Capítulo 37: Lo que el Consejo planeaba


—Necesito que todos piensen que estoy fuera de la aldea —les dijo Hinata a sus amigos cuando se reunieron.

—¿Algún motivo en especial? —preguntó Shino.

—Es algo que quiero descubrir.

Hinata consideró si contarles todas sus sospechas, pero se detuvo al pensar que había dicho demasiado. No estaba segura, pero le paracía haber visto a alguien observándolos. No quería arriesgarse demasiado. Sabía que, de ser descubierta, podría ser acusada de traición contra el clan. No podría usar su salud como excusa, había notado que sospechaban de ella por lo que prefería no darles más motivos. Hinata se dijo que si salía de la aldea el Consejo se sentiría confiado y continuarían con lo que tenían planeado en un principio.

—Con una condición. Hinata, tienes que prometernos que nos dirás lo que pasa, ya sea cuando todo termine o cuando necesites de nuestra ayuda.

—Lo prometo —Hinata confiaba en sus amigos, pero aún así se demoró en contestar. Solo esperaba no arrepentirse de su decisión en un futuro.

Kiba y Shino hicieron lo que les pidió. Se presentaron en la mansión Hyuuga y le pidieron que los acompañara en un viaje fuera de la aldea. Nadie hizo ninguna pregunta, no tendría que ser extraño pues Hinata salía muchas veces con sus compañeros de equipo, para entrenar, realizar una misión o para hacer una expedición, en el último caso, la mayoría de las veces era para buscar insectos. A Hinata le pareció extraña la velocidad con la que Hiro Hyuuga aceptó su salida.

Todos vieron a Hinata abandonar la mansión con sus antiguos compañeros de equipo, pero ninguno de ellos sabía que lo que vieron era un clon de sombras. La verdadera Hinata se había quedado escondida dentro de su habitación y no salió de ese lugar hasta que se hizo de noche, momento en que los integrantes del Consejo se reunían.

Para esconderse tuvo que reunir a un jutsu de transformación. Sabía que reemplazar a una persona no sería posible. No tendría formas para silenciarlo ni para responder preguntas que pudieran hacerle. Siendo un objeto el riesgo de ser descubierta era menor, sin contar que debería lidiar con menos presión. Había entrenado tanto para ser más fuerte, pero la mirada de los ancianos seguía afectándole. Cuando la miraban con tanta severidad era fácil sentirse intimidada y olvidar que no era esa niña que se rendía ante la menor dificultad.

La reunión comenzó con los rituales tradicionales del clan. Los escuchó hablar sobre la situación del clan con la aldea y también de negocios en el exterior. Por lo que pudo escuchar las cosas iban bien, aunque le resultó extraño el que se reunieran sin Hiashi, quien era la cabeza de su clan. Lo entendió cuando la mencionaron a ella y a Hanabi.

El que fuera la candidata favorita del Consejo no era algo que se esperaba. Si las cosas salían bien sabía que Hanabi no recibiría el sello, pero temía lo que pudiera pasar si no era así. En ese caso Hanabi sería la heredera y a ella le esperaría un destino peor que ser sellada. Era consciente de los logros que había tenido, ser considerada una heroína de guerra y formar parte de Anbu debían significar algo, pero Hanabi también tenía sus méritos y ella se había mostrado abiertamente en contra de muchas de las reglas del clan. Algo que no parecían siquiera tomar en cuenta, especialmente cuando ella estaba convencida de que, no solo les desagradaba, sino que también se trataba de algo que querían eliminar.

—Hiashi insiste en que es muy pronto para elegir a una heredera, pero consideramos que nos hemos atrasado demasiado —continuó hablando Hikaru —. Es la primera vez en que esa decisión es postergada por tanto tiempo. Aunque Hinata no ha demostrado ser la más acta para el puesto es lo que se espera.

—Propongo que debemos adelantar la boda antes de que Hinata asuma el liderazgo —propuso Hiroki —, como líder del clan le sería más fácil cancelar con el enlace.

—No podemos permitir eso, es de vital importancia que se casecon un integrante de la rama secundaria. Kō ha demostrado su lealtad hacia nosotros, pero insisto en que debemos ponerles una última prueba, hacerle saber de su compromiso con Hinata, si le dice debemos recurrir a nuestra segunda opción.

La reunión se alargó por más de dos horas. Aunque Hinata sintió deseos por abandonar ese lugar, no lo hizo. Sabía que de moverse podrían notar su ausencia. El Consejo confiaba en que nadie del clan ingresaría en esas habitaciones sin autorización, especialmente alguien de la rama secundaria, pero no eran demasiado ingenuos como para olvidarse de todo tipo de precauciones.

Para Hinata resultaba contradictorio que el Consejo quisiera que todo se mantuviera en secreto hasta el momento en que ella no tuviera oportunidad de negarse, pero que a la vez quisieran algo grande, algo que dejara en claro el poder y la importancia que tenía el clan Hyuuga dentro de Konoha.

