Life 4: Me Da la Lata una Chica Rica, y Convivo con los Gremory.

Ese día el rubio aprendió una valiosa lección: Nunca anuncies que nada malo puede pasar, ni siquiera lo pienses. Es malo tentar al destino. MUY malo.

Ahh, había pasado un mes excelente: Entrenar con Shikamaru y Masami, leer unos libros sobre Sacred Gear que le consiguió Flerience, convivir con su agradable senpai, y explicarle un poco la situación a Giselle (Se enojó bastante, pero al final no lo mató *w*).

Masami consiguió un trabajo como maestra de primaria en una escuela pública cercana, cosa que le impresionó. Leyó los libros necesarios, y fue aceptada de inmediato. (Además, se veía bonita con el uniforme). Ella dijo que quería aportar algo a su casa, como una forma de pago por su amabilidad.

Pero volviendo al tema, justo cuando estaba disfrutando de un agradable almuerzo con su mejor amiga, pasaba esto, era el día que más pereza le daba:

—Hola. ¿Cómo estás?

El rubio miraba al estudiante que vino a verlo con sus ojos entrecerrados.

El tipo frente a el es el famoso "Príncipe número 1" de la escuela, Kiba Yuuto. El capturaba el corazón de las chicas con esa sonrisa suya. Pese a que estaba en su mismo año pero clase diferente, lo que le molestaba de él era otra cosa. Era un siervo de Rias Gremory.

—Oh, Kiba ¿Qué sucede? —A el le agradaba Kiba, pese a sus perturbadoramente recurrentes comentarios oscuros o gays.

—Vine aquí por orden de Rias Gremory-senpai.

— ¡Oohh! ¿Era hoy? —Entendió inmediatamente el porqué estaba en su salón. Había prometido convivir con Rias-senpai y con Sona-Kaicho a cambio de que ellas no hicieran cosas "drásticas" para convertirlo en su siervo. Un día de la semana visitaría a una, y la próxima semana a la otra en ese mismo día.

Gracias a Dios, Sona ya no tenía deseos de reencarnarlo y sus visitas eran básicamente amistosas. Pese a su apariencia fría, disfrutaba mucho conversar con ella y perder contra ella en ajedrez. Prácticamente se había puesto por meta hacerla sonreír, por más difícil que fuera. Y la mayoría de las veces lo lograba.

Pero Rias era otro cantar.

Esa mujer si es insistente Socio. —Comentó Kari con cierta molestia sentada a su lado. Se había hecho semi-transparente, así que solo él podía verla, y le hacía gracia como se cruzaba de brazos e inflaba las mejillas.— Ya debería entender que no quieres nada de ella. Y siempre intentando seducirte, será zorra...

¿Estas celosa? —Ella negó rápidamente con la cabeza, haciéndolo reír.— Ya sabes que solo la veo como una amiga, además. Tu eres mi socia, mucho más que ella.

Ella ladeó su cabeza con ojos de cachorrito.— ¿En serio?

El asintió, intentando no tener un derrame nasal de su dulzura loli. Su relación con Kari también había mejorado bastante, alcanzando un punto similar al que tenía con Giselle, cosa que le alegraba intensamente. Eran amigos y socios, destinados a luchar juntos un dia, y sabía que podía confiar en ella.

—... ...OK, OK, entonces ¿Qué quieres que haga?

—Quiero que me sigas.

—¡KYAAA! —Ese fue vez el grito perturbador de la mayoría de las chicas del salón.

—¡NOOO, Uzumaki-chan! ¡No nos quites a Kiba-chan!

—¡No estoy de acuerdo con la pareja Kiba-chan & Uzumaki!

—No, ¿¡puede que sea el par Uzumaki & Kiba-chan!?

—¡Kyaah, se verían tan bien juntos! —Dijo una con un derrame nasal, asustando aún más a Naruto. Kiba no se dio por enterado, perturbándole más.

Kuh, no quiero saber qué porquerías estan pensando Ah, de acuerdo. —Dijo el rubio, ansioso de salir del alcance de esas fudoshis.

—¿Te vas, Naruto-kun? —Preguntó Giselle a su lado. Ella sabía de su acuerdo, y no estaba nada contenta con el. Sabía que era necesario, pero simplemente no le agradaba que pasara tiempo con...esa.

—Si, lo siento. Volveré más tarde. ¡Guárdame un poco de tu almuerzo! —Comentó mientras seguía a Kiba, sacándole a su amiga unas cuantas risas.

Mientras caminaban, logró ver el lugar a donde iban, el cual sin importar cuantas veces lo viera le daba mala espina: El viejo edificio escolar. Aparentemente usado mucho tiempo atrás, se encontraba prácticamente. Era tan horripilante que está listado como una de las 7 maravillas del colegio.

