Capítulo 25: Los planes de Shisui


Hinata tomó el último vestido que quedaba en su cajón, solo lo había usado una vez cuando Ino la invitó a una fiesta. No era su favorito, demasiado ajustado para su gusto pero era el último que le quedaba. Hanabi le había ofrecido su ayuda para elegir su ropa y había rechazado todas las prendas que le había mostrado.

—Iremos a comprar ropa —le dijo Hanabi, su voz denotaba que no aceptaría una respuesta negativa —, debes vestirte de acuerdo a la situación.

—Mis vestidos no tienen nada de malo.

—Ese es el problema —le dijo Hanabi como si le explicara algo obvio —, irás a un lygar donde prometieron la más grande de las fiestas, tienes que olvidarte de todo y divertirte.

Aquellas palabras hicieron que las mejillas de Hinata se tiñeran de rojo. No era la primera vez que su hermana le hacía ese tipo de comentarios pero no podía evitar sentirse avergonzada. Recordaba que Shisui le había dicho algo parecido, no le habló como debería vestirse pero sí acerca de lo que prometía ser la mejor fiesta del año.

—Además no hemos comprado ropa en mucho tiempo —insistió Hanabi —, será divertido.

Hinata dudaba que eso fuera cierto. No porque le molestara pasar tiempo con su hermana, al contrario, adoraba el tiempo que pasaban juntas. El problema era que su hermana solía tomarse demasiado en serio las compras, la última vez que lo habían hecho terminó con dolor de piernas debido a todas las tiendas que visitaron.

—Supongo que tienes razón, además necesito de unos kunais nuevos, podría comprarlos de camino.

No era la primera vez que Hinata veía el centro comercial pero sí la primera vez que ingresaba al mismo. Reconocía varias de las tiendas, antes de que ocurriera el fenómeno de la aldea del origen solían ser pequeñas tiendas independientes. Hanabi le había contado que muchas de ellas habían creado una alianza junto a los resucitados para crear un negocio más grande que les permitiera adaptarse a la era que estaba por empezar.

—Sigueme, tienes que ver esta tienda —fueron las palabras de Hanabi antes de arrastrarla.

Lo primero que Hinata notó fue la gran cantidad de vestidos que había. Estos formaban largas filas que parecían no tener final. Un suspiro escapó de sus labios al pensar en lo que les tomarían encontrar algo que vestir para la fiesta. Buscó con la mirada algo que pudiera servirle. Encontró uno de mangas largas e inmediatamente se lo probó.

—Es demasiado largo, y no tiene nada de escote. Debemos buscar otro —le dijo Hanabi en cuanto se lo mostró —. ¿Tengo que recordarte que vas a una fiesta y no a una reunión del Concejo?

La conversación de ambas hermanas fue interrumpida cuando escucharon a Ino y a Sakura saludarlas. Las dos kunoichis cargaban con varias prendas de ropa, al igual que Hinata buscaban algo para llevar a la inauguración de la que todos en Konoha hablaban.

—Creo que necesitas de mucha ayuda —le dijo Ino mientras examinaba el vestido que Hinata había elegido —, si buscas algo para la fiesta ese vestido es el menos adecuado.

—Lo mismo dije—agregó Hanabi.

En ese momento Hinata supo que había perdido toda oportunidad de elegir lo que vestiría. Ino, Hanabi y Sakura buscaron varios vestidos que aseguraban la harían ver hermosa para la ocasión pero por lo que ella pudo ver lo único que lograría era que se desmayara o se encerrara en su habitación demasiado avergonzada como para salir de su casa.

Minutos después Hinata se encontraba en el vestuario probándose el vestido que Sakura había elegido para ella. Era de un color rosado y le llegaba un poco más arriba de las rodillas. No tenía escote pero era ajustado y eso la hacía sentir incómoda.

—¿Tienes otro vestido? —preguntó esperanzada.

