¡Buenas noches preciosas criaturas! Lamento la tardanza, La universidad sí que esta pesada este semestre, termino todos los días con resaca social, a pesar de no hablar con nadie, pero me abruma ver tanta gente. Quiero estar al día con todos mis fics! Necesito organizar mi tiempo para hacer todo lo que me pide la universidad y escribir sobre mis amores. Cuando pueda organizarme creo que podré actualizar más rápido.
Sobre el capítulo, no odien a Haru, él lo hace para poder estar con Makoto. Si me preguntan con quien quiero que se quede mi hermoso bebé, pues no se los diré.
Los invito a leer Secreto a voces! tengo ideas muy entretenidas para ese fic.
ya vieron la película de Free! en los cines? Yo estoy esperando a que llegue a mi país, se supone que también la darían en los cines de Chile, espero no haya sido una mentira, porque estoy muy ansiosa.
Bueno no molesto más!
Perdonen todos mis errores.
Disfruten de su lectura!
Llámenlo aprovechamiento si quieren, Haruka sabía a la perfección que el acercamiento de su Adonis estaba bañado en inocencia, lo que le hacía más apetecible para el cazador de hebras oscuras, pensar que cada vez lo tiene más cerca, ese exquisito premio que sólo se aprecia en una cama. Era tiempo de poner manos a la obra y demostrarle su arte de seducción. El lobo con piel de oveja entró en acción, no pudo evitar sonreír de soslayo cuando su lindo ángel vino a él en busca de ayuda sobre el amor, sin duda alguna el mundo era muy irónico. Rozar sus piernas, aunque sea imperceptible para cualquiera, para él que era un maestro, era una forma tácita de acercarse sin ser descubiertas sus intenciones en el momento; mirar aquellos ojos llenos de un hermoso brillo y color, pero es que se sacó el mejor boleto para admirar tal obra de arte, cómo le gustaría que sólo le miraran a él y ser su único dueño, se mordió el interior del labio inferior, llegaría a un éxtasis con sólo sus pensamientos.
—¿Sucedió algo con tu novio? —No era intuición, todo era parte de su juego, la inseguridad instaurada en Makoto, no era mera casualidad.
—¿Con Sousuke? —Los orbes esmeraldas se sorprendieron un poco, si bien quería pedirle consejos sobre su relación, no era específicamente sobre Sousuke… O quizás sí— No tiene mucho que ver, él es un buen novio, pero tengo algunas dudas de mí.
—¿A qué te refieres? —Estaba muy atento a las palabras de Makoto, por lo poco que ha dicho y por su lenguaje corporal que era muy expresivo, podía deducir que al muchacho no le gustaba hablar mucho de su relación, era de las personas conservadoras.
—Siento que no estoy haciendo las cosas bien, y la verdad es que temo un poco sobre la distancia, no quiero que nos volvamos distantes —Bajó la mirada, realmente le preocupaba que eso pasara. Haruka se atrevió a tocar a su sueño hecho realidad, poniendo su mano sobre el antebrazo de éste, quería que le mirase.
—Tranquilo —Apretó suavemente aquel brazo, quería tacto piel a piel, pero paso a paso, no podía estropear su estrategia. Suavizó su mirada y ofreció la sonrisa cálida más falsa que pudiera mostrar— Te ayudaré en lo que pueda… —De pronto, por unos segundos, su mente se quedó en blanco al sentir la suave mano de Makoto y sus hermosos orbes esmeraldas mirándolo directamente, era increíble, pero por un momento se sintió expuesto ante tal joya.
—Muchas gracias Haru, no puedo hablar de estas cosas con Rin, ya que Sousuke es su mejor amigo —Sonrió tan magníficamente, que el corazón del pelinegro no dejaba de palpitar, e incluso se atrevería decir que estaba a punto de sonrojarse, suceso que jamás le ha pasado en su trayectoria de seductor.