También era la sede del club de Rias, el Club de Investigación de lo Oculto.

—Buchou te está esperando. —Dijo Kiba. Ambos entraron al edificio impoluto, sin ningún rastro de polvo o insectos. Eso siempre le sorprendía un poco: Cuando uno piensa en edificios antiguos, con ellos vienen el polvo, insectos y telarañas. Mientra pensaba en ello, llegaron a su destino.

Un particular salón de clases cuya placaba rezaba: [Club de Investigación de lo Oculto].

Ambos entraron, y le dio una leve risa al ver que todo seguía igual que la última vez que fue.

Un gran circulo mágico dibujado en el piso emanando un aura extraña, un par de sofás y escritorios.

En el sofá estaba sentada la alumna de primer año y mascota de la escuela, Toujou Koneko-chan, la [Torre] de Rias. Como siempre, se encontraba una golosina, esta vez youkan, con una expresión adormilada. El simplemente la saludo con la cabeza, gesto correspondido. Ella era muy silenciosa, pero le agradaba.

Pudo apreciar a los dos miembros restantes del club. La heredera Gremory, quién se encontraba sentada en su escritorio leyendo unos papeles al tiempo que bebía un poco de té. Siempre le impresionaba la forma en que su pelo carmesí brillaba bajo la luz del sol.

A su lado se encontraba su [Reina], Himejima Akeno, conocida por todos como la "Belleza Serena". Sonriendo como siempre lo hacía, sostenía una hermosa bandeja de plata. Junto con Kiba, se llevaba bastante bien con ellos.

Se sorprendió al ver que la Gremory se encontraba discutiendo acaloradamente con una persona que al principio no reconoció. Era la Buchou del Club de Tenis, Kiyome Abe. Ya la había visto antes durante sus partidos, pero nunca de cerca.

Kiyome-senpai era una onee-san con el cabello castaño arreglado como un rollo con elegancia, y ojos verdosos bastante bonitos, y un cuerpo voluptuoso que captaba las miradas de las mayorías de los jóvenes que solo pensaban con cierta cosa que cuelga entre sus piernas. Pese a su buena apariencia, decían que tenía un comportamiento de persona rica y odiosa. El rubio suspiro, estaba harto de tratar con gente caprichosa.

—Ara —La Reina fue la primera en darse cuenta de su presencia.— Bienvenido, Naruto-kun.

—Oh, Naruto-kun. Me alegro que pudieras venir —Dijo la pelirroja con una sonrisa brillante. Pese a que le desagradaba un poco su personalidad, no podía negar que era hermosa. Pero el deseaba algo más que una cara bonita.— Quería presentarte a alguien. Ella es Kiyome Abe, una Domadora de Bestias humana que conoce sobre nuestra presencia aquí.

—Un gusto, Kiyome-senpai, soy Uzumaki Naruto´Ttebayo. Pero, Rias-senpai, ¿Qué es un Domador de Bestias? —Preguntó eso porque lo único que le venía a la mente era esos tipos que entrenaban leones en el circo.

—¡Ohohohoho! ¿Conque eres el chico que no quiere ser un Demonio? Eres interesante, así que te explicaré —Dijo la castaña cruzándose de brazos.— En esencia, yo entrenó y busco monstruos, criaturas sobrenaturales y poderosas. Es un placer, Uzumaki-kun.

—¡Increíble! ¿Entonces sabes de Yōkai, dragones y esas cosas?

Ella asintió.— Claro que si. Si necesitas saber algo, siéntete libre de pasarte por mi Club. Estoy seguro de que a mis adorables monstruos les agradará conocerte.

—Claro, será un placer´Ttebayo. —Contestó Naruto emocionado ante la idea de ver criaturas míticas. Ese era uno de sus objetivos, y se alegraba de tener a alguien cerca que pudiera ayudarlo.— Pero...Etto, ¿Eso es todo? Me interrumpieron a medio almuerzo y tengo hambre... —Dijo el rubio rascándose la nuca y levantando su mochila, intentando ser lo más educado posible, cosa que era difícil con el estomago vacío.

—Ara, lo siento Naruto-kun. E res libre de terminar tu almuerzo —Respondió la pelirroja un poco apenada.— Espera un momento mientras termino con Kiyome-san.

Naruto agradeció y se sentó en el sofá a devorar tranquilamente su almuerzo, un bento fabuloso preparado por Masami. Usualmente comía ramen instantáneo o comida preparada por sus primas, pero desde que llegó su sensei ella insistía en prepararle la comida. Su sazón era increíble, y le recordaba bastante al de su madre.

