En alguna parte de México, el portador del emblema del odio se encontraba preparando sus maletas con un gran apuro.
–Maldita sea, Garfield, ¿por qué me haces esto? –Salió lo más rápido que pudo de su casa, sin parar de renegar.
El motivo de su prisa se debía a que había sido invitado a la Academia Kamii, una prestigiosa escuela para personas seleccionadas de manera cuidadosa. Rumbo al aeropuerto, vio a unos adolescentes que le llamaron la atención. Uno de ellos, tenía el pelo naranja, pensó en primera instancia que podía deberse a aquello; pero sus ojos se desviaron hacia la chica de cabellera castaña que le acompañaba. Le recordaron a aquellos niños del futuro... pero era imposible, pensó luego. Sacudiendo la cabeza, siguió su camino sin mirar atrás.
Por su parte, Garfield Mark Logan terminaba la filmación de su nueva película en hollywood. Con pereza, revolviéndose el cabello rubio de vez en cuando, hizo sus maletas una vez estuvo en su camerino, pensando que la escuela sería como unas vacaciones.
En otro sitio, el italiano conocido como Luigi, tomaba la tubería que conectaba el Reino Champiñón con el mundo real. Había sido expulsado de la escuela del reino por lo que se había ido a kamii academy, sin saber que dos de sus amigos tenían el mismo destino.
–Ese es papá –Alguien observaba al rubio mientras decía aquello–: se ve tan joven, extrañaba verlo...
No pudo terminar la frase, sin embargo, pues una persona a su lado lo calló, sacándole del lugar, aunque Gar sentía que lo veían-
No era el único que estaba siendo observado. Alguien más había estado vigilando al aprendiz de fontanero habitante del Reino Champiñón mientras este torpemente trataba de llegar al aeropuerto.
Y es que El grupo de tres había echo ese recorrido en otra línea temporal. No obstante, sus actos no los habían llevado a nada bueno, era momento de que alguien tomara todo esto en sus manos, así se formó el equipo de infiltración.
–¿Listo? –Preguntó una chica con una capucha café a otro encapuchado.
Ella llevaba un arco plateado con flechas algo extrañass, y su capucha era de pieles, mientras que la de su acompañante era de tela resistente a la magia.
–Habrá que cambiar de ropa, hermana Mayor –la voz de otro chico se hizo presente cerca de ellos.
–¡Buena idea! Hora de moverse, antes de que Anakos descubra nuestra posición astral en el pasado –tras esas palabras los chicos se fueron de allí, rumbo a lo que les esperaba.
Continuará.
