inexpresivo como siempre pero el tiempo que habían pasado juntos le había enseñado a Hinata a reconocer pequeños detalles que delataban su estado de ánimo. Quiso decirle algo que pudiera animarlo pero no encontró las palabras, ella no desconocía muchas cosas sobre Itachi y temía cometer una imprudencia.
—¿Qué me recomiendas? —le preguntó, había notado que ese lugar lo afectaba, para bien y para mal.
—Aquí sirven los mejores dangos —respondió Itachi y ella decidió seguir su sugerencia.
Un grupo de niños pasaron corriendo hasta que se encontraron frente a Uruchi Uchiha. La expresión seria que tenía desapareció con rápidez siendo reemplazada por una sonrisa maternal. De su espalda sacó una bandeja con varios panecillos que los niños no tardaron en comer.
—No corran dentro —les dijo Teyaki, en sus manos llevaba los dangos que Itachi y Hinata habían pedido.
Los niños asintieron aunque Hinata dudaba que los escuchara, esos pequeños parecían estar preparados para salir corriendo en cualquier momento. En cuanto probó uno de los dangos pudo comprobar que lo que Itachi decía era verdad. Pidió unos dangos y rollos de canela para llevar, estaba segura de que su madre y Hanabi los disfrutarían.
Ni ella ni Itachi eran especialmente conversadores por lo que pasaron la mayor parte del tiempo callados haciendo uno que otro comentario ocasional. Aquella situación no le resultaba incómoda, al contrario, resultaba agradable poder estar con alguien que no se esforzara en rellenar los silencios haciéndolos aún más incómodos. Shisui era el más extrovertido pero se encontraba más ocupado con los dangos.
La llegada de Naruto acabó con ese silencio. Uruchi y Teyaki fueron los primeros en recibirlos, ambos no solo lucían felices por verlo, parecían estar recibiendo a un miembro de la familia. A Hinata no le extrañaba que fuera de ese modo, si se dejaban de lado los prejuicios hacia los jinchurukis y se le daba una oportunidad a Naruto era fácil descubrir a la maravillosa persona que era.
—¿Pudiste resolver tus asuntos? —le preguntó Itachi.
—Sí —respondió Naruto un tanto avergonzado —, lo malo es que perdí un tazón de ramen y ya no tengo de cerdo.
—Come unos dangos, eso te hará sentir mejor —Shisui le extendió los últimos tres dangos que quedaban en la bandeja.
—¡Extrañaba los dangos de los abuelos Uruchi y Teyaki —comentó Naruto con lágrimas de felicidad en los ojos, se comió los dangos de un solo bocado.
—No te atragantes —le dijo Uruchi amablemente —, hay más dangos y si se acaban podemos preparar más.
Naruto les dijo algo que sonó a "Es que están muy buenos", al tener la boca llena de dangos fue difícil entender una sola de las palabras que había dicho.