Ese día había preparado un poco de gyoza a la parrilla, arroz blanco y takoyaki. Un almuerzo muy delicioso, tal vez no tanto como el Ramen pero sin dudas muy cerca.

—Aquí está tu té. —Dijo Akeno con una sonrisa serena.

—Ah, arigato. ¡Sabe delicioso´Ttebayo!

—Ara ara. Muchas Gracias. —Dijo ella riéndose suavemente "fufufu".— Ara ara, ese bento se ve muy preparado. ¿Acaso lo hizo tu novia? —Preguntó sentándose a su lado con una sonrisa picara.

Naruto se sonrojó un poco y negó con la cabeza.— L-lo hizo Masami-sensei. E-ella es muy buena cocinando´Ttebayo. Además...ella no es mi novia...

—Si tu lo dices, debe ser cierto Naruto-kun —Comentó ella sonriendo, antes de abrazar su brazo entre su generoso pecho. El se sonrojó un poco, pero la dejó ser. Acercó sus labios a su oído y se susurró suavemente, aumentando su sonrojo.— Y...me alegro de que estés disponible, ufufufu.

Infiel... —Pudo sentir los celos de Kari fluir desde su interior, pero no podía hacer nada. No quería hacer enojar a ninguna de las dos. Suspiró internamente, convivir con muchas chicas era muy difícil para alguien como el.

—Etto, Akeno-san. ¿Sabes algo sobre Sacred Gear? —Tenía pensado preguntarle esto a la pelirroja, pero como estaba ocupada tendría que esperar.

La pelinegra de coleta ladeo la cabeza, pero asintió.— No mucho, pero sí se algo. ¿Por qué, Naruto-kun?

—Es que...he intentado despertar mi sacred gear y aún no lo logró. —Apretó con fuerza sus puños.— No importa cuanto lo intente, no sucede nada.

Sintió la suave mano de la joven posarse sobre su puño, casi forzándolo a calmarse con su suave tacto.— Ara ara, no te desesperes. Creo que Rias puede ayudarte, ¿No, Yuuto?

El Príncipe, que estaba sentado frente a el, asintió.— Yo también creo eso. Si lo deseas, puedo ayudarte a entrenar con tu sacred gear —Alzó su mano, y una funda de espada apareció en ella. Sacó de esta una espada cuya hoja estaba totalmente hecha de hielo.— Este es mi Sacred Gear, Sword Birth. Puedo crear muchas espadas demoníacas con distintos atributos. No son tan fuertes como las verdaderas, pero son bastante útiles. Esta en particular es Flame Delete, que apaga las llamas.

—¡Increíble! Yosh, aceptaré su ayuda´Ttebayo. ¡Yo también quiero un Sacred Gear genial! —Exclamó el, ansioso por entrenar. Desde que entrenaba con Shikamaru y Masami, sus fuerzas se habían incrementado hasta alcanzar lo que sería un demonio de clase baja, pero para él eso no era suficiente. Debía ser mucho, mucho más fuerte.

—Yo también te ayudaré —Comentó Koneko, sorprendiendo al rubio.— Yo soy una [Torre]. Te enseñaré a ser más fuerte.

—Ufufu, si es así, yo también puedo ayudarte. La magia es mi especialidad —Añadió Akeno con una sonrisa.

—Esta bien, quiero entrenar con todos ustedes. Estoy seguro de que si lo hago...¡Me haré mucho más fuerte´Ttebayo!

Estaba realmente feliz de tener amigos fuertes que desearan ayudarlo a ser aún más fuerte. Pese a que eran siervos de Gremory, ellos junto a la misma Rias en verdad le daban la sensación de que podía confiar en ellos. Era en parte por eso que los consideraba sus amigos.

—Muy bien, parece que todo está en orden. Kiyome-san, la próxima luna llena te ayudaremos con tu petición —Comentó Rias dejando los papeles a un lado. Abe asintió, y tras darle una pequeña libreta con algunos conocimientos de monstruos a Naruto, se fue.

Rias suspiro y vio con una sonrisa a Naruto.— Quieres despertar tu Sacred Gear, ¿eh? Eso es algo difícil, pero creo que puedes lograrlo. Intenta concentrarte en tu poder interior, siente la fuerza en tu interior. —Naruto hizo lo pedido y cerró los ojos, concentrándose fuertemente.— Una imagen ayuda, algo que tú creas que es la fuerza. Algo que admires y que quieras igualar. La fuerza del deseo y la ambición es lo que mueve a los Sacred Gear.

Algo que admire y que quiera igualar.

Pensó en su padre y su madre, que eran mucho más de lo que el conocía; sus primas, que se habían esforzado por cuidarlo; Shiro-chan, que luchaba dia a dia con su enfermedad.

