Life 3: Me reúno con Demonios, y Descubro cosas nuevas.

Ambas partes, Demonios y nuestro protagonista, se veían fijamente sin hacer ningún ruido.

La mano del rubio temblaba bastante al tiempo que la otra se aferraba con fuerza a la tubería. Nunca había estado tan nervioso antes. Tal vez era porque esos seres eran capaces de desintegrarlo, o destruir su cordura, con solo chasquear un dedo.

-Tranquilo Socio. Yo estoy contigo.

-Gracias, Kari. También esta Masami-sensei, así que estamos mínimamente equilibrados si debemos combatir. -Hecho una ojeada a las caras de las demonios. Ninguna parecía japonesa, y ciertamente el pelo carmesí no era muy normal. Suspiró, decidido a romper el silencio que se había formado.- Entonces...¿Qué desean de mi dos seres que lo tienen todo? No creo ser muy interesante´Ttebayo.

Rias soltó una pequeña risa.- No parece que sepas tu valor, pero no importa. Eres una criatura extraña, el sobrevivir a dos ataques de Ángeles Caídos y seguir vivo no es normal. Tampoco lo es atravesar una barrera poderosa como si nada, y mucho menos acabar con un demonio renegado de esa forma. Fufufu, eres de todo menos normal.

-¿Eh de suponer que desean que me vuelva su siervo, cierto? Les parecerá grosero, pero no estoy interesado. -Mencionó eso a la ligera, pensando que ahora todos le llamaban raro.- Tal vez es mejor, ya que ellos también son raros. Eso me hace más genial que ellos, ¿No?

-No exactamente pero...tu piensa lo que quieras...

-¿Puedo preguntar por qué? -Preguntó Sona con una mirada más fría que el hielo. Podía presentir que su enojo aumentaba, así como su interés. Eso no le agradaba en lo absoluto. Por lo menos mantenía una postura elegante y seria, digna de la presidenta del Consejo Escolar.- Pocos reciben este tipo de propuesta, así que me gustaría saber el por qué de tu negación. Eres un buen estudiante, deberías de ser inteligente.

Intentando no sentirse insultado con ese "Deberías ser inteligente" le dio unas vueltas a la tubería en sus manos y suspiró exageradamente.- Después de ver lo que ustedes le pueden hacer a uno de sus siervos, es normal no tener ganas de que me pongan un collar ¿No?

Rias pareció meditarlo unos segundos, antes de sonreír y dar unos pasos adelante.- No deberías tener miedo. Mi casa, al igual que la de Sona, son conocidas por tratar bien a sus sirvientes. -Dio unos pasos más y amplió su sonrisa. Se cruzó de brazos, resaltando sus activos.- Tal vez inclusive...podríamos cumplir alguno de tus deseos...

Masami se interpuso en su camino, deteniendo su avance con una mirada seria. Rias arrugó las cejas un poco, pero luego se relajo.- ¿Qué me dices?

El rubio dio unos pasos hacia atrás y negó con la cabeza. Pudo sentir el alivio de Kari, y extrañamente el de Masami.- No gracias. Eres muy atractiva, pero tu personalidad deja mucho que desear´Ttebayo -La peliroja dio unos pasos atrás con expresión dolida. Debía seguir atacando su ego para que desistiera...o quisiera volarle la cabeza, pensó.- El que tan descaradamente te me ofrezcas de esa forma solo para hacerme tu siervo me parece muy repulsivo. Puedo verlo, eres caprichosa y no estas acostumbrada que te digan no -Sonrió enormemente y recargó la tubería en su hombro. Como por arte de magia, este se cubrió de aura dorada y se convirtió en un hermoso bastón de oro lleno de grabados arcanos. Todos se mostraron sorprendidos, pero a el no le pareció extraño, no sabía por qué pero le parecía familiar.- No me convertiré en tu Siervo, ni hoy ni nunca...Aunque podemos ser amigos.

Rias estaba aún más estupefacta que antes. Bajo la mirada, y comenzó a temblar. Un aura radiante y rojiza cubrió su cuerpo. Los escombros a sus pies se resquebrajaron y estallaron en polvo.

-Lo lograste. Ahora quiere volarte la cabeza.

-¡Jajaja! ¡Mi molestia es de nivel dios´Ttebayo! -Victorio el rubio dentro de su mente haciendo el símbolo de paz y bailando. Como si eso fuera bueno.