—En-Entiendo —Nanase Haruka estaba tartamudeando, por favor que paren el mundo para este nadador, algo nuevo estaba pasando.
—Puedes decirme si te abrumo mucho con mis temas, debe ser agotador escuchar sobre relaciones de otros y…
—Makoto… —Haruka puso su otra mano sobre la del más alto, disfrutando más de tocarlo con sutiles y elegantes roces— siempre tendré tiempo de escucharte, no me molesta en nada.
—Eso es un alivio —Suspiró sin apartar su mano del agarre del de hebras oscuras, miró hacia arriba en forma pensativa— ¿Por dónde puedo empezar? —Se preguntaba para sí mismo, gesto que hacía a Haruka sentir diabetes.
Haruka se sentía orgulloso de su buen gusto a la hora de cazar, Makoto era digno de todo halago y alabanzas, ese precioso chico inseguro de ser un buen novio, Sousuke no lo merecía para nada, y se lo iba a quitar, de eso estaba seguro, se lo arrebataría de los brazos; porque sólo los ganadores merecen el premio mayor, los perdedores ni premio de consuelo merecían. Makoto no sabía si hacía lo correcto al contarle sus inseguridades a alguien como Haruka, pero es que sentía una especie de confianza que le hacían poder abrirse a él, además, el pelinegro era muy amable y escuchó atento a cada palabra que le decía, si hubiera sido Rin, lo hubiera cuestionado todo el tiempo y claramente no lo habría escuchado como él quería, hasta ahora los consejos que el chico de orbes oceánicos le había dado le parecían razonables, sólo era cosa de ponerlos en práctica, dirigió su mirada hacia la del más bajo, sonriéndole dulcemente, se sentía un poco más aliviado, pronto empezarían sus clases, por lo que se despidió del muchacho, sin embargo, cuando se estaba a punto de ir, Haruka lo tomó de la muñeca, haciendo que se miraran nuevamente.
—Después de tus clases, ¿Te gustaría ir a algún lado? —Preguntó sintiendo una pequeña ansiedad que no sabía si llamarla como tal, el de orbes esmeralda lo miró un poco sorprendido, pero luego sonrió y asintió aceptando la invitación de aquel lobo con piel de oveja, Haruka sonrió para sus adentros, su barco ya encontró la ruta que lo llevaba hacia el tesoro.
Sousuke miró por la ventana que daba hacia el pequeño suburbio de Tokio, si bien su lesión en el hombro le preocupaba, lo que más le acongojaba era que lo descubrieran, si hacía bien las cosas quizás se podría recuperar, sin embargo tendría que sacrificar mucho de su tiempo preciado que pasaba con Makoto, para cuidar de esa lesión que jamás quiso tener, y no, no era una opción decirle al hermoso muchacho de hebras olivas que su hombro no se encontraba bien y que le estaba costando trabajo para nadar, su novio no necesitaba preocupaciones de tan poco calibre, podía lidiar con esto solo.
—Entonces Sousuke… —Dirigió su mirada al de orbes escarlata, que con su sonrisa única de tiburón le tendió un vaso con zumo de naranja— ¿Cómo estás para las clasificatorias del campeonato? —Rin aquel llorón que conocía desde hace mucho tiempo, la última vez que tuvieron una práctica, se había dado cuenta de que su rendimiento, aunque fue mínimo, sí había bajado, se preguntaba si podría ocultarlo de él.
—Todo va bien —Dijo tratando de no alargar el tema y que sólo quedara en una pregunta — Al parecer Makoto llegará más tarde de lo usual.
—Debería estar terminando su última clase, a veces se va a Akihabara con Nagisa y Rei —No era de usar a su novio para desviar inmediatamente el tema, pero lograba hacerlo— ¿Quieres que le envíe un mensaje?