Una luz brilló en su mente. Una visión...Una palabra, un sentimiento.

Una versión un poco mayor de sí mismo apareció frente a el, brillando etéreamente. No era una visión, ni un recuerdo. Era...¡Era su futuro! Alzó su puño, y sonrió.— Yo...¡Yo soy el Hokage Naranja de la Hoja! —Estrelló su puño en su pecho, y su fuerza estalló.

Un gran brillo naranja salió de su cuerpo como llamas, liberando una energía tan fuerte que empujó todo a su alrededor.

¿Q-qué es este poder? —Pensó impresionada la pelirroja retrocediendo, sintiendo esa fuerza como si quemara en su cuerpo. No era como la energía sagrada de los Ángeles o los Caídos, o la energía demoníaca de los Demonios, rayos, incluso era diferente al aura que desprendían los dragones.— ¿En serio es humano?

Del aura naranja llameante brotó una luz violeta igual de intensa, llena de finísimos hilos de plata. Ambas auras se juntaron, girando como una espiral a su alrededor, antes de estallar y reunirse a su alrededor cubriendo su cuerpo.

Al apagarse el brillo, el grupo pudo ver los cambios.

Su brazo derecho ahora estaba cubierto por un guantelete medieval de plata pura, que parecía brillar como si estuviese al rojo vivo, y de su superficie prístina brotaban espinas de rosas de un tamaño considerable.

En su centro había una joya, que tenía el mismo diseño que los ojos de Kari: Una espiral azabache y dorada, que parecía girar sin fin.

Por debajo del guantelete sus brazos también tenían algo distinto, un aura dorada llameante que le era muy familiar subía hasta el hombro, del que se despiden pequeñas tiras de esa aura que parecía disiparse en el aire. Esta brilló un momento antes de desvanecerse, pero su imagen quedó grabada en su memoria.

Este poder... —Entonces sintió un profundo tirón, e imágenes brillaron atraves de sus ojos. Recuerdos, tan poderosos que casi lo derribaron. Su voz, la de otra persona...

"Sabes... ¡Un día de estos, espero poder hacer algo con todo ese odio que llevas dentro! Me has hecho sufrir mucho, pero hasta yo sé que no es bueno dejarse manipular por el odio".

"¿De verdad crees poder tratar con toda esta rabia y odio?".

Tanto odio, tanto dolor que le causaba. Como una cicatriz, dolía tanto...

"Naruto... Si realmente quieres hacer algo por nosotros..., ¡Demuéstranoslo con tus acciones!... ¡Eso es lo que eres!"

Un zorro gigantesco que le veía como anhelante. El esperaba una respuesta, una acción. ¡A alguien que entendiera!

"Tú ya no eres un monstruo... eres uno de mis compañeros de equipo de Konohagakure... Kurama".

El nombre bailó en su mente, trayendo nuevos recuerdos. Kurama...¡Kurama! Podía recordarlo. Ese viejo zorro amargado. Gritó en su mente, llamándolo con todas sus fuerzas.

Por unos tensos segundos hubo silencio, y esperó lo peor.

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Y silencio. Naruto contuvo las ganas de gritar o golpear algo. Negó con la cabeza de forma casi imperceptible.

Si no esta Kurama, debe estar en algún lugar. Algún día lo encontraré, ¡Lo juro!

Luego me cuentas sobre ese Kurama. La zorra peliroja te esta viendo como si hubieras caído del espacio.

Naruto recuperó la conciencia del espacio, y vio que efectivamente todo el grupo (Menos Koneko, a ella le importaba un comino) estaba viéndolo estupefacto.

—¿Los sorprendí, verdad? —Clamó Naruto cruzado de brazos con una enorme sonrisa, haciendo que todos se cayeran de espaldas.

—¡¿C-cómo puedes decir algo así tan casualmente?! ¿Estas bien siquiera? Nunca había visto o escuchado de un, o unos, Sacred Gear así. —Exclamó Rias dándole un coscorrón.

Naruto, a una distancia segura de la pelirroja para poder seguir siendo el mismo, abrió y cerró los puños.— No lo sé, me siento bien. Mucho más...fuerte.

—¿Quisieras probar ese poder, Naruto-kun? —Preguntó Kiba con una sonrisa desafiante, que fue igualada por Naruto. Pronto cierta presión ocupo el aire, viniendo de ambos rubios, llenando la habitación.

X—*****—X

Pronto ambos estaban parados uno frente al otro, preparados para una lucha, en el patio del edificio.

Kiba empuñaba una espada larga, y podía decirse por su postura que no era un novato usándola. No sabía decirlo pero le daba ciertos recuerdos.

