Buenas noches preciosos amores, sí, soy Aiiri y esta devuelta, volvi de mi hiatus hace ya como un mes y algo más, pero sólo he estado actualizando Dolor de pérdida, que si no lo han leído y les gusta la angustia, se los recomiendo.

Me impacta, que muchas personas han estado esperando pacientemente la actualización de esta historia, me alegra bastante y me hace quererlos más. Muchas gracias por su apoyo.

Vamos al capítulo! les recomiendo leer todo el fic de nuevo o quizas se pierdan un poco, después de todo sigue con la línea de tiempo en la que quedó.

Aclaremos algunas cosas, los Izayakas son los típicos restobar japones, donde los nipones van comunmente después del trabajo para beber algo. Otome Road realmente existe, y está dedicada más que nada al público femenino. Los Ikemens, son los chicos guapos, muy lindos y algo afeminados en aparencia, las chicas también pueden ser Ikemens, incluso son mejores Ikemens que los propios chicos (Opinión personal)

Bueno creo que eso es todo lo que tengo que explicar, lo otro tengo la idea de que ya lo saben.

No los molesto más, perdonen todos mis errores, tengo mucho sueño.

Disfruten de su lectura!


Ikebukuro era uno de los barrios de Tokio más transitados en la actualidad, al menos su estación siempre estaba repleta, y es que este barrio tenía todo el encanto que la juventud, adolescente y adulta, pudiera querer. No sólo había tiendas de mangas, que claramente le hacían la competencia a Akihabara, sino que también por restaurantes e Izayakas, además de los famosos karaokes; sin embargo, ambos tipos de entretenimiento eran divididos por las líneas del tren, provocando que en el Este, la festividad diurna predomine, mientras que en el Oeste se ha encargado del ocio nocturno, realidades y personalidades distintas, pero sin dejar de ser encantadoras. Y es aquí, donde exactamente se encontraban un trío de jóvenes apuestos y galanes; uno, quien era el más alto de todos y del cual se escuchaban rumores de haber sido descrito como un arcángel caído del cielo, caminaba algo torpe, con cuidado de no empujar ni tropezar con nadie de la tan poblada estación; el otro chico perteneciente a este trío de hermosas flores, quien era el más serio de todos, trataba de no colmar su paciencia mientras se hacía espacio entre la multitud, que al igual que ellos, querían salir de aquella estación. El último muchacho que conformaba este trío, era sin dudas alguna, un rebelde sin causa, pues aprovechándose de su apariencia inocente y de su pequeño tamaño, se abrió camino entre la gente con tanta facilidad, que ahora buscaba con la mirada a sus dos amigos que aún luchaban con la montería de personas.

—¡Mako-chan, Rei-chan! ¡Aquí estoy! —El rubio movía los brazos para que lo vieran entre tanta gente.

—Ya te vimos —Decía Rei mientras se acercaba al más bajo junto a Makoto— ¿Y bien? ¿Dónde tenemos que ir?

—La tienda está por la calle Otome Road, al menos así le dicen —Nagisa miró la dirección en su celular.

—¿Otome… Road? ¿Estás seguro? —El adolescente más alto miró algo nervioso a su pequeño amigo— Debe tener otra dirección, revisa bien.

—¿Por qué tan nervioso Mako-chan? —Lo miró confundido hasta que recordó algo que le hizo brillar los ojos— Es porque Sou-chan vive aquí, ¿verdad? ¿Esta calle queda cerca de su casa? —Preguntaba emocionado, pues él era un fan de la relación de Makoto y Sousuke, eran la pareja más empalagosa y diabética que pudiera conocer.

—Sousuke vive en una residencial algo más apartada de aquí, no necesariamente este es su camino a casa, pero puede servir… —Makoto murmuraba pensando en los distintos caminos que le podían llevar al hogar de su amor.

—La verdad es que hay mucha presencia femenina… Acaso estaremos en uno de esos "Barrios" —Rei miraba cautelosamente, como niñas de su misma edad, caminaban hacia donde indicaba el rubio.

—No es un barrio de "esos" —Lo tranquilizó el mayor de todos— Es sólo que… Bueno véanlo por ustedes mismos.

