Capítulo 28: Misiones
La misión de Naruto era larga, su tiempo de duración era indefinido pero también era necesaria. Naruto estaba consciente de ello, durante su misión había visitado varias aldeas y conocido las diferentes facetas de aquel asunto. El que los muertos regresaran había causado controversia y Naruto pudo comprobar que no era solo el temor a lo desconocido sino las consecuencias de las mismas. Naruto había visto personas que regresaron del mundo de los muertos sin encontrar un lugar en donde encajar, descubriendo que todo lo que conocían había cambiado y que difícilmente las cosas volverían a ser lo que fueron.
No era algo que le moletara. Era algo que tenía en claro desde el momento en que había definido su camino ninja. Kakashi le había dicho que la misión que estaba realizando era un paso muy importante en su camino para volverse Hokage. Iruka que el ser un ninja fuerte no era suficiente para convertirse en el líder de la aldea y que la misión que realizaba lo ayudaría a adquirir muchas de esas actitudes.
La primera vez que había visto a sus padres, vivos, fue en la Aldea del Origen. Se encontraba agotado, sus reservas de chakra eran casi nulas y la mayor parte de su cuerpo se encontraba adolorido pero eso no podía importarle menos. En el momento en que sintió los brazos de sus padres rodearlo sintió que el resto del mundo perdía importancia. Quiso reír, quiso llorar, al final de cuentas hizo ambas cosas. La última vez que había hablado con su padre había creído que nunca tendría la posibilidad de volver a verlo y sin embargo estaba frente a él, vivo, al igual que su madre. Aquella situación era extraña, no lo podía negar pero a Naruto no le importaba, la felicidad que experimentaba era tan grande que hacía que sus problemas desaparecieran hasta volverse invisbles.
Buscó papel y lápiz. Tenía poco tiempo antes de continuar con su misón pero quería escribirles a sus padres, hacerles saber que todo estaba bien. Cuando salió, le habían dicho lo orgullosos que estaban. A pesar de que Naruto había sido reconocido como héroe por la gente de Konoha lo que sintió no era comparable a lo que experimentó al recibir el amor de Minato y de Kushina. Trató de cuidar su caligrafía pero a mitad de la carta la descuidó. Escribió sobre los lugares que había visitado y lo bien que lo habían tratado. Escribió tanto que llegó a dolerle la mano.
Espero algunos minutos antes de continuar con las cartas de sus amigos. Sabía que debía ser cuidadoso con lo que escribía y que podría ser interceptada pero no era algo que le molestara. Dudaba que su misión fuera un buen tema de conversación. También sabía que los Anbus que lo custionaban revisaría su carta. Eso último hacía que deseara con más ganas que Itachi y Hinata siguieron siendo sus custodios.
Para Naruto resultaba difícil de entender cómo alguien que había perdido a un ser querido sentiría desagrado por todo lo relacionado a la Aldea del Origen pero lo había presenciado. Fue el día anterior, en esa misma aldea. También era el motivo por el que había pausado su viaje. Un hombre había regresado a su aldea para poder ver a su hija pero la respuesta no fue la que esperaba. Naruto sabía que la hija de ese hombre era una firme creyente de que los resucitados debían regresar al mundo de los muertos pero tuvo la esperanza de que ver a su padre ablandara su corazón. No fue así.
Al principio parecía dispuesta a ceder. Dejó caer el cartel en el que estaban escritas las ideas que defendía pero luego maldijo a la Aldea del Origen nuevamente. Naruto nunca olvidaría la expresión de ese hombre ni las palabras que la manifestante pronunció al ver que su padre intentaba acercarse a ella.
—Tú no eres mi padre. Puedes verte como él, hablar como él e incluso actuar como él pero sigue sin serlo. Mi padre murió como héroe y aunque me dolió su sacrifició entendí que era parte del equilibrio de la vida. Tú solo eres un zombi, una sombra de lo que él fue, una broma cruel de alguien aún más cruel que solo se divierte jugando con todos nosotros.
Naruto no pudo hacer nada. Intentó hablar con ese hombre pero no pudo convencerlo de que se quedara. Ni siquiera pudo saber su nombre. Lleno de rabia buscó a la manifestante y aunque los Anbus intentaron detenerlo no pudieron evitar que le gritara todo lo que pensaba. En ese momento Naruto tuvo la impresión de que sus hijos se habían llenado de lágrimas pero entre más lo pensaba más absurda le sonaba la idea. No pudo dejar de pensar en ese incidente ni siquiera durante sus tiempos de descanso pero cuando en la mañana no la vio formar parte de los manifestantes consideró que a lo mejor lo que necesitaba era tiempo.