Agitó la cabeza y se centró en lo que estaba haciendo. Se colocó en una posición que creía estaba bien: Sus rodillas levemente flexionadas para saltar con rapidez, su brazo derecho al frente mientras que el izquierdo oculto en su espalda. Podía sentir la energía dorada concentrarse en sus brazos, aumentando su fuerza.

Kiba soltó el aire que tenía contenido, relajando sus músculos.— Pese a ser un novato en cuanto a luchar, casi no tiene aberturas. Tendré que ser astuto.

Por su lado, Naruto tenía sus propios pensamientos.— ¿Habré dejado la estufa encendida?

—¿Listos? ¡Comiencen! —Exclamó Rias bajando su brazo de golpe, sacando de sus pensamientos a Naruto.

Con un "¡Swish!" Kiba se deslizó con abrumadora velocidad hacia Naruto, que por poco no logró bloquear su corte con sus púas.

El rubio de brillo naranja apretó la mandíbula.— Fuerte, más de lo que parece —Pensó, sintiendo el peso del corte en su brazo. Su pierna se movió veloz, barriendo el suelo y casi derribando a Kiba.

Este dio un salto elegante hacia atrás, y volvió a atacar con un tajo horizontal hacia sus costillas. Naruto lo bloqueó con ambos brazos, sintiendo el retroceso golpear su cuerpo pero no derribándolo.

Ambos comenzaron un baile peligroso, la hoja de Kiba cortando el aire con súbita rapidez mientras que Naruto reaccionaba siempre justo para bloquearla. Fue entonce que se dio cuenta de que estaban en un punto muerto, ya que uno no tenia la suficiente confianza para atacar directamente y el otro no lograba superar totalmente la defensa de su oponente.

Tengo una idea —Comentó Kari para los adentros de Naruto, haciéndolo sonreír fugazmente.

Kiba lo notó, pero lo desestimó. En un movimiento audaz aumentó su velocidad, hasta el punto en que halló una abertura en la defensa de Naruto y se dispuso a asestar una cuchillada a sus costillas.

Un sonido metálico, como el entrechocar de dos hojas, lo sorprendió.

Naruto había logrado moverse en el tiempo justo y detener su estocada con la parte frontal de su Sacred Gear. Y sonrió, cosa que le preocupó.

—¡Ahora! —Con su grito, las púas brillaron y crecieron hasta devorar y destrozar la hoja de su espada, dándole la oportunidad de retroceder.

Kiba observó con cierta sorpresa lo que quedaba de su espada, que era más o menos la mitad de la hoja. La dejó caer, al tiempo que entrecerraba los ojos.

Es hora de ir enserio —Pensó, al tiempo que creaba dos espadas. A diferencia de la primera, Naruto pudo notar claramente que estas tenían ciertas características que las hacían más poderosas.

La primera era delgada, más que la anterior, y ligeramente más larga. Pequeñas chispas brotaban de su hoja plateada teñida de un suave tono azul claro.

La segunda, en cambio, era un poco más gruesa y de un sólido color gris oscuro. Pequeños picos brotaban de sus filos en intervalos de unos 4 milímetros.

Naruto, sabedor de que estaba en desventaja, desencajó una de las púas más largas y la esgrimió como arma. Tal vez no era lo más recomendado, pero era lo mejor que tenía. Tuvo una idea y le dio su aura como hizo con el bastón, y le gustó el resultado.

La púa se convirtió en una elegante hoja de doble filo, con un diseño antiguo. Era enteramente plateada, y de su pomo brotaba un pequeño capullo de un tono más claro que el resto, mientras que su guarda era una clásica cruz.

Empezaron a dar vueltas el uno delante del otro con pasos cortos y medidos, como si fueran bailarines desplazándose sobre un suelo irregular, tanteando con los pies y sin mirar hacia abajo, sin apartar la mirada de su contrincante en ningún momento. Ambos sabían que quien reaccionara primero ante el ataque del oponente sería el ganador.

Kiba inició el primer ataque; Un corte desde la izquierda con ambas hojas, detenido con dificultad, seguido de un giro con dos cortes en cruz hacia abajo. Naruto bloqueaba sus veloces cortes con dificultad, usando lo poco que sabía de usar espadas con su gran velocidad y fuerza. Lo que le faltaba en técnica lo compensaba con vigor puro.

El primer golpe se hizo presente: Un leve corte en la mejilla de Naruto, seguido de un corte en la manga de Kiba. Pequeñas heridas se iban formando, ya que Naruto poco a poco iba mejorando. Sus cortes eran rectos y obvios, pero aprovechaba aberturas que otros no usarían, sacando de su cerebro cada gramo de ingenio.