—¡Bien dicho Mako-chan! Vamos a explorar —Dijo el chico de orbes rosáceos— Espero encontrar la nueva Jump.

—Encontrarás más que eso… —Makoto suspiró y siguió a sus amigos que, emocionados ante gran aventura, se adentraban a ese luminoso lugar de Ikebukuro.

Lo que Makoto le costaba advertir, es que especialmente la calle Otome Road, es una parte del barrio que está dedicado al manga y anime, pero especial y mayoritariamente al público femenino, ya que había muchas tiendas dedicadas al género "Boys love". No sólo había tiendas de manga dedicadas a las chicas, sino que también cafeterías atendidas por mayordomos, que te atendían de forma tal, que te hacían sentir en la mismísima realeza. Ciertamente, esta parte del barrio, lleno de "BL", Ikemens, tiendas de belleza para chicas, entre otras cosas, era un paraíso para cualquier adolescente o adulta, y al parecer, también para Nagisa, quien entró a una tienda a mirar los mangas que vendían, no está de más decir que estos mangas no eran del Shounen normal.

—Wow mira esto Mako-chan —El rubio le mostró la portada de un manga— Se parece mucho a ti —En la que salía un chico muy similar a él, quien muy sumisamente estaba amordazado y encadenado a los pies de otro chico que, aunque no quería ni siquiera pensarlo, se parecía a cierta persona, en especial por aquellos ojos de color azul. Un escalofrío le recorrió la espalda al muchacho de hebras olivas, debía alejar los pensamientos desagradables de su cabeza.

—Son portadas muy llamativas e interesantes —Rei tomó uno de los tantos mangas que se exhibían, el cual contaba con bellos vampiros en su portada; curioso, lo comenzó a hojear, llamándole cada vez más la atención —Tiene una buena historia —Decía mientras pasaba y pasaba las páginas hasta que se topó con cierta imagen— Qué indecente —Cerró abruptamente el manga, con un notorio sonrojo que le llegaba hasta las orejas.

—¿Descubriste cómo hacen los bebés los hombres? —Nagisa preguntó burlesco, a él no le provocaba nada ver una escena de sexo entre dos personas del mismo género— Aunque me pregunto… Hey Mako-chan, estas escenas— Le mostró una escena de sexo algo salvaje entre dos chicos— ¿Realmente son fiel a la realidad?

Makoto parpadeo un par de veces, totalmente sonrojado y atónito.

—No… No responderé eso —Dijo en voz baja y muy avergonzado.

—No lo es —La mirada esmeralda y rosácea se dirigieron al chico de lentes— Por supuesto que aquí lo exageran mucho más.

—¿Cómo lo sabes? —La mirada fija del más bajo lo puso algo incómodo, lo sabía porque él ya no era virgen y fue con un chico, un tipo que desgraciadamente no lo podía evitar, aunque quisiera, Nanase Haruka le quitó algo valioso para él, y lo convirtió en nada.

—Porque en los mangas y doujinshis siempre es todo más exagerado —Contestó de forma áspera, saliendo de la tienda.

Un suspiro salió de sus labios, queriendo su alma salir con el, cautelosamente seguía con la mirada a su histriónico compañero y quien le recarga siempre que también era su maestro de seducción. Haruka no tenía ánimos de salir de casa hoy, debía pensar en el plan perfecto, las tácticas y el lenguaje que usaría para hacer que aquel Adonis llamado Tachibana Makoto, dejara de ver al pequeño pez que era Sousuke, y se enfocara en un gran ejemplar marítimo como lo era él, sin embargo, Kisumi tenía otras ideas en mente y arruinaban su proceso de meditación y reflexión maquiavélica. El chico de cabello rosa vino a Tokyo con la excusa de visitarlo, pero sus verdaderas intenciones eran la diversión que esta gran ciudad entregaba a justos y pecadores por igual; bien, si se sinceraba en lo más profundo de su ser y sin decírselo a nadie, no le molestaba tanto la presencia del muchacho, después de todo y queriendo o no, él fue su mentor en aquella religión llamada seducción, un arte que pocos sabían apreciar. Mientras el chico más alto se cambiaba y cambiaba de ropa buscando la apropiada para salir a tazar y también a cazar, el pelinegro salió al balcón mirando su celular, ¿Sería apropiado mandarle un mensaje a Makoto? ¿Le gustaría salir con él? Negó con la cabeza sintiéndose algo avergonzado de sí mismo, ¿Desde cuándo dudaba tanto para empezar el juego? No debía por qué sentir nerviosismo, esto era igual que otra conquista. Obtendría lo que quería y se acabaría, aun así, Makoto tenía un aura muy dulce, casi de forma exagerada, pues hasta él se sentía un poco embriagado por aquel dulzor que amaría profanar. Un brazo que rodeaba sus hombros, lo sacó de sus pensamientos y lo volvió a la realidad, miró sin emoción alguna a Kisumi quien estaba muy cerca de él.