—No… Le quería dar una sorpresa, con lo del campeonato no podré verlo tan seguido —Bebió de su jugo para mirar nuevamente por la ventana, había pensado en visitar al de hebras olivas y darle una sorpresa, incluso había comprado un pastel para compartir con él, y con Rin por supuesto.
—Ya debe de estar por llegar —Le sonrió para luego bajar su mirada y cambiar su semblante a uno más serio— Oye, Sousuke… ganarás el campeonato, ¿Verdad? —Los orbes turquesa se sorprendieron un poco, pero no lo quiso demostrar, Rin intuía algo, lo sabía.
—La victoria no está asegurada para nadie, lo sabes… —Respondió de una forma áspera, pero el pelirrojo estaba acostumbrado.
—Pero eres el mejor de todos —Rio sin notar la incomodidad del pelinegro— Es imposible que pierdas.
—Eso espero…
Makoto miró el reloj, ya era hora de que se acabaran sus clases, por lo que comenzó a guardar sus cosas, sentía una extraña sensación, era la primera vez que saldría con Haruka, estaba ansioso, no era bueno haciendo amigos, pero el nadador de orbes oceánicos se acercó y realmente demostraba interés en ser su amigo, lo que lo animaba mucho, se preguntaba si Haruka se animaba de igual forma, lo que no sabía este pequeño e ingenuo cordero; es que sí, Haruka estaba animado, pero no por ser su amigo, sino porque lo tendría gimiendo su nombre en poco tiempo, tan sólo pensar en que ese momento llegue, ese sublime momento, hacía que se le erizasen los pelos, y nada evitaría que eso sucediese, estaba predestinado a cumplirse, lo haría suyo a como dé lugar. En los pasillos de la universidad el hermoso muchacho de hebras olivas se encontró con sus dos amigos, por lo general siempre tomaban este día como una salida en grupo para pasar tiempo juntos e ir a Akihabara, sin embargo esta vez iba a ser distinto ya que Makoto tenía su propia salida, por lo que cuando Nagisa se le acercó entusiasmado, le costó un poco decirle que no participaría en esta ocasión, lo que al rubio lo desanimó un poco, así que el más alto le prometió que la próxima vez él invitaría los batidos que siempre suelen beber cuando van a Akihabara.
—Es una promesa Mako-chan —Dijo el rubio mientras caminaban juntos a la salida.
—¿Saldrá con Sousuke-san? —Rei preguntó con una sonrisa, pero se le borró al instante en cuanto escuchó la voz de aquel nadador.
—Ah Haru, ¿Ya estás listo? —Los dos menores se quedaron mirando sorprendidos, el chico prodigio de la natación iba a salir… ¿Con Makoto?
—Sí, ¿Nos vamos? —Dio una rápida mirada a Rei, sin dudas él era un factor que le podría causar problemas en su conquista.
—Claro —Miró a sus dos amigos entregándole una dulce sonrisa— Nos vemos mañana —Se despidió, pero el chico de hebras azules lo sujetó de la muñeca.
—Makoto-san, espere un momento —Haruka estrechó la mirada, podía leer la intención de Rei y no le gustaba para nada, por lo que decidió intervenir.
—Ryugazaki-kun, ¿Puedo hablar algo contigo? Es sobre un libro de la biblioteca —Se dirigió al muchacho tomándolo del brazo— Sólo serán unos minutos, no se preocupen —Sonrió ante las miradas extrañadas de Makoto y Nagisa. Haruka lo llevó hacia uno de los pasillos vacíos de la universidad, encontrando un salón donde podían hablar "cómodamente"
—¿Qué planea Nanase-san? —El chico de orbes moradas se soltó del fuerte agarre que Haruka le daba— ¿Acaso cree que no tengo idea de sus intenciones hacia Makoto-san? —Decía severamente, realmente se arrepentía el haber cruzado camino con alguien como él.
—Tengo claro que lo sabes —Su voz sin emociones lo irritaban— Y también sé que planeas decirle cosas que no deberías sobre mí.