Kari le apoyaba en forma de energía, curando sus cortes. Esto fue notado por Kiba, que redobló sus intentos en someter a Naruto. Cortes veloces, paradas rudimentarias e incluso algunas barriadas y patadas por parte del más salvaje. Era como una danza frenética, rápida y mortal. Se juntaban y se separaban cada pocos segundos, con muchos menos en descanso.

Agregados a los cortes de Kiba estaban las chispas y las púas de sus espadas. Lo más problemático era la electricidad, que le entumecía lo suficiente para que la otra espada superara su guardia. Era gracias a las habilidades curativas de su gear junto a sus propios reflejos que lograba mantenerse.

Pero en cuestión de un segundo, Naruto se encontraba arrodillado con su guantelete y su hoja cruzados intentando resistir el corte doble de su contendor, que ponía en sus hojas toda su fuerza.

—Kuh —Masculló, sin siquiera poder maldecir en voz baja. No debía faltar mucho para que sus fuerzas fallara, o a Kiba se le ocurriera otra forma de derrotarlo. ¡Debía pensar rápido!

Entonces tuvo una idea.

Reunió fuerzas, haciendo brillar sus brazos.— ¡Esto...no es...nada! —Sus brazos subieron y dividieron las espadas de Kiba con un sonoro estallido, antes de que se deslizara inesperadamente entre las piernas de su atónito contrincante.

Naruto se encontró agachado en una extraña posición y con su espada presionándose contra el costado izquierdo de Kiba. Pero el tampoco estaba libre, pues dos hojas de espada habían brotado del suelo y se presionaban contra los lados de su cuello. El chico se quedó inmóvil hasta que Naruto decidió bajar su espada y permitió que se irguiera, haciendo que Kiba también liberara sus hojas.

—Fui descuidado —Comentó Naruto avergonzado rascando su nuca.

Kiba negó.— No, me sorprendiste. Nunca había visto una maniobra así, fuiste muy astuto. De no ser por las cualidades de mi Sacred Gear, no hubiera ganado.

—Hasta en eso eres mejor que yo —Masculló Naruto en voz baja sin verlo, haciendo reír a las chicas. Ellas habían observado en silencio la pelea, anonadadas del hecho de que Naruto pudiera mantenerse en pie contra el [Caballero].

—Lo único que puedo decir es que tienes pocas cosas específicas que mejorar —Comentó Rias acercándose.— Tu fuerza es bastante grande, aunque no la vimos en su totalidad, y tu velocidad y capacidad de reacción son ligeramente inferiores a las de Yuuto-kun. Lo único que necesitas ahora es práctica: Lucha con el hasta que te acostumbres, y también podrías aprender a usar una espada. De esa forma también ganarás más control de tu Sacred Gear.

Naruto asintió, estando de acuerdo con sus observaciones. Gracias a Shikamaru, sus habilidades estaban ligeramente por debajo de un Demonio de Clase Baja. Era bastante superior a un humano, pero no estaba satisfecho. Quería ser más fuerte, y así enfrentar a oponentes aún más fuertes.

—Faltaría probar tus habilidades mágicas, pero por tu cara creo que se limitan a eso que haces con las cosas para convertirlas en armas ¿Cierto? —Comentó la pelirroja con una pequeña sonrisa, haciendo asentir a Naruto. Todos vieron como este dejaba su espada clavada en el suelo, y esta perdía su brillo hasta convertirse en una púa nuevamente y romperse en un brillante polvo plateado que fue llevado por el viento.— Creo que podemos trabajar un poco más, si es que no tienes nada que hacer. Ya formaré un plan de entrenamiento.

Naruto suspiro, adiós a sus horas de juego online. Se alegraba de poder volverse más fuerte, pero estaba seguro de que el entrenamiento sería largo, arduo y cansado.— ¡Tengo hambre´Ttebayo!


—¡¿Esta es tu casa?! ¡Sugeee! ¡Es increíblemente grande! —Gritó Naruto emocionado viendo la gran casa que estaba frente a el.

Como había prometido, tras terminar su entrenamiento de ese dia y comer unos cuantos tazones de ramen había ido a visitar a la Presidenta del Club de Tenis. Esta, como ya casi había terminado el día, le invitó a su casa. Sabía que era rica pero...no esperaba que tanto. ¡Su casa entera cabía en el patio!

Cierra la boca, pareces más idiota de lo normal —Dijo Kari, haciéndolo reaccionar.

—De hecho, es mi casa de verano, pero gracias por tus halagos fufufu —Comentó Kiyome con una sonrisa confiada guiando a Naruto por su patio.— Dime, ¿Sabes algo sobre los monstruos que no venga de libros comunes?

—Solo que son muy variados´Ttebayo —Respondió el rubio rascando su nuca. La castaña asintió como si lo hubiera esperado.