-Tu...tu...me dices...que no...y luego me insultas...-Levantó la vista con su orgullo dañado y llena de rabia. Alzó una de sus manos, donde se formó un circulo rojo brillante con símbolos que escapaban a su comprensión.- Será mejor que te disculpes por insultarme y te arrodilles. Y te recomiendo que lo hagas rápido, si lo haces tal vez te dé un trato especial como mi siervo.

-pff...jajajajajaja -El rubio se rió a carcajadas y giró su nuevo bastón en el aire con maestría inusitada. A pesar de que nunca había empuñado un arma como esa, sabía como manejarla.

-A veces me pregunto qué más puedes hacer. ¿Acaso puedes volar?

-Por el momento...creo que no. Habrá que ver si de repente comienzo a flotar...

-¿De qué te ríes?

-Lo dije antes y lo digo ahora. -Su mirada se volvió seria.- No pienso arrodillarme ante ti, Rias Gremory, mientras sigas siendo como eres. Egoísta, prepotente, caprichosa y malcriada. De hecho, tampoco pienso arrodillarme frente a usted, Sona-Kaicho. Tal vez seas más educada y un poco más agradable que tu amiga, pero mi respuesta sigue siendo no.

-¡¿Qué dijiste?! -Una intensa aura carmesí rodeo a la enfurecida peliroja, destruyendo todo a su alrededor.- No solo me llamas perra o malcriada, ¡¿También me llamas irritante?!

-Más que eso...Yo diría algo mucho más fuerte que "irritante"

El rubio ignoró sus comentarios.- Podrías ser la mujer más hermosa del planeta, todos podrían adorarte, inclusive aunque fueras la última mujer de este mundo, pero no puedo sentir más que cierto desagrado hacia a ti´Ttebayo. -La señaló con su bastón.- Tu, que me ves como una simple pieza, haces que me enfade. ¡Soy un humano, no algo que puedas comprar cuando quieras! No me importa tu poder, mientras me hagas enfadar...y si intentas sobornarme con mis seres queridos...-Una poderosa aura dorada lo cubrió, destruyendo el suelo y los escombros a su alrededor. Sus ojos se tiñeron de oro, y vieron con una inmensa furia a la pelirroja, quien retrocedió unos pasos. Se sentía a la vista de un depredador gigante, un ser mucho más poderoso que ella. Una presencia antigua y poderosa que la veía como lo que ella creía no ser: Una simple molestia.- ¡Me encargaré de destruirte´Ttebayo! Mientras no cambies...¡Mi respuesta tampoco lo hará!

-¡Eso, Socio! ¡Dile sus verdades a esa zorra tetona!

El rubio suspiró con una gota en la nuca.- Tampoco hay que ser tan crueles, Kari. Hay que tener respeto...aunque no te lo tengan a ti. -Había dicho lo que pensaba, como siempre lo había hecho desde que era pequeño. No pensaba bajar la cabeza ante cualquiera, menos ante una persona como ella. Tal vez era orgullo o terquedad, pero sentía que debía resistirse.- Ellas pueden matarme si lo desean, pero no se los dejaré fácil. Tal vez sea más débil que ellas ¡Y qué! ¡No caeré sin llevarlas conmigo al infierno!

Hubo un profundo silencio después de esa declaración.

Clap, Clap, Clap

La demonio de pelo castaño rojizo aplaudía con deliberada lentitud. Se puso en medio de ambos, y habló con voz seria y calmada.

-Es suficiente. No hemos de comenzar una pelea de esta forma, menos a plena luz del dia. Rias, Sona, es mejor que desistan en este tipo de intentos. El mismo lo dijo, no es la manera -Ambas voltearon la mirada, obviamente molestas de ser regañadas. Volteó a ver el rubio, y le extendió la mano.- Lamento los inconvenientes que te hayan causado esas dos.

El rubio parpadeo sorprendido volviendo a la normalidad, pero asintió con una sonrisa.- Tranquila, no es nada´Ttebayo. Me alegra que entre los suyos haya alguien decente -Aceptó el apretón de manos, e hizo una reverencia.- Soy Uzumaki Naruto, un gusto. Espero que nos llevemos bien Dattebayo.

Ella embozó una leve sonrisa.- Es un gusto, soy Flerience Haures. Yo estaré estudiando en la Academia Kuoh, principalmente para vigilar a estas dos, así que no te ocasionarán más problemas.