—¿Y bien? —El chico de orbes morado sonrió ante la molestia y el hostil gesto de Haruka al quitar su brazo— ¿Estás listo?

Kisumi había escuchado que Ikebukuro era un lugar lleno de diversión, restaurantes, bares, karaokes, y algo más prohibido, era el lugar perfecto para jugar. La verdad es que no pensaba que todo fuera tan transitado, pero no le importaba, él simplemente se dejaba llevar. Haruka al contrario de Kisumi, odiaba tanto las multitudes que le irritaban en demasía, por lo que su mal humor volvió en una fracción de segundos, maldita la habilidad de convencer de aquel chico, realmente era devastadora. Llegaron a la estación y fue llevado del brazo hasta la zona Oeste de Ikebukuro; a pesar de que eran alrededor de las 4 de la tarde, ya se empezaba a notar el ambiente nocturno, Haruka estaba acostumbrado a esto, pues cuando apenas se mudó a Tokyo lo primero que hizo fue visitar todos estos lugares donde la seducción podía lucirse a flor de piel, personas de todas las edades caminaban, entrando, saliendo de distintos lugares, el ambiente que se respiraba era totalmente distinto a lo que se vivía al otro lado de la estación. Kisumi respiró hondo para luego sonreír satisfactoriamente, esperando expectante que la noche se hiciera dueña del lugar.

—¿Por dónde partiremos mi querido Haru? —Miró al chico sonriente y emocionado, al contrario de Haruka.

—Tengo hambre —Respondió serio mientras comenzaba a caminar para ver los restaurants y qué se le apetecía comer, pues gracias al chico de hebras rosadas, no pudo almorzar— No te distraigas —Le llamó la atención al ver que ya estaba flirteando con unas colegialas.

—No te me pongas celoso —Se disculpó a su manera, a lo que obtuvo un "cállate" como respuesta.

Rin suspiró al llegar al departamento que compartía con un lindo idiota, hoy eran de esos días en el que no le agradaba ser él, y es que si bien, también conforma parte del equipo de seductores, a veces no le gustaba jugar ese papel, pues a diferencia de Haruka, el no aprovechaba toda oportunidad que se le presentase, podía decirse que era de gustos más refinados, además que sólo salía con chicos, sin embargo, había veces en que no se le apetecía salir con algunos que se le declaraban y se daba el trabajo de rechazarlos. Se sentó en el sillón de la sala de estar y vio que en la mesita de centro había una nota, uno de esos "post-it" con diseños de gatitos, que obviamente eran de Makoto. Él no podría tener algo así, al menos los suyos eran de tiburón. Tomó el bonito papel en el que indicaba que ese día se quedaría en la casa de su novio, realmente no le molestaba para nada que Makoto pasara noches en casa de Sousuke o viceversa, pero a veces se sentía solo en aquel departamento, en especial días como hoy, donde tenía que rechazar la declaración de amor de un chico de primer año, de lo que más destacó, fueron sus lindas hebras plateadas, a pesar de que era bonito, no le interesaba la verdad, además, no podría mantener una relación larga como el chico hubiera querido. No se hubiera sentido tan mal si el muchacho se hubiera aguantado para que las lágrimas no salieran. Al ver que pasaría la noche solo, decidió buscar una película que ver por internet y tener algunas botanas, pero antes de eso, quiso hacer un llamado, como lo hace siempre que Makoto no se queda en casa.