—¿Qué no debería? —Alzó una ceja indignado y también enfadado, el pelinegro era muy descarado para decirle eso— Disculpe Nanase-san, pero es usted el que no debería hacer cierto tipo de cosas.
—¿Cómo las hice contigo? —Sonrió arrogante, Rei se sonrojó, desviando la mirada hacia el suelo— Lo recuerdas aún, ¿Verdad Rei?
—Eso fue un error… Fue por su culpa, yo…
—¿Mi culpa? —Esto era divertido, nadie podía intimidarlo, menos alguien tan poca cosa como el de hebras azules— Fuiste tú el que cayó en el juego, ¿Por qué te duele tanto? ¿Realmente pensaste en que iba a tener algo contigo? —No culpaba a Rei el haberse enamorado de él, pero ahora estaba siendo realmente molesto.
—No… No es eso, pero no dejaré que le haga lo mismo a Makoto-san, él está con Sousuke-san, no debe interponerse —La mirada de Haruka era temeraria, aún si su rostro estoico no demostraba nada, lograba hacerle sentir algo de miedo— Le diré todo a Makoto-san, todo sobre su estúpido juego— Dijo tragando un poco de saliva, su cuerpo temblaba sutilmente, se iba a dirigir a la puerta cuando fue prácticamente acorralado en la pared, podía sentir el enojo de Haruka en esos mares bravos que lo miraban de forma tan intensa.
—No me hagas caer tan bajo… —Susurró muy cerca de él, usando sus dedos para delinear el mentón del menor, bajando al cuello y llegar a la clavícula. Sacó su celular buscando algo en él, para luego mostrárselo al de hebras azules, quien en cuanto lo vio, sus ojos se abrieron impactados, eran fotos de él intimando con Haruka, no lo podía creer, su cuerpo empezó a temblar ahora visiblemente— Está es mi favorita —Le mostró una foto de su rostro, sonrojado y sucio por cierto líquido— Si no quieres que estas fotos las vean toda la universidad, es mejor que te quedes en silencio —Dijo guardando el celular ante un impactado y aterrorizado Rei— Podrían quitarte tus becas o incluso expulsarte, ya sabes, la universidad de Tokio necesita mantener su prestigio —Se separó del pobre chico y se dirigió hacia la puerta, abriéndola— Creo que entendiste el mensaje —Sonrió levemente a un muchacho que trataba de contener sus lágrimas— Eres un buen amigo, Rei —Y dicho esto, se marchó del lugar.
"Reglas del juego"
"Siempre ten un as debajo de la manga"
Makoto sonrió al ver a Haruka regresar, pero se preocupó al no ver a Rei venir con él.
—¿Y Rei-chan? —Preguntó Nagisa al pelinegro quien lo miro desinteresado.
—Dijo que iba al baño —Mintió para calmar a ambos muchachos— ¿Nos vamos Makoto? —Dirigió su oceánica mirada a la esmeralda, estaba algo impaciente por irse.
—Está bien, despídeme de Rei, Nagisa —Le dijo al más bajo mientras hacia un gesto de despedida con la mano— Nos vemos mañana.
—Nos vemos mañana Mako-chan, Haru-chan —Se despidió alegre, mientras se quedaba esperando a su amigo.
—¿Chan? —El pelinegro alzó una ceja al ser llamado de esa manera, él no era una chica para ser llamado "chan".
—Nagisa es así, a todos nos llama por igual —Le explicó el más alto a lo que el mayor sólo se encogió de hombros, no era bueno hacer tanto contacto con los amigos de Makoto— Bien, ¿Dónde quieres ir? —Haruka sonrió ante la pregunta de Makoto.
—Es una sorpresa.
—De acuerdo —Rio por lo bajo— Ah, debo avisarle a Rin —Dijo sacando su celular.