—Pues eso es cierto, hay muchos tipos de monstruos por cada mitología. Yo misma eh entrenado a varios, sin contar los que mi familia también a adoctrinado. Mis ancestros son diestros domadores de bestias, ¡Ohohohoho! ¡Y yo también lo soy! —Declaró sacando pecho con una sonrisa orgullosa. Naruto no pudo evitar recordar a Rias, ya que ambas eran muy parecidas tanto en físico como en personalidad.— Y estos son algunos muy apreciados por mi —Se detuvieron frente a una gran piscina.— ¡Vengan, chicas!

De la casa salieron tres monstruos, que reconoció por los libros que había leído. Eran una lamia, una arpía y una curiosa cierva blanca de cascos de bronce y cuernos dorados.

—Ellas conforman parte de mi equipo de monstruos. Fufufu, ¿Son interesantes, no?

—¡Claro! Nunca creí que vería verdaderos monstruos mitológicos, en verdad son increíbles.

Las chicas-monstruos se sonrojaron un poco ante los halagos de cierto rubio, y saludaron educadamente. Curiosamente le recordaban a las chicas-monstruos de aquel anime harem extraño en el que un tipo convivía con muchas de ellas (No lo mencionó por temor a ofenderlas, ya que no parecía tan...desesperadas en búsqueda de pareja, eso y porque Kari le aconsejó que no lo hiciera).

—Soy Lara, ¡Un gusto, Naruto-san! —Saludó la lamia, una chica de su edad con corto cabello castaño claro atado en una cola y bonitos ojos verdes de reptil, con una dentadura un poco afilada. Tenía una figura decente, acentuada por su camiseta roja y su falda de jean. Lo más vistoso de ella era su larga cola serpentina que ocupaba el lugar de sus piernas, de un tono café claro y beige.

—¿Eres una lamia, cierto? ¿Puedes sacarte los ojos como la del mito? —Pregunto con curiosidad.

—¡Claro que no! Eso dolería mucho —Negó abrazándose a si misma.— Solo la primera Lamia podía hacerlo, eso junto a otras cosas fueron desapareciendo con el pasar del tiempo. ¡Pero aún no nos agrada Hera!

—Ciertamente se excedió un poco, pero creo que la comprendo. Años de ser engañada deben haberla hecho así —Dijo rascándose la nuca, no quería defenderla pero no podía evitar ver el otro lado de las acciones.

—¡Soy Kass, Kass la Harpía! —Saludó alegremente la harpía, que era ligeramente más baja que Naruto. Como declaró ella misma, era una harpía, y sus brazos eran alas emplumadas de color amarillo oscuro y sus piernas eran garras de ave.

Tiene el pelo del color de sus plumas corto con varias trenzas, y ojos rojizos que combinaban bien con su piel bronceada. Tenía un considerable desarrollo, y una cara agradable. En si, no parecía ser una mala persona.

—¡Hola! —Contestó con la misma alegría chocando los cinco.— ¿Con esas alas puedes volar, cierto?

—¡Si! —Dijo mientras revoloteaba sobre el rubio.— ¡Soy rápida, muy rápida! Pero no tanto como Seri-chan —Musitó con un leve puchero viendo a la cierva.

—Saludos —Dijo ella con voz femenina, calmada y tranquila, así que tal vez era la más razonable de las tres.— Tal vez no lo sepas, pero soy una Cierva de Cerinea. Puedo—

—Aparecer y desaparecer a voluntad, ¿Cierto? —La cortó Naruto con una gran sonrisa.— De las tres, de ti es la que más sé. Estas consagrada a la Diosa Artemisa y esta prohibido matarte. Tu velocidad es brutal, tanto que solo fue posible capturarte atrapando tus patas con una flecha.

La cierva lo vio por unos segundos con sus grandes ojos dorados, antes de reír para si misma.— Te subestime, humano. ¿Naruto, cierto? Estas en lo correcto, mi nombre es Serina, un gusto. —Se presentó haciendo una curiosa reverencia.

—¡Igualmente! Siempre quise ver a otros seres sobrenaturales, me sorprende que sean tan diferentes —Comentó Naruto sonriendo.

—Y eso que no has visto nada, hay un gran cantidad de monstruos por mitología, e incluso han ido surgiendo nuevos. ¡Ellas son, por decirlo de alguna forma, clásicas! —Explicó Kiyome con una sonrisa, al tiempo que sacaba un grueso libro de cubierta de cuero.— Aquí hay algunos datos sobre monstruos, tanto antiguos como unos pocos nuevos. Tal vez te sea de apoyo.

—Muchas gracias, Abe-senpai, es muy amable —Agradeció Naruto guardando el libro en su mochila.