El rubio asintió a su nombre.- Muchas gracias, Fleri-senpai, de veras. Eres mucho más amable que ellas.

Ella parpadeó ante el curioso apodo, pero asintió. El chico que la acompañaba se acercó e hizo una corta reverencia.

-El es mi [Alfil], un chico de este curioso país. El también estará estudiando en Kuoh, en tu mismo grado de hecho -Le envió una mirada al pelinegro, instándolo a que se presentara. El suspiró con fuerza, dándole ganas al rubio de bostezar. Era como ver la pereza en persona.

-Ahhh, que problemático... soy Shikamaru Nara...

Se dieron la mano, y fue como si un rayo hubiera alcanzado tanto al rubio como al azabache. Sus ojos se vaciaron, sus conciencias se desvanecieron y ambos pudieron escuchar palabras muy familiares, tanto suyas como de otras personas.

"Naruto...Muy pronto tú serás el que invite a un niño a comer ramen, y él te llamará Naruto-sensei No podemos ser niños para siempre, no si queremos ser maestros como lo fueron Asuma y Jiraiya"

"!¿Cuánto tiempo más vas a estar así? Te rendiste con una mujer así que ¿También vas a rendirte de convertirte en Hokage? ¡Eso, ríndete! ¡Tanto con las mujeres como con ser Hokage! (...) No me importa lo que haya pasado entre Hinata y tú ¡Pero tú eres un ninja ¿no es así?!"

"Al contrario que el primer Hokage... Naruto, ese idiota, no tiene un hermano inteligente que quiera ser su consejero... así que... bien... creo.. que cuando se convierta en Hokage...¡..tendré que estar a su lado! Lo siento papá, aún no puedo ir allí. ¡Nadie puede ser un mejor asesor para Naruto que yo! "

"Gracias, Shikamaru"

"Yo...yo soy...

Ambos se separaron confundidos, pero intentaron mantener la compostura.

-¿Q-qué...demonios fue eso? -El rubio se tomó la cabeza, intentando controlar esa marea de recuerdos.

-No lo sé Socio. Parece que abriste algo sellado en tu cerebro. -Kari se detuvo unos segundos.- Es algo muy antiguo, y tiene que ver con sucesos antes de mi creación.

-¿Qué...tan antiguo? -Silencio- ¡Dime! ¿Qué tan antiguo?

-Antes de que este mundo existiera.

Naruto se encorvó, pese a que intentó no hacerlo. Su garganta le ardía, su boca sabía a gasolina.- ¿C-cómo es eso posible? ¡Soy un humano...¿Cierto?

-Ahora no estoy tan segura, Socio. La carne que compone tu cuerpo es inestable, como dijo la yōkai. Parece que hace falta "algo" para que se normalice.

Decidió dejar eso para más tarde. Vio que Flerience lo veía curiosa, pero si pensaba que ocurría algo extraño no lo mencionó.

Shikamaru también estaba aturdido, pero con una discreta seña le dijo que aguardara. El rubio asintió, sintiéndose extraño aún con ese flashback.

-Espero que podamos llevarnos bien, Uzumaki-san.

-Eh, si si claro. -Aún estaba aturdido, pero hizo lo mejor posible.

-Un momento.

Sona camino hasta estar frente al rubio, sus miradas se cruzaron por un segundo demasiado largo. Parecía que lo estuviera analizando, y eso no le agradaba.

Sona miró hacia otro lado.- Eres tan parecido a...

-¿A quién? -Preguntó el rubio. Sus primas siempre le habían dicho que se parecía a su padre, pero no creía que ella conociera a su padre...¿Cierto?

Ella se quitó los lentes, y lo vio con una mirada que él nunca creería ver en ella. Pena, curiosidad, y cierto dolor.

-Tus padres son Uzumaki Kushina, y Namikaze Minato...¿Cierto?

El casi cayó de espaldas. -¿Tú Sabes?

-Ellos eran amigos de mis padres, cuando decidieron vivir por unos años en el mundo humano -Hizo una pausa, y vio a Flerience. Ella asintió.- Ellos no sabían que mis padres eran demonios, pero parecían sentir su aura extraña. Eran grandes amigos, y tuve la dicha de verlos unas cuantas veces...Un día...mis padres volvieron a casa con esto, y jamás volvieron a visitar Japón.

Sacó de su bolsillo un objeto. Un dije con forma de sol desgastado y agrietado. Se lo dio al rubio, quien lo vio con emociones encontradas. Era parte de un hermoso collar que su madre solía usar.