Sousuke se roció una loción que tenía el efecto de refrescar y enfriar la zona muscular adolorida, si bien sabía que no debía exigirse, no podía evitarlo, no podía volver a perder contra Nanase ni ver su cara de idiota refregándole en el rostro, que era mejor que él. La zona de su hombro estaba algo rojiza e hinchada, la verdad es que dolía bastante, tanto que tuvo que tomar unos antiinflamatorios, no estaba seguro de si dejar a Makoto quedarse con él hoy, no quería que su novio lo viera así, afligido por el dolor de una lesión que le estaba pasando la cuenta, esperaba que la loción, la crema y el antiinflamatorio ayudaran a disipar el dolor y así no tener ningún inconveniente y poder atender al chico de hebras olivas como se debía. Ya había recibido un mensaje de Makoto indicándole que se encontraba en Ikebukuro, le llamó la atención que se encontrara en Otome Road, pues ese lugar era para chicas fans del "bl" bueno, no iba a juzgar los gustos de su novio, además de que ellos son una pareja de chicos. Estaba preparándose para salir cuando recibió la llamada de Rin, el chico de infiernos escarlata siempre lo llamaba cuando Makoto se quedaba en su casa, realmente parecía su suegro, diciéndole que lo cuide ya que el muchacho es tan tonto como para cuidarse solo.

—No te preocupes, lo he cuidado por dos años —Dijo Sousuke apenas contestó— Tu hijo estará bien.

—"No estoy preocupado" —Contestó Rin desde la otra línea, se alegraba de que no había nadie con él para que no notaran su sonrojo— "Es sólo la costumbre".

—Cuidas mucho a Makoto —Sousuke miró su hombro por última vez antes de cubrirlo— Gracias Rin.

—"¿Qué hay de ti?" —El chico de cabello azabache ladeó la cabeza un poco extrañado por la pregunta de su amigo.

—Estoy bien…

—"¿Cómo te fue en tu chequeo?" —El nadador frunció el ceño, sabía que a Rin le gustaba inmiscuirse mucho cuando se trataba de él o del de orbes esmeralda.

—¿Makoto te lo dijo? —Decía mientras se amarraba sus deportivas y sostenía el celular con su hombro izquierdo— Sólo fue de rutina, todo está bien.

—"Los chequeos de rutina no se hacen en esta fecha, ¿Estás seguro que estás bien?"

—Rin —Sousuke endureció un poco su voz— Estoy bien, ahora debo irme, me están esperando. Tal vez nos veamos mañana, cuídate —Y sin dejar que el otro chico contestara, colgó dejando el celular a un lado. Ahogó un suspiro, nadie debía saber de su lesión, menos para que sintieran lástima por él. Abrió la puerta de su departamento, el atardecer estaba llegando, era hora de encontrarse con su novio.

Makoto esperó afuera de una de las tantas tiendas que habían, sin dudas Nagisa era un "fudanshi" como las chicas especializadas en el tema decían. No mentiría, también compro algunos mangas de esa temática y también consiguió la Jump de la semana, ya quería ver en qué lugar quedaba su manga favorito, miró a Rei quien apenas había comprado un tomo del manga que solía leer y una que otra chuchería, se veía algo afectado después de la pregunta no tan discreta del rubio, ¿Habrá tocado un tema sensible? Ellos en el club nunca hablaban temas de ese calibre, simplemente se preocupaban de leer manga, hacer crucigramas o ver cuantas faltas de ortografía tenía el periódico de la semana. Eran universitarios, se supone que esos temas se saben de sobra, pero, ¿Cómo abordarlo en este caso? Él era un manojo de nervios cuando se trataba de hablar sobre sexo y relaciones íntimas.

—¿Tiene que encontrarse con Sousuke-san, Makoto-senpai?

—Ah… Sí —Le contestó algo torpe al menor— Rei, ¿Te sientes mal?

—Por qué lo pregunta —Rei acomodó sus gafas para luego mirar al más alto.