—Claro que, en respuesta a mi inestimable ayuda, exigo que por lo menos hagas algo por mi —Siguió la castaña, sacando un suspiro y una gota al rubio. No podía decir que no lo esperaba, ya que ella era muy parecida a cierta pelirroja.

En otro lugar, Rias estornudo al tiempo que se sentía aludida y extrañamente molesta, pero lo dejo de lado.

—Y...¿Qué quieres que haga? ¡Por favor, no algo vergonzoso! ¡Por favor, no algo vergonzoso! ¡Por favor, no algo vergonzoso!

—Pues... —Se detuvo y comenzó a pensar, asustando un poco a Naruto que se imaginaba escenarios cada vez peores.— Por ahora, nada. Me guardaré mi favor hasta que lo necesite, Uzumaki-kun.

X—*****—X

Fiuu, de la que se salvó. Tuvo que concentrarse en no soltar un suspiro de alivio, temiendo que pudiera hacerla cambiar de opinión. Tras pedir su número, y conversar un poco con las chicas-monstruos y la cierva, el rubio por fin pudo suspirar mientras caminaba a casa con paso cansado. Ese día había sido demasiado largo.

Me pregunto que habrá de cenar, tal vez ramen...o takoyaki...ummm, yakitori —Pensó mientras sobaba su barriga y babeaba un poco.

—¡Hawaau! —¿Hmm? Una repentina voz.

Al mismo tiempo que la escuchó, un sonido de algo cayéndose al piso se escuchó.

Cuando se dió la vuelta, había una monja en el piso. Ella está abriendo sus brazos de par en par y tiene su cara en el piso.— Esa es ciertamente una torpe manera de caerse. —Comento cruelmente Kari, haciendo que la regañara.

—¿... ...E-Estás bien? —Preguntó Naruto ayudándola a levantarse.

—Auu. Por qué sigo tropezando... ...Oh, lo siento. Muchas gracias —Musitó esta, su voz le decía al rubio que debía tener una edad similar a la suya.

Tomo su mano y la levanto, el viento sopló y se llevó su velo, el cual fue atrapado hábilmente por Naruto. Pero aún así, pudo ver su rostro.

Era una hermosa chica de su edad. Su cabello rubio, que se escondía debajo, cae sobre sus hombros. Su genuino cabello rubio está brillando con luz debido a la luz del sol. Era sin dudas del mismo tono que el suyo, pero sin dudas mucho mejor cuidado.

Sus ojos de color verdes era tan hermosos como dos esmeraldas, brillando con pureza e inocencia. Combinaban bien con su piel pálida. Sin dudas, se parecían bastante.

—¿U—Umm... ...hay algo mal... ...?

—N-no, nada. ¿Estas bien?

—Si, muchas gracias —Dijo ella con una reverencia. Detrás suyo Naruto alcanzó a ver unas maletas.

—¿De viaje? —Preguntó mientras le daba el velo.

—No, no es eso. Fui asignada a la iglesia de esta ciudad...tú debes ser un residente de esta ciudad. Es un placer conocerte. —Ella inclina su cabeza.

Ummm, una persona de la iglesia —Ahora que lo pensaba, no había visto a nadie de la iglesia en mucho tiempo. No desde que era más joven.— ¿Crees que tenga algo que ver con los ángeles?

No directamente sin dudas. Es una creyente, pero no sé mucho más. Déjame un momento para analizarla...

—Por cierto, tu nombre es...

—¡Oh, pero que desconsiderado de mi parte! ¡Lo siento mucho! —Se disculpó con varias reverencias, haciendo reír al rubio cara de zorro.

—No, tranquila, no hay problema. Soy Uzumaki Naruto´Ttebayo.

—Soy Asia Argento. Es un gusto conocerte, Naruto...¿san?


Listo, hasta aquí llego el capitulo.

Como vieron, ya apareció la waifu asiática, y con ella, ya se viene también el final de este primer arco. Realmente no sé si emparejarla con Naruto, ya que también quedaría bien como una hermana adoptiva. Se los dejo a su decisión, la más dicha será la ganadora.

También se mostró el Sacred Gear del rubio, el cual será explorado en más profundidad en el próximo capitulo. Lo que puedo decir, sin que sea un spoiler claro, es que tiene mucho más potencial del que vieron hoy. He pensado mucho en sus habilidades, buscando un equilibrio entre las del gear y las propias de Naruto. Creo que lo conseguí, pero falta un poco para que las vean.

Espero y les haya gustado, dejen su opinión, y si no lo hacen, vendrá Fafnir por las noches a robarles su ropa interior. Sin más que decir, me despido. ¡Hasta otra!