-Mis primas dijeron que ellos habían muerto en un accidente aéreo.

Ella asintió, limpiando sus lentes.- Es cierto. Lo extraño es lo que dijeron mis padres. "Un aura extraña y siniestra estaba impregnada en el avión" No podían describirlo, pero era un aura que jamás habían sentido antes. Sin dudas, proveniente de algo sobrenatural.

Naruto quedó aún más frío, si cabe.

Sentía que iba a desmayarse, pero se negó a caer. Un aura cálida, como un suave abrazo, lo cubrió.

-¿Estas bien? -Preguntó Masami atrapando el brazo del rubio entre su bien proporcionado pecho. Una tenue aura blanca la cubría, entrando en su cuerpo y acabando con su malestar. Era como si estuviera tomando un baño a la temperatura ideal.

A pesar de un tenue sonrojo, no pudo contener una sonrisa y asintió.- Gracias, Masami-sensei. Eso...es Senjutsu ¿Cierto?

Ella asintió con una pequeña sonrisa.- Así es. Con el, puedo aliviar tu fatiga y mejorar tu salud. Si estas cansando, yo te ayudaré. -Ella sabía que el estaba pasando por cosas complicadas, y esta era la mejor forma de ayudarlo. Si después el deseaba hablar de lo sucedido, Masami le escucharía, pero mientras tanto...

-Muchas gracias -Volvió a ver a Sona y le preguntó.- ¿Estas diciendo que algo o alguien causó el accidente que mató a mis padres?

Sus padres había muerto en un accidente aéreo junto a una gran cantidad de personas, cuando iban a América por cosas del trabajo. Un desperfecto hizo que el avión se estrellara contra el mar, y solo se encontraron los restos.

Tenía diez años cuando eso sucedió, y aún recordaba el dolor que le causaba y el que sentían sus primas. Como sus tíos no podían cuidarlo por cuestiones de trabajo, ellas decidieron mudarse con él de Kioto hasta aquí, para intentar dejar atrás el pasado. En parte había funcionado, había hecho amigos y dejado atrás parte de su dolor, pero la herida seguía allí.

Nunca se había especificado la causa exacta del accidente. Unos decían que era un desperfecto de los motores, otros que un ataque terrorista. Inclusive se especulaba que una tormenta pudo intervenir, pues los radares no lograron ver el avión minutos antes del percance.

Ahora le daban una posible explicación, y no sabia que pensar o decir. Todo era...tan extraño.

-Intentaré buscar más información, tanto por mi propia consciencia como por ti. Pero mientras tanto -Se colocó sus lentes, y extendió su mano, la cual el rubio estrechó.- Espero que nos llevemos bien. Sé que no quieres reencarnar, así que no insistiré.

-Eee...¡Ehhhhhh!

Antes de que pudiera responder, un sentimiento extraño lo invadió. Era como con Shikamaru, pero se sentía mucho más reciente y familiar.

Un par de niños jugaban en un patio.

No puedo distinguir sus rostros, pero algo me parece familiar: Uno tiene pelo rubio, y el otro azabache. La azabache usa lentes, y se ve muy inteligente. Sus ojos, son rojos y fríos, pero ve a ese niño con una emoción que nunca había visto antes.

Sacudió la cabeza confundido. Ese flashback era tan extraño como el otro, pero le parecía mucho más familiar. Rias soltó una leve risa, mucho más calmada que antes.- Fufufu, no te sorprendas tanto. Yo aún no me rendiré, pero estaría bien que nos conozcamos. También quiero que nos llevemos bien.

-N-no creía que cambiarían de opinión, o que por lo menos quisieran ser mis amigas. Creo que los demonios son tan extraños como yo Claro, también quiero ser su amigo´Ttebayo. Si deciden dejar atrás esas malas actitudes, creo que nos llevaremos bien.

Flerience soltó un suspiro de alivio.- Me alegra de que las cosas se hayan resuelto. Uzumaki-san, espero que podamos convivir los tres de vez en cuando. Hemos de irnos, pues debemos comenzar nuestros trabajos.

Un circulo mágico cubrió a los demonios y los teletransportó, dejando al rubio entre los escombros.

Se quedó viendo unos segundos el lugar donde estuvieron.