—Bueno… Te encontré algo extraño después de la pregunta de Nagisa. El muchacho de hermosos bosques verdes se dio cuenta de que la incomodidad volvía en el menor, por lo que decidió abortar la misión, Dios… No era bueno para nada además de hacer café— No tienes que decirme nada, pero si algo te inquieta y no sepas con quien hablar, puedes contar conmigo— Le sonrió dulcemente, quitándole automáticamente la incomodidad al lindo chico de hebras azuladas, Makoto siempre transmitía ese sentimiento de confort, podrías pasar la vergüenza más grande pero si estabas con aquel muchacho, la vergüenza se iba al diablo prácticamente, pues él podía contenerte y confortarte. Admiraba a su amigo sin duda alguna.

—Gracias Makoto-senpai —Le sonrió, para luego hacer una pequeña reverencia— Gracias por preocuparse por mí.

—No me lo agradezcas, somos amigos —Le palmeó el hombro, justo en ese instante Nagisa volvía de la tienda con muchas bolsas en la mano.

—Esto es increíble, definitivamente hay que volver —Decía emocionado el más pequeño de estaturas— Oye Mako-chan, Rei-chan, ¿Qué tal si vamos a un karaoke al otro lado de la estación?

—¿Karaoke? Pero Sousuke vendrá por mí —Decía el más alto mientras relajaba el entusiasmo del menor.

—Pero Sou-chan puede venir con nosotros —Hizo un puchero tratando de convencerlo.

—No lo creo —Una voz profunda los interrumpió, Makoto se volteó a mirar con un leve sonrojo y una bella sonrisa, su novio había llegado por él, y lo recibió con un casto y dulce beso.

—Oh vamos, al menos sólo una canción —Insistió Nagisa a los dos mayores y a Rei.

—Nagisa-kun, el lado Oeste no es muy apropiado para nosotros, además —Apuntó las bolsas con decoraciones bonitas que contenían mangas y otras cosas— Eso no nos ayudará en nada, seremos punto fijo de las burlas y de los maleantes.

—Pero iremos con Sou-chan, el intimida a cualquiera —Sousuke alzó una ceja sin saber si sentirse halagado o insultado por las palabras del rubio— Vamos sólo será una canción.

—Ah… Está bien, pero sólo una —Dijo Makoto para darle en el gusto a su amigo— ¿Estás de acuerdo? —Miró al muchacho de orbes turquesa, quien asintió en silencio mientras le ordenaba el flequillo. Makoto se sonrojo ante ese sutil pero lindo gesto de su novio.

—Son una pareja muy linda —Nagisa tomó su celular y les sacó una foto para luego guardarlo, ignorando las quejas de su amigo alto— Bien, vamos al karaoke.

Los adolescentes terminaron por ir con el pequeño rubio a algún Karaoke del lado Oeste de Ikebukuro, pues sólo sería una hora después de todo; con lo que no contaban era que el karaoke que eligieron, también lo elegirían dos artistas del cortejo, quienes después de terminar su comida, entraron al mismo lugar en donde se encontraba el pez más deseado del mar, tan codiciado e inalcanzable. Mientras Kisumi elegía una habitación para que los dos disfrutaran de cantar sin la presencia de los demás, ya que a cierto pelinegro le avergonzaba bastante el ser visto cantando, era un chico "tímido" al final de todo. Al entrar al lugar, caminaron por los pasillos donde se podía escuchar a las personas cantar, algunas de una forma muy desafinada, pero otras que realmente tenían potencial. Haruka caminaba ignorando estos sonidos, pero algo hizo que se detuviese y empezara a prestar más atención a aquel sonido que llagaba a sus oídos, usando su concentración como un aislante de sonido, se enfocó en ese canto tan melodioso y angelical, tan dulce, suave, embriagador, como si fuera el hechizo de una sirena.

El viento continuará fluyendo

hacia mi desconcertado corazón

Frunció el ceño, había escuchado esa voz antes, de eso estaba segurísimo, ¿De dónde vendría tal tierna y acogedora voz? Sólo tenía que escuchar una vez más para saber de quién se trataba, Kisumi lo miró extrañado, le preguntó que le sucedía, pero el de orbes oceánicos lo hizo callar con un gesto; ahí estaba, Dios, la naturaleza no era justa, ¿Cómo podía dudar de quien era aquella armoniosa voz? Se trataba de aquel arcángel, cerró los ojos para prestar más atención.