—Ya sembraste la semilla de la duda, solo debes esperar a que crezca —le dijo uno de los Anbu que lo custodiaba. Naruto no podía ver su rostro pero había algo en su voz que le resultaba familiar.
De camino al hotel se encontró con Shion. Lo primero en lo que pensó Naruto fue en que no había cambiado nada pero no lo dijo en voz alta, recordaba que cuando lo había hecho con Sakura ella no se lo había tomado nada bien. La saludó con un gesto de manos y notó cómo su rostro adquiría una expresión de sorpresa, no supo si era por verlo en ese lugar o si había cambiado durante ese tiempo, podría ser por su nuevo corte de cabello.
Hablaron durante un largo rato, tenían mucho de qué hablar. Ninguno fue consciente del paso del tiempo y cuando lo hicieron ya había anochecido. No era necesario y ambos lo sabían pero cuando Naruto le ofreció acompañarla hasta el hotel, Shion aceptó. Los Anbu no se habían alejado en ningún momento pero durante ese tiempo permanecieron ocultos por lo que, a no ser que se les buscara, no se sabría que estaban allí.
—¿Viniste por tu promesa? —le preguntó Shion y Naruto asintió. No sabía la manera en que podría ayudarla pero no quería romper una promesa.
Hinata tenía muchas misiones como parte de Anbu, todas ellas las realizaba junto a Itachi pero había una que consideraba más importante y esa ella misma se la había asignado: quería cambiar Anbu. Itachi se había ofrecido a ayudarla, al igual que ella odiaba la violencia sin sentido y sentía desagrado por muchas de las misiones que realizaba un Anbu aunque esto no evitó que las cumpliera con éxito. Itachi odiaba asesinar pero cuando tenía que hacerlo lo hacía y era el mejor en ello.
Ese día había recibido una carta de Naruto. Al principio la tomó por sorpresa pero no le molestó. Al contrario, le hacía feliz que a pesar de su rompimiento pudieran seguir siendo amigos. A Hinata le dolía el que las cosas entre ellos no hubieran funcionado pero aunque doloroso sentía que era lo correcto, ellos eran como dos líneas tangentes, el amor había hecho que se encontraran pero al final sus caminos ninja fueron más fuertes y era probable que nunca más volvieran a cruzarse.
Ver que había una hoja doblado dentro del sobre llamó su atención pero al ver lo que tenía escrito decidió no leerla. Entendía que Naruto no le enviara una carta a Itachi directamente, sus antecendentes hacían que no fuera precisamente una buena idea, demasiadas consecuencias, pero no el que le pidiera a ella que se la entregara. Hinata consideraba que había otras personas a las que sería más apropiado encomendarles dicha tarea.
Aunque sabía que vería a Itachi en las instalaciones de Anbu decidió ir a la casa de su compañero y entregarle la carta personalmente. Ella sabía que una vez se ponía la máscara debía renunciar completamente a su identidad pero ese no era el único motivo por el que había decidido hacerle llegar la carta a Itachi de ese modo.
Cuando tocó la puerta y Sasuke le abrió supo que fue un error el no haber considerado que alguien más le abriera. Si se analizaba tenía sentido que Itachi no lo hiciera, eran pocos los que estaban enterados de su regreso y por lo que le habían dicho las cosas debían mantenerse de ese modo, por más injusto que pareciera era por el bien mayor. Notó que el ceño de Sasuke se fruncía y se preguntó si él estaba enterado. Tenía sus dudas pues recordaba lo importante que fue para su antiguo compañero asesinar a su hermano pero no estaba tan enterada de cómo habían cambiado las cosas y permaneciendo en la Aldea del Origen debió enterarse.
—Tengo una carta para Karasu —agregó después de una larga pausa, si estaba enterado del nombre de su hermano le haría llegar la carta, de lo contrario se disculparía y buscaría otra forma de hacérsela llegar.
Notó como la expresión de Sasuke se suavizaba. No sonreía pero había dejado de verla como si se tratara de una molestia. Hinata se preguntó si lo que le había hecho reaccionar de esa manera fue su rompimiento con Naruto o el que la hubiera confundido con una de sus fangirls. Aunque había pasado poco tiempo en la aldea para ella no era un secreto que Sasuke era de los solteros más codiciados de la aldea.