-Ahhhh, bueno. -Se desperezó, y guardó el bastón en su bolsillo. Sorprendentemente, este se encogió y entró perfectamente. Puso sus manos en la cintura sonriendo enormemente.- Ya casi es de noche, debemos irnos también antes de que llegue la policía o los bomberos. Además ¡Hoy hay ramen de cerdo en casa´Ttebayo!

-Ahhh, estoy hecho polvo.

El rubio estaba acostado en su cama viendo el techo con cansancio. Hoy fue un día demasiado largo. Pese a que el solía tener demasiada energía, sencillamente no le quedaban ganas para otra cosa que dormir.

Masami les había agradado bastante a su prima, tanto que las tres cocinaron una abundante y deliciosa cena. Eso le quitaba un peso de encima, pero a la vez le sumaba otros cuantos. No malentiendan, el estaba muy agradecido con la yōkai por su ayuda y quería compensárselo, pero eso le iba a traer muchos problemas con cierta rubia.

Y esos recuerdos...Eran de una vida anterior, estaba seguro de ello. Pero...¿Cómo era eso posible?

Esas palabras, los sentimientos puestos en ellas, y esas impresiones...no eran falsas. Eran parte de su vida, estaba seguro de ello. Pero parecían incompletas, como si faltarán muchas más por ver.

-Tu memoria tiene partes que faltan, Naruto. Es como un gran rompecabezas, pero tu has perdido más de la mitad de las piezas, y parece que tiene que ver con tus experiencias cercanas a la muerte.

-¿En serio? -Se removió inquieto en la cama, ¿Era eso posible siquiera? Era un humano, aunque ahora partes de su cuerpo sean de dragón, y ellos usualmente no reencarnan ¿Verdad?

-De hecho, hay algunos humanos que sí lo hacen. Los llamados "Héroes", aquellos que lograron empresas increíbles y aún son recordados. ¿Conoces a Hércules, a Jasón, a Perseo o a Teseo? Todos ellos llegaron tan lejos que sus espíritus trascendieron. -Hizo una breve pausa, y le mostró imágenes de esos héroes. Lo que le sorprendió fue que la mayoría de ellos tenía más o menos su misma edad, inclusive algunos parecían menores que el.- Si tu lograste lo mismo, entonces tu también fuiste un héroe, no lo olvides. Así que...¡Levantate y deja atrás esas dudas!

Además, debes demostrarle a todos que tú también eres un héroe. Fuerte, valiente, honesto y un poco cabeza dura. ¡Eso es lo que te caracteriza! Así que dime: ¿Seguirás sentado pensando en tu pasado, o afrontarás tu futuro?

-¡Si! -Se levantó de un salto, y corrió a la ventana. Sentía una corriente de energía que nunca antes había sentido, como una llama feroz que se agitaba en dentro de su cuerpo y brillaba intensamente.- ¡No tengo tiempo para andar pensando en esas cosas! Si mis recuerdos vuelven, que lo hagan, ¡No pienso detenerme a esperarlos! Después de todo... ¡Yo jamás me rindo...y jamás retrocederé a mi palabra...ese es mi camino Ninja!

Masami entró en su cuarto.- Naruto estas...

El rubio ya se había ido, dejando como único rastro de su presencia una cortina ondulante y una ventana abierta. La peliazul suspiró y se sentó en la cama, viendo la luna atraves de la ventana. Sabía lo que significaba, y no le agradaba. El ya había hecho eso antes cuando entrenaban, y si bien no era exactamente malo para su cuerpo, no estaba bien que se exigiera tanto.

-Solo espero que no hagas nada imprudente, mi pequeño estudiante...

Interludio 1: Reunión entre el Brillo y la Sombra.

-Veo que llegaste, Naruto...

-Hai, Shikamaru. ¿Tú también...

-Ahhhh, si. Que fastidio tener que lidiar con viejas memorias, pero tu eres mi amigo. Es mi deber ayudarte.

El pelinegro y el rubio se habían reunido en pequeño restaurante que quedaba cerca de la antigua escuela. Le había costado un poco encontrarlo, pero su aura se sentía lo bastante familiar para poder hallarlo. Pidieron una bebida, y quedaron en silencio viéndose mutuamente.

El rubio no sabía muy bien como comenzar la conversación, y el pelinegro era demasiado perezoso para comenzarla. Al final, fue el último que rompió el silencio.