—No te preocupes —Lo detuvo y le mostró su celular— Le acabo de avisar.
—Oh… Ya veo —Makoto sólo ladeó la cabeza en comprensión— Bueno entonces no hay problema —Volvió a sonreír dulcemente, a Haruka le encantaba eso de su precioso chico, su sonrisa tan dulce, que no necesitaba de consumir azúcar, con Makoto la tenía en sobredosis.
Nagisa esperó unos minutos sentado en el frontis de la universidad por su amigo, se estaba empezando a preocupar cuando lo vio caminar, muy desanimado, lo que le hizo extrañarse y preguntarse qué le había pasado.
—Rei-chan —Nagisa se acercó a su amigo, dándose cuenta de que no se veía muy bien— ¿Sucede algo? —Lo miró preocupado.
—No es nada —Negó tratando de sonreír, pero le costaba un montón en ese momento.
—Entonces, ¿Vamos a Akihabara? —El ánimo de Nagisa se fue apagando cuando vio la negativa de su amigo.
—No… Por esta vez —Miró hacia otro lado, evitando la rosácea mirada del más bajo— Tengo que ir a casa.
—¿Rei-chan? —El rubio frunció el ceño, preocupado por la extraña actitud que estaba teniendo el de hebras azules.
—Nos vemos mañana, Nagisa-kun —Se despidió cortante, quería salir corriendo de ahí, esa era la verdad, por lo que caminó lo más rápido, hasta poder camuflarse entre el gentío y sentirse un poco más seguro, caminando entre tanta gente podía ser invisible, como sus lágrimas también. Nagisa no entendía lo que pasaba, pero ya no tenía ánimos de ir a cualquier lugar, por lo que sólo suspiro y se marchó a casa.
Sousuke tomó su chaqueta, listo para irse, pues Makoto no había llegado y se le estaba haciendo tarde, no mentiría si dijera que se sentía triste por no poder haber visto a su novio, aun así, pasó un buen tiempo con Rin, a pesar de que éste era muy quisquilloso y a toda costa quería sacarle la verdad del por qué sus exámenes, sin embargo, tenía la paciencia suficiente para aguantar sus preguntas e insinuaciones, pero ya era hora de irse.
—Lamento el que hayas venido y Makoto no estuviera, de seguro fue a Akihabara con Nagisa y Rei, aunque siempre suele avisarme —Ladeó la cabeza extrañado, para luego mirar a Sousuke, quien se preocupó ante lo dicho— Tranquilo, ese idiota a veces se le olvida avisar, créeme que si hubiera sabido que estabas aquí, habría venido corriendo.
—Tienes razón —Sonrió en recordar lo despistado que era a veces su novio— Lo llamaré más tarde, no te comas su pastel, ¿De acuerdo?
—Sólo a él le gusta el chocolate con naranja —Dijo cruzándose de brazos— Bien, ¿Nos vemos en la próxima práctica?
—Claro —Se despidió de su mejor amigo y se marchó del lugar, ahogando un suspiro, miró su celular, llamaría más tarde a Makoto, no quería hacerlo sentir mal y esperaba que Rin no lo hiciera, su novio era muy culposo y de seguro se disculparía con él derramando más que una lágrima, por lo que prefirió no molestarlo. Rin cerró la puerta y guardó el pastel que Sousuke le había traído al lindo idiota, estaba algo preocupado, pues Makoto siempre le avisaba cuando salía con sus dos únicos amigos, por lo que miró su celular, no tenía ningún mensaje del chico de hebras olivas, pero si tenía uno de Haruka, no le había dado mucha importancia cuando vio que le llegó, pero ahora que lo abrió y lo leyó, sintió un pequeño tic en el ojo derecho, ¿El estúpido de Makoto se había ido con Haruka? A pesar de que le dijo que no se acercara a él. Muy bien estaba enfadado y preocupado por así decirlo, pero no había necesidad de hacerlo notar, Makoto realmente era un idiota y Haruka un aprovechador total. Era mejor que se preparase el de orbes esmeralda, pues le daría un buen sermón, ¿Tan difícil era hacerle caso sin cuestionarle? A veces ser padre soltero era toda una osadía.