En ese momento todo cobró significado para ella. Entendía que le ocultaran algo así, incluso si era de su vida sobre la que hablaban. Un matrimonio entre la heredera del clan y un integrante de la rama secundaria permitiría limar asperezas entre sus integrantes. No era la primera vez que ese tipo de matrimonios se saban, mantener la pureza de la sangre era importante para los Hyuugas, pero sí que se hablaba de quitarle poder a la rama principal y borrar la brecha entre ambas ramas.

Podía ser egoista, pero Hinata no quería casarse. También era consciente que, si se hubiera enterado antes, no habría descansado hasta ver ese compromiso deshecho. Si bien había terminado con Naruto recientemente, dudaba que los ancianos del Consejo estuvieran conscientes de ese hecho.

El pensar en lo que podría pasar si hubiera una guerra interna hizo que esa situación cambiara. Quería casarce con alguien a quien amara y sentía que el aceptar algo así tan fácilmente sería traicionarse a sí misma, pero sabía que se odiaría a sí misma si muchos morían por sus decisiones. Mentalmente se reclamó por el rumbo de sus pensamientos, se ordenó prestar atención, incluso si le parecía irrelevante de lo que hablaban los ancianos del Consejo. La idea de reemplazarlos llego nuevamente a su cabeza y con ello el deseo de hablar con Itachi Uchiha.


Itachi no esperó ver a Hinata tan temprano en su casa. Una mirada bastó para saber que no había dormido toda la noche y que si se había presentado hasta esa hora era porque no había querido molestarlo. Admitía que minutos antes había estado dormido, pero no le hubiera molestado que Hinata llegara antes. El dormir más de cuatro horas era una experiencia nueva para él.

—Pasa —con un gesto de mano le indicó que lo siguiera.

Se dirigieron a la cocina. Itachi sabía que de ofrecerle algo de comer se negaría, aún cuando estuviera hambrienta, pero que si le ofrecía algo no se negaría. La conocía lo suficiente para saber lo mucho que le desagradaba el sentir que era una molestia. Lo que no se esperó fue encontrarse a su madre preparando el desayuno. Parecía ver a Hinata con ilusión. En ese momento temió que hubiera malinterpretado las cosas.

—No esperaba verte tan temprano.

—Necesitaba hablar de algunas cosas con Itachi —respondió Hinata, ignorando lo que su respuesta podría causar.

—Te ves hambrienta ¿podrías ayudarme a preparar el desayuno? —Mikoto pellizco una de las mejillas de Hinata, luego se dirigió a Itachi —, lo mismo va para ti, después de que desayunen podrán ir a conversar.

Entre los tres prepararon un rápido desayuno. Itachi notó que su compañera no lucía incómoda ni parecían molestarle las bromas de Shisui. Itachi se descubrió pensando en el lazo que lo unía a Hinata y en lo natural que se había vuelto pasar tiempo con ella. Verla desayunar junto a su familia le pareció tan natural, como si ella fuera parte de su familia.

Sasuke se encargó de lavar los platos, aunque Hinata se ofreció. Mikoto había dicho que había ayudado demasiado y Shisui prácticamente obligó a su hermano usando su influencia en la policía. Itachi tenía la sospecha de que Shisui no podría usar esto por mucho tiempo. Su hermano era fuerte y no tardaría en ascender de puesto por sus propios méritos.

Itachi invitó a Hinata a su habitación aún sabiendo los comentarios que esa acción podrían generar. Sabía que ella quería hablarle de algo importante y que para ello necesitarían privacidad. El que nadie le dijera que mantuvieran la puerta cerrada le pareció extraño, más que ver a Shisui mostrarle el pulgar en señal de aprobación. Solo esperaba que Hinata no hubiera notado esto último.

Cuando Itachi escuchó lo que Hinata había descubierto, tuvo la sospecha de que se estaba perdiendo de algo. Su compañera le había dicho que a los del Consejo no le gustaban las medidas tomadas a favor de la rama secundaria, pero, por lo que dijo Hinata, estaban implementando medidas paraunir al clan.

—¿Quieres casarte?

—No —respondió Hinata, no lo pensó demasiado —, pero es necesario para el bien del clan. Los ancianos podrían cambiar de opinión y una oportunidad como esta no se presenta tan fácilmente.

Lo que para Hinata era algo afortunado, no lo era para Itachi. El que las cosas resultaran tan sencillas le causaba un mal presentimiento. Recordó el intento de golpe de estado de los Uchiha, hacerlos cambiar no fue posible y dudaba que con los Hyuuga fuera diferente, especialmente si tomaba en cuenta lo que Hinata le había contado.

—Entonces ¿por qué lo haces? —Itachi no quería que Hinata fuera obligada a contraer matrimonio.

—Porque si lo hago las diferencias entre ambas ramas se romperán.

—¿Sabes si Kō quiere está de acuerdo con ese matrimonio? —Itachi no creía que un matrimonio con Hinata fuera un castigo, pero sí que a nadie le gustaría que le impusieran algo que debería ser una decisión propia —. Entiendo cómo podría favorecer al clan, pero también podría ser la chispa que encienda la llama de la revolución. Los de la rama secundaria podrían verlo como una manera de decirles que, sin importar las libertades que crean conseguir, la rama secundaria seguirá controlando sus vidas. Sin contar que de esa forma podrían seguir manipulándote.