-Y bueno...¿Cómo ha sido tu vida? Supongo que será diferente a la que teníamos antes. -El rubio le contó su historia, y el cómo había llegado hasta donde estaba. Shikamaru solo asintió y dio un sorbo a su bebida.- Mi vida también a sido fastidiosa, mucho más movida que la otra.

El Nara comenzó con una vida normal, como el siempre había deseado, pero al final las cosas se truncaron y terminó muriendo cuando un demonio renegado apareció cerca de su casa. Fue Flerience quién lo reencarnó, y le prometió darle un buen trato.

Naruto estaba sorprendido de que sus historias fuesen tan parecidas.- ¿Crees que sea una coincidencia, Kari?

-No puedo asegurarlo. Pero ciertamente es extraño.

-Al final, mis padres ahora viven una buena vida en su territorio. Pero es una lata tener que acompañarla a todos lados y ayudarla a supervisar lugares, que problemáticas son las mujeres. -Acabó su bebida y sacó un cigarrillo.- Supongo que recuerdas esto, ¿O no?

El rubio se rascó la nuca con timidez.- N-no realmente. Pero me parece familiar´Ttebayo.

Shikamaru exhaló el humo.- Los recuerdos volverán a paso lento pero constante. Pero tú has conocido a muchas personas en vida, tal vez hagan falta para que los recuperes completamente. Que fastidio...

-¡¿Verdaderamente?! ¡Eres increíble Shikamaru!

-Oi oi, no grites tanto. Tsk, sigues siendo el mismo ruidoso

El rubio se rascó la nuca con nervios y sonrió.- Jejeje, lo siento pero no pude evitarlo. ¡Eres muy inteligente, estaba seguro de que tu tendrías una respuesta´Ttebayo!

El no dijo nada, pero sonrió con cierta complacencia.

Entonces Naruto recordó una duda que desde la tarde le llevaba atormentando. Algo que le parecía podría ser fundamental para recuperar la memoria.

-Por cierto, tengo una pregunta.

-¿Ah si? ¿Cual?

El rubio se llenó de seriedad, cosa que era extraña en el. Al ver su rostro, Shikamaru lo imitó. Si su amigo alborotador y amante de la diversión estaba así de serio, debía ser importante.- ¿Crees...que nuestros amigos también estén aquí? Quiero decir, que también hayan reencarnado en este mundo. Apenas y puedo recordarlos pero...¡Quiero volverlos a ver´Ttebayo!

-Tsk, no lo sé. Rayos, ni siquiera debería ser posible que nosotros dos estemos aquí hablando tranquilamente. Pero -Señaló al rubio con su dedo.- Cerca tuyo suelen pasar cosas extrañas, así que tal vez sea posible. -Se levantó directo a la salida, y le dio una mirada.- ¿No vienes, imán de rarezas?

-Ah, claro, ¿Pero a dónde?

Shikamaru sonrió como pocas veces lo hacía.- Debemos recuperar el tiempo perdido. Después de todo, somos Shinobis ¿Cierto? Además, tal vez sirva para despertar tus recuerdos. ¿Qué me dices? ¿Quieres intentarlo?

Naruto sonrió enormemente.- ¡Claro´Ttebayo!

El rubio estaba emocionado por comenzar un nuevo entrenamiento, ya que deseaba ser más fuerte lo más pronto posible. Y si era con un viejo amigo, ¡De seguro se volvería aún más fuerte!

-También puedes entrenar con Masami, o pedirle ayuda a Flerience. Y no debes olvidar que aún no me he manifestado totalmente ¡Tenemos muchos recursos y muchas cosas por hacer!

-Tienes razón, Kari. Quiero saber más sobre ti, ya que eres mi preciada compañera. ¡Juntos llegaremos aún más lejos!


¡Saludos, lectores! A quienes hayan llegado hasta aquí, les agradezco. Como vieron, quise mostrar una versión diferente de la típica reunión con Rias. En vez de estar moribundo, o caer en sus encantos, el rubio mantuvo la cabeza en alto. No es alguien que se arrodille, ¿Cierto?

También introduje dos personajes nuevos, y uno que todos conocemos: El buen Shikamaru. Aquí comienzan las especulaciones del pasado extraño del rubio, pero ya verán lo que le espera. Tengo pensado que otros ninjas aparezcan, pero de momento, no creo que ninguno no lo haga. Por cierto, uno de los dos nuevos tendrá un destino trágico, así que estén atentos.

Bueno, eso fue todo. A quienes comentaron, les agradezco, y nos vemos pronto. ¡Adiós!