—Sasuke es muy popular. Es una pena para él que esta kunoichi no esté soltera —le comentó Ino de manera distraída mientras veía a Sasuke rodeado de chicas ansiosas por un poco de su atención. En esa ocasión se habían reunido para comer unos dangos y charlar. Hinata no había podido preguntarle por el nombre de su novio e Ino no le dio ninguna pista sobre su identidad.
—Debes ser Usagi —le dijo Sasuke.
Antes de poder preguntarle cómo había descubierto su identidad Itachi hizo acto de aparición. Para Hinata resultó extraño verlo vestido con pijama. Nunca había tenido la oportunidad de verlo de manera tan… informal. No era algo que le desagradara pero sí que la había tomado por sorpresa. Itachi era un genio, a veces era sencillo olvidar que también era humano.
—Lamento haberlo despertado —Hinata le entregó la carta —, es de Naruto.
—No te preocupes por ello, ya estaba despierto. Gracias, Hinata.
Itachi comenzó a leer la carta. Hinata se preguntó si debía retirarse. Había ido hasta allí solo para entregar la carta de Naruto y era lo que planeaba hacer pero la llegada de Mikoto hizo que sus planes cambiaran un poco. La madre de Sasuke y de Itachi parecía contenta de verlo y se lo hizo saber después de saludarla.
—Quedate a almorzar con nosotros, una amiga de Itachi siempre es bienvenida.
Aunque Hinata hubiera tenido planes no habría podido decirle que no. Mikoto se veía contenta y odiaría el tener que decepcionarla. Itachi y Sasuke no habían dicho nada pero no parecían molestos así que Hinata consideró que no habría problema. Su madre le había pedido que no se preocupara tanto por su trabajo así que supuso que le haría feliz el que se quedara a almorzar con los Uchiha.
Intentó ayudar a Mikoto con la cocina pero ella se negó y supo que insisitir no era una buena idea. Cuando se sentó en la mesa se sorprendió al ver a Shisui. Por las reacciones de Sasuke, Fugaku e Itachi supo que no se trataba de algo extraño, algo que confirmó al escuchar a Mikoto pedirle ayuda a Shisui.
La comida fue silenciosa. Ocasionalmente Sasuke interrumpía para hablar sobre su trabajo como policía. Shisui tuvo que admitir que de seguir así no tendrían más opción que darle un aumento. Aunque su voz pretendía denotar fastidio, Hinata sabía que estaba orgulloso de los logros de Sasuke pero sin duda el que más orgullo sentía era Itachi quien no había perdido detalle de las palabras de su hermano.
La misión de Itachi al principio era autoimpuesta. Le resultó sospechoso que el número de resucitados redujera considerablemente y se había puesto a investigar. Lo único que descubrió era algo que ya sospechaba. La Aldea del Origen no era un lugar ordinario sino que la combinación de varios fenómenos especiales, uno de ellos estaba involucrado con Kaguya. A Itachi no le hubiera extrañado que Hagoromo estuviera enterado de esto último y que fuera el motivo por el que convirtiera tan singular lugar en el epicentro de algo aún más singular. Cuando le contó al Hokage sobre sus inquietudes este convirtió su misión en una misión de la aldea. No le sorprendió saber que Kakashi también tenía las mismas inquietudes que él pero si que le encomendaran ir a la Aldea del Origen en compañía de Kisame. Sería como volver a los antiguos tiempos pero con la diferencia de que las acciones de los dos estarían lejos de ser consideradas criminales.
Antes de partir se le encomendó otra misión, supervisar el entrenamiento de Hinata. Antes de que llegara la Anbu que impartiría la lección, ambos se dedicaron a analizar las misiones que debido a su rango debían cumplir. Defender la aldea en caso de ataque y capturar a los criminales más peligrosos eran tareas muy conocidas, incluso los genins sabían que eran parte de las funciones de un Anbu pero otras como asesinato, espionaje, secuestro y tortura no eran tan conocidas.
A Hinata le horrorizaba saber que tendría que asesinar a alguien solo por el hecho de que se lo pidieran. A Itachi no le afectaba, en sus tiempos como Anbu tuvo varias misiones que involucraban asesinato, la peor de todas, masacrar a un clan por completo, su propio clan. Como Anbu debió renunciar a todos sus sentimientos y estuvo bastante cerca de hacerlo, Sasuke era la prueba de que no podía olvidarse que aparte de shinobi también era humano.
—¿Estás misiones son importantes? —preguntó Usagi tratando de aparentar que no le importaba cumplir esa clase de misiones. Falló en el intento, su tartamudeo la delató —. Quiero decir que si Konoha las rechazara su economía no colapsaría.