—Yo —Hinata hizo una pausa por varios segundos, parecía tener problemas para hablar —, no pensé en eso.

—Querías creer que todo estaría bien —no había reproche en la voz de Itachi. La reacción de Hinata le recordó cuando Shisui le habló sobre usar un genjutsu sobre todos en su clan. Era demasiado arriesgado y probablemente también una locura, pero era la única forma de salvar a su clan y por un tiempo se aferró a esa idea —. ¿Sabes si la rama secundaria está planeando una rebelión?

—Sé que no les gusta que planeen volver a implementar el sello, pero no qué tan dispuestos están. Tuve que estar mucho tiempo encerrada para mantener mi fachada.

—Si tuvieras que elegir entre la vida de los integrantes del Consejo y los de la rama secundaria ¿A quienes eligirías?

—¿Es necesario elegir? —preguntó Hinata.

Itachi notó la súplica en la voz de su compañera. Hubiera querido decirle que no, pero sabía que de hacerlo estaría mintiendo y que podría hacerle más daño del que le podría provocar con la verdad. Lo único que pudo hacer fue tener un poco de tacto a la hora de hablar.

—Si hay una revolución habrá muertes y si no la hay, la opresión continuara siendo una realidad dentro del clan Hyuuga.

—Entiendo —Hinata bajó la mirada, pensando en lo que las palabras de Itachi implicaban y en lo que ella ya sospechaba —, pero es que es tan terrible.

—¿Recuerdas cuando asesiné a todos los Uchiha menos a Sasuke? —preguntó Itachi, pero no esperó una respuesta por parte de Hinata —. En ese entonces ellos planeaban un golpe de estado. Los Uchiha se sintieron ofendidos cuando fueron enviados a las afuera de la aldea. Eran los mayores quienes hablaban de una revolución, pero los más pequeños no eran ajenos a esa idea. En aquel entonces la situación de Konoha era delicada, una guerra interna era la oportunidad para que otros países atacaran y se desatara una nueva guerra ninja.

"En aquel entonces entré a Anbu. El clan me confió la tarea de espiar al Hokage, pero lo que ellos no sabían es que fueron ellos a quienes espíe. Tuve que escoger un bando y escogí a la aldea. Analicé mis opciones, si el clan ganaba, Sasuke podría morir, pero si ganabam, Sasuke y el clan siempre serían vistos como traidores, dentro y fuera de la aldea.

Asesinarlos no fue mi primera opción. En aquel entonces Shisui y yo planeábamos usar sus ojos para hacer que todo el clan cayera en un genjutsu que les hiciera olvidar su intento de golpe de estado, pero Danzo no estaba de acuerdo con nuestros planes, quería apropiarse de nuestros sharingans y aprovechó la ocasión. Le tendió una trampa a Shisui y robó uno de sus ojos haciendole imposible poder continuar con el plan.

Shisui me pidió que lo buscara. Cuando lo vi supe que no le quedaba mucho tiempo de vida. Él también lo sabía, por eso me encargó continuar con la misión. Me dio el único ojo que le quedaba y un nuevo poder, pero el precio para obtenerlo fue muy alto. Sabía que le quedaba poco tiempo de vida, pero fue doloroso el empujarlo y luego pretender que fue un suicidio. Hice cosas de las que no me siento orgulloso, pero que volvería a hacer si la situación se repitiera.

Matar a Sasuke fue lo único que no pude hacer. Es mi hermano y lo amo. Me aseguré de que llegara tarde la noche de la masacre y junto a Madara acabé con la vida de todos los Uchiha, incluso de los más pequeños. Hubiera querido no hacerlo, pero ellos se encontraban corrompidos por la maldición Uchiha. Cada una de sus muertes me dolió, pero tuve que seguir adelante, había llegado a un punto del que no había retorno y lo peor estaba por suceder.

Tuve que convencer a Sasuke de que yo era el villano. Quería que me odiara y me asesinara. Mi plan era que Sasuke no fuera relacionado con lo que hice esa noche, que lo vieran como a una víctima y que, después de asesinarme, se convirtiera en un héroe. Quería que fuera más fuerte, pero supongo que una parte de mí no quería lidiar con las consecuencias de mis acciones. No te mentiré diciéndote que fue fácil, matar a la familia no lo es, más cuando ellos no te odian. Mis padres sabían de mis planes y aún así me perdonaron, pero la imagen de sus cuerpos sin vida es algo que probablemente nunca dejen de perseguirme.

Si eliges al Consejo y se da una guerra interna, deberás lidiar con el hecho de que pudiendo hacer algo para salvarlos no lo hiciste. Si eliges a la rama secundaria, deberás lidiar con el hecho de que tus manos estén manchadas con la sangre de tu familia. Si eliges no hacer nada, deberás permitir que otros controlen tu vida y la de todo tu clan, no hacer nada sería apoyar al Consejo. Si eres descubierta, deberás lidiar con las consecuencias, ser considerada como una traidora y juzgada por dichas acciones o convertirte en ninja renegada.

Dime, Hinata, ¿Cuál es tu decisión?"