—¿No te gustó? —preguntó Sakura, parecía algo desilucionada.

—Es bonito pero no creo que sea mi estilo.

—Te lo dije —le dijo Ino antes de sacarle la lengua, luego se dirigió a Hinata —, este no lo podrás rechazar.

El vestido era lila, su color favorito pero era más revelador que el anterior. No tenía mangas de ningún tipo y era tan ajustado que tuvo problemas para ponérselo. Creyó que se trataba de una blusa hasta que Ino le dijo lo contrario cuando le pidió la falda.

—¡Es muy corto!

—Tienes un lindo cuerpo, no tienes porque avergonzarte —le dijo Ino —. Además estoy segura de que a Naruto le gustara.

Aquellas palabras provocaron que el sonrojo en el rostro de Hinata se hiciera mayor. Era cierto que Naruto y ella estaban saliendo pero nunca habían llegado más allá de los besos. Ninguno de los dos había hablado de ello, el noviazgo era algo nuevo para ellos y querían tomarlo con calma. Mentalmente se preguntó si quería dar ese paso con Naruto, si estaba lista pero no pudo responderse.

—Creo que preferiría… algo menos revelador.

—Aburrida —dijeron Ino, Hanabi y Sakura al unísono.


—¿Sabes que es muy tarde para retractarte? —le preguntó Shisui —, he hablado con el hokage así que no puedes decir que tienes una misión y ni siquiera pienses en decir que tienes entrenamiento porque esa excusa no te la creo, incluso Sasuke irá y no querrás defraudar a tu hermanito.

—¿No estarás abusando de tu poder? —le preguntó Itachi de forma acusadora.

—Me ofende tu acusación —Shisui llevó su mano hasta el pecho como si esa zona le doliera —, pero tienes razón, ustedes dos son demasiado serios y deben aprender a divertirse. No puedes culparme por querer ser un buen amigo.

Itachi no agregó nada, sabía que Shisui tenía razón. Había estado trabajando, incluso poco después de haber aparecido en la Aldea del Origen. Al principio fue tratando de descubrir lo que había ocurrido, ocultar su identidad lo hizo más difícil. Reconocer a varios de los habitantes había hecho que sus medidas de prevención aumentaran y que la búsqueda de la verdad se hiciera más importante.

El que lo vieran no fue ninguna casualidad, cuando comenzó a comprender lo que ocurría en la Aldea del Origen supo que debía ponerse en contacto con Konoha. Él lo había presentido, algo grande estaba por comenzar y debía controlarse, no detenerse porque a diferencia de las resurrecciones durante la Cuarta Guerra Shinobi estas no estaban marcadas por la maldad.

El caso de Sasuke no era diferente, Itachi era consciente de lo mucho que el odio había influenciado en su vida. Queria compensarlo por todo el dolor que lo había hecho vivir y sabía que Shisui tenía razón, la inauguración era una buena forma de sacarlo de la rutina. En el pasado se había quedado sin opciones y eligió la que menos lastimaría a su hermano pero el tiempo en que vivía era diferente y el adaptarse una obligación.

Posó su mirada en el espejo, sabía que Shisui tenía razón cuando le decía que era demasiado tarde para retratarse. Su madre en cuanto supo de los planes de Shisui le cortó el cabello y lo ayudó a escoger la ropa que usaría. Los cambios que le había hecho eran mínimos pero sería difícil que alguien lo reconociera, más si lo daban por muerto.


Todos callaron en el momento en que Naruto entró a la discoteca pero, a diferencia de años atrás, nadie miraba a Naruto con desprecio sino que todo lo contrario. Para el joven Uzumaki aquello era extraño aunque no era nada nuevo el que lo vieran como un héroe. Aquello había empezado después de que derrotara a Pain, fue recibido en la aldea con honores y lo tomaron como a un ídolo, después de la guerra esa imagen fue reforzada, algo que le era de mucha ayuda como mensajero de la paz.