Makoto miraba maravillado el café donde lo había llevado Haruka, pero miraba aún más maravillado el café helado que el pelinegro le había invitado, con crema y chocolate, adornado con galletas que tenían formas de gatitos muy tiernas y mucha salsa de manjar, todo el lugar estaba decorado con cosas muy bonitas y tiernas, nunca había pasado por aquí y al ver los platos y postres, podría decir que era algo caro, pero parecía que a Haruka no le afectaba en nada, lo que le hacía preguntarse, ¿Era Haruka un chico adinerado? Quizás esta era su oportunidad de conocerlo mejor.
—Esto se ve costoso —Dijo mientras le sacaba una foto a su postre— ¿Está bien que pueda comerlo?
—Claro, no le veo lo costoso —El pelinegro estaba mirando la carta, pensando en que pediría lo mismo de siempre.
—¿Vas a pedir un expresso? —Dirigió su oceánica mirada al de hebras olivas, ¿Acaso le leyó la mente?
—¿Cómo supiste? —Decía genuinamente sorprendido, a lo que Makoto sólo rio.
—Sólo fue intuición —Le dio una cálida mirada, lo que hizo que el pelinegro se estremeciera— Si estás en un lugar como este, ¿No deberías pedir algo fuera de lo común?
—No me gusta probar cosas nuevas —Volvió su mirada a la carta, para luego sonreír— ¿Qué tal si pides algo por mí?
—¿Eh? Pero no sé de tus gustos —Se sonrojó un poco ante la propuesta de Haruka.
—Está bien —Sonrió divertido, esos nervios le parecían tiernos— Si viene de ti, no creo que sea malo —Makoto se sonrojó y aceptó tímidamente el reto del pelinegro, miró la carta por unos segundos hasta que encontró algo que quizás fuese del gusto de Haruka, por lo que se lo mostró y este aceptó satisfecho.
—Espero haber acertado —Decía inseguro, mientras veía el postre del mayor, que consistía en un brownie de frutos rojos acompañado de helado de frambuesa y una taza de café con leche.
—No se ve mal —Conectó su mirada con la esmeralda, se sentía extraño estar con Makoto, tenía una sensación de calma tan placentera, que nunca había sentido con otra persona. Le dio una probada al postre, era dulce, pero le gustaba, le recordaba a al chico que tenía en frente— Me gusta, sabe muy bien.
—¿En serio? Me alegra —Sonrió mientras se dedicaba a comer de su postre— Oye Haru… ¿Por qué te gusta nadar? Siempre me pregunto lo mismo, pues Sousuke y Rin también les gusta mucho nadar, en cambio yo le temo tanto al agua que nunca podría entrar a una piscina.
—Me gusta nadar… Porque me siento libre —Era interesante, sin dudas era interesante hablar con aquel hermoso chico— Sólo me siento libre en el agua —Decía con sinceridad.
—Sentirse libre… Es un buen concepto —Miró pensativo una de las galletitas que adornaban su café helado— Pero ¿Ser nadador profesional no es un poco restringido? Quiero decir, tienes que obedecer reglas y esas cosas, no se debe sentir tan libre como se quiere —Haruka miraba fascinado a Makoto, era la primera vez que alguien podía comprender lo que él sentía con la natación profesional, ¿Qué clase criatura mística era Makoto?
—Tienes razón, no me siento tan libre con todas las reglas que hay que seguir —Dijo suspirando, el chico de hebras olivas era tan distinto a sus otras conquistas, era una experiencia totalmente nueva.
