El avión del portador del odio al fin había aterrizado, aunque este no estaba muy feliz de estar a unos kilómetros de aquella escuela. En el camino pensaba en Sora, en otra dimensión ambos tuvieron hijos, pero en esta algo salió mal y terminaron separándose, aunque trataba de no pensar en que había hecho para molestar a Takenouchi. Al parecer ya había llegado, aunque el chico no lo había sentido; aún así percibía que algo no estaba bien, como si hubiera alguien que no debería estar ahí...
–No sé cómo vine a dar a este lugar –Murmuraba, bastante irritado por todo lo que le había sucedido últimamente–: ¡Te maldigo, Logan! –mientras profería estas palabras, pudo ver cómo un chico rubio salía de un coche lujoso–: ¿Quién será ese?
Se fijó mejor en él, y con cierto aburrimiento se limitó a fruncir el ceño. Justo en aquel instante, el Ferrari verde que manejaba el rubio a toda velocidad se paró de forma elegante frente a la escuela. Definitivamente Ryu lo iba a matar por hablador, pensó. aunque no tocaba, el chico decidió que por ahora era más importante volver a su cuarto a descansar cómodamente. De los tres edificios el suyo era el único con jardineras en el techo, por lo que le parecía un buen lugar para echar la siesta, ¡qué equivocado estaba!
Al cabo de unas horas de plácido sueño, despertó de repente, ya que Algo le picaba la mejilla. Abrió los ojos, sobresaltado, y vio a una chica con cara de mala leche y una estrella de mar hecha de madera. Él no lo sabía, pero su nombre era Fuko ibuki. Ryu, al verla, se amedrentó de tal manera que saltó como gato al ser perseguido por un perro. Le aterraba la idea de estar cerca de ella, dada su condición de ginefobia.
–¿Quién eres tú? –cuestionó Ryu, temeroso, aunque su atención se desvió al ver el objeto que con tanto esmero protegía la chica entre sus dedos.
–Fuko –Respondió ella en un susurro apenas audible, pero él no la escuchaba.
–Esa es una linda estrella de mar –mencionó Ryu, fijándose en la estrella que ella sostenía entre sus dedos, aunque realmente casi nadie notaba que, específicamente, era de mar–: Oye, ¿sigues ahí?
Se preocupó un poco al ver que la desconocida parecía en un trance, como si repentinamente se hubiera ido a otro mundo. Así que, murmurando "es mi oportunidad", salió corriendo tan rápido como sus piernas se lo permitían hacia su habitación; no era nada contra ella, a decir verdad, le había caído bastante bien.
–¡A mi habitación! –Gritó, tratando de referenciar una escena de Batman y alzando el dedo.
No muy lejos de ahí, un chico castaño de pelo corto y ojos miel se encontraba observando los pasos de Ryu detenidamente. Vestía una sudadera morada con la parte de adentro roja, una playera azul, pantalones de mezclilla negros y tenis morados, además de cargar con una mochila con un sello que parecía ser una cadena de seis ojos.
–Padre... es un bruto –susurró, con una gota de sudor. Suspiró, derrotado, mientras sonreía nerviosamente–: vale, abra que ayudarle.
Sonrió más ampliamente, y corrió a buscar a sus hermanos.
Más allá, cierto ex titán arrastraba a un chico conocido como Feliks Tukasiewics, el cual parecía ir pensando en su situación actual con aquel sujeto tan extraño que acababa de conocer. Ambos llegaron a la habitación de Ryu para llevarlo a un bar. Sin poder siquiera replicar el chico recibió el mismo trato que Feliks.
–¡Espera, Ryu! –Un muchacho de pelo castaño alborotado y ojos violeta había tratado de alcanzarlo, aunque llegaba tarde–: Ratas, perdí a padre, Lifan me va a matar –añadió con cara de agobio.
Entre tanto, los tres al fin habían llegado al bar tras unas horas de camino, tiempo que había ayudado para que Ryu y Feliks se conocieran mejor, considerando que los destinos de Logan y él no solo se habían cruzado, sino que Ryu había ayudado a Garfield a recuperar sus poderes en algún momento y lugar. . sin embargo, no se esperarían lo que les iba a suceder ahí.
–Por última vez, Logan, no –Ryu discutía con Logan sobre algo, aunque lo cierto era que tanto Logan como Feliks habían bebido un poquito de más-
–¡Venga Galan! Eres el chico mas afortunado con las chicas que conozco y nunca las aprovechas –Ryu se tensó bastante al oír aquello, Logan sabía muy bien que él sufría mucho tratando de hablar con las chicas, aunque ahora mismo estuviera tratando de mandarlo a ligar con una-
Acabaron por convencerle de hacerlo, aunque esto terminó muy mal, pues la chica venía con el novio que le doblaba la altura a Ryu. Todo culminó en pelea, Ryu Fue descontado rápidamente de un fuerte golpe al rostro, Logan logró golpear varias veces al sujeto mientras Feliks estaba sobre su espalda gritando "ballena blanca" como en aquel libro, aún así ambos chicos terminaron medio muertos por los golpes que aquel sujeto les dio. Finalmente dieron con sus huesos en la cárcel, pero por alguna razón no pasó a mayores, al parecer, alguien había pagado la fianza de manera anónima. El trío volvió al colegio en plena noche y muy adoloridos, sin saber que era el comienzo de una vida extraña.
–Suerte que tienes mucho dinero, Kana –Lifan felicitaba a su medio hermano que simplemente suspiraba-
–Si mami se entera de que tomé parte del tesoro real se va a enfadar –Fue lo único que dijo Kana antes de que el y su hermano siguieran al joven Ryu una vez más.
continuará.
S.S