Adiós ayer

Yo te cuidare a ti y a todos tus sueños, día tras día.

Un leve sonrojo apareció en sus mejillas y su corazón comenzó a latir de forma extraña, se imaginaba a Makoto cantándole con tan hermosa mirada, tan perfecto cuerpo y tan dulce voz, que era tan armónica que iba perfecta al compás de la música. Lo admitía, nunca se había sentido así, estaba prácticamente atraído por una persona que apenas conocía pero que sin embargo hacía que su mundo se volviera un colapso. Lamió sus labios sutilmente, deseando poder besar aquella boca que le entregaría gran placer. Puso su mano en su corazón para sentir el palpitar, hace mucho que no aceleraba así, no había duda, Tachibana Makoto le estaba devolviendo aquel sentimiento que perdió, ahora entraría de lleno al juego, lo seduciría y se acostaría con él, lo tendría rendido a sus pies, y a su cama también. Era tiempo de ponerse serios.

No puedo ser sólo un recuerdo agradable.

Al terminar la última frase, Makoto miró a su novio, que, sin darse cuenta, estaba sonriendo levemente, hizo una leve referencia ante los aplausos de sus amigos, dándole el micrófono a Nagisa quien comenzó a buscar alguna canción que le gustase. El de hebras olivas se sentó al lado de su novio, quien automáticamente lo abrazó suavemente, Makoto sonrió ante este gesto, Sousuke no era de demostrar su cariño ante otros, pero a veces había excepciones. Sousuke estaba algo avergonzado, y es que su niño era a veces demasiado cursi, pero ese era uno de sus mil encantos.

—Makoto —Llamó al más bajo para que se volteara a mirarlo, cruzando la turquesa mirada con la esmeralda— Tú no sólo serás un recuerdo —Decía por la canción que le había dedicado— Siempre estarás presente en mi —Confesó algo nervioso. Los ojos de Makoto brillaron como si aquellos bosques hubieran recibido los primeros rayos de luz de la mañana, sonrió y entrelazo sus manos con los del hebras azabaches.

—¿Lo prometemos? —Tomó el meñique de su novio enredándolo con el suyo, y con una sonrisa enamorada y llena de amor afirmó— Prometamos que siempre estaremos juntos —Sousuke parpadeo un par de veces para luego sonreír encantado por la ternura del muchacho.

—Lo prometo —"siempre estaremos juntos" pensó para sí.

Makoto sonrió aún más, y frotó su nariz contra la del más alto, en un beso esquimal. Él realmente amaba a Sousuke, no podía imaginarse estar sin él. Sousuke pensaba de igual forma, Makoto era su amor, su pilar, si el chico de hermosos orbes esmeralda se iba de su lado, él caería en la miseria.

Sin embargo, el destino era cruel, qué lástima por los dos tontuelos enamorados, ¿Quién diría que alguien estaba planeando destrozar su tierna relación? Después de todo, Haruka era el rey del juego de seducción, y en su egolatría, estaba seguro de que iba a ganar. Se quedaría con el premio que era Makoto, y de paso, le rompería el corazón a Sousuke, dejándolo como gran perdedor, ya fue mucho tiempo en que el de orbes turquesa le ha ganado en la natación, era hora de que él triunfara.


Eso es todo mis amores hermosos que tan abandonados los he tenido!

Qué les pareció?

La canción de Makoto pertenece a su seiyuu por lo que podrán escuchar su linda voz, he traducido por completo la canción

el link de esta y la letra, la encontran en mi página de facebook! que es Aiiri o busquen en donde se escribe le url facebook/aiirisadness

También compartiré el enlace por twittwer Aiiri_ dónde siempre subo spoilers de las historias.

Creen que la cosa se pondrá fea? asjfsfks esto no es fluff después de todo.

Ya no molesto, probablemente actualice Dolor de pérdida antes que este, ya que voy por orden, pero la otra semana habra actualización, espero de ambos fics.

Hasta entonces, se despide su servidora.

Aiiri.

¡Muchos kissus llenos de amor virtual!