Entró y salió varias veces, asombrándose con el sonido. Dentro la música opacaba todos los ruidos, le era difícil escuchar hasta sus propios pensamientos pero fuera no se percibía ni la más miníma señal de la música. Naruto sabía que estaban usando un sellado, lo había escuchado de Tsunade, pero no por ello dejaba de sorprenderle.

—Deberías cerrar la boca, se te meterán las moscas —le regañó Sasuke.

—Y tú quitar esa cara de amargado, se supone que vinimos a divertirnos.

—Se me ocurren mil cosas que podría estar haciendo en vez de venir a este rídiculo lugar.

—Es eso o este lugar es demasiado para ti —respondió Naruto mostrando una de sus típicas sonrisas zorrunas —. Admitelo, no sabes cómo comportarte en una fiesta de estas.

—Puedo hacerlo mejor que tú —esas palabras habían golpeado el orgullo de Sasuke.

Cuando una chica se acercó a ellos y le pidió a Sasuke que los acompañara a bailar este pensó en negarse pero al ver la expresión burlona en el rostro de Naruto cambió de opinión. El odio que sentía por Konoha desapareció pero su rivalidad con Naruto era una de esas cosas que no cambiarían nunca.

La amiga de la chica que le pidió bailar a Sasuke hizo lo mismo con Naruto pero la respuesta que obtuvo fue diferente a la que esperaba.

—Lo siento pero quedé de bailar con mi novia.

Aunque la chica planeaba reclamarle por lo que consideró una falta de cortesía no tuvo la oportunidad de hacerlo. Hinata había llegado hasta el lugar en el que se encontraban y se había llevado a Naruto hasta la pista de baile.

—Te ves hermosa —le dijo Naruto provocando que las mejillas de Hinata se cubrieran de rojo. El vestido que usaba era algo revelador pero al menos no tanto como los que Ino, Hanabi y Sakura le habían sugerido.

—Te ves muy bien —le dijo Hinata haciendo grandes esfuerzos por no tartamudear.

Naruto seguía vistiendo con su acostumbrado color naranja pero en vez de su uniforme ninja llevaba un atuendo más formal. Varias chicas lo habían mirado fascinadas pero él no le había prestado atención a ninguna.

Al principio ambos tuvieron problemas para bailar. No eran muchas las miradas sobre ellos, pasar desapercibido era sencillo con la oscuridad del lugar y con lo alto de la música. Pero con el tiempo ambos fueron sintiéndose más cómodos, incluso Hinata fue dejando su tímidez de lado y se dejó llevar por la música.

Ninguno de los dos era bueno bailando pero tampoco les importaba. Sus movimientos no parecían coincidir con la música que escuchaban pero se estaban divirtiendo. Con la oscuridad que los rodeaba, a pesar de estar rodeados de personas, Hinata sentía que podía hacer la vergüenza a un lado. Estaba con Naruto, eso bastaba para sentirse segura.


Cuando Itachi vio a Hinata ambos estaban buscando algunas bebidas. No tuvo problemas en reconocerla, después del tiempo que habían compartido estaba seguro de poder hacerlo incluso si vestía máscara y estaba seguro de que Hinata no pensaba diferente.

—Ahora soy Tachi —le dijo Itachi antes de que Hinata lo pudiera saludar —, fue idea de Shisui.

—Shisui puede ser muy convincente —respondió Hinata, no lo decía únicamente por el nombre que le había asignado.

—Pero no es tan malo si le das una oportunidad.

La música era ruidosa, había mucha gente y mentiría si dijera que lo podría agregar a su lista de cosas favoritas pero sí era sincero tampoco podría decir que le molestaba mucho. Vio a un grupo de personas pasar frente a él formando lo que parecía ser un tren, tomó la mano de Hinata y la llevó con él, como shinobi había aprendido a adaptarse al lugar en el que se encontraba y si tenía que hacerlo no se quejaba de que Hinata fuera su compañera.