Estuvieron hablando un buen tiempo, ya se estaba anocheciendo y el celular de Makoto comenzaba a vibrar con los mensajes de Rin, por lo que era tiempo de irse, Haruka decidió acompañarlo hasta la esquina de su casa, le agradeció por la dulce salida y por la grata compañía, el chico de hebras olivas aprendió muchas cosas de Haruka, tenía un concepto del nado, muy contraria a la de Rin, también descubrió que le gustaba mucho el pescado, en especial la caballa, y que no era de muchas palabras a pesar de ser tan popular, se despidieron con una promesa de hablar más seguido. Haruka caminó hacia la estación del metro con una sonrisa de satisfacción adornando su rostro, su celular vibro y vio que era un mensaje de Makoto, donde le enviaba la foto que se sacaron juntos y le deseaba un buen regreso a casa, su corazón palpitó con fuerza, no entendía porque se sentía tan entusiasmado, pero era agradable.
—Ya estoy en casa —Dijo alegre el muchacho de orbes esmeralda, encontrándose con un Rin, muy enojado— Antes de que me digas cualquier cosa, te traje galletitas —Sonrió mientras le entregaba en una linda bolsita decorativa, galletas en forma de tiburón, a lo que el pelirrojo la aceptó sin objeción.
—¿Me puedes explicar dónde andabas? —Preguntó mientras dejaba las galletas en la mesa, sí era un lindo gesto, pero no se lo iba a decir.
—Estaba con Haru…
—Sé que estabas con Haru, ¿Crees que no leí su mensaje? —Lo interrumpió cruzándose de brazos y apoyándose en la pared— ¿Qué fue lo que te dije sobre Haru?
—Que no me acercara —Qué pena que el gato miedoso, había salido también muy curioso— Pero, ¿Qué tiene de malo? ¿Tú también eres su amigo o no? —Se dirigió hacia el refrigerador para sacar un poco de leche, cuando se dio cuenta de un pastel, qué no era un simple pastel para él— Rin… ¿Sousuke estuvo aquí? —Tomó el pastel de chocolate y naranja, sólo su novio le compraría un postre como ese, que además tenía adornado en un corazón de chocolate blanco, las palabras "Te amo".
—Sí, quería darte una sorpresa para cuando llegaras —Explicó mirando la espalda del más alto— Pero nunca llegaste.
—¿Cuánto tiempo estuvo esperando? —No podía ser, no podía imaginarse a Sousuke esperando por él y dejarlo plantado, esto era malo, de pronto una angustia lo abrumó por completo.
—Un par de horas —Respondió viendo al chico que no dejaba de mirar el pastel— Makoto…
—¿Por qué no me dijiste? —¿Qué clase de novio dejaba esperando a su amor por horas? Era de lo peor.
—Se supone que era una sorpresa, ¿Eres idiota? —Alzó una ceja, ya se estaba preocupando por el de orbes esmeralda.
—Oh no… Lo arruiné —Se agachó sosteniendo el pastel entre sus manos, no quería llorar a pesar de que ya lo estaba haciendo.
—Hey tranquilo… —Rin se acercó al muchacho, agachándose para estar a su altura— Sousuke no estaba enfadado.
—No lo entiendes, Rin —Dijo ahogando un sollozo, por este fatal error, puede que se distancien y todo por su culpa.
—Makoto…
Lo que pudo haber sido el final de una tarde alegre, terminó con una escena de lágrimas y culpabilidad, mientras que, por otro lado, un lobo saboreaba su victoria.
Eso es todo mis amores! alguien piensa que mi bebé Makoto es idiota? hasta a mí me irrita a veces y eso que yo escribo sus actitudes.
Mis amores, espero actualizar más pronto que tarde, pero debo actualizar Dolor de pérdida que ya se está acercando a su fin. Terminando algunas historias subiré otras.
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Bien, espero les haya gustado el capítulo!
Hasta entonces, se despide su servidora.
Aiiri.
¡Muchos kissus llenos de amor virtual!