—Es complicado —admitió Itachi —, especialmente en tiempo de paz. Estas misiones tienen un elevado costo y genera grandes ingresos para la aldea. No son del todo necesarios, más ahora que tantos negocios se están estableciendo en la aldea pero es una propuesta que difícilmente será aceptada.
—Y un shinobi debe aceptar todas las misiones que le son asignadas —comentó Usagi un tanto desanimada, inmediatamente trató de recuperar la compustura que debía tener como Anbu —, debemos hacerle ver lo innecesarias y perjudiciales que son ese tipo de misiones.
La llegada de la instructora terminó esa conversación. Ella no estaba sola, venía acompñada de otras kunoichis que habían sido admitidas recientemente en Anbu. Itachi consideró que era un tanto extraño el que el fuera el único hombre en aquella sala, el recordar la expresión del Hokage en el momento en que le asignaron esa tarea hizo que sus sospechas aumentaran considerablemente.
—Como kunoichis deben estar conscientes de que su cuerpo es un arma tan importante como un kunai o una katana y que dependiendo del uso que le den tendrán éxito en la misión. En la Academia aprendieron sobre flores y algunas técnicas de coqueteo pero aquí aprendaran técnicas más pesadas.
Como Usagi estaba usando máscara, Itachi no podía ver su rostro pero no necesitaba verlo para saber que Hinata estaba sonrojada y que su rostro en ese momento competía con un tomate, su respiración la delataba y él la conocía lo suficiente para saber cómo reaccionaria ante una situación como esa.
—Karasu nos ayudará con las lecciones, si logran seducir a un Anbu no habrá nadie que se les resista.
En ese momento Itachi comprendió la reacción de Kakashi y se sintió molesto. Su experiencia con mujeres era prácticamente nula. Desde pequeño había dedicado su vida completamente a ser un shinobi. Varias veces había deseado poder tener una vida tranquila pues odiaba la violencia pero no tuvo opción. El odio marcó su camino ninja, no podía permitir que la guerra hiciera sangrar a Konoha nuevamente, no quería que las muertes en vano siguieran ocurriendo.
—No se permite manosear o el exihibisionismo, menos es más. La idea es hacerse desear no acosar.
Esas últimas palabras provocaron que varias kunoichis se desanimaran. Itachi supo que de no ser por esa intervención las Anbu que se desanimaron se habían aprovechado de la situación. A su lado Hinata lucía más tranquila. En otra ocasión le hubiera llamado la atención por ser tan evidente pero en esa ocasión lo dejó pasar, no era solo porque sabía lo tímida que podía llegar a ser sino por la sospecha de que no era que Hinata fuera demasiado evidente sino que él la conocía demasiado como para reconocer esas pequeñas señales que incluso con máscara no lograba suprimir.
—Comencemos con Usagi. Lo primero que debes hacer es caminar con seguridad hasta Karasu, rodear su cuello con tus brazos como si lo fueras a besar pero apartarte antes de hacerlo. Puedes permanecer en esa posición el tiempo que consideres suficiente.
Usagi respiró profundo, como si intentara reunir el valor necesario para cumplir con esa orden. Se colocó al lado de la instructora pero no pudo dar más de dos pasos en dirección a Karasu antes de regresar a su posición notablemente avergonzada. La instructora no parecía molesta aunque sí poco acostumbrada a ese tipo de reacciones. Le pidió que volviera a intentarlo. Después de que Usagi fallara por tercera vez decidió mostrarle cómo se hacía.
En esa ocasión Usagi parecía estar cerca de pasos eran seguros, en apariencia, e incluso había algo de coquetería en su caminar. Itachi se dijo que pesa a usar el uniforme Anbu lucía tierna. Hinata llegó hasta Itachi y rodeó su cuello con sus brazos. Usagi se desmayó cuando todos creían que lo iba a lograr.
—Será mejor que cancelemos la clase de momento. Karasu, gracias por su cooperación, chicas, recuerden practicar su caminar para cuando volvamos a reunirnos.
Notas autora:
Respuesta a reviews anónimos (pido disculpas por demorarme en contestar, no sé porque creí que ya lo había hecho. Mi error):
POPEK: Sorry but i dont´n can change the pairing, i have more fics Naruhina, this was planned to be Itahina.
DUPA: =3
bob: the first love not always is etern.
kimi: Trataré de actualizar con más frecuencia pero no prometo nada. No podía dejar de lado a esos personajes, más cuando en la historia tiene mucho peso. No es solo una historia sobre ITachi y Hinata, es sobre la búsqueda de un camino ninja y la determinación de cumplir las metas.
Gracias por